SEMBLANZA DEL P. RENÉ VOILLAUME,

FUNDADOR DE LOS

HERMANITOS DE JESÚS

Y  MAESTRO DE ESPIRITUALIDAD

Fallecido el 13 de mayo de 2003

El 13 de Mayo fallecía el P. Rene Voillaume, muy cerca de los 98 años de edad. La historia camina rápida y es posible que muchos cristianos de hoy desconozcan lo que ha supuesto para la vida religiosa y para la espiritualidad cristiana, la aportación de este francés, nacido el día 19 de Julio de 1905, en Versalles y cuya importancia es análoga a la de grandes maestros de espiritualidad de la historia de la Iglesia.

Si nos trasladamos a los finales de los años cincuenta del pasado siglo XX, es fácil encontrar en la biblioteca de muchos sacerdotes, de comunidades religiosas y de laicos, un libro, .En el corazón de las masas., del que es autor el sacerdote francés. Las reediciones se multiplicaron y a todos sorprendió la profundidad, la claridad, la originalidad evangélica de la propuesta de vida religiosa y de vida cristiana que entusiasmó y revitalizó a muchas personas.

Fue la gran obra de espiritualidad cristiana inmediatamente anterior al concilio, a la que siguieron otros títulos que recogían cartas formativas del P. Voillaume y que ayudaron a más de un director de retiros y de ejercicios. ¿Quién no recuerda capítulos como .La segunda llamada., .Valor apostólico de la vida de Nazaret., .Permanentes en la oración., etc.?

Mas la vida de Rene Voillaume ha entrado en la historia de la espiritualidad cristiana y religiosa por haber sido el fundador de los Hermanitos de Jesús, de los Hermanitos y Hermanitas del Evangelio, el impulsor de varias asociaciones y movimientos sacerdotales y de laicos, a partir de los escritos e intuiciones de Carlos de Foucauld. Con la Hermanita Magdaleine, fundadora de las Hermanitas de Jesús, Rene Voillame ha transmitido la herencia espiritual de Foucauld, y la ha sabido hacer fecunda en familias religiosas y en animación de vida evangélica que ha generado fidelidades y testimonios realmente asombrosos.

En 1921 conoce la biografía de Carlos de Foucauld escrita por René Bazin. Tiene 16 años y esas páginas le señalan para siempre. Su camino es paralelo a Foucauld, es constante buscador de la voluntad de Dios, quiere autenticidad.

Primero seminarista en Issy, después en los Padres Blancos, vuelve al seminario y posteriormente termina estudios en Roma, doctorado en teología bajo la dirección del conocido dominico, el P. Garrigou-Lagrange. Amigo íntimo del filósofo Jacques Maritain y de su esposa Raissa, su formación tomista, con su conocimiento de los místicos españoles, especialmente Juan de la Cruz, la riqueza de la Cartuja, la cercanía permanente a la fuente de vida cristiana que es el evangelio, su sensibilidad ante el mundo de los más pobres, lugar sacramental de Jesucristo, hizo de Voillaume un hombre providencial.

Contrario durante toda su vida a lo que pudiera aparecer como superficial, impulsa y genera una forma de vida religiosa muy seria en sus principios -la Eucaristía es el centro y Nazaret es el espacio de vida de Jesús a vivir- con una doble radicalidad de vida pobre, entre los pobres y obediente, mas, al mismo tiempo, valiente, audaz en su radicación histórica. Fraternidades encontramos en los suburbios más deprimidos, en el circo, en la cárcel... hermanitos nómadas,

en reducidas fraternidades, en el desierto o en ciudades superpobladas. Pero siempre con la convicción de quien se apoya en principios. Amar al Señor, vivir el descubrimiento del camino desde la experiencia del abandono en sus manos y de la humildad, interiorizar la alegría de haber descubierto que Dios es bueno y ama siempre. Se trata de hacer presente el Evangelio, con el paradigma de una vida religiosa contemplativa, en medio de los más pobres.

Por tanto, la vivencia de la adoración, de la pobreza también en su vertiente de radicalidad material, de la obediencia son sustanciales. Después, amigo y vecino, acogedor de todos, compartiendo la vida de los demás, lo cual supone la inseguridad, la búsqueda de trabajo, la aceptación de las condiciones penosas de los compañeros.

Fue sorpresa positiva la presencia de las fraternidades en España. Nos hizo pensar y soñar y sentirnos mal en más de una ocasión. Y percibirnos mejor cuando nos decidimos rezar la oración de Carlos de Foucauld, .Padre, haz de mí lo que quieras..... La vida religiosa contemplativa no defendida por el claustro, sino insertada en condiciones infrahumanas, donde viven personas, hijos de Dios. Era el mensaje permanente de que Dios habita en el infierno de las ciudades, porque allí lloran y ríen, nacen, aman y mueren sus hijos.

Cuando se producía esa tensión interior de lo que se percibe como evangelio puro y la tendencia a la mediocridad de nuestras propias vidas, la respuesta se encontraba en la doctrina de Rene Voillaume transmitida a través de sus libros, de sus retiros y ejercicios espirituales como los que dirigió en la Granja de San Ildefonso y que fueron verdadera simbiosis de evangelio, de sencillez y de profundidad. Que para tiempos difíciles son necesarios alimentos sólidos.

En 1965 el P. Voillaume dimite de su responsabilidad como Prior General de los Hermanitos de Jesús que había asumido en el año 1933, pero continuó como maestro indiscutible de todos los que participaban de la espiritualidad de Foucauld. En el año 1983, los Hermanitos eran 253 profesos, repartidos en 90 fraternidades de 45 países.

Después de los años conciliares, el P. Voillaume tuvo que vivir la noche oscura de quien tiene certezas inconmovibles que son puro evangelio y quien contempla como excesivo riesgo más de una de las propuestas innovadoras. Es el camino que exige mucha fe, mucha generosidad interior, y un gran sentido de Iglesia. Experiencias que hacen sufrir y que ayudan a profundizar en lo esencial. Esencialidad de la que nunca dimitió a pesar de perder popularidad. También en este capítulo ha enseñado, ha sido maestro.

Damos gracias a Dios porque su vida ha sido un gran don para nosotros. Su muerte es muy posible que sirva de volteo de campana que nos invite a volver a sus escritos que son muy válidos. A los hermanitos y hermanitas de Jesús, a todos los que bebieron en las fuentes del P. Rene Voillaume, felicidades porque han sabido a quien acercarse.

Francisco Parrilla Gómez

 

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