Madrid

En Madrid estamos viviendo en un barrio – la Cornisa de Orcasitas – nacido en 1982 para realojar a los habitantes de tres poblados de chabolas de Madrid. Uno de ellos era Torregrosa, donde vivíamos nosotras. Las Asociaciones de Vecinos, en las que estábamos activamente presentes, presionaron para que los pisos fueran bonitos, adaptados y de la mejor calidad posible. El barrio está compuesto de gitanos, payos y, en estos últimos años, inmigrantes.

Durante más de 20 años estuvimos en el piso que nos asignaron, en el número 153 de la calle Cristo de la Victoria, compartiendo vida y destino, preocupaciones y alegrías, con nuestros vecinos. Al hacernos mayores, comprendimos que necesitábamos una vivienda más adaptada, y tuvimos la suerte de encontrar un piso, justo debajo del de los Hermanos de Jesús, y de que ellos – siempre tan “hermanos” – accedieran a prestarnos el suyo.

Y aquí estamos, con muchas ventajas: ascensor, espacio, luz, una vista espléndida... y todo esto, sin abandonar a nuestros amigos del barrio, muchos de ellos compañeros de luchas y fatigas en los años de Torregrosa, otros que se han ido incorporando a nuestras vidas a lo largo de todo este tiempo de permanencia.

Hemos concretado, juntas, lo que sería ahora nuestro “proyecto comunitario”, es decir, las grandes líneas de lo que queremos vivir en esa etapa nueva de nuestra vida.

Nos propusimos los siguientes objetivos:

. Centrar nuestra vida en Dios y trabajar la vida interior de nuestra comunidad;

. Cuidar, y sanar cuando sea necesario, nuestra relación fraterna;

. Hacer nuestra la misión que la Fraternidad nos ha confiado más especialmente: ser un espacio que pueda acoger a alguna hermanita enferma o delicada, acoger a las hermanitas que están de paso por Madrid, y estar atentas a nuestra hermanita María Estrella, que está en la residencia, visitándola, acogiéndola de vez en cuando, llamándola...

Durante el último año, nuestra fraternidad ha tenido mucho movimiento, que es signo de vida... Carmen, que estuvo aquí dos años y medio, se marchó a la región de Cuba que ella ama tanto, a echar una mano por dos años. Nativitat se fue a Roma para un tiempo de profundización de la Biblia y de renovación, y volvió muy contenta. Elena Pilar vino a finales del 2008 a formar parte de esta comunidad. Ella vivía en Camerún desde hace muchísimo tiempo, pero ahora debía quedarse en España para acompañar un poco más de cerca de su madre de 99 años... y a su hermana, que la cuida. Pilarín, después de muchos años en Málaga, llegó en enero a esta fraternidad, ella vivió desde la época de Torregrosa y el cambio de barrio con los vecinos. Y, en medio de todo este trajín, Antonia se ha quedado aquí, estable, contenta de emplear las fuerzas que tiene – pues los años no pasan en vano – en estar cerca de tanta gente amiga, del barrio y de fuera de él.

Y aquí nos tenéis, contentas de vivir en este barrio tan querido, y de ser una presencia de la Fraternidad en este gran Madrid, donde contamos también con la profunda amistad y colaboración de la “Familia Carlos de Foucauld” y de tantos amigos de toda la vida.

Capilla de la fraternidad

Nativitat y Sabina Pilar con unos amigos

 

 

Elena Pilar en un encuentro región

Sabina Pilar con una vecina

 

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