El nuevo Consejo de Redacción del Boletín al programar los números para el año en curso de 2005 y el próximo de 2006 ha querido dedicar el primero de la nueva etapa a la inmigración. Pretendemos humildemente ofrecer nuestra contribución a la reflexión general que se viene haciendo aportando nuestra especificidad, a saber, nuestra experiencia de vida y nuestra reflexión cristiana sombreada por el carisma foucaldiano.
En la lectura de este Boletín hay que tener presente, entre otros documentos, la reciente Instrucción del Pontificio Consejo para la Pastoral de los emigrantes e itinerantes, “Erga migrantes Caritas Christi. La caridad de Cristo hacia los emigrantes”. Es útil en tema tan vasto acudir en nuestra reflexión al referente de la experiencia de la Iglesia universal, síntesis multicultural por su aspecto católico, amén de que ésta pueda ser complementada con cientos de publicaciones con enfoques de todo tipo.
Nuestro Boletín quiere animar a los que ya están, de una manera u otra, comprometidos en la atención, acogida y acompañamiento de inmigrantes. Muchos de los que leerán estas páginas podrían haber impreso aquí su testimonio y sus experiencias. También estas páginas pretenden modestamente ser un grito de denuncia ante un mundo radicalmente injusto que permite el espectáculo del hambre y sus consecuencias. Asimismo quiere cuestionarnos a nosotros, católicos de rito romano, sobre nuestro estilo evangelizador y misionero en la acogida y acompañamiento de inmigrantes católicos, católicos de rito oriental, de otras iglesias y confesiones, y aquellos de otras religiones.
El profesor Rodríguez Carmona abre el número en la sección “Desde la Palabra” con una reflexión sobre el emigrante en la Biblia que nos sitúa a la escucha de la voz de Dios apartado que se complementa con la reflexión de Dolores Aleixandre sobre Carlos de Foucauld como marabut en atención al prójimo y en la adoración eucarística en síntesis de vida cristiana sin parangón.
En la sección dedicada a Testimonios y Experiencias, tanto la Hermanita Grazia Teresa de Jesús como el P. Francisco Clemente, hablan de amistad con las personas que comparten vida y proyectos y que están lejos de su patria. Sorprende la naturalidad con que los articulistas van narrando su manera de vivir y acoger siempre compartiendo y aprendiendo del otro y sufriendo junto al otro. El amor a las personas con las tratan diariamente también les hace ser críticos y denunciar a una sociedad injusta y opulenta donde sobran alimentos y se derrocha mientras muchos pasan hambre y calamidades.
En la sección de Ideas y Orientaciones, André Berger, Hermano del Evangelio, que durante varias décadas fue emigrante en Argelia y ahora vive en España analiza la situación desde su experiencia diaria de compartir su vida con inmigrantes señalando como el desafío actual es mutuo, tanto para el acogido como para el que acoge, y reconoce que compartir la vida con otros implica además saber escuchar y recibir también del otro. El artículo, que narra situaciones vividas actualmente por el autor, es una constante referencia a la vida del Hermano Carlos, de manera especial, en sus búsquedas peregrinantes y en el ejercicio de la hospitalidad.
En la sección Páginas para la Oración se incluye, además de dos poemas que pueden facilitarnos la oración, una reflexión del cardenal Martini donde reflexiona sobre los principios teológicos del Nuevo Testamento sobre la acogida del extranjero terminando con una referencia a las dificultades y a la graduación en el camino de la integración. Junto con el anteriormente citado artículo de Rodríguez Carmona pueden constituir un hermoso material para llevarlo a la oración y hacerlo vida.
Por último, en la sección de Noticias y Comunicaciones, entre otras noticias, hemos querido rendir un sencillo homenaje de gratitud a José Luis García Cañada, sacerdote que vivió siempre alegre, preocupado por hacer el bien y por atender a los últimos de este mundo y que participó muy activamente de la vida de la Fraternidad Sacerdotal desde finales de los años setenta. Su amistad mientras estuvo con nosotros y su intercesión ahora junto al Padre son ciertamente un regalo de Dios al mundo y a su Iglesia y un signo de su amor para con los más desfavorecidos.