EN MEMORIA DE CARMEN, HERMANITA DE JESÚS

La Palabra de Dios  no es una palabra  escrita en un libro sin más, es  una Palabra que se hace carne , historia, se escribe en la Vida, en la existencia concreta  de mujeres y hombres concretos.

Por eso para  buscar y conocer a Dios no hace falta hacer cosas raras  ni extravagantes,  sino contemplar la vida en todo su misterio y hondura, porque allí donde descubrimos  huellas de lo más plenamente humano: la autenticidad, la sencillez, lo profundo, el amor y la honradez hasta  el extremo, allí reconocemos la huella  de  lo que los creyentes llamamos  Dios, porque lo plenamente humano es lo más  plenamente divino .Esta tarde celebramos la vida de Carmen, hermanita de Jesús, amiga, vecina, compañera de tantas luchas, trabajos, esperanzas e impotencias compartidas, incluida la de su propia enfermedad. Celebramos su vida entre nosotras como  ese pedazo de Evangelio que Dios en ella  nos ha ido  revelando, con toda la grandeza  y la pequeñez  de su vida,  con todas sus contradicciones y su misterio.

El texto del Evangelio que hemos leído es la  historia de un encuentro sencillo, cotidiano, discreto, pero capaz de generar y transformaciones profundas en el ser humano y en el  corazón de la historia.

UN ENCUENTRO QUE ACONTECE EN UN LUGAR GEOGRÁFICO CONCRETO; SICAR, SAMARIA, UN TERRITORIO MARGINADO.

Una zona geográfica  por la que todo judío  de bien  debía evitar pasar, por ser considerado un lugar maldito, habitado por gente maleante, pecadora y pagana, gentes de cuyo  trato y relación había que defenderse pues  entrar en contacto con ellos suponía quedar  contaminados  por sus prácticas, ser confundido con ellos. Jesús elige conscientemente pasar por Samaría  en su camino hacia Galilea y lo hace además como dice el texto “tranquilamente”.

Jesús no rechaza el encuentro con quienes son discriminados por ser diferentes, sino al contrario busca  la amistad , el trato  recíproco con ellos y ellas, porque para Dios ningún lugar, ningún pueblo, ninguna persona  puede  estar excluida del banquete de la vida y la Buena  Noticia del Amor.  Precisamente  será en  este lugar , en Samarìa y  través de una mujer,  marginada  entre los marginados, donde la persona y el mensaje de Jesús sea aceptado y practicado más plenamente que en la ortodoxa y “cumplidora”  ciudad de Judea.  

UN ENCUENTRO QUE ACONTECE EN EL COMPARTIR LAS NECESIDADES, LA VIDA Y EL TRABAJO COTIDIANO: EL POZO DE JACOB

En el mundo judío el  pozo es lugar de encuentro de la gente normal y corriente, de la  gente trabajadora  y popular. Al pozo acuden las mujeres  en busca de agua para realizar  las faenas domesticas y acuden también los pastores, campesinos, caminantes, para calmar el cansancio y la sed. En la simbología judía el pozo es también lugar de amistad  íntima, entre hombres y mujeres, lugar de enamoramiento.

El pozo  es símbolo  de deseo y de necesidad..  La sed  en el texto es mucho más que  una necesidad física, es la sed justicia y fraternidad, de plenitud, de las que nos hablan las bienaventuranzas:   Dichosos los que tiene hambre y sed de justicia

JESÚS  FATIGADO Y SENTADO JUNTO AL  POZO, SE DIRIGE A LA SAMARITANA  Y LE COMPARTE SU NECESIDAD:

“Dame de beber”, o  lo que es lo mismo “Échame una mano, te necesito para calmar la sed de justicia y fraternidad de nuestro mundo” y lo hace con confianza ,dirigiéndose  a  la mujer de igual a igual , sin ninguna superioridad ni paternalismo,  sin prejuicios de raza, ni de religión , ni  de sexo, sin importarle su pasado oscuro , ni su moral sexual. Algo a lo que ninguna mujer y mucho menos  samaritana  estaba acostumbrada: “¡Como tú siendo judío me pides de beber a mi que soy  mujer y samaritana”. 

