RETIRO-CONVIVENCIA EN “PICO DE ÁGUILA”

Durante el verano del 2007, hemos vivido una experiencia de retiro, diferente.

Nos hemos encontrado en el Aula de la Naturaleza “Pico de Águila”,  término municipal de Gualchos (Granada), para rezar, convivir y compartir desde lo más hondo, en un sitio privilegiado, una casa en el campo, rodeada de montañas y al fondo el mar Mediterráneo, espléndido.

Empezamos el 8 de Agosto, hasta el 10. Sólo hemos estado tres, pero somos de la misma Fraternidad de base, y aunque nos hubiera gustado ser un número mayor, por la riqueza que supone compartir con todas, esta experiencia ha sido muy profunda.

Rezamos, paseamos con mucho tiempo para el silencio y cada día reflexionábamos y al final del día compartíamos sobre los grandes temas de la espiritualidad que el H. Carlos definió para “sus” fraternidades:

- Vida de Nazaret, contemplación, estar con los pobres, el último lugar, qué es hoy ser hermano universal, la vida eucarística poniéndonos en su presencia para adorarle y escucharle.

Teníamos exposición toda la mañana, rezábamos en común la Liturgia de las Horas y muchos, muchos ratos de silencio…..en la capilla, en el campo…. El silencio era absoluto, la casa está tan apartada que hay que ir allí expresamente. Yo salía a pasear  lejos, acompañada por el perro, que no entorpecía el silencio, si yo me sentaba a leer o contemplar, el se sentaba a mi lado.

Tengo mucha dificultad para hacer silencio interior, y siempre le pido a Dios queme de esa gracia.

La Revisión de vida era muy desde dentro y personalmente me salió de toda mi vida. He sentido Su paz, Su presencia, en esas puestas de sol. Los pájaros, las flores y el mar a fondo, todo era hermoso y motivo de alegría y gozo. He recordado mucho a San Juan de la Cruz:

             “Olvido de lo creado

              Memoria del Creador

              Atención a lo interior

              Y estarse amando al Amado”.

Esto es lo que quiero vivir en paz.

Hemos compartido con la gente del pueblo cuando hemos bajado a misa. Es un pueblo pequeño, de unos quinientos habitantes.

Hemos compartido la casa y las comidas con un matrimonio José y Trini y la madre de Fermina, aunque fuera de la comida, no hemos notado su presencia.

Hemos disfrutado mucho de las comidas caseras y naturales de campo, con leche y requesón de cabras recién ordeñadas y de los productos de la Huerta.

Gracias Fermina y Pepa por todo lo que me habéis ayudado  los días del Retiro.

                                                                                            Juanita Priego

 

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