CUARENTA AÑOS DE LA COMUNITAT DE JESÚS

Palabras de bienvenida en la celebración de los 40 años en la Llar Mare de Joan Blanques de la Comunitat de Jesús. Barcelona, 20 de diciembre de 2008

Apreciado Sr. Cardenal, apreciados presbíteros, apreciados miembros de la Familia Espiritual de Carlos de Foucauld, apreciados familiares y amigos. ¡Sed todos bienvenidos!

Es para los hermanos de la Comunidad de Jesús motivo de gozo y agradecimiento recibiros en nuestra casa, el Hogar Madre de la Comunidad, casa familiar que fue de Pedro Vilaplana nuestro fundador y lugar donde muchos de nosotros fuimos acogidos, escuchados y empujados a una vivencia del Evangelio y a un compromiso en la Amistad vividos en vocaciones y situaciones diversas, encarnadas en nuestro Mundo con espíritu de imitación de la familia de Nazaret: presencia silenciosa muchas veces y atención a lo que Dios, por medio de la realidad cambiante nos ha ido y nos irá pidiendo.

Nos hemos reunido en torno a este altar presidido por el pastor de nuestra diócesis de Barcelona para celebrar dos aniversarios especialmente significativos: los 40 años de los primeros compromisos con la Comunidad, pronunciados por Pedro y los primeros hermanos en la Ermita de la Santa Cruz de Montserrat el 29 de septiembre de 1968 y también los 40 años de presencia de la Eucaristía en esta casa en la capilla bendecida el 8 de diciembre de 1968. Son dos hechos, ciertamente resultado del empuje y las intuiciones iniciales de Pedro, pero que han tenido y tienen una incidencia constante en nuestras vidas personales y en la de la Comunidad 

La presencia de Jesús en el sagrario ha hecho patente la vocación de presencia silenciosa en medio de un barrio, de este barrio de Gracia, como lo es también en otros barrios en Reus, Tarragona, Lérida, Jaca, Valencia y la Canyada en Alicante. Esta presencia enriquece y da sentido a nuestro vivir diario y a nuestros encuentros para orar, ayudándonos en este ritmo constante que va de la plegaria al vivir y de éste, de nuevo, a la plegaria.

Celebramos esta Eucaristía con espíritu de gozo, de fiesta, de acción de gracias por los dones recibidos y de plegaria a Dios, nuestro Padre, para que nos mantenga fieles al espíritu fundacional de la Comunidad y atentos a los signos de los tiempos, a los llamamientos de tantos hombres y mujeres faltos de todo, ágiles también para hacer frente a los retos que, aquí mismo entre nosotros, el paso del tiempo y el tú a tú de la vida de Comunidad nos va planteando.

Josep Calvet, Primer Servidor 

 

 

 

 

Homilia del cardenal arzobispo de Barcelona Lluís Martínez Sistach en la eucaristia de acción de gracias en la LLar de Joan Blanques. Barcelona, 20 de diciembre de 2008

Samuel 7, 1-5.8b-12. 12a. 16  Romanos 16, 25-27  Lucas 1, 26-38

Muy queridos hermanas y hermanos. Todos los que hoy estamos aquí celebramos la eucaristía con mucha alegría, porque estamos celebrando la salvación de Dios Nuestro Señor, y nos disponemos a conmemorar la primera venida histórica de Jesús a Belén, su nacimiento, el Señor viene a nosotros constantemente. Y el Señor ha venido el año 1968, en nuestro querido Pere Vilaplana en esta casa, dónde hoy celebramos los cuarenta años de la Comunitat de Jesús. Y también los cuarenta años de la presencia de Jesús que ha hecho estancia en esta casa.

Estamos contentos y damos gracias que hoy lo podamos hacer aquí, porque hace cuarenta años hubo acontecimientos que marcaron la vida de una persona, Pere Vilaplana. Un chico joven de aquí en Barcelona, tocado por Dios Nuestro Señor, que amaba a Jesús, amaba las personas, amaba a sus padres y los cuidó y sirvió hasta la muerte. Después se quería entregar al Señor por un camino y el Señor lo llevó por otro. Recibió un carisma y un don que os ha dejado a vosotros y a la Iglesia de Jesucristo. Lo recibió de las manos de Dios y por lo tanto, está al servicio de la Iglesia.

