Semana de Convivencia fraterna en Tarrés

 

Fueron días de calma en los que el reloj dejaba su protagonismo habitual dando paso a otra dimensión del tiempo. Las mañanas empezaban con una seductora invitación a interiorizar en el cuerpo y el espíritu por medio de la sesión de yoga expertamente guiada por Ángel. Allí lo encontrábamos puntualmente, ya ambientada la sala "polivalente" de Ca l'Hostal con música apropiada para el caso. Los pajarillos, a través de la ventana, competían con sus trinos creando una atmósfera armoniosa y relajante. Cerraba la sesión la lectura de un texto pensado para reflexionar a lo largo del día. Y para terminarlo de redondear… ¡cielos!... bajabas al comedor y encontrabas que una mano invisible, o no tanto, la de Esteban, había preparado cada mañana la mesa con un rico y variado desayuno.

 

El programa que seguía, siempre dentro de la libertad de opción, daba pie a escoger desde el arte culinario de cómo elaborar una estupenda paella valenciana, con Luis como chef, Eulalia maestra en bellas artes conseguía que dibujáramos hasta los más inexpertos, o los talleres prácticos y personalizados de reflexoterapia que dirigía el hermanito Andrés. Todo ello además de las sobremesas propiciaba buena oportunidad para el diálogo y el conocimiento mutuo. Hasta la flamante escalera de incendios de la casa se prestaba singularmente para el encuentro "casual", ofreciendo sus peldaños como improvisados asientos al aire libre, que se convirtieron en lugar de agradables tertulias con hermoso paisaje de fondo. Mientras tanto, Quico, infatigable artista Miguel Ángel del siglo XXI trabaja en la capilla de Foucauld.

 

Las tardes aportaban contenidos especiales. Dentro de una misma temática distintos enfoques y experiencias. El hermanito Andrés compartió con nosotros el proyecto en el que trabajan en Almería con jóvenes y familias inmigrantes. Roberto condujo un seminario desde un documental sobre la realidad social y política de Angola. Sor Mª Montserrat ofreció su visión teológica sobre el Evangelio de San Juan, visita que derivó incluso en momentos divertidos y hubo alguno que se inspiró para escribir un pequeño romance.

 

Caterina y Alfons invitaron a un matrimonio amigo que nos acercaron al mundo de la astronomía con sus conocimientos y la ayuda del telescopio: Observar así el firmamento te sugiere muchas preguntas, una sensación de pequeñez y grandeza a la vez y sobre todo un sentimiento de gratitud al Creador de tanta belleza. Como contrapunto Teresa nos hizo pisar de pies a tierra explicándonos como hace compatible el ideal evangélico con su trabajo en el día a día acompañando a jóvenes magrebíes en situación de exclusión. Con este grupo de jóvenes disfrutamos de una estupenda velada danzas incluidas. Nos prepararon una rica cena a base de cordero y un aromático té al más puro estilo marroquí. Compartimos sus inquietudes y nos dieron un buen ejemplo con su actitud de servicio.

 

Otras actividades completaban las jornadas: la oración comunitaria cada tarde, algún día Eucaristía, concierto del Cor Jove Gracienc con la asistencia de la gente de Tarrés y otras noches, antes de ir a dormir, cerrábamos el día con unas danzas que aún pareciéndonos complicadas no se nos resistió ni a los más torpes en esta disciplina. Acabo ya. Agradezco a las personas que con su trabajo silencioso y la fe vivida desde un corazón sencillo, son capaces de impulsar y hacer posible días como los que hemos tenido ocasión de compartir.

Blasi Navarro

 

 

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