Una vuelta al Evangelio en la vida de las personas de  toda condición

 

Meditación sobre Jn 12, 45-50 (Imitación del Bienamado, p. 204; O.E., p. 93)

“Recibamos el Evangelio, es por el Evangelio, según el Evangelio por lo que seremos juzgados… no según tal o cual libro de tal o cual maestro espiritual, de tal o cual doctor, de tal o cual santo, sino según el Evangelio de Jesús, según las palabras de Jesús, los ejemplos de Jesús, los consejos de Jesús, las enseñanzas de Jesús…

Sigamos pues las enseñanzas, sus consejos, sus palabras, los ejemplos de Jesús (…) los de “nuestro único maestro” y del único perfecto santo: Jesús”

 

Carta a Joseph Hours, 12 de octubre 1912 – Meditación sobre Mc 6, 7-9

“Practica  las virtudes evangélicas; cuando se trata de un Dios que viene a darnos ejemplos hay que seguirlos; más que nunca tenemos necesidad de imitar al Divino Modelo, en nuestro tiempo tan perdido de lujos, de vanidad y de orgullo; el cristiano tiene que continuar la vida de JESÚS y hacerlo ver con su vida”… “Recordar que la gran regla de interpretación de las palabras de Jesús, son Sus ejemplos: Él es, Él mismo, el comentario de Sus palabras”

 

Directorio de la Unión de los hermanos y hermanas…, art. 1

“Los Hermanos y Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús tienen la regla de preguntarse en todo momento lo que Jesús diría, haría en su lugar, y hacerlo. Ellos harán esfuerzos continuos por hacerse cada vez más semejantes a Nuestro Señor Jesús, tomando como modelo su vida en Nazaret, que contiene ejemplos para todos los estados. La medida de la imitación es la del amor. “Si alguien quiere servirme, que me siga”. “Os he dado ejemplo a fin de que como yo  he hecho, vosotros lo hagáis también”. “El discípulo no está por encima de su Maestro, pero él es perfecto si es semejante a su Maestro”.

 

Meditación sobre Mt 5,7

“Debemos amar a todos los hombres como a nosotros mismos, pero tenemos que inclinarnos más hacia todos aquellos que el mundo olvida, desdeña, rechaza, los pobres, los pequeños, los que sufren, los ignorantes, 1º porque ellos tienen más necesidades, 2º porque tienen menos ayudas: por esas dos causas son por las que Dios recomienda particularmente esta clase de desheredados de los bienes de la tierra a aquellos que le sirven: él quiere que al no tener amigos ni familiares en el mundo, ellos encuentren una familia, amigos en aquellos que le sirven, Él que se declara en especial su padre, “Padre de huérfanos y viudas” (Salmo 67,6). De ahí viene esta predilección de Dios por los desheredados de este mundo, que se encuentra por todos sitios en la Santa Escritura y que llega hasta estos dos consejos sorprendentes: 1º de hacerle, cuando él viene al mundo, elegir la última de las clases, para nacer en ella, vivir en ella y en ella morir; 2º al hacerle decir estas palabras sorprendentes: “Cuando des una comida, no llames a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos (a quienes sin embargo tenéis que amar como a vosotros mismos), sino a los pobres, ciegos y lisiados” (Lc 14, 12-13”)

 

Desarrollar el amor a la Santa Eucaristía”

Mt 28,20. (La Bondad de Dios, p. 76-77; O.E, p. 790)

“Dios Meditación sobre está ahí, ¿qué iríamos a buscar en otro lado? El Bienamado, nuestro todo, está ahí. Él nos invita a hacerle compañía (…): la Eucaristía es Jesús, ¡Jesús total! Todo el resto sólo es una criatura muerta. En la Eucaristía estáis entero, vivo, mi bienamado Jesús, tan plenamente como estabas en la casa de la Sagrada Familia en Nazaret, en la casa de Magdalena en Betania, como estabas en medio de los Apóstoles… Aquí estás de la misma manera, mi bienamado, mi todo. ¡No estemos nunca fuera de la presencia de la Santa Eucaristía, durante uno solo de los momentos en los que Jesús nos permite estar! Amén. Y concede esta gracia, Dios mío, no solamente a mí, sino a todos tus hijos, en ti y por ti: “Danos tu pan cotidiano”, dáselo a todos los hombres, este verdadero pan que es la Hostia Santa, haz que todos los hombres la amen, la veneren, la adoren (…)”

 

“Qué bueno eres, Dios mío, y qué palabra infinitamente dulce” 

(“Como yo vivo por mi Padre, quien me come vive por mí”. Jn 6, 57)

Carta a Joseph Hours, 12 de octubre 1912 y 13 de febrero 1913.

