TARRÉS, 15 DE  ENERO  DE 2005

COMUNITAT DE JESÚS

ENCUENTRO DE REFLEXIÓN: “Testimonio cristiano en Marruecos”

Mgr. Vincent Landel, arzobispo de Rabat

Empezaré con unas palabras que el Papa Juan Pablo II dirigió a los jóvenes (el 22 de febrero de 2004), con ocasión de la 19ª jornada mundial de la juventud.

« El cristianismo no es simplemente una doctrina, es un encuentro en la fe con Dios que se hace presente en nuestra historia por la Encarnación de Jesús. Buscad todos los medios para hacer posible este encuentro, mirando a Jesús que os busca apasionadamente. Buscadlo con vuestros ojos de la carne, a través de los acontecimientos de la vida y en el rostro de los otros; pero buscadlo también con los ojos del alma por la vía de la oración  y de la meditación de la Palabra de Dios, porque la contemplación “del rostro de Cristo” no puede hacer otra cosa que remitirnos a lo que la Sagrada Escritura nos ha dicho de Él ».

« El cristianismo no es simplemente una doctrina, es un encuentro en la fe con Dios que se hace presente en nuestra historia por la Encarnación de Jesús.»

Tenemos que saber ciertas «cosas». El cristianismo no es simplemente un «cuerpo intelectual»; sino que es un encuentro en la fe con Dios; pero este encuentro, tras la Encarnación, no nos puede ahorrar todos nuestros encuentros con la humanidad. Si nuestra fe se queda en el ámbito de las ideas o del pasado, tenemos el riesgo de abandonarla, porque no nos hará vivir, ya no nos permitirá dar un sentido siempre nuevo a nuestra vida. Aquellos y aquellas que hacen catequesis se dan cuenta de la dificultad de este hecho, cuando se la quiere circunscribir a un ámbito intelectual. Y es por esto por lo que no podemos hacer catequesis en Casablanca como la haríamos en Madrid o en París, y que es muy difícil  hacer catequesis cuando el medio no nos ayuda.

«Buscad todos los medios para hacer posible este encuentro, mirando a Jesús que os busca apasionadamente.»

 Estamos firmemente convencidos, en nuestra fe, que Jesús nos busca apasionadamente y nos ama en el corazón de nuestra historia, en el corazón de nuestros compromisos humanos, en el corazón de nuestra pertenencia a la Iglesia. Jesús no nos da recetas de como debemos encontrarnos, nos invita a mirar las realidades del mundo de hoy con su mirada, y nos da la libertad de ser creadores para dar sentido a nuestros encuentros, y quizás aportar así respuestas.

« Buscadlo con vuestros ojos de la carne, a través de los acontecimientos de la vida y en el rostro de los otros.»

 Esta es la responsabilidad que el Señor nos pide que aceptemos, siendo junto a los hombres de hoy la prolongación de su amor en las realidades de hoy. Nos invita a ser sus ojos que miran, sus manos que ayudan, sus piernas que acompañan, su corazón que ama. Nos invita a estar próximos con Él a los hombres y  las mujeres de hoy, cerca de los hombres y las mujeres que viven en este país hoy.

«Pero buscadlo también con los ojos del alma por la vía de la oración y de la meditación de la Palabra de Dios, porque la contemplación “del rostro de Cristo” no puede hacer otra cosa que remitirnos a lo que la Sagrada Escritura nos ha dicho de Él.»

Los hechos que debemos vivir no son sólo acciones de solidaridad, acciones de justicia, acciones de paz y de verdad que tienen su fundamento en nuestra buena voluntad humana y en nuestra generosidad. Estas acciones encuentran su arraigo en todo el amor que brota del Corazón de Cristo.

Es en este marco, que quiero compartir algunas de mis preocupaciones de la  Iglesia de Marruecos antes de abrir un diálogo con vosotros.

 1.- Que mis hermanos y hermanas cristianos sean felices en su fe.

-         Felices del  descubrimiento que cada día hacen de Jesucristo (formación, reflexión a partir de su vida…)

-         Felices de celebrar su fe en todas las ocasiones que se presenten...