Hemos escuchado la primera lectura en la qué David quería hacer un gran templo al Señor. Ya sabéis que la Iglesia no es el templo, sino que es la comunidad que se reúne en el templo, no es el continente sino el contenido. Lo importante es el contenido, la comunidad de los hijos de Dios que se reúnen por celebrar la fe. Hace cuarenta años que Jesucristo sacramentado está presente a la capilla del piso de arriba de esta casa y se ha encontrado con muchos de vosotros. Todos traéis una historia, la mayoría de quienes estáis aquí os habéis vinculado a los encuentros con Pere Vilaplana, los encuentros con Jesús aquí en esta casa, en la capilla del piso de arriba. Aquí el Señor ha ido marcando vuestras vidas. La vida es larga, pero el Señor será presente siempre pese a las dificultades que puedan venir en la vida de cada uno. Pere Vilaplana hizo aquí lo que David quería hacer, con más sencillez pero también al servicio de esta Iglesia, de esta porción del pueblo de Dios que sois vosotros y que es la Comunitat de Jesús.

La actitud que tenían  Pere Vilaplana y aquellos compañeros suyos que el día 29 de septiembre de 1968 en la ermita de la Santa Cruz de Montserrat hicieron su compromiso, era colocar a Cristo en el centro de su vida. Aquí está el más importante, poner Cristo al centro, porque el orden es este: Cristo, Pobreza, Amor, Unidad y Pau. Si invertimos el orden iremos mal. Con vuestro carisma, todos vosotros de una manera más intensa, colocáis a Cristo en el centro de vuestra vida.

Y cuando colocamos a Cristo en el centro de nuestra vida, nos sentimos queridos infinitamente, eternamente y gratuitamente por Dios Nuestro Señor, que es Emmanuel que viene a vivir entre nosotros, que instala su tienda entre nosotros. Y después ya viene todo el demás. Si ponemos a Cristo en el centro después viene la Pobreza, Cristo pobre; viene también el Amor, Cristo que nos ha amado durante toda su vida; viene la Unidad, la profunda unidad entre todos pese a la diversidad. Y viene la auténtica Paz que encontramos en nuestro corazón y nos hace ser hombres y mujeres de paz.

Fijaos que la anunciación de Joan Bautista no tan importante como la de Jesús, se hizo solemnemente en el templo, con Zacarías en el templo ejerciendo su función sacerdotal. La anunciación del Hijo de Dios, el creador y el redentor, se hace en una casa sencilla, de un pueblo pequeño y pobre que no se conocía, Nazaret. El Señor siempre ha brillado por esta dimensión de la sencillez y de la pobreza, que es algo que también Pere Vilaplana tenía presente. Y que nosotros debemos vivir, sentirnos criaturas y ponernos en manos de Nuestro Señor, viviendo intensamente la providencia de Dios, confiando más en Él que en nosotros, con esta paternidad divina que nos ha mostrado tantas veces, no solo a nosotros sino a tantas instituciones y grupos de Iglesia, que notan y experimentan la presencia de Dios en medio de las dificultades y limitaciones propias.

El Señor dio una vocación a Pere Vilaplana, el Señor nos da una vocación a todos nosotros, que tiene pensada desde toda la eternidad. Pensad en esto hermanos y hermanas. Dios desde toda la eternidad nos ha pensado y nos ha amado a cada uno. ¡Soy tan poca cosa Señor y me has pensado y me has amado! ¡Te ama y te amará toda la eternidad. Qué alegría! Es nuestra personalidad intransferible que Dios conoce y ama para siempre y que nos dignifica inmerecidamente. ¡Ser pensados y ser amados eternamente por Dios, toda la eternidad infinitamente, grandiosamente y gratuitamente, qué tesoro! Y para responder por parte nuestra, como San Pedro repitió tres veces: Señor te amo, no con la intensidad con que tú me amas a mí, porque soy limitado, porque no soy infinito, pero al menos te amo con todas mis fuerzas. Porque tú sabes que te amo, como dijo San Pedro, pese a mis pequeñeces y limitaciones.

Por lo tanto, fijaos cómo pasó con Pere Vilaplana. Quería ser sacerdote y necesitamos sacerdotes. Pero el Señor lo llevó por otro lugar y también ha hecho una obra importante. Con su compromiso dijo: "Aquí estoy Señor, que se haga en mí según tu voluntad", que es lo que dijo Maria. Fijaos que el Señor nos ha llamado a hacer una cosa grande, pero que respeta nuestra libertad humana. Cuando nos hace un llamada quiere que la pensemos y quiere una respuesta libre y racional. "¿Cómo se realizará esto si yo no conozco marido?". Maria pensaba, y por lo tanto, le dice esto al ángel. Y el Señor no le recrimina. “El fruto que nacerá de tus entrañas virginales será obra del Espíritu Santo”. Y Maria entendiéndolo o no, confiando plenamente en el Señor que supera nuestra razón pero que no la contradice, acepta. Es la actitud que todos debemos tener hoy y siempre: que se haga en mí según tu palabra, porque para Dios, como le dice el ángel en Maria y nos dice a nosotros, nada no le es imposible.

