Hermanita Carmen Victoria

17.12.1941    02.10.2006 

 

Testimonio de Mª Carmen

 

            Querida amiga:

Eligió el día de los ángeles para llevarte a su lado; como un ángel subiste al lado de tu fiel compañero.  Dejándonos, aquí desolados, sintiéndonos un poco huérfanos. Con tu partida hiciste que el otoño pareciera más triste y gris.

Treinta y tres años conociéndonos. Vistes mis primeros pasos, me apoyaste en los momentos más difíciles y viviste conmigo los momentos más felices. Jorge y yo, nunca olvidaremos tu apoyo incondicional a nuestro amor, compartiendo con nosotros los momentos más gozosos de nuestra vida, nuestra unión y el nacimiento de nuestra primera hija, María. Con tu ejemplo nos enseñaste que vale la pena luchar y apostar el todo por el nada cuando algo se desea desde el fondo de nuestro corazón.

No querías ver a nadie triste, nos lo has transmitido en la última etapa de tu vida, con tu coraje, con tu fuerza, con tu alegría, sencillez, humildad y con ese espíritu de libertad interior que tanto te caracterizaba. Compartiendo desde tu persona siempre cercana y respetuosa tu entusiasmo por vivir.

Carmen, amiga, hermana, siempre presencia viva. No mirabas a la gente por su clase social, ni tampoco por su credo, ni raza, para tí las clases sociales no existían todos éramos uno, viviendo en plena armonía, transmitiendo que lo esencial es invisible a los ojos del poder, que lo que más prima son los valores, aquello que nos invita a ir dándonos a nosotros mismos. Ser esa donación gratuita, ese compartirnos como El mismo Jesús nos enseñaba. Ser pan y dejarnos comer, para saciar el hambre de todo el que lo necesitará.

Nunca te avergonzó decir que venías de Torregrosa, esto nos hace sentirte más cercana, compartiendo con todos nosotros nuestros orígenes más humildes, quizás por eso, hoy en nuestro ser sentimos un hondo penar al ser más conscientes de la perdida de esa gran amiga.

Compañera, amiga, ya no podremos gozar de tu presencia física, ya no sentiremos el abrazo físico en los momentos difíciles de nuestra vida, pero siempre te llevaremos en nuestro corazón. Tú voz  nos acompañará en las horas de duda, de cansancio. Tú espíritu iluminará nuestro pensamiento y nos infundirá fuerza y alegría para seguir en los momentos más ásperos del camino de la vida. Tú luz permanecerá siempre encendida en lo más intimo de cada corazón que compartió contigo aunque solo fuese un minuto de tu vida, ya que hay luces que ni el viento más fuerte puede apagar y entre ellas amiga está la tuya.

Deseo darte las gracias:

GRACIAS POR TU PERSONA, POR SER TAL COMO ERES.

GRACIAS POR TU CARIÑO, POR TU CONFIANZA, POR TU SONRISA, POR  BRINDARME LA OPORTUNIDAD DE SER TU AMIGA.

GRACIAS A DIOS POR PONERTE EN MI CAMINO Y CON TU PERSONA ENSEÑARME QUE ES POSIBLE VIVIR DESDE LA  VERDADERA LIBERTAD EVANGÉLICA.

GRACIAS A TU FAMILIA POR COMPARTIRTE CON TODOS NOSOTROS.

Siempre estarás con nosotros te queremos, Carmen.

                                                                        Todos unidos te brindamos este aplauso.

 

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