ENCUENTRO GUADIX 2003

 

El lema del encuentro era muy impactante: “Felices vosotros...como árboles plantados junto al río” que  reflejado en un mural, presidió todo el encuentro y poco a poco fuimos cayendo en la cuenta de que verdaderamente, por estar plantados junto al gran río de la Vida que es Jesús,  somos los más afortunados del mundo y por lo mismo, gozamos de la dicha de encontrarnos entre sus amigos, cosa que nos facilita el verdadero encuentro con los hermanos si de verdad estamos enraizados en El.

Juan Carlos nos situó en aquellas cosas que nos dan la felicidad,  que claro no son las que nos dice el mundo siempre con sus seducciones y engaños. Luego Antonio nos explicó de qué iba el encuentro que completó José Mari y unió a su charla  sobre René Voillaume y Hta. Magdeleine, dos testigos de nuestro tiempo que supieron actualizar el carisma del Hº Carlos y que  nos vino a decir lo siguiente:

Es de admirar como supieron estas dos personas ayudarse a vivir profundamente el carisma, sin saber quién dirigía a quién, seguramente porque los dos vivían muy enraizados en el Señor y muy seguros de que lo que traían entre mano merecía la pena, era querido por Dios y por lo mismo tenia pleno sentido. No cabe duda que estas dos personas vivían apasionadamente y a fondo el Evangelio, cosa que nosotros, que ya vamos entrando en años, debemos tomar en serio también. Es el seguimiento de Jesús lo que verdaderamente nos hace libres, nos vino a decir José Mari.

A su charla siguió un corto coloquio del que destaco lo siguiente:  Tendríamos que no dejar perder ni una sola parcela del tesoro de amor logrado por el Hº Carlos. Para ello: derribar fronteras, abrir cabañas, hacer de la vida cotidiana sacramento del encuentro, vivir la pasión por el Reino del Amor del Padre que Jesús refleja en todo su vivir.

Para la intercomunicación profunda es necesario haber hecho un camino previo de aceptación personal, lo que nos sitúa frente a la otra persona sin necesidad de aplauso.

A continuación un breve descanso seguido de un rato de adoración donde fuimos interiorizando las Bienaventuranzas, que en este clima de oración, silencio y  búsqueda sincera de aquello que hoy nos hace sentirnos gozosos y esperanzados, iban resonando en nuestro interior como el gran programa de vida, la verdadera fuente que apaga nuestra sed de felicidad.

 

A  la mañana siguiente nos fuimos encontrando en el comedor y a continuación en la Capilla para hacer un ratito de oración en común, con la lectura-meditación de Romanos 12,9-16 y el Salmo 1 adaptado.

Luego pasamos a la sala donde Manolo Rodríguez nos dio su charla sobre la vivencia del carisma del Hº. Carlos en el siglo XXI.

Ya teníamos un esquema de la charla pero la fue completando con aportaciones, que solo un místico como él sabe expresar. Nos dijo cosas interesantísimas sobre la vida de la Iglesia y su descafeinada vivencia del Evangelio hoy como institución.

Como todo carisma, el del Hº Carlos también tiene el riesgo de morir cuando se institucionaliza. Nosotros, con nuestra vida también descafeinada, podemos ser los que nos lo carguemos. Sin olvidar sus intuiciones y vivencias, tenemos que cambiar nuestras cabezas para hacer nuestro traspaso al hoy de la historia. Radicalicemos nuestras vidas según las intuiciones del Hº Carlos en el seguimiento de Jesús y no miremos más el ombligo de las instituciones. Los monacatos cristianos nacen como huida de las instituciones y Carlos de Foucauld es otro monje rebelde que no se institucionalizó.

¿Qué nos dirá el Evangelio de nuestro mundo de hoy? nos preguntamos y con Marcos,  que escribe su evangelio para dar esperanza a los cristianos de su tiempo que como nosotros hoy vivían también  tiempos de profundos cambios  políticos y sociales, veíamos que nuestro sistema como el de entonces también se tambalea, se derrumba. Mantengámonos despiertos, alerta, vigilantes para que no nos caiga encima y a empezar de nuevo que no pasa nada, al contrario, que sea y cuanto antes.

