HERMANITAS DE JESÚS

  CONTEMPLATIVAS EN MEDIO DEL MUNDO

 

La hermanita Magdeleine nació el 26 de abril de 1898. Fundó la Fraternidad de las Hermanitas de Jesús el 8 de setiembre de 1939 en Tougourt (Argelia).

Toda la historia de la fundación se resume en estas pocas palabras: "DIOS ME TOMÓ DE LA MANO Y YO CIEGAMENTE LO SEGUÍ...". Con la apariencia de oscuridad más total y con la ausencia más desconcertante de medios humanos, pero con una confianza ilimitada en la omnipotencia de Jesús, Señor de lo imposible.

Para demostrar que todo venía de su mano, Él me eligió como el instrumento más débil. Yo estaba siempre enferma y nadie hubiese imaginado en mi una futura fundadora.

Pero ahora yo me doy cuenta que Él me preparaba desde la más tierna infancia, llamándome desde que tuve uso de razón, e inculcándome el amor por África al mismo tiempo que el amor por los más pequeños, los más pobres y los más abandonados de todos los hombres...

Una lucecita iluminaba este sombrío periodo: la lectura del libro "CARLOS DE FOUCAULD EXPLORADOR DE MARRUECOS, ERMITAÑO EN EL SAHARA" de René Bazin. Allí yo encontré el ideal con que soñaba: "El Evangelio vivido, la pobreza total, el enterrarse en medio de los pueblos abandonados,... y sobre todo el amor en toda su plenitud: ¡JESÚS CÁRITAS, JESÚS AMOR¡. Y la hora de Dios finalmente llegó. En mayo de 1936, a consecuencia de una artritis deformante aguda, un médico me dijo que el único medio capaz de detener la enfermedad sería vivir en un país donde no cayera ni una gota de agua... como por ejemplo ¡El Sahara¡. Cuando supo esto el sacerdote que me dirigía y que había combatido enérgicamente mi vocación durante siete años, me dijo que partiera inmediatamente y agregó: "Acuérdese siempre de esto: Le digo con tanta seguridad que vaya, porque usted humanamente no es capaz de nada. Así si usted llega a hacer algo, será Dios quien lo habrá hecho todo."

En la actualidad somos más de 1300 hermanitas, de 66 nacionalidades, presentes en 68 países, repartidas en unas 321 fraternidades. En España existen actualmente cuatro fraternidades.

Seducidas por Jesús de Nazaret en quien Dios y el Hombre no podrán separarse jamás, estamos dispuestas a hacer de nuestra vida de cada día, en solidaridad con nuestros hermanos más desfavorecidos, compartiendo su vida y destino, el lugar del encuentro con el Padre. Es Jesús de Nazaret, el Verbo hecho carne, Hombre pobre, no tenido en cuenta, en quien Dios nos revela su rostro desde ahora inseparable de aquel, de todo hombre marcado por la pobreza o el sufrimiento. (Mt. 25).

Es Jesús de Nazaret quien nos convoca a vivir en comunidad concretando la vocación a la que está llamado todo ser humano: Ser hijos y hermanos.

A través de la vida de cada día se van tejiendo los lazos de fraternidad entre nosotras y con aquellos que nos rodean: En el respeto de la dignidad de cada ser humano, la acogida del otro y de uno mismo en la diferencia, y en la reconciliación consigo mismo, fuente de reconciliación con el otro y el Otro.

Es en la vida de cada día que nuestra mirada se dirige al Padre para que su Espíritu nos haga nacer de nuevo. Nos haga crecer en confianza hacia el Padre, hacia el otro y hacia una misma. Nos haga ser fieles a los medios pobres que hemos elegido: situarnos con el otro en condiciones de igualdad, rechazando todo deseo de dominación, de poder, de fariseísmo. Nos haga testigos de esperanza y buscadores de sentido en todos los sinsentidos de la historia. Testigos de su amor misericordioso, de su ternura por cada ser humano, especialmente por aquel cuyo rostro está desfigurado.

Es en don de la vida de Jesús que nos amó hasta el extremo, entregándose a nosotros sin condiciones, abandonándose en nuestras manos desde Belén hasta la cruz, realizando la voluntad del Padre y su proyecto del Reino. Es en ese don que se nutre nuestra vida, cobra todo su sentido y su fuerza y nos urge a dar gratuitamente lo que gratis hemos recibido: AMAR A CADA PERSONA DE LA MISMA FORMA QUE DIOS NOS AMA. "Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Jesús".

Y así nosotras plantamos "nuestra tienda" en Madrid, Bilbao, Málaga y Valverde del Fresno.

Quisiéramos que la alegría de nuestra consagración a Dios rinda testimonio de un Dios cercano, un Dios cuyo rostro está desarmado por el amor, rostro del niño que nace en Belén en medio de la noche.