¡Gracias Señor por el don de la fe, gracias por el don de la Iglesia, gracias también por el don de esta Comunidad de Jesús que os ha hecho tan y tanto bien y hace bien a la Iglesia, gracias por la eucaristía, gracias por la anunciación, gracias por María!

 

Querido Pedro

Querido Pedro, cuarenta años de Comunidad, casi veintiséis que nos dejaste y seguimos como siempre intentando dar a los demás algo de lo que de ti aprendimos, fidelidad a la Comunidad , a los amigos y a la Iglesia. José y yo (Mila), unión que tu propiciaste seguimos queriéndonos arropados por nuestros cinco hijos, Marcel, Olga, Anna, Guille (al que tu anunciaste que venía) y Pere al que pusimos tu nombre en tu honor y recuerdo. Nosotros hemos crecido, ellos también y ya tenemos casi cinco nietos, digo casi porque Joana nacerá en Marzo y será la segunda hija de Olga y Marc . La primera se llama Farners y es un terremoto encantador.

Anna aquella pequeña que tenía pocos meses cuando hicimos la consagración, junto con Carlos son padres de Bruna y Joan que también nos tienen robado el corazón y Marcel y Sandra tienen una niña de seis meses risueña y bonita. Guille tiene novia, se llama Laura y es una mas de la familia. Pere de momento está libre.

Mira Pere, ayer nos juntamos con los Prats y los Figuerola para celebrar la fiesta de Los Reyes Magos y entre las tres parejas veteranas ya sumamos más de treinta. ¿Qué te parece? Y aunque cada uno de ellos tiene su vida y sus cosas, cuando oyen la llamada de sus padres acuden con gusto y pasamos una jornada pues como treinta años atrás , con gozo y el ruido de la chiquillería, (que a ti a veces te molestaba un poco si la cosa iba seria).

Pere, en todos estos años hemos pasado de todo un poco, momentos dulces otros un poco menos como parejas y como Comunidad pero nos queremos y eso es lo que intentamos transmitir con más o menos éxito pero siempre con buena voluntad. ¿Nos ves desde allá arriba? ¿Qué piensas?, No, no es necesario que me contestes (podría llevarme un susto) prefiero imaginarte con una sonrisa socarrona viendo nuestras tribulaciones y pensando que en buen lío nos metiste. Te recuerdo con mucho cariño Pere, las conversaciones que teníamos alrededor de la mesa con una  buena comida y un buen vino y sobre todo el café, todo el mundo sabe que eras un buen cafetero, ja, ja, ja. Y el coñac.

Otros amigos se fueron detrás de ti y a todos os recordamos con cariño, el Rami, el padre Estanislao, Manel Caballero, el padre Vilanova, el germà Esteve, el abad Cassià, la mare Roser y el Francesc....... De nuestros padres también hay muchos allá arriba y a todos os echamos de menos, pero como se dice aquí en la tierra: “que nos esperéis muchos años”

Bueno Pere, en esta carta hay cariño y un gran recuerdo. José y yo siempre pensamos que somos afortunados, que tenemos un círculo muy amplio de amigos y que en gran parte te lo debemos a ti y a la Comunidad que creaste. Ya pasamos de los sesenta, seguimos haciendo colonias y que más te voy a contar.... me haría muy extensa. Lo importante, tú ya lo tienes que saber, y a los de aquí no los tengo que aburrir, porque cada uno de nosotros tiene su película y entre todos vamos rodando la que tú un buen día iniciaste.

Pere, un abrazo y un beso para ti y para todos los que están a tu lado, y si tienes acceso directo con el Creador, dile que en la Tierra hay una gran crisis, que las guerras no se acaban, que hay mucho amor pero también mucho odio y mucho dolor. Ruégale por todos, que necesitamos paz, que resuelvan los gobernantes de otro modo los conflictos. Te digo adiós y me voy a ver si en el cielo alguna estrella me hace un guiño y yo sabré que me has escuchado. Te llevamos en el corazón.

Moià, 12 de enero de 2009

José y Mila 

 

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