Descartemos de nuestro vocabulario el término espiritualidad, porque puede dar lugar a equívocos, y hablemos de seguimiento, intuiciones. Jesús llama a vivir el Reino. Para esto hoy hay que vivir en los márgenes, en las fronteras. Así fue Carlos de Foucauld que siempre huye cuando lo quieren atrapar.

El, que de ser conde nada menos,  por seguir a Jesús llega hasta padecer escorbuto, tuberculosis. Es lo esencial: su vida, el seguimiento que hace de Jesús. Podríamos decir resumiendo que su legado esencial es:

       1.- Su vida

       2.- Su radicalismo para lo que hay que ser personas adultas. Que nos quedamos solos, pues bien para salvar el carisma que es para los contados, los radicales.

       3.- Vida entre Nazaret y el desierto y viceversa. Desierto  que no es tanto lugar físico como social, lugar de los excluidos, abandonados, los que no cuentan para nada, las victimas del sistema.

       4.-Eucarisíia que me transforma, eucaristiza, me hace tierno, bueno, bondadoso; cuando la gente me “come” entonces vivo, adoro la Eucaristía. Cosa que no tiene valor hoy desde las grandes esferas eclesiales y sociales. Por ello, bienvenido nuestro certificado de defunción , ya se encargará Dios de que “escriban nuestra historia”  como la del Hº Carlos y mira cuanto fruto. Pero hoy hay que inventarlo todo; no hay cauces de compromiso en esta línea. Seamos creativos, vivamos la Eucaristía, celebremos en ella realmente nuestra vida. Toda ella es una celebración. Ya desde el principio no venimos a ser perdonados sino a celebrar el perdón. Cuando comulgamos,  no somos nosotros que comulgamos a Jesús es El que nos comulga a nosotros. Toda la Eucaristía es la celebración de lo que Dios hace conmigo. Uno de nuestros pecados por lo que estamos pagando es la falta de radicalidad.

       5.-Hº Universal. Cuando a mi casa entre el desecho de la sociedad y sea amigo/a  de todos. Que no tenga llave mi casa. Esto es un camino acertado, para vivirlo con esperanza porque seguimos  “ al Jesús de lo imposible “. Es camino de privilegiados sin duda;  el acertado y sin embargo rezamos:” Padre mío me abandono a ti, haz de mi lo que quieras...”pero que pocos lo dicen ellos mismos.

A esta larga ,  sustanciosa y comprometida  charla, siguió un corto coloquio y llegó la hora de la comida y de la sobremesa en la que fuimos entregando a Manolo frases que reflejasen aquello que más me había impactado y que luego él nos trasmitió en forma de resumen del encuentro.

Luego todos aportamos aquello que a lo largo del año habíamos vivido en forma de gozo, esperanza. Pudimos constatar que en la sencillez de la vida cotidiana, se va entretejiendo nuestro seguimiento de Jesús, en la medida que más y más nos entremezclamos en la masa de nuestros vecinos, nuestro trabajo, nuestros barrios.

Otro descanso y pasamos a la celebración de la Eucaristía que muy bien fue una gran celebración toda ella. Nos sentimos profundamente unidaos/as a cada uno/a  de los asistentes, compartiendo las mismas inquietudes e intuiciones mas intimas, celebrando la vida de Jesús que  corre por mis propias  venas y por las de  todos los que estábamos allí y por toda la Humanidad. Celebramos profundamente el perdón de Dios que también se nos concretiza cuando un hermano/a nos manifiesta su perdón.

Sobre el altar pusimos nuestra vida real y concreta de cada día, comprometiéndonos a vivirla según las intuiciones de seguimiento de Jesús y en la certeza de que no estamos solos y  “Jesús mismo comulga con nosotros.”

 

Y después de toda la experiencia vivida, estábamos en situación de expresar nuestro propio “magníficat” que fue lo que hicimos a la mañana siguiente y después de proclamar un grupo de mujeres el Magníficat de Maria, que  todos interiorizamos e hicimos nuestro. Fue un momento entrañable vivido con Maria. Ella que tanto tiene que enseñarnos  en esto del seguimiento de Jesús.

Y por fin la foto de recuerdo, los abrazos ,  despedidas y vuelta al “tajo” pero eso sí, con una fuerza  interior que ojalá se transforme en vida cotidiana.  

 

Texto de la charla de Manuel Rodríguez

Fotos