de Raudel: La Habana
Desde que empecé a trabajar en San Rafael (residencia de ancianos perteneciente a los hermanos de San Juan de Dios), siento que he ido aprendiendo a tener paciencia, a confiar en los demás, a callarme cuando debo callar, a defenderme cuando es necesario, a amar a los ancianos sintiéndome más cerca de ellos. Les he llegado a coger cariño. Es un trabajo de mucha paciencia, dedicación y mucha observación. Son seres humanos lo que tratamos y que muchas veces necesitan afecto, cariño y amor. Su familia más cercana son los asistentes que los atienden, son a los que ven más tiempo. Sus familias de sangre muchas veces demoran semanas, meses y otros –tal vez- hasta años, tal vez nunca más los vieron.
Estos ancianos han dejado sus huellas en mi corazón, los extraño, los recuerdo y siento cuando falta uno. No es fácil trabajar solo con 26 ancianos a tu cargo, te agotas y necesitas coger respiros para poder seguir. Hay compañeros que, me parece, no dan a los ancianos el trato humano que se merecen y muchas veces tienes que callarte para no caer mal.
En Indaya (La Habana) casi todo el mundo, para poder sobrevivir a la crisis se dedica a la pequeña venta en la calle, a pequeños “negocios”, al juego. No sé si todos serán capaces de vivir o de sobrevivir. La mayoría no trabaja y el que lo hace a menudo es para comprar ropa a la moda. Otros luchan en vano para ahorrar algo y soportar mejor la crisis económica. Viviendo el evangelio en medio de la gente te das cuenta de que cada persona tiene algo que aportar a nuestra oración, algo valioso a mi vida. Esto para mí es vivir el evangelio, el mensaje del Hermano Carlos: ser signos del Reino en medio de las masas. Hay muchas personas que te ayudan a interpelarte, que te alimentan el espíritu y eso es bueno y es de agradecer tener amigos que me ayudan a quitar las espinas.
Está, como no, el grupo de los vividores, de los que viven a cuenta de sus mujeres a las que tratan como esclavas, haciéndolas trabajar para mantenerse en sus vicios y su vagancia. Están también los chulos, los machistas, los aprovechados, los borrachos y… Me pregunto qué pasara con nuestro pueblo cubano, siempre viviendo en crisis, ahora con esta crisis económica globalizada. ¿Dónde iremos a parar? Quizás a la extinción del cubano, la desaparición de la isla y ¿a quién echaremos, entonces, la culpa de lo que nos toca vivir? ¿Al bloqueo? ¿a la “gran crisis”? ¿a qué? Es verdad que en Cuba hay muchas personas que no producen nada y encima otras que viven robándole a la economía de país. Pero bueno, ahora tenemos que pagar los males engendrados por el propio hombre. No se puede vivir así.
Los hermanos de Cuba |