Inicio > Familia espiritual > Hermanitas de Jesús > Boletín > 12 > Polonia

Inicio > Familia espiritual > Hermanitas de Jesús > Signos de esperanza en Polonia

Inicio > Testimonios > Signos de esperanza en Polonia

En el mundo... Signos de esperanza

POLONIA

Este año escogimos Wloclawek, ciudad natal de hermanita Halina, a 160 kms de Varsovia, para llevar el mensaje de Navidad. Decidimos ir a un único barrio, llamado Zakret (la Curva) y quedarnos allí tres días. Hacía años que Halina nos hablaba de ese barrio. Todo el mundo lo conoce en la ciudad, y decir "Zakret" suscita muchas emociones: "es mejor no ir allí", "si quieres vivir no aparezcas". Zakret forma parte de lo que se llama en Polonia barrios sociales. Los hay en bastantes ciudades y a menudo están alejados, lo que aumenta la desconfianza y la aversión. Están habitados sobre todo por personas desalojadas, expulsadas o por aquellos que perdieron su casa en alguna desgracia. Estos barrios forman zonas bastante cerradas, a menudo peligrosas y abandonadas. Sus habitantes sienten vergüenza de vivir allí y muchas veces tienen dificultad para encontrar un trabajo. Teníamos el deseo de instalarnos allí esos tres días y el párroco había intentado hacer todas las gestiones, pero el ayuntamiento no estaba de acuerdo por miedo a que nos pasara algo… Así que nos instalamos en casa de la hermana de Halina, en otro barrio, y durante esos días ella y su marido se fueron a dormir a casa de unos amigos.

El seis de enero el párroco nos llevó a Zakret. Un pequeño grupo de personas y de niños nos esperaban fuera, entre los cinco bloques del barrio. Hacía mucho frío y un viento helado, y algunos niños iban mal vestidos. Pusimos nuestro Niño Jesús sobre una caja de cartón y encendimos la lamparita que, desde hace tres años, nos acompaña en nuestros mensajes. Gosia empezó a tocar la guitarra y yo, con un micro, cantaba. Las otras hermanitas se mezclaron con la gente y hablaban con ellos.

Al cabo de una hora estábamos tan helados que tuvimos la idea de entrar en los bloques. ¡A partir de ese momento, todo lo que vivimos nos sorprendió por completo! Todo el grupo que nos rodeaba entró con nosotras en el primer bloque, formando un alegre cortejo. Los niños se turnaban para llevar el Niño Jesús y la lámpara. Nos parábamos un buen rato en cada piso cantando y proclamando el amor de Dios. Las puertas se abrían y algunos se juntaban a nosotras.

Nuestros ojos vieron rostros de mujeres y de hombres marcados por el alcohol, tristes, avergonzados, pero también sorprendidos, curiosos por saber qué pasaba. Nuestros ojos vieron niños llevando a otros niños (constituyen casi la mitad de los habitantes del barrio), jóvenes que al principio se burlaban y que al acercarnos tenían vergüenza como si fueran unos chiquillos… Vimos mujeres transportando agua en cubos, porque no hay agua en ciertos pisos… los baños son comunes y las puertas no cierran…

Proclamando nuestro mensaje vimos gente sedienta… y sus rostros nos lanzaban otro mensaje: "Mira, estamos aquí, vivimos aquí; deseamos un poco de calor, de bondad y de belleza". En los corredores sombríos de cada bloque cantamos con convicción que Jesús ha nacido en Zakret. Algunas personas nos invitaron a su casa. Cada uno de estos encuentros nos traspasaba el corazón. La gente nos preguntaba por qué habíamos ido allí; ¡nunca en la vida habían visto algo así! Y nos daban las gracias: "Gracias a vosotras, hemos podido sentir un poco de calor".

Vivimos así dos días. El tercero estaba previsto para los niños. En una sala del barrio, les preparamos un teatro para hacer una representación. Empezamos explicando que nuestro corazón fue herido, y que Jesús vino para curarlo. Después repartimos los papeles y los niños representaron de manera formidable lo que habían escuchado. ¡Había unos cincuenta niños! ¡Y casi todos entraron en la representación! El papel del ángel que anuncia la buena noticia a los pastores lo tenía un niño de cara muy triste. "Mi madre ha muerto", nos dijo cuando lo encontramos por primera vez. Y ahora, muy lentamente porque tartamudea, anunciaba a unos quince pastores que Jesús acaba de nacer en Zakret. Ver esta alegría inmensa de los niños nos emocionó mucho. ¡La buena noticia es verdaderamente acogida por los pequeños y los pobres! Una niña vino a acurrucarse junto a mí y con su vocecita me preguntó: "¿Te vienes a vivir aquí?"

Antes de venir a Zakret habíamos oído tantas advertencias, como por ejemplo: "Si quieres vivir no aparezcas por allí"… Ahora nos damos cuenta de que era verdad, ese barrio ha sido verdaderamente peligroso… hemos salido de él con el corazón herido… A la vuelta, recibimos un e-mail de un habitante de Zakret: "Estoy aún con la impresión del calor que nos trajisteis… Gracias a vuestra visita, tengo mucha esperanza de que puedo cambiar y que en mi corazón va a nacer el Niño Jesús".

 

¿Quiénes somos?   -   Contacte con nosotros   -   Mapa del sitio   -    Aviso legal 

Logotipo de la Familia Carlos de Foucauld