“Vivir por ti, vivir de ti, de tu inspiración, vivir no ya de nuestra vida natural, sino de tu vida divina, vivir de tal manera que podamos decir al igual que San Pablo: “Ya no soy yo quien vive, sino que es Jesús quien vive en mí”… Esta es la vida que producirá en nosotros la santa comunión, si la recibimos dignamente, este es el efecto que ella debe producir, a esto nos invitas, esto es lo que quieres establecer en nosotros diciéndonos que comulguemos, que comulguemos a menudo (…)

 

En Beni Abbès

  

En Beni Abbès

 

Carta a Joseph Hours, 13 de febrero 1913.

"Con qué alegría nos estableces en el amor divino por la santa Eucaristía, puesto que por ella haces que “ya no somos nosotros los que vivimos, sino que Jesús vive en nosotros”. Al dárnosla, “nos amas sin fin”, no solamente porque nos amas hasta el exceso más incomprensible, sino porque nos amas hasta llegar al fin, ‘el fin’ que persigues con todas tus palabras, todos tus ejemplos, es decir, hasta el establecimiento en nuestros corazones del amor de Dios por encima de todo… ¡De qué manera tan maravillosa tú cumples ‘este fin’ por medio de la Eucaristía, puesto que por ella, como nos lo dices aquí, “no somos ya nosotros los que vivimos, sino que es Jesús quien vive en nosotros”, “¡vivimos por Jesús al igual que él vive por su Padre!”

 

Promover  un movimiento eficaz para la conversión de los infieles”

Retiro en Beni-Abbès, 1902 (Seul avec Dieu, p. 87; O.E. p. 537)

“Esto no es otra cosa sino ‘amar al prójimo como a uno mismo’; éste es el primer deber según el amor de Dios, cada cual debe mirar a su alrededor y hacer el mayor bien posible a las almas que le rodean; y cada uno debe mirar a lo lejos, hacia esos pueblos sentados a la sombra de la muerte y cumplir de la mejor manera posible, según su medios y la voluntad de Dios, el deber del amor al prójimo como a sí mismo.”

“Si es la voluntad de Dios de dar vida a esta asociación (la “hermandad” en la carta al canónigo Caron, 11 marzo 1909) me parece evidente que la gran mayoría de sus miembros serán laicos; entre los miembros eclesiásticos, probablemente poco numerosos, se elegirán a los Superiores. No hay razón alguna para que los miembros de la asociación sean como la masa del clero; la imagen de la asociación es la Sagrada Familia de Nazaret; vivir abiertamente, a la luz del día, sin tener ningún secreto, sino silenciosamente, sin hacer ningún ruido, haciendo el bien cerca y lejos de ellos en silencio, al igual que JESÚS trabajaba sin hacer ruido en Nazaret por la salvación del Universo…”

 

O.E., p. 790, Notas diarias , Tamanrasset, 13 de junio 1916 (Voyageur dans la nuit, p. 206)

 

“Imitar a Jesús haciendo de la salvación de los hombres la obra de nuestra vida de tal manera, que esta palabra Jesús –Salvador exprese perfectamente lo que somos como expresa perfectamente lo que Él es… 

Por esto, “Ser todo para todos, con un único deseo en el corazón, el de dar Jesús a las almas”. El nombre de Jesús ‘Salvador’ significa la obra de Nuestro Señor. Si queremos imitarle, hagamos su obra. Consagremos nuestra vida a salvar las almas. Salvar por los medios propios que Dios quiere para cada uno de nosotros”

 

Carta a Joseph Hours, 3 de mayo 1912

 

“Es cierto que al lado de los sacerdotes hacen falta Priscilas y Aquilas (ver He 18) viendo a los que el sacerdote no ve, penetrando allí donde el sacerdote no puede penetrar, yendo a los que le huyen, evangelizando por medio de un contacto beneficioso, una bondad que desborda sobre todos, un afecto siempre dispuesto a entregarse, un buen ejemplo atrayendo a aquellos que le vuelven la espalda al sacerdote y le son hostiles por principio.  Parece que el mal sea muy profundo. Son unas virtudes fundamentales las que faltan, o son demasiado débiles: las virtudes cristianas fundamentales como son: la caridad, la humildad, la dulzura. Ellas son débiles y mal comprendidas. La caridad, que es el fondo de la religión (el primer deber es amar a Dios, el segundo, semejante al primero, es el de amar a su prójimo como a uno mismo), obliga a todo cristiano a amar al prójimo, es decir a todo humano, como a uno mismo, y consecuentemente a hacer de la salvación del prójimo, como de la propia salvación, la gran obra de su vida. Todo cristiano debe pues ser apóstol: esto no es un consejo, es un mandamiento, el mandamiento de la caridad.

