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ASAMBLEA GENERAL

DE LAS HERMANITAS DE NAZARET

Ecos de la Asamblea     Texto final

 

Ecos de la Asamblea General de 2003

Nuestra 3ª Asamblea General se celebró en Godsheide, Bélgica, del 29 de mayo al 6 de junio. Todas las hermanitas (45) estábamos presentes y hemos vivido la semana en un ambiente fraternal, alegre y convivencial.

Apoyados por la oración de toda la familia espiritual del Hermano Carlos y de tantos amigos y vecinos, nos pusimos a la escucha del Espíritu Santo para mirar la vida de los años pasados y dirigirnos hacia el futuro.

El trabajo preparativo en todas las fraternidades desde hace un año, nos trajo la riqueza y la variedad de las realidades de nuestras diversas inserciones.

Al principio del encuentro, Lieve, nuestra fundadora, nos introdujo en la historia de nuestra Fraternidad, “nuestro patrimonio”, con una descripción a la vez realista y animadora de nuestro carisma a través de los años.

Nuestro moderador, el Padre Mark Rotsaert, jesuita flamenco, nos ayudó a centrarnos en el corazón de nuestra vocación y discernir su hilo conductor, para llegar a estas tres conclusiones:

  1. Cada vez aprendemos a conocer mejor nuestra espiritualidad , en profundidad y en amplitud, a través de la visión de Cardijn, la vida del Hermano Carlos y nuestro patrimonio.

  1. Compartiendo nuestras experiencias propias y escuchándonos mutuamente con respeto, ha crecido nuestro parentesco espiritual, se ha profundizado, y hemos conseguido un mayor conocimiento de lo que la Fraternidad nos pide hoy en día como comunidad de fe de cara al interior.

  1. Nazaret es el corazón de nuestra espiritualidad. Nazaret define como vivimos la comunidad de fe de cara al exterior.

Nazaret es una llamada a vivir el amor apasionado hacia la persona de Jesús tanto en las situaciones más cotidianas como en las situaciones extraordinarias, siguiendo el ejemplo de Jesús, y a recibir esta vocación de “ser apóstol” de Jesús mismo.

Lo que “somos” siempre será más importante que lo que “hacemos” o “decimos”, a fin de estar interiormente libres para el “huésped” y mantenernos a su lado escuchándolo: una manera contemplativa de servir.

Al final de nuestra Asamblea General elegimos para seis años a Magda Smet como responsable general y a Jo Ghyoot y Rita De Bevere como consejeras generales.

Queridos amigos, os agradecemos vuestras animaciones y apoyo y os pedimos nos guardéis en vuestro corazón y oración.

 

Texto final de la III Asamblea General

 

Este texto final de nuestra III Asamblea General se aprobó por unanimidad el viernes 6 de junio de 2003 en Godsheide, Bélgica.

Marca las señales del camino que queremos recorrer juntas en los próximos seis años, unidas en la diversidad.

Constatación 1

Aprendemos a conocer mejor nuestra espiritualidad:

-         En profundidad: Dios es la fuente de nuestra vocación a la Fraternidad, el fundamento. Nos mantiene unidas en la Fraternidad; Nos lleva por caminos nuevos.

-         En amplitud:

o       Cardijn dio a la primera generación de hermanitas una mirada hacia los hombres, el mundo, sobre todo el mundo obrero, y la iglesia: de él aprendimos el “ver, juzgar, actuar”.

o       En Carlos de Foucauld y su espiritualidad, tal como la trasmite René Voillaume (+ 2003) en sus escritos, reconocemos nuestra vocación a una vida consagrada a Dios: Nazaret, lo común de cada día; ser servidora sin excluir a nadie y en solidaridad con los más pobres.

o       La historia de nuestra Fraternidad – en lugares muy distintos y en un mundo que cambia rápida y profundamente – se nos revela como campo de experimentación para la fidelidad a nuestro carisma, como Lieve nos hizo descubrir con su descripción realista y al mismo tiempo animadora de nuestro carisma a través de los años: nuestro patrimonio.

Constatación 2

A través del compartir de nuestra experiencia propia como hermanita y la respetuosa escucha mutua durante la Asamblea General, creció y se profundizó el parentesco espiritual entre nosotros; tomamos más conciencia de lo que la Fraternidad nos pide hoy como comunidad de fe de cara al interior :

-         Orar juntas y por cada una; mirarse mutuamente con la mirada de Jesús.

-         Crear espacios para que cada una pueda compartir su fe y sus dudas, alegría y dolor.

-         Escuchar a la otra sin juzgarla.

-         Crecer en un conocimiento realista de si misma.

-         No defraudar la confianza.

-         Dar siempre el primer paso hacia la reconciliación.

-         Aprender a considerar la diversidad como una riqueza.

-         Enfrentarse con cuidado a nuevos retos: nuevas necesidades en nuestro propio país, invitaciones a empezar de nuevo en otro lugar, pero también el envejecimiento y la enfermedad en la fraternidad.

El deseo de seguir trabajando por la calidad de nuestra vida fraternal es presente de manera sensible, pero igualmente estamos concientes de necesitar ayuda en varios aspectos. Agradecidas por las oportunidades que se nos ofrecieron hasta la fecha para formarnos, confiamos a que la Fraternidad siga apoyando a cada hermanita y cada fraternidad cuando lo necesiten.

Constatación 3

Nazaret es el núcleo de nuestra espiritualidad. Determina como vivimos en fraternidad: es nuestro primer apostolado. Evidentemente Nazaret determina también como queremos ser como comunidad de fe de cara al exterior :

Nazaret es “una llamada a vivir un amor apasionado hacia la persona de Jesús en las situaciones de vida más sencillas del hombre, pero también en las extraordinarias, siguiendo el ejemplo de Jesús.” Jesús existió para todos los hombres y para cada hombre, y al mismo tiempo tuvo una clara preferencia por la gente pobre y pequeña, por los heridos y los que no tienen a nadie.

Cada vez debemos recibir de nuevo, del mismo Jesús, esta vocación a “ser apóstol”. Sólo la mirada contemplativa, múltiple y prolongada, hacia Jesús nos enseña ver a los hombres con su mirada. Sólo en él encontramos – juntos a los otros - la fuerza para “ver en cada hombre a  un hijo de Dios, por el que vale la pena dar la vida” Siguiendo a Jesús aprendemos a amar a cada hombre en Dios. En eso siempre será más importante lo que “somos” que lo que “hacemos” o “decimos”. Nuestro deseo más profundo sigue siendo: llegar a ser pan partido, vino derramado para los demás: Eucaristía. Viviendo de esta manera ayudamos a construir la Iglesia de Jesús. En ella nos sentimos sobre todo en casa, en los “Cimientos”: apoyar y animar donde podamos.

Finalmente, pero por ello no sea menos importante, está la acogida en nuestra vida de Nazaret. Aquí confluyen de una manera particular la acción “de cara al interior y al exterior”. Tenemos que intentar ser “libres” interiormente para el “huésped”, para estar a su lado y escucharlo de verdad, cada vez de nuevo. ¿No es el escuchar el “servicio contemplativo”?

 

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