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de Patrice: Foumban (Camerún)

 

A consecuencia de su elección como prior en el Capítulo de Bangalore (octubre de 2008), Hervé tuvo que dejar su fraternidad de Foumban (Camerún) por Bruselas… Pidió que un hermano pudiera reforzar esta fraternidad; Patrice, de la fraternidad de Vitrolles (Francia), jubilado, aceptó, sensibilizado en cierta medida por la presencia en Vitrolles de cuatro hermanos que pasaron más de 40 años en África central.

 

Camerún es un bello país, donde la gente debería poder vivir feliz. Hay riquezas naturales: el agua (aunque haya sólo dos estaciones, una húmeda en la que llueve hasta 10m de agua como en Duala, y una seca donde no cae ni una gota, como en Fumban, en general desde octubre a marzo); sol, bauxita, petróleo, madera, pesca, hortalizas (el maíz reemplaza al mijo, ya que es más fácil cultivarlo y es más nutritivo), cacao y café, árboles frutales, tubérculos, algo de ganadería…

Acompañando en el 4x 4 al ingeniero agrónomo del Cefan a la región del valle del Noun (donde se encuentra Fumban), para ir a ver las plantaciones de palmeras de aceite y el maíz que pertenecen a la diócesis – “actividades rentables” para financiar sus necesidades-, viendo en la selva, a lo largo de las pistas, esas pequeñas casas hechas de tierra roja, con su techo de chapa, bananeros, rodeadas de palmeras de aceite, algunas parcelas labradas donde crece el maíz, las judías y los cacahuetes…  Todo esto me decía que la gente podía vivir feliz, comiendo lo necesario, en un contexto mejor que en los barrios situados alrededor de Duala y Yaundé. Vuelvo a ver esas “barracas” que rodean a la fraternidad de New Bell, de madera y chapas más o menos oxidadas, con un agua negruzca corriendo por en medio de las callejuelas…. Ahora hay escuelas de primaria en la mayoría de las aldeas, aunque haya que caminar un poco - ¡los cameruneses están acostumbrados!

Otro logro es que la población es muy joven: veis largas filas de escolares desde las 7 de la mañana caminando hacia su colegio, a lo largo de los caminos; pero en cada aula hay entre 80 o 100 alumnos. ¿Qué futuro hay para estos jóvenes? No hay mucho trabajo y, cuando se tiene, está mal pagado…

Muchos chicos se dedican al “taxi – moto”, en una moto china de 150 cc, trabajando a menudo a cuenta de un patrón. Estas motos hacen un buen servicio en las ciudades y comunicando las aldeas. Aunque haya que hacer slalom para evitar los numerosos baches que hay en las rutas que fuera de las principales vías de comunicación están mal cuidadas y poco alquitranadas.

El Cefan

 

Esta vitalidad camerunesa se encuentra al mismo nivel en la vida de la parroquia, donde las diversas corales animan las misas con sus ritmos y sus cánticos en las lenguas locales. Las ceremonias son largas, 2 horas o más, los textos litúrgicos son leídos en una  o dos lenguas locales y los celebrantes a menudo con el don de la palabra… Me gusta mucho compartir la vida de la gente los domingos; la iglesia está llena, e incluso durante la semana, en la misa de las 6 de la mañana, hay mucha gente.

¿Los problemas? Las divisiones étnicas…; la falta de agua en las marismas durante la estación seca, un agua que no siempre es potable a menos que se tenga un pozo o una perforación que siempre es muy cara (la diócesis ha hecho perforar dos pozos en la región de Malantouen, donde compró 200 hectáreas); las enfermedades, entre ellas el paludismo, que afecta prácticamente a todo el mundo – el sida es tabú y no se habla de ello. Los caminos de tierra, destrozados por las lluvias y a menudo impracticables en la estación húmeda, excepto en los 4x4. Las aldeas también están muy retiradas y es casi imposible que la gente salga a vender sus cebollas o sus tomates…

Es una pena que el gobierno no profundice más en los trabajos que son más útiles para todos como: la salud (no hay desinfección contra el paludismo, las curas son de pago, la gente debe llevar al hospital algodón, alcohol, compresas, sábanas y alimentación…), la formación (no hay becas) y las infraestructuras (caminos, electricidad: los cortes de corriente son muy frecuentes)…

Mientras, la televisión y los periódicos nos informa diariamente sobre el desvío de dinero de las empresas y los organismos públicos… La corrupción se generaliza y lo corrompe todo, a todos los niveles. Encontramos las consecuencias en la base de la escala social: trabajo mal hecho, material que desaparece… Razón de más para esforzarse en ser íntegros y tener conciencia profesional. Este problema del trabajo llega por supuesto hasta el nivel de los hermanos; el último informe de la región ha hablado de ello.

