Celebración de los 70 años de Fundación de la Fraternidad - Encuentro de Jóvenes en Tre Fontane

Con motivo de la celebración de los 70 años de la fundación de la Fraternidad, el Consejo General invitó a Roma a las hermanitas jóvenes de todo el mundo ¡Qué locura!...

¡Bendita locura!. 63 hermanitas, postulantes, novicias o profesas jóvenes fuimos llegando de las cuatro esquinas del mundo, desde Siria, Francia, Camerún… a cuenta gotas, llenas de expectación y de alegría, con muchas ganas de hacer nuestra la “casa de familia” que es para las hermanitas Tre Fontane, pero que casi ninguna conocíamos.

Creo que uno de los mayores regalos que recibimos durante estos días fue el poder encontrarnos con las primeras hermanitas, las que acompañaron a Hta. Magdeleine en sus primeros años, las que fueron enviadas a fundar a los países de los cuales nosotras ahora procedemos ¡qué alegría ver sentadas a la misma mesa a la primera que pisó Rwanda, junto con varias profesas, novicias y postulantes rwandesas! Tuvimos, dentro del apretado programa que el Centro de Formación había preparado, muchas ocasiones para poder hacerles preguntas, charlar, escuchar… recibir el regalo de su vida entregada y de su confianza en nosotras. Nos decía Hta. Jeanne: “por supuesto que tengo confianza en el futuro y en la nueva generación”.

También tuvimos una sesión sobre el hno. Carlos, otra sobre hta. Magdeleine, y pudimos compartir en grupos pequeños acerca de nuestras regiones. Tuvimos tiempo para poder compartir con el Consejo General, ocasión preciosa para hacer preguntas y expresar deseos, para recibir de ellas el encargo de hacer nuestro el Carisma, “encarnarlo” y atrevernos a soñar, a arriesgar confiadas en Jesús, que nos llama hoy también a continuar la “obra de amor” que comenzó hta. Magdeleine.

El plato fuerte de estos días fue la participación el día 7 en el envío de las hermanitas que terminaban el año común, y el día 8 en la fiesta de los 70 años de fundación.

Fue impresionante compartir la alegría con tantas hermanitas venidas de todo el mundo y tantos amigos de la Fraternidad, juntos dar gracias a Dios por su protección y su guía a lo largo de este tiempo y pedirle juntos que nos siga acompañando por las cunetas de la historia, mostrándonos nuevas minorías, abriendo más y más nuestras vidas a su Espíritu, como hizo con hermanita Magdeleine.

Pilar en la fiesta entre hta. Jeanne y Annie

Como final del encuentro, el 15 compartimos la alegría de Sarah María en su profesión perpetua. Fue una eucaristía profunda y sencilla en la que recordamos especialmente a nuestros hermanos y hermanas de las iglesias orientales, ya que Sara María ha sido enviada a Moscú.

La “salsa” que aderezó estas dos semanas se compuso de una mezcla riquísima de lenguas (procedíamos de 28 países), colores, costumbres… que supuso un gran esfuerzo a quienes se dedicaron a traducir del francés al inglés y viceversa, pero que también enriqueció muchísimo la liturgia y los momentos festivos. Todas fuimos testigos de una especie de Pentecostés en el que nos entendíamos aunque no tuviéramos una lengua común… y es que el lenguaje del corazón supera todas las barreras. Y creo que también todas salimos con la convicción de la necesidad de aprender lenguas.

Htas. Rwandesas bailando

Para mí ha supuesto un descubrimiento de la universalidad de la fraternidad, un “poner rostro” a países, inserciones. Hemos creado lazos que unen continentes, países, culturas… que los poderes económicos y políticos se empeñan en separar y en enfrentar… y creo que el Señor nos invita cada vez más a ser parábola de la belleza de la mezcla, del mestizaje, de que es posible la amistad, la fraternidad entre los distintos… porque todos somos hermanos y hermanas en Jesús.

 

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