Los restos del fundador de la Comunidad de Jesús han sido trasladados recientemente a Tarrés

25 años de la muerte de Pere Vilaplana

Reportaje en la revista CATALUNYA CRISTIANA del 29 de mayo de 2008

TARRÉS.— El pasado 10 de mayo la Comunidad de Jesús vivió en Tarrés una celebración muy sentida y familiar, alejada de nostalgias pero llena de recuerdo. A la vez fiesta y homenaje que para los hermanos y hermanas de la Comunidad son también motivo de recapitulación y ocasión para reflexionar, rezar y dar gracias por los dones recibidos en la persona y la obra de su fundador, Pere Vilaplana i Puntí.

La conmemoración del 25 aniversario de la muerte de Pere Vilaplana reunió en el pueblo tarraconense de Tarrés a un centenar de personas llegadas de todas partes para acompañar en esta fiesta a los hermanos y hermanas de la Comunidad de Jesús. Estuvieron presentes, entre otros, miembros de las familias de Carlos de Foucauld de Barcelona, una representación de las comunidades de monjas jerónimas de San Matías, de la abadía de Montserrat, de las diócesis de Tarragona y Barcelona, el escultor Antonio Oteiza, autor de los relieves sobre la espiritualidad de Pere Vilaplana, así como otros amigos y amigas de la Comunidad.

El acto empezó en la iglesia parroquial de Tarrés con una salutación a cargo de Joan Figuerola, primer servidor de la Comunidad de Jesús, que glosó brevemente la figura y el mensaje de Pere Vilaplana y el sentido de la conmemoración. Después, y acompañado de la proyección de fotografías del fundador de la Comunidad de Jesús en Tarrés y de otros momentos de su vida, Josep Dalmases y Quico Montserrat cantaron un par de canciones que en su momento le dedicaron.

Como bien dijo Quico, «las canciones también eran una forma de compartir momentos, situaciones y sentimientos personales que el autor no podía o no quería expresar de otro modo».

Como muestra de comunión y amistad, Sor Trinitat Cabrero, priora del monasterio de monjas jerónimas de San Matías de Barcelona, ofreció a la parroquia de Tarrés, en nombre de su comunidad, un evangeliario realizado por ellas, bellamente ilustrado en el estilo bizantino, con iconos representativos de escenas del Evangelio y con las figuras de los santos más vinculados a la parroquia y a la diócesis, así como la figura del hermano Carlos de Foucauld.

A continuación se celebró la Eucaristía, presidida por Mn. Santi Soro y concelebrada por Mn. Jordi Vila, ambos hermanos de la Comunidad de Jesús y sacerdotes diocesanos en la parròquia de Falset en El Priorat. Les acompañaron en la concelebración Mn. Ramon Pascual, natural de Tarrés; Mn. Josep Bofarull, de Reus; Mn. Armand Puig, de Barcelona; P. Oriol M. Diví, monje de Montserrat; P. Antonio Oteiza, el escultor franciscano que tan bien ha reflejado el espíritu de Pere en sus relieves, y el P. claretiano Antonio Andrés, amigo de Pere ya en el seminario de Solsona y fiel acompañante de la Comunidad a lo largo de todos estos años.

En la homilia, Mn. Santi Soro, hermano de la Comunidad desde sus inicios, supo transmitir el gusto de Pere Vilaplana por las dos lecturas principales de la misa: la carta de san Pablo a los Romanos: «¿Quién nos separará del amor de Cristo?» (Rm 8,35...) y la narración que hace san Lucas de la aparición de Jesús a los dos discípulos camino de Emaús (Lc 24,13-35).

Terminada la Eucaristía, y bajo una intensa y muy necesaria lluvia, los asistentes fueron hasta el cementerio del pueblo para ofrendar un ramo de flores y rezar ante el nicho donde descansan desde el pasado 24 de abril, los restos de Pere Vilaplana, trasladados desde Montjuïc. En la oración estuvieron presentes Josep Maria y Manel, hermanos de la Comunidad que también descansan en el pequeño cementerio.

Los restos de Pere Vilaplana fueron trasladados a Tarrés el 24 de abril.

El encuentro acabó con una fraternal comida en la sala parroquial de Tarrés, compartido con todos los asistentes y amigos del pueblo de Tarrés. En el escenario había expuestas algunas de las cerámicas moldeadas por Antonio Oteiza, el cual, antes de la comida, presentó brevemente su obra como testimonio de lo que había captado de la espiritualidad del fundador de la Comunidad de Jesús. Pocas palabras en aquel momento, pero escenas, valores, mensaje, reflejados con fuerza en su obra.  Como homenaje a Pere Vilaplana, la Comunidad ha editado un libro con fotografías de los relieves de cerámica moldeados por Antonio Oteiza, acompañados de textos de su fundador y de comentarios que contextualizan y explican lo que en ellos se representa.

Al atardecer, en la capilla de Ca l’Hostal, algunos hermanos y hermanas de la Comunidad de Jesús siguieron la oración con la lectura de los Hechos de los Apóstoles que narra la venida del Espíritu Santo. Para los asistentes fue un muy buen colofón a la fiesta, rezando para que el Espíritu ilumine la marcha y el futuro del legado que Pere Vilaplana dejó en la Comunidad de Jesús.

Josep Calvet

 

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