Ningún hombre la había tratado nunca con tanto respeto  ni con tanta dignidad: ¿Quien es ese hombre que se atreve a hacerlo y al hacerlo se salta todas las leyes y costumbres religiosas y políticas de Israel... Quien es y que pretende...? La mujer no termina de fiarse y su extrañeza se mezcla con una actitud defensiva. 

Pero las  palabras que le dirige Jesús van a lo hondo de su ser. Son palabras verdaderas, sin ambigüedades. Aquel desconocido de trato profundo y  respetuoso, libre de juicio y condena, va poco a poco perforando las defensas de la samaritana y  revelándole la verdad más honda de su vida: los anhelos mas auténticos que perviven aun en ella, pese a las heridas, frustraciones, miedos y  reveses de la vida descubriéndole  nuevas dimensiones de si misma, de los demás , de la  vida ...

Un hombre así tiene que ser un profeta y más que un profeta: el Mesías, el Ungido de Dios. Entonces la  mujer se atreve a preguntarle: ¿Dónde  como dar culto verdadero  a Dios?.

La respuesta de Jesús rompe con todo  exclusivismo religioso. A Dios se le rinde culto  en espíritu y  verdad, allí  donde emerge la autenticidad, la transparencia, donde brilla  la verdad, lo más  auténtico del ser humano, lo más hondo. No hay un lugar  o un espacio privilegiado sino una actitud  indispensable, una posición existencial  imprescindible: HACERLO EN ESPÍRITU Y EN VERDAD y es posible para cada ser humano y cada pueblo, y cultura de la tierra. 

El encuentro con Jesús hizo que la samaritana  descubriera el manantial de profundidad que toda persona tenemos dentro, descubriera la vida verdadera  y no la vida postiza del aparentar o  quedarse en la superficie de las relaciones y las cosas. Por eso nos dice finalmente el texto,  esta mujer abandonó  su cántaro, símbolo  de su vieja sed y de la superficialidad de su vida pasada  y se convirtió   ella misma en  mediadora, mensajera de la Buena Noticia para su pueblo, algo impensable  para una mujer en la sociedad judía de la época de Jesús. . 

También la vida de Carmen  entre nosotros nos ha dejado sabor a encuentro, amistad en igualdad,  respeto  a las diferencias y reconocimiento de la dignidad  de las personas sea cual sea su raza, su pueblo, su religión, su sexo, su posición social, su trabajo .

Jesús se nos ha dado a conocer en ella en el encuentro en muchos pozo de la vida cotidiana, el trabajo, la parroquia, los grupos, la amistad, la Asociación de vecinos, el hospital.

La amistad con ella, su trato sencillo, profundo y reconocedor nos ha ayudado también a nosotras a  descubrir el manantial de agua viva  que nos habita y a desear  rendir culto a Dios de la manera  que más le agrada: en Espíritu y en verdad, en el reconocimiento la dignidad de cada ser humano y el servicio  humilde y discreto entre los más irrelevantes, los y las que menos  cuentan. 

Como la samaritana, Carmen gustó el encuentro con Jesús, que se le fue revelando en el Nazaret de su vida que ha sido el barrio de La Cornisa, en tantas  mujeres y hombres sedientos de justicia, participación, reconocimiento de su dignidad, amistad gratuita ...y en este encuentro en reciprocidad   fue conociendo el Agua Viva del Evangelio , sintiéndose  urgida, como Carlos de Foucauld,  como la hermanita  Magdeleine, y  como muchas otras hermanitas de Jesús  en muchos lugares perdidos  de nuestro mundo, a gritar El Evangelio no  con las Palabras  sino con la vida  .

Ojalá que en nosotros y nosotras así vaya también siendo 

17 de Octubre 2006

María José Torres

 

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