-         Felices de pertenecer a una diócesis, a una Iglesia que no quiere cerrarse sobre si misma…

-         Felices de darse cuenta de hasta que punto nuestra Iglesia es católica, permitiendo a todas nuestras culturas, a todas nuestras mentalidades, a todas nuestras nacionalidades de reencontrarnos unidos alrededor de Jesucristo y de Marruecos… 

 2.-  Que sean felices en su fe vivida en Marruecos.

-         Pero nuestra fe ha de encarnarse en Marruecos. Nuestra alegría ha de ser la de estar invitados a no cerrarnos a una manera francesa,  española o congoleña de vivir nuestra fe…. Sino que nuestra fe se arraigue en Jesucristo en Marruecos…

-         Hemos de ser felices de ser invitados a profundizar nuestra fe cristiana en contacto con todo lo que vivimos con nuestros hermanos y hermanas musulmanes, en contacto con todo lo que vemos de su manera de vivir su fe, en contacto con todos los cuestionamientos que nos hacen.

-         Hemos de ser felices por estar invitados a no instalarnos en una fe hecha de una vez por todas. Hemos de acoger sin descanso nuevos rostros, nuevas mentalidades, nuevas maneras de hacer iglesia. ¿Como aceptaremos que todo esto nos enriquezca?.

3.- Que mis hermanos y hermanas cristianos sean felices de vivir en Marruecos

-         Quizás habría de haberlo comentado en primer lugar; pero me preocupa que los cristianos sean felices de vivir en  Marruecos, no porque la vida sea más fácil, no  porque el país sea bonito, no porque la gente sea acogedora....

-         Sino porque todos estos hombres y todas estas mujeres, como yo, son queridos por Dios, porque todos estos hombres y todas estas mujeres quieran hacer vivir su país, porque todos estos hombres y todas estas mujeres me acojan, porque todos estos hombres y todas estas mujeres me interpelen incluso en mi manera de trabajar, incluso en la manera de ver el mundo, incluso en mi manera de reflexionar sobre la economía mundial, incluso en mi manera de vivir la relación con Dios, incluso en mi manera de sentirme « perteneciente a la Iglesia ».

-         Me siento triste, incluso muy triste, cuando escucho cristianos que lanzan continuamente «letanías negativas» sobre Marruecos y los Marroquíes.¿Cómo pueden, pues, vivir su vida humana, su vida cristiana?. Es verdad que no todo es fácil, pero cuando miramos nuestros países, ¿es que todo es tan glorioso?.

4) Que sean felices de servir a Marruecos.

-         Aparte de los sacerdotes , las religiosas y religiosos y algunos creyentes que están en  Marruecos de una manera relativamente estable, la mayoría de nosotros sólo estamos de paso, por razones de estudio o razones profesionales. Quizás no lo hemos tomado siempre de una manera positiva, porque pueden existir razones políticas que hacen que algunos de nuestros países tengan dificultades para poder asegurar nuestra formación, quizás  otros porqué en sus países respectivos no tenían  trabajo. Otros estamos allá por razones económicas personales o enviados por nuestras empresas. Estamos allá en una posición de servidores del país, en posición de partenaire; estamos allá para acompañar a un país en su desarrollo; estamos allá para acompañarlo en sus «problemas»; pero también en todas sus potencialidades. Incluso si no todo es perfecto, ¿no hemos de ser felices de contribuir al desarrollo de un país, que es el nuestro?.

5) Que sean felices de confiar en los Marroquíes.

-         Lo oímos por todas partes, e incluso lo decimos: hay una crisis de confianza bastante dramática. Cuando vemos la hemorragia de cerebros, cuando vemos todos los dramas de la emigración clandestina, cuando sentimos con ocasión de los sondeos oficiales que las tres cuartas partes de la franja de edad de los jóvenes no tiene más que un solo pensamiento. Hace daño cuando un país ya no tiene confianza en sí mismo. ¿No es entonces, al menos de una manera simbólica, (ya que no somos más que una gota de agua), el momento de manifestar que queremos hacer confianza a este país, que deseamos manifestar que queremos hacer confianza a los habitantes de este país?. ¿No es lo que hacéis trabajando con los patrones marroquíes, no es lo que hacéis estando en los bancos de las universidades marroquíes, no es lo que hacéis participando en asociaciones marroquíes en las cuales no sois otra cosa que un miembro más?. ¿Como una persona puede crecer si se encuentra en un clima de desconfianza y recelo?.

