Nos dicen

DESIERTO EN TARRÉS

Carlos de Foucauld se abrió camino hacia Dios y hacia los más pobres. Trazó una pista de incesante búsqueda y amor a través del desierto. En el umbral de este desierto Dios lo alcanzó. Y lo llamó irresistiblemente como hermanito de Jesús, para vivir de modo personal, nuevo y radical a Jesús-Amor. Su vida era un don, su muerte una entrega en el desierto...
Hermanita, retirarte de vez en cuando al desierto por un tiempo más largo, es bueno y reconfortante.
La soledad y el silencio te traen paz y armonía te renuevan, te vuelven más entusiasta y valiente.

(Regla de vida) Hermanitas de Nazaret

El desierto es para mí una llamada de Dios a encontrar la verdad más viva de mi existencia, de mi misión personal. Desde el desierto vuelvo más libre, más disponible para la entrega. Del desierto vuelvo auténtica, más llena de luz y de amor.

Doy gracias a Joan Zafra, el ángel guardián de este lugar, gracias a la Comunidad de Jesús, gente que ama, sirve, comparte... Gracias al pueblo de Tarrés por la acogida. Gracias a Dios.

“Siempre he amado el desierto.(...) Algo resplandece en el silencio... Lo que embellece al desierto, dijo el Principito, es que esconde un pozo en cualquier parte.” (A. de S. Exupéry)

             Paula Meire

 

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