-Ser apóstol, ¿por qué medios? Por aquellos que Dios pone a su disposición: los sacerdotes tienen a sus superiores que les dicen lo que deben hacer. Los laicos deben ser apóstoles para con todos aquellos con quienes tienen contacto: sus más cercanos y sus amigos en primer lugar, aunque no sólo ellos; la caridad no tiene nada de estrecha, ella abraza a todos aquellos que abraza el Corazón de JESÚS.

-¿Por qué medios? Por los mejores, dado a quienes se ofrecen: con todos aquellos con quienes tienen relación, sin excepción, por la bondad, la ternura, el afecto fraterno, el ejemplo de la virtud, por medio de la humildad y la dulzura siempre tan atractivas y tan cristianas; con algunos sin decirles nunca ni una palabra de Dios ni de la religión, paciente al igual que Dios es paciente, siendo bueno como Dios es bueno, siendo un hermano tierno y orante; con otros hablándoles de Dios en la medida en que ellos pueden llevarlo; desde el momento en que ellos piensan en buscar la verdad por medio del estudio de la religión, poniéndolos en contacto con un sacerdote muy bien elegido y capaz de hacerles bien… Sobre todo viendo en todo ser humano a un hermano.

-“Todos sois hermanos, tenéis un solo padre que está en el cielo”, ver en todo ser humano a un hijo de Dios, a un alma rescatada por la sangre de JESÚS, un alma a la que debemos amar como a nosotros mismos y por cuya salvación debemos trabajar. Lejos de nosotros todo espíritu militante: “Os envío como corderos en medio de lobos”, dijo JESÚS… ¡Qué diferencia hay entre la manera de hacer y de hablar de JESÚS y el espíritu militante de aquellos que no son cristianos o malos cristianos, viendo enemigos a quienes haya que combatir, en lugar de ver a hermanos enfermos a los que hay que  curar, heridos tendidos en el camino para quienes hay que ser buenos samaritanos.(…)

-Todo cristiano debe ser apóstol, es un deber estricto de la caridad.

-Todo cristiano tiene que mirar a todo ser humano como a un hermano bienamado; si es pecador, enemigo de Dios, es un hermano enfermo, muy enfermo; hemos de tener hacia él una piedad profunda y cuidados fraternos como hacia un hermano insensato… Los no cristianos pueden ser enemigos de un cristiano, un cristiano es siempre el tierno amigo de todo ser humano; él tiene por todos los sentimientos del Corazón de JESÚS.

-Ser caritativos, mansos, humildes con todos los hombres, eso es lo que hemos aprendido de JESÚS. No ser militantes con nadie: JESÚS nos ha enseñado a ir como “corderos entre lobos”, no a hablar con amargura, con malhumor, injuriando, tomando las armas.

-“Hacerse todo a todos para llevar JESÚS a todos” teniendo para con todos bondad y afecto fraterno, prestando todos los servicios posibles, relacionándonos afectuosamente y siendo un hermano amante para con todos, para llevar poco a poco las almas a JESÚS practicando la dulzura de JESÚS.

-Leer continuamente el Santo Evangelio­ para tener siempre presente los actos, las palabras, los pensamientos de JESÚS, a fin de pensar, hablar, actuar como JESÚS, siguiendo los ejemplos y las enseñanzas de JESÚS, y no los ejemplos y las maneras de hacer del mundo en el cual caemos tan pronto como despegamos los ojos del Divino Modelo.

Este es el remedio, según yo; la aplicación es difícil porque se refieren a las cosas interiores del alma, y que la necesidad es universal. Pero (…) Dios ayuda a aquellos que le sirven. Jamás Dios le falla al hombre: ¡es el hombre quien a menudo le falla a Dios!

En Beni Abbès

 

 

 

 

 

 

 

 

Conversación entre amigos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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