 6) Que comprendan la importancia de la comunión « ad intra ».

-         Nuestras diversidades culturales, sociales, eclesiales pueden ser un ghetto en el cual nos encerremos; ¿por qué no podrían ser una riqueza de comunión?. Es humano, es normal que queramos reencontrarnos entre nosotros, que queramos volver a nuestras raíces; pero en cuanto que somos Iglesia, ¿no tenemos que manifestar de vez en cuando una comunión que sobrepasa las fronteras, las lenguas, las culturas ?.

-         En nuestra ciudad vivimos ciertas cosas, como la misa de inicio del tiempo de Adviento que todos apreciamos.

-         El Jueves Santo también vosotros os reencontraréis todos juntos.

-         Con respecto a la diócesis, hemos vivido en Rabat, el primer domingo de Cuaresma, la última llamada al bautismo de todos los catecúmenos de la diócesis.

-         Con respecto a la diócesis, nos preparamos para  vivir el próximo 24 y 25 de abril un encuentro interregional sobre el tema « por una iglesia del encuentro »; será, pese a la diversidad de nuestras diversas regiones, la ocasión de vivir la comunión.

-         Pero, ¿no hemos de ir aún más lejos?. El año pasado, en la confirmación que fue celebrada un sábado al atardecer en Anfa, la comunidad creyente era esquelética; ¿es esto alentador para los jóvenes que quieran hacer un paso más en la Iglesia?. Es verdad que quizás esto cambia nuestras costumbres ; pero para manifestar a los jóvenes que vale la pena  hacer comunidad en la Iglesia, ¿no tenemos que hacer un esfuerzo para  acogerlos y decirles que pueden contar con nosotros?

-         El año pasado también celebramos en Casablanca la «Misa crismal » que quiere manifestar la comunión de todos los sacerdotes y de todos los creyentes en torno al obispo, con la bendición de los aceites que servirán para los sacramentos durante el año. Verdaderamente no éramos muy numerosos. Es verdad que era un día entre semana, es verdad que no está en nuestras costumbres el hacer Iglesia; pero, ¿no tenemos que romper algunos de nuestros hábitos para reencontrar caminos de una verdadera comunión « ad intra ». La Iglesia nos invita a ello.

7) Que comprendan la importancia de la comunión « ad extra ».

-         Creo que a este nivel somos sensibles a esta apertura. Lo noto por el interés de los encuentros que vivo con la Iglesia universal en la visitas «ad limina », con las Iglesias del Magreb en las reuniones de la CERNA, con las Iglesias de África en las reuniones del SCEAM. Y estoy contento de ver su resonancia, en gran parte positiva, que ha tenido  la emisión televisada del 25 de enero 2004. No se trata  de hacer propaganda, sino de compartir lo que vivimos, enriquecer la Iglesia universal y sentirse cada vez más en comunión con ella. Los encuentros de obispos jóvenes en Roma. El encuentro de 50 obispos europeos y 50 obispos africanos. La reunión en Bruselas de 50 imanes y 50 rabinos; yo asistí como único obispo invitado... esto es extraño, pero permite  dar testimonio de lo que vive nuestra Iglesia.

-         Vivir la comunión «ad extra», es vivir también esta comunión con este pueblo que nos rodea, ver con el mundo, compartiendo ciertos momentos. Incluso habiendo ciertas ambigüedades, no podíamos negarnos a la celebración del 16 de marzo en la Catedral (inmediatamente después de los atentados de Madrid), aceptar las entrevistas de los periódicos o de la televisión. No todo tiene el mismo valor, vale lo que vale. Seguramente no he dicho  lo que hacía falta decir; pero es un signo que se intente conocer algo mejor la posición de los cristianos.

-         Y de todo esto, nadie más que el obispo podría hablar.

-          Soy feliz al ver que la Iglesia de Marruecos no es una entidad que vive replegada sobre si misma . Y es gracias a la vida de todos los creyentes.

-         Y terminaré con estas palabras del teólogo Hans Urs von Balthasar: «El fundamento del diálogo está en el sacramento de la amistad, es decir en la seguridad que hay un don de Dios en acoger y en hacer fructificar en el encuentro con los hermanos que son creyentes o no creyentes otra manera diferente a la nuestra “.

Gracias

 

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