de Sadeq: Marsella (Francia)
Después de haber vivido muchos años en Marruecos, a 80 km. al sur de Marrakech, en el Alto Atlas, nos encontramos en esta residencia para jubilados de Marsella cercana de los hermanos de La Busserine (barrio del norte de la ciudad). Vivimos en un gran edificio, organizado en 4 grupos independientes. Somos 250 y es muy tranquilo.
Está la zona de los muy dependientes, otra para los antiguos enfermos mentales y otra para los que se creen normales pero están un poco viejos, y en ella estamos ahora dos hermanos: Daoud y yo.
¿Qué hacemos? Nada o casi nada. Daoud es un modelo de regularidad y yo un modelo de fantasía. Los dos nos vemos todos los días y algunas veces rezamos juntos; depende de la ‘forma’. Tenemos muchas visitas de hermanos y amigos. Estamos bien situados para los hermanos de paso. También tenemos un gran parque y animales detrás de un enrejado: 3 caballos, gamos, cabras, gallinas de Guinea, gallos y gallinas, pavos reales, palomas; estas me aprecian a causa de los pedazos de pan que les echo. Para mí es una distracción. También está el personal, suelen ser jóvenes africano-marselleses. La mayoría son muy jóvenes y hacen cursos. Sobre todo hay personal femenino. Para nosotros es un poco de primavera en la casa. Su trabajo es bastante ingrato, ya que no todos los residentes tienen un carácter fácil, sobre todo los fumadores, a quienes siempre les faltan cigarrillos. El alcohol no está admitido, es una suerte para nosotros.
Mucha amistad a cada uno de vosotros.
“…es verdad que cuando uno está jubilado, tiene tal vez menos cosas que contar. Sin embargo, la vida cotidiana está hecha de una multitud de pequeños acontecimientos que dan una coloración y un sentido a la vida y que nos ayudan a vivir mejor Nazaret si sabemos estar atentos. No es suficiente con tener cosas que hacer, hay que abrir especialmente los ojos, las orejas y el corazón” (Un hermano de África del Norte) |