de Jean-Louis – Chebel (Isla Mauricio)
He vivido estas fiestas de Pentecostés y la de hoy, la Trinidad, tal vez más intensamente que en años precedentes; probablemente porque me he centrado mucho en estas últimas semanas sobre los textos de Juan que se nos proponían en la liturgia, y que nos volvían a centrar en el amor que debemos tener los unos por los otros… en unión con lo que el Señor me hace vivir con mis hermanos aquí, de todo lo bello y de lo más difícil…, pero también y tal vez sobre todo en unión con los acontecimientos de mi vida en el barrio y en el trabajo.
En el barrio y la zona en la que vivimos, con todas sus riquezas y sus valores vividos por mucha gente cuya vida compartimos, aunque también con bastantes dificultades ligadas a la pobreza e incluso la miseria, que toca de lleno a la juventud que no llega a tomar el tren de un cierto desarrollo, va de acá para allá y se entretiene con la moda, el móvil, la droga, los pequeños trabajos y una vida que no tiene mucho sentido y perspectiva. Todo esto vivido en un contexto social, económico, que no es muy brillante, con un presupuesto nacional que depende de la financiación de los organismos internacionales… que nos ha llevado a una inflación del 10% en unos meses. Los vecinos, por ejemplo, ya no pueden comprar normalmente la base alimenticia mínima para la familia.
Y luego está nuestra fraternidad: Giovanni vive, desde hace ocho meses, en Pamplemousses, en casa de los Hermanos de San Juan de Dios. Comparte la vida de la comunidad, compuesta por un hermano indio y dos hermanos vietnamitas. Está al servicio de los enfermos, discapacitados y personas mayores allí acogidas, en la “obra” de los hermanos. Echa también una mano en el mantenimiento de la casa y participa en la nueva construcción en curso. De vez en cuando viene a Chebel y aún mantiene algunos lazos con amigos del sector de Beau Bassin y sigue manteniendo la relación con la prisión donde iba antes regularmente. En Chebel, estamos tres: Robert, Jean-Noël y yo. Jean-Noël es un aspirante que, después de muchos años de búsqueda, vive con nosotros desde hace tres meses. Es originario de la Isla Rodrigo. Robert sigue con su trabajo de “conserje” en la gran empresa agroalimentaria; ha tenido que aceptar algunas horas más de trabajo. Una semana sí y otra no termina de trabajar a las 18.00 h. en lugar de las 16.00 h. Ayer se marchó al norte para pasar dos días y medio de retiro. Tuvo un accidente de moto hace algo más de un mes, menos mal que no fue nada grave, pero la moto no tiene arreglo y habrá que comprar otra.
Si ponemos al amor en primer lugar es normal que lo más importante en nuestra vida sea lo humano y por tanto la necesidad de justicia se convierta en algo prioritario. Aprovecho para saludar a todos los hermanos que están en este pequeño planeta con mucho afecto y solidaridad. |