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de Mirek – Varsovia (Polonia)

 

Nuestra comunidad (una de las tres existentes en Polonia) se sitúa en un barrio pobre de Varsovia (la capital) en una calle conocida por su mala reputación. La mayor parte de sus habitantes viven en él desde hace generaciones. Hay mucha gente pobre a varios niveles, que tienen problemas con el alcohol, las drogas, etc. Las familias están a menudo divididas, se vive un gran sufrimiento.

Desde hace algunos años somos la fraternidad más joven del mundo (de nuestra congregación) compuesta habitualmente por tres o cuatro hermanos. Formamos una comunidad de estudiantes que van a terminar pronto los estudios y al mismo tiempo somos una fraternidad que participa en la acogida de jóvenes.

 

Los hermanos de Varsovia (Mirek el 1º a la derecha)

 

No he escrito un diario desde hace algunos años. Durante todo este tiempo, siempre he estado viviendo en Varsovia (ya hace 9 años que entré en la Fraternidad).

Nuestro barrio cambia cada vez más. Nuevos edificios de ricos están al lado de los edificios antiguos donde viven muchos pobres y gente marginada. Nuestros alrededores se hacen cada vez más populares desde hace algunos años porque es la “única verdadera ciudad vieja” de Varsovia que recuerda el tiempo de antes de la segunda Guerra Mundial, mientras que el resto de la capital fue destruida al final de la Guerra y seguidamente reconstruida de una manera caótica y sin gusto alguno. Hay que confesar que, a pesar de las fachadas tan feas, los edificios de nuestra zona tienen su propia “alma” y un “espíritu” que atrae cada vez más a la otra gente de Varsovia.

La mayoría de los habitantes viven aquí desde hace generaciones, mientras que otros, por ser pobres y tener mala reputación, han sido “deportados” aquí por el Estado. Así que hay un gran número de gente pobre de diversos niveles, que tienen muchos problemas de alcohol, de droga, etc. Las familias a menudo están divididas, la gente sufre mucho. Pero también hay familias estables y “corrientes”. No se sabe cuál será el futuro de nuestra zona, porque la administración planea desde hace mucho tiempo la renovación de los edificios.

La situación de la gente que nos rodea nos impacta mucho; por un lado su condición es angustiosa y por otro lado nos sentimos impotentes ante sus problemas acumulados desde hace generaciones. De vez en cuando encontramos a los participantes de movimientos tales como ‘ATD Cuarto Mundo’, que quieren comprometernos en ciertas acciones. Nosotros vemos la necesidad de un compromiso así pero al mismo tiempo sentimos que nos faltan posibilidades y que nuestra misión es de otro tipo: más bien estar con ellos que ayudarles activamente.

De todas formas, de vez en cuando nos topamos con ciertas situaciones difíciles que nos obligan a tomar una decisión rápida: cuando alguien viene para poder comer algo o pasar una noche, etc. La escena del evangelio que siempre me viene a la mente es un fragmento del capítulo 25 del evangelio de Mateo (que tanto amaba el Hno. Carlos), en el que Jesús se identifica con los que son abandonados, los más pobres. Esto me hace pensar que tengo que estar siempre abierto a la novedad de evangelio, a una realidad diferente que se impone.

Al vivir como pobre en medio de la gente sencilla, me gustaría comprometerme más en la relación con ellos. Aunque también hay muchas otras cosas que parecen importantes. La primera y más importante, es nuestro ciclo de estudios, que no es solamente un periodo de profundización del saber intelectual sino también, y ante todo, un tiempo de crecimiento en el conocimiento de Dios y del hombre. Para mí, es una etapa verdaderamente importante en la formación, que nos obliga también a reservar el tiempo necesario para estudiar, rezar, encontrarnos, etc.

Me doy cuenta de que para los hermanos de otros sitios, nuestra manera de vivir y nuestras costumbres pueden parecer demasiado tradicionales y rígidas. Evidentemente esto es muy relativo, porque en Polonia nosotros somos considerados más bien como liberales y “avanzados”. No obstante me gustaría decir que nuestro camino es un verdadero camino de búsqueda a nivel espiritual, psicológico y simplemente humano, verdadera creatividad que nos exige en cada momento aplicar nuestras ideas a la vida.

Finalmente me gustaría mencionar también nuestra última experiencia de trabajo, que es una dimensión muy importante en nuestra vida. Como estudiantes, durante el año escolar, no trabajamos mucho, pero creo que somos muy sensibles al aspecto de asegurar nuestro mantenimiento con lo que ganamos. De todas formas nos arreglamos. Cuando Zbyszek está en Polonia, trabaja a tiempo completo y esa es la fuente más importante de ingresos. Durante las vacaciones, también buscamos trabajo y nos ganamos la vida (no solamente porque ganamos dinero, sino también porque así tenemos contacto con la gente corriente de “nuestro medio”). Durante estas últimas vacaciones (en julio y agosto), Slawek y yo, hemos trabajado en la misma empresa donde hemos hecho un trabajo manual muy sencillo. Se trata de la fabricación de productos generalmente en polvo, aunque también había varios tipos de cereales para las panaderías y confiterías. El trabajo era tan sencillo que después de algunos días podíamos trabajar sin ser ayudados. Tengo un buen recuerdo de este trabajo. Pienso que fue bueno para nosotros encontrarnos durante este tiempo de vacaciones con los obreros, trabajando codo con codo. El problema para nosotros es el de mantener el contacto con esta gente, con quienes hemos creado buenas relaciones – es duro cortar bruscamente los lazos, pero por otro lado, es difícil tener contacto con todo el mundo.

Para terminar, me gustaría decir que me siento feliz aquí adonde estoy, conducido por la mano de Dios que no pierde la paciencia, que siempre pone en mi ruta a personas, sus testigos, que me ayudan a recorrer bien mi camino.

En la capilla con unos amigos

 

 

Cada uno de nosotros es muy importante, muy original,

excepcional, bienamado de Dios y forma parte de la fraternidad tal cual él es.

Somos complementarios

y esto nos ayuda a enriquecernos mutuamente.

Siento que, para nuestro tiempo,

una comunidad que intenta vivir los valores evangélicos

es un verdadero signo de otra realidad, no comprendida humanamente,

un signo de que el Reino de Dios se acerca.

Estoy realmente agradecido a los hermanos con los cuales vivo

(lo cual expreso muy poco)

por el hecho de que podamos vivir juntos

y ayudarnos mutuamente en el crecimiento, en nuestro caminar hacia Dios.

Si estamos más cerca de Dios,

también nos debemos acercar unos de otros…

 

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