La vida es dura para mucha gente, en particular para las mujeres que tres veces por semana vienen a pie desde las aldeas periféricas, con su carga sobre la cabeza, a vender las verduras al mercado, y vuelven después con un poco de jabón, petróleo y aceite. Ellas me hacen pensar en la viuda de Sarepta (1R 17,12). Comprendo mejor a las familias que hicieron todo lo posible por ayudar a un hijo a estudiar y conseguir un buen trabajo, contando con él para ayudar a su vez a sus otros hermanos y hermanas. En definitiva, no es otra cosa más que lo justo pues el resto de miembros de la familia y sus bienes se quedaron muy mermados mientras tanto.

...en un mercado africano

 

No obstante hay iniciativas generosas y eficaces: en el Cefan[1], donde trabajaba Hervé, se da a los jóvenes una formación técnica, teórica y práctica, en agricultura y cría de animales, para que puedan vivir mejor en sus aldeas. Compartiendo un mismo espíritu, funcionando sobre el principio “quien recibe… da”. Diversos proyectos permiten a la gente de los pueblos convertirse en verdaderos actores económicos en su región[2]. En  Douala, funciona una escuela gracias a ayudas privadas que dan una formación de cinco años a ingenieros de Artes y Oficios y les ayuda a encontrar trabajo al final: La misma escuela ha creado un sistema de becas para ayudar a solventar los gastos de escolaridad.

Encuentro finalmente que la gente es bastante pacífica, a pesar de la dureza de esta vida: conservan una sabiduría frente a la vida que se nos ha dado, con sus momentos de alegrías, de sufrimientos, y que termina en la tierra con la muerte. Así están ordenadas las cosas y se confía en Dios. “El occidental no acepta el sufrimiento como algo inherente a esta vida. Por eso,  con frecuencia es incapaz de sacar fuerzas positivas del sufrimiento”[3]. Los supervivientes del terremoto de Haití afirman su confianza en Dios a pesar de la terrible prueba.

Pero la vida se nos ha dado, ella nos supera y Dios está en el corazón de este don (oración de Ana 1S 1,11); ¿no hemos perdido el sentido de Dios y de la trascendencia de toda vida humana, llamada por Dios a la eternidad?

Sin embargo, viendo a estas jóvenes colegialas que a los 15 ó 16 años ya tienen un hijo, y luego otro, antes de casarse con un hombre que también habrá tenido otros por su lado… ¿qué educación se dará a estos hijos, que a veces se quedan con la abuela? No hay 200.000 abortos al año como en Francia, los hijos son aceptados en una familia amplia, pero se presentan muchos interrogantes.

Ya veis un poco el tipo de intercambio con Édouard, Eric y Leo. Gracias a los 40 años de presencia de los hermanos en Fumban me beneficio de todas estas relaciones y amistades creadas día tras día. Édouard habla muy bien la lengua local y tiene visitas a diario. La gente que pasa por el camino al ver su ventana o su puerta abierta, viene a saludar y esto sigue así durante más de una hora porque hay mucho que compartir.

Así pues, me alegra volver a vivir con ellos durante otro año mientras que yo pueda prestar servicio y la salud me lo permita. Aunque no todo sea fácil, especialmente si  uno es “blanco” con todo el pasado que ese término implica y que está muy presente en el inconsciente colectivo de estas personas.

Tengo muy presente las necesidades en Francia, donde viven muchos hermanos mayores y pocos jóvenes, contrariamente a lo que sucede en África central. Rudi ha sabido encontrar bien su lugar en Vitrolles, con su disponibilidad y buen humor, de lo cual se benefician nuestros cinco hermanos. He podido volver a ver con alegría a muchos de vosotros, a veces con demasiada prisa, pero la vida está hecha así. Estad seguros de que estáis presentes en nuestros corazones, a lo largo de nuestro camino de Cuaresma, nuevo éxodo con el Señor y todos nuestros hermanos humanos.

 

 

“África debe aceptar el desafío

de procurar a sus hijos

un nivel y condiciones de vida

aceptables”

Sínodo africano nº 34 (2009)


 

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[1] Centro de formación de agricultores de Noun

[2] www.elevagessansfrontieres.org

[3] Etty Hillesum: une vie boulversée » p. 178 ss. Ed. du Seuil 1995. Collection Points 59

 

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