Iesus Caritas Nº 156

 

Editorial 

 

“Un alma que arde basta para encender una hoguera”

 

No es fácil, al menos en el mundo occidental mermado de vocaciones y urgido por innumerables demandas, comprender la intuición evangélica y el carisma del beato Carlos de Foucauld y de Hermanita Magdeleine. Sea como fuere, el carisma foucaldiano es un don de Dios a su Iglesia que habrá de vivirse con unos acentos evangélicos especiales al tiempo que conjugarse con la multiplicidad de dones que conforman armoniosamente su Cuerpo Místico.

A poco que nos acerquemos a la vida y obra de Hermanita Magdeleine nos surgen cientos de interrogantes: ¿Cómo conjugar la vida contemplativa y la presencia en el corazón de las masas, en el corazón del mundo? ¿Cómo podemos encontrar a Dios y reconocerle en la vida corriente y en los pluriformes rostros de los hermanos? ¿Cómo hemos de empeñarnos con todas las fuerzas en la construcción del reino de Dios ya aquí presente en este mundo limitado y en este momento histórico? Ante los acuciantes interrogantes se nos ofrece de manera suave la respuesta avalada por la vida de Hermanita Magdeleine y las Hermanitas que nos dice que es posible vivir contemplativamente en medio de la vida corriente, entre la gente, compartiendo su vida diaria, su trabajo, su vivienda, sus sueños, en definitiva, intentando imitar el sencillo y oculto estilo de vida de Jesús en Nazaret.

La misión de las Hermanitas es, por tanto, fundamentalmente de presencia en medio de la gente ofreciendo a Jesucristo desde una dinámica de ser y configurarse con las personas para, desde el lugar concreto en que Dios les ha puesto y no otro, vivir su vida y hacer suyas sus esperanzas y frustraciones. En efecto, nos dirá con su vida la hermanita Magdeleine, es menester insertarse dentro de las situaciones concretas, de tal manera, que la vida eche raíces a su debido tiempo y se revele como “kairós” en el momento presente a imagen y semejanza de Jesús en su larga etapa de silencio y maduración de su naturaleza humana en Nazaret. De este modo la “plaza pública”, - lugar de encuentro, intercambio y fiesta,- se convierte en la vida de las Hermanitas en templo y lugar teológico de salvación y la vida de las personas en motivo de oración y contemplación. Asimismo el trabajo manual, imitación del artesano de Nazaret, es un medio privilegiado de evangelización desde el calor de la amistad y compromiso al tiempo que una oportunidad para compartir la vida con los hermanos desde su realidad concreta. No hay más método que el del “único Maestro, Jesús: la bondad, la amistad y el amor[1]. La infancia espiritual está en los cimientos de esta manera de presencia imitando el misterio de la Encarnación y contemplando al Niño Jesús irradiando amor y esperando nuestra respuesta.

El presente número del BOLETÍN lleva por título “Dios me tomó de la mano y yo lo seguí ciegamente” recordando la acción de Dios en la vida de Hermanita Magdeleine de tal modo que, aún en medio de dificultades aparentemente insalvables como es el caso de su débil naturaleza y sus constantes enfermedades, “el Señor de lo imposible” se valió de su indigencia para evidenciar su protagonismo. Hermanita Magdeleine escribirá convencida: “El Señor me ha tomado con todo mi ser de miserias y limitaciones. Ha hecho de mí un instrumento, me he entregado totalmente a Él, pero Él me ha dejado mis debilidades ante los ojos de todos para mostrar que la obra era suya, que venía de su mano, no de la mía... Hubiese podido hundirme cien veces en la desesperación si el Señor no me hubiera tendido siempre la mano para obligarme a seguirle...[2]. Éste es y no otro, como apunta el subtítulo, el “itinerario espiritual de la hermanita Magdeleine” que fue bendecido por Dios con el regalo de miles de hermanas de todas las culturas que a lo largo de más de cincuenta años estuvieron y están dispuestas a ocupar el último lugar para ser así testigos del amor de Dios y de su presencia en el mundo y la Iglesia.

Es, por fin, impresionante constatar la acción de Dios a través de la Hermanita Magdeleine, de manera singular, en la fundación de comunidades detrás del llamado “telón de acero”, en  el mundo islámico y en las fundaciones con raíces nómadas para compartir la vida con temporeros agrícolas, gitanos, gente del circo y grupos humanos sin relieve ni protagonismo social. Ante tamaña empresa sólo cabe el asombro y la acción de gracias a Dios.

La estructura de este número del BOLETÍN sigue la tradicional en esta última etapa adaptando algunos aspectos por las características singulares del tema monográfico. Así abre el número un artículo del Prof. Antonio Rodríguez Carmona sobre la espiritualidad de Belén en la Sagrada Escritura, tema muy querido de Hermanita Magdeleine que escribía: “Dios quiere que lo contemplemos y adoremos como niño: no sólo los pequeños, también los grandes han de contemplarlos así, pues él quiso la adoración de los pastores y los magos. A éstos los condujo incluso mediante una estrella hasta ese Niño carente de grandeza y de majestad[3]. Ciertamente que “allí donde el centro es un Niño, la perspectiva cambia. Los grandes pueden hacerse como niños, si aún conservan su capacidad de asombro[4]. El núcleo del número que comentamos está dedicado a recorrer con Hermanita Magdeleine la acción de Dios en su vida y obra sabedores que “un alma que arde basta para encender una hoguera[5].

 

      Bibliografía útil y de Fácil acceso

Angelina Daiker, Hermanita Magdeleine. Vida y espiritualidad de la fundadora de las hermanitas de Jesús, Santander, Sal Terrae, 1999, 246 pp.

AA.VV., “Jesús es Señor de lo imposible. Hermanita Magdeleine de Jesús”, Boletín “Iesus Cáritas”, (Época VIII, n.98) n. 5/94, septiembre – octubre 1994, 42 pp. Cfr. También n. 4/91.

Dolores Aleixandre, Hermanita Madeleine de Jesús (C. de Foucauld). Levadura en la masa, Ed. Ad usum privatum de las Hermanitas de Jesús, 1998, 20 pp.

Hermanita Magdeleine de Jesús, Desde el Sahara al mundo entero. La historia de las Hermanitas de Jesús tras las huellas del Hermano Carlos de Foucauld, Madrid, Ciudad Nueva, 1985, 242 pp.

           

Manuel Pozo Oller,

Director


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[1]    Texto citado sin referencia en Boletín I. Caritas, Jesús es Señor de lo imposible. Hermanita Magdeleine de Jesús, sep-octubre 1994, n. 98, p. 38.

[2]    Ibidem, p. 13.

[3]    Citado en Angelika Daiker, Hermanita Magdeleine. Vida y espiritualidad de la fundadora de las Hermanitas de Jesús, Santander, Sal Terrae, p. 61.

[4]    Ibidem, p. 63.

[5]    Hermanita Magdeleine, Cartas I, p. 343.