ENCUENTRO DE FAMILIAS DE CARLOS DE FOUCAULD
Guadix, 1-3 Diciembre de 2006
RESUMEN DE LA CHARLA:
“Aspectos que aporta María a la espiritualidad de Nazaret”
- Esquema:
0.- INTRODUCCIóN: María, mujer cotidiana
1.- UNA PRIMERA VALORACIÓN
2.- MARÍA DE NAZARET:
a.- Dios se ha hecho hombre en María
b.- María, la madre de Jesús, es mujer antes que madre
c.- María es una mujer pobre y de pueblo
d.- A esa María, y no a otra, escogió Dios
3.- EN NAZARET
a.- Un fiat para la eternidad
b.- María, mujer contemplativa
- mujer cristificada
- mujer eucarística
c.- María, mujer solidaria
- el sacramento de la Visitación
- el Magníficat: revolución de los adverbios.
- las bodas de Caná: la valentía de la fe
4.- CONCLUSIÓN: Ser y sentirse criatura de Dios.
Textos:
+ Lc 1, 34-38; Mt 1,18; Lc 1,31-33; Jn 19,25; Lc 2, 39-40;
Lc 1, 39-55; Lc 2, 39-40; Lc 2, 51-52; Jn 2, 1-12.
- María es plenamente humana, plenamente mujer, plenamente cotidiana. Es en esta cotidianidad de María donde se va forjando la fuerza interior para radicalizar la opción por Dios en Nazaret, Belén, Caná, Getsemaní o Jerusalén; porque a pesar de la admiración que pueda producir lo grandioso: DIFÍCIL, inmensamente difícil, ES LO PEQUEÑO.
- María vive como nadie al servicio del proyecto de Dios porque es capaz de transformar la rutina en oportunidad para hacer presente el Reino.
- La iniciativa siempre parte de Dios, y cuando Él actúa deja siempre la marca inconfundible de la pequeñez y la humildad.
O sea, que Dios no quiere nuestras cosas, sino nuestro vacío; no quiere nuestras virtudes, sino nuestra pobreza, no quiere nuestros méritos, sino nuestra fe. Al que se cree digno y capaz, Dios le deja que se las arregle por su cuenta. Pero al que se cree pequeño e insuficiente, Dios le acaba enviando el ángel de la Anunciación.
- “Hágase en mí”. Sabe que si le dejamos hacer a Dios, Él sacará de nuestro barro una obra maestra. No es fácil dejarse hacer. Nosotros tenemos mucho miedo a Dios. Parece que perdemos libertad, si tenemos que hacer lo que Él quiere. Y tenemos miedo a que nos pida mucho, a que cargue demasiado su mano, a la hora de la poda o de la transformación. María fue la que se fió, la que no tuvo miedo, la que dejó hacer a Dios.
- Una fe que es al mismo tiempo confianza: creer, fiarse del otro; que es amor: entrega total de la vida, desinteresada, generosa; que es también cumplimiento fiel de la voluntad del otro, de su menor deseo. Una fe siempre atenta a los acontecimientos. ¡Como nosotros! Porque así es también nuestra fe. ¿O no?
- Si algo distingue la fe de María es la de ser una fe puesta continuamente a prueba por la realidad de la vida. Dios calla: "el silencio de Dios" en la vida.
- María es modelo insuperable de contemplación. Desde el principio estaba siempre abierta a la presencia de Dios. Estaba hambrienta de Él. María se estará siempre mirando en los ojos y en el rostro de Jesús. Y todo lo que vea y lo que oiga y lo que sienta lo guardará en su corazón.
- No permanece pasiva, encerrada en su mundo de jovencita embarazada que necesita atención, cuidados, mimos. No se lanza a publicar su privilegio y alegría. María sale de su mundo, de sí misma y viaja " a toda prisa a la montaña, a la provincia de Judea" (Lc. 1,39),
+ El estar-con
+ El alegrarse-con
+ El creer-con
+ El servir-a
- Nuestros encuentros, nuestras visitaciones, nuestras liturgias, tendrían que parecerse más a la Visitación de María. Empezar por alabarnos más unos a otros y reconocer las cosas buenas que Dios hace en cada uno. Es bueno que nos digamos cosas buenas. Pero que todo termine en alabanza y agradecimiento a Dios. Y que nuestras oraciones sean más gozosas. Que multipliquemos los aplausos. Que no nos guíe la rúbrica, sino el Espíritu. Que no hagamos rutina de los sacramentos, sino apertura al misterio.
- Lc 2, 41-50: Esta actitud de búsqueda es paradigma para todos. Dios se hace buscar. La búsqueda capacita para el encuentro. Se busca desde la fe y la purifica. Se busca con esperanza y la fortalece.
NAZARET es el momento de:
- reencontrar el gusto por lo sencillo
- vivir con hondura la soledad
- la fe como capacidad para soportar dudas
- el crecimiento del Reino
- acoger, recordar.
- dar respuesta valiente a la llamada
- la Encarnación y la encarnación
- de descubrir que Dios colma la vida de sentido
Acostumbrémonos a ser como María, que vivió en la oscuridad de lo cotidiano,
desde el trabajo anónimo en una aldea perdida, para saber acompañar a Jesús, acompañando a los hombres y mujeres de hoy:
Desde Belén hasta Jerusalén, pasando por Galilea… que es lo mismo que decir:
metamos a María de Nazaret en la vida cotidiana, para encontrarnos con Jesús…