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NOS DICEN

Si tenemos ganas, todos podemos ayudar a cambiar el mundo

 

Hará unos meses, me enteré que desde hace algún tiempo, en la Comunitat de Jesús hay iniciativas sociales para los más desfavorecidos con proyectos como el de Reus o el que se está iniciando en Barcelona para enseñar la lengua a niños y niñas marroquíes. Como ya ha pasado en otras ocasiones, Joan Figuerola, alias "el liante" me pidió un artículo para el "Més a prop" de mi vivencia con referencia al tema.

 

Tras haber estudiado Ingeniería técnica en Telecomunicaciones y empezar a trabajar en una imprenta digital como Administrador de red (informático, vaya) durante tres años, me di cuenta de que en mi vida faltaba algo. Me sentía vacío en el terreno profesional y esto me hizo iniciar un proceso de búsqueda. Tras varios intentos de cambiar, de romperme la cabeza en qué hacer, empecé a forjar una idea. Quería vincular mi vertiente tecnológica con una inquietud social que, hasta aquel momento, había ido trabajando en mi tiempo libre. Mis inquietudes y experiencias como monitor de tiempo libre, las cuales tienen su origen en la vivencia con el grupo de los "Cereres" de la Comunitat de Jesús, fueron un elemento determinante en esta decisión.

 

Al fin tenía un objetivo que me motivaba y daba un valor añadido a mi día a día. No sabía cuál era el camino exactamente, pero sí que sabía por donde debía buscar. Pasaron unos meses hasta que encontré trabajo de educador en el "Centro Amigos" de Sant Vicenç dels Horts. Esta entidad, es lo que en educación social se entiende como proyecto de centro abierto. Un centro abierto está destinado a trabajar la integración social de chavales que se encuentran en una situación de riesgo fuera del horario escolar, mediante herramientas como el refuerzo escolar y talleres diversos (expresión corporal, cocina, malabares, manualidades, informática, etcétera). El centro se encuentra ubicado en el barrio de "La Guárdia" de Sant Vicenç dels Horts. Un barrio marginal integrado, principalmente, por inmigrantes de nacionalidad marroquí y en menor medida de etnia gitana. Familias desestructuradas, con pocos recursos y muchas dificultades de inserción laboral y social son motivo suficiente para nutrir Sant Vicenç de niños con riesgo de exclusión social y fracaso escolar. El sistema educativo, lleno de reformas generadas por nuestros queridos partidos políticos y basado en una metodología totalmente desfasada con la actualidad, no es más que otro agente que no hace nada más que incrementar el riesgo en el que se encuentran estos niños.

 

Antes de empezar a trabajar con los niños y niños del centro, estaba muerto de miedo, porque pese a que ya tenía más de 8 años de experiencia en educación en el tiempo libre, nunca había trabajado con chavales con estas características. Literalmente, estaba aturdido, y más teniendo en cuenta que entraba directamente en un proyecto concreto dedicado exclusivamente a los adolescentes (niños y niñas de 12 a 18 años). Normalmente, el proyecto de centro abierto se trabaja con niños de 6 a 12 años.

 

Pasada la primera semana de trabajo, y tras haber tenido algún conflicto con algún chaval, me encontré con la necesidad de hablar con la directora del centro y con mi hermana Laura, dos personas que tienen experiencia en este campo. Debo decir que me fue de gran ayuda hablar con ellas y de las conversaciones saqué unas premisas que fueron muy importantes para coger confianza y evitar situaciones conflictivas. Soy del parecer que cualquier persona que realice tareas educativas las debería tener interiorizadas:

·  No me puedo tomar nada de lo que me digan como una cosa personal.

·  Soy una figura que ha de intentar establecer vínculos positivos.

·  Lo más importante, es el tono, lo que verbalizas

·  Las situaciones nunca te pueden superar, no puedes poner al otro en una situación de fuerza hacia tu persona.

 

Ya hace un año que trabajo en este proyecto, y me gustaría expresaros que me siento muy feliz de poder aportar (aunque sea un pequeño grano de arena) mi dedicación a esta problemática que en los últimos tiempos se ha agravado con la llegada de más inmigración. Deciros, que por encima de todo, estas niñas y estos niños necesitan amor, necesitan que se confíe en ellos, necesitan modelos diferentes a los que están acostumbrados. Es necesario que haya personas dedicadas a esta tarea, personas válidas, que crean en la educación libre, en los derechos humanos, en el respeto para con los otros y consigo mismo. Personas dispuestas a escucharlos, que llegue el punto en que no necesiten "liar-la" para gritar la atención porque al fin y al cabo, lo único que están pidiendo a gritos es que se los tenga en cuenta. Deben ser críticos, saber que ellos valen tanto como todos los demás, hacerles ver que no están destinados a ser un cero a la izquierda, ayudarlos a adquirir habilidades sociales, de diálogo, de resolución de conflictos.

Para hacer todo esto no se necesita tener estudios en educación, sino buenas intenciones, recibirlos con una sonrisa, preocuparse por ellos, ser pacientes, saberlos perdonar, tener la convicción que lo que hacemos, en mayor o menor medida llega hasta su interior.

 

Cada pequeño paso que doy para poder darles parte de lo que os explico, me llena suficiente como para llegar al centro con más ganas y tener una sonrisa más grande que el día anterior. Para mí, la educación, es el único camino hacia una sociedad mejor.

 

Finalmente, también me gustaría enfatizar que haciendo esta tarea no sólo das, sino que también recibes. Recibes amor por parte de los niños y niñas, recibes la posibilidad de crecer personalmente ya que cuando educas, te pones a prueba. Ves cuáles son tus carencias e intentas poner remedio. Intentas ser mejor persona porque tienes presente que ante ellos puedes ser un modelo a seguir. Y esta responsabilidad te ayuda a mejorar como persona. Siempre que se trata de la relación con personas, la comunicación es bidireccional y esta comunicación es una gran riqueza. Por muy utópico que pueda parecer el querer cambiar el mundo, me quedo con una frase célebre del Capitán Lechuga: "Los pequeños cambios, son poderosos"

 

Aleix Prats

 

 

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