Consagración de Elsi y Sabine en Gante (Bélgica)
Había pequeñas piedras de la playa de Barcelona en la capilla de la Fraternidad de las hermanitas de Nazaret en Gante. Me sorprendió este pequeño detalle, tan discreto, que hacía presente Cataluña a tantos kilómetros de distancia. No fue la única sorpresa. Llovía cuando llegamos el viernes a casa de las hermanitas invitados a comer, pusimos a prueba su capacidad de acogida. Uno no deja de preocuparse cuando desembarca en casa ajena con los hijos, en medio de un grupo numeroso, con aquella prudencia innata que hace que pienses que quizás agobiarás los anfitriones. Cuando vi la sonrisa de Paula, de Elsi, de las hermanitas que viven en Gante al recibimos pensé: "parece que no las conozcas"... Su capacidad de acogida, de hacerte sentir como en casa, de reírse contigo, de preocuparse por los detalles, de interesarse por cosas de tu vida que no recuerdas haberles explicado, hacen que te des cuenta que tienen los ojos abiertos, muy abiertos.... Que hacen que aquello que es extraordinario parezca normal.
En el momento de la consagración me fijé en la cara de felicidad del resto de las hermanitas que habían venido de todas partes del mundo, para compartir con Elsi y Sabine aquel momento trascendental. De pie, en círculo alrededor del altar, escuchando las palabras de la responsable, sintiendo el "sí" rotundo de ellas a su compromiso...me imaginaba los pensamientos que debían pasar por su cabeza y los recuerdos..... Para acabar, la voz de Josep Dalmases, secreto bien guardado y regalo en forma de canción, que hacía presentes a todos los hermanos de Comunidad representados por los que tuvimos el gozo de asistir.
Jaume París. |