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SOBRE LA REVISIÓN DE VIDA (FRATERNIDAD SACERDOTAL)

Lo que dice el DIRECTORIO

LA REVISIÓN DE VIDA

«Es, sobre todo, en la Revisión de Vida donde la frater­nidad ejerce su función como regla de vida. Se habla mucho de revisión de vida, pero indicando realidades diferentes: distintos intercambios, estudios de Evangelio, revisión de vida apostólica. Para nosotros, en fraternidad, la Revisión de Vida es un acto de fe común, en el que compartimos los acontecimientos, preocupaciones, esperanzas y decepciones, una lectura en común de la vida para descubrir en ella las llamadas del Señor.

Una Revisión de Vida así exige cierto valor, pero senti­mos que la necesitamos.

La Revisión de Vida es, primeramente, una mirada contemplativa a la acción del Espíritu Santo en nuestras vidas. y al mismo tiempo, es el medio de una conversión permanente que debe alcanzar también a lo mejor de cada uno, para estar siempre disponibles a las llamadas del Señor, precisamente allí donde no se esperaban, donde no le habíamos visto u oído hasta ahora. La Revisión de Vida nos ayuda a descubrir al Señor siempre más grande, siempre distinto e, incluso, desconcertante para nosotros.

Hay una unidad de proceso entre la Revisión de Vida y los demás medios de la Fraternidad. La Revisión de Vida se prepara preferiblemente en el desierto, siempre en la oración y, si es posible, por escrito. Mejor es no hacerla que improvisarla. Supone un clima de oración, escucha de la Palabra de Dios, atención de unos para con otros. No hay que temer los momentos de silencio. Hay que tener el valor de interrogarse mutuamente, con delicadeza, pero con franqueza, sin miedo a las tensiones y a los posibles enfrentamientos. La falsa amistad es la muerte de las verdaderas revisiones de vida y, por tanto, de la fraternidad.

Hacer Revisión de Vida implica un compromiso de cada uno para la realización de las llamadas recibidas juntos. Cada uno debe sentirse responsable y solidario de los demás.

Una Revisión de Vida auténtica puede introducimos en el misterio de la muerte y resurrección de Cristo actuando en nosotros. Y, a veces, nos conducirá hasta el sacramento de la reconciliación».

 

SOBRE LA REVISIÓN DE VIDA

(retiro de agosto de 1984]

 

Junto con la adoración es el punto fuerte del Retiro.

Tiene como objetivo ayudarnos a tener una visión contemplativa sobre la vida, sobre la realidad. Ver la vida con los ojos de Dios.

No es una mera técnica de encuentro fraternal o de grupo. Trata de educar un corazón contemplativo.

Revisar:

 · volver a mirar con mirada tranquila, reposada, en profundidad
  · rectificar para corregir posibles defectos
 · encauzar viendo desde los ojos de Dios.

Penetrar en la mirada luminosa de la visión de Dios sobre el mundo. “Si tu ojo es limpio, todo tu ser estará iluminado”.

De este objetivo se desprende un aspecto más práctico: ser capaz de escuchar a Dios a través del hermano. Cada hermano un lugar teológico. Es palabra de Dios

Esto es posible cuando se va a ella desde un doble movimiento: saber escuchar y saber decirte.

Dice el Directorio: mejor no hacer que improvisar.

Ir siempre dispuesto a vivir la conversión. Terminar a veces en el sacramento de la Penitencia.

Otro aspecto: vivir toda la Revisión de Vida en acción de gracias. Somos criaturas del amor de Dios y sus maravillas son en nosotros una realidad.

Tres momentos fundamentales:

            a – Compartir    b- Discernir      c- Comprometerse

a. Saber escuchar y decirse. Decir lo bonito, lo feo. Escuchar; aceptar al otro tal como es. Dios me habla por la realidad del hermano. Compartir la realidad, la vida, no las ideas o lo último que he leído.

b. Discernir: buscar, en diálogo, la voluntad de Dios sobre mí y sobre nuestras vidas. Especialmente sobre el hecho o la persona revisados. No siempre se puede revisar todo de todos. Hacer silencio. Escuchar. Brota la palabra sin pensarlo.

c. Comprometerse fraternalmente: una conversión, un cambio, un interrogante, una llamada a cambiar. El compromiso brota por sí solo hacia el cambio personal, hacia mi acción en el mundo.

Principios teológicos que fundamentan la Revisión de Vida

1. Somos testigos y actores en la cristificación del Universo.

La venida de Cristo al mundo es el comienzo de la asunción por su parte de la entera realidad histórica. Mediante la Revisión de Vida tomamos conciencia de nuestro papel en esta cristificación del Universo, a través de nuestra acción. Esto se hace patente en la Revisión de Vida al contemplar hechos reales.

No solo mi humanidad ha sido asumida por Cristo (por el Bautismo y otras consagraciones), sino que mi hacer es instrumento de la entera renovación.

2. Somos prolongación del misterio de la Encarnación.

Como Jesús es en cada acontecimiento de su vida terrena Palabra del Padre (no sólo cuando habla), así también gracias al misterio que nos habita podemos convertir cada situación de nuestra vida en Palabra del Padre. Somos Palabra de Dios para los otros por Jesús sigue siendo hecho carne, hecho palabra.

3. Conciencia de que todo es gracia.

Porque Jesús resucitado continúa y prolonga su vida en los cristianos, todas las realidades que integra mi vida, injertadas en Cristo, pueden ser vividas, expresadas, testificadas, referidas como amor del Padre.

Por eso, toda Revisión de Vida es un volcán de acción de gracias.

 

SOBRE LA REVISIÓN DE VIDA

[Una nota en el Retiro de agosto de 1985]

 

El Directorio de la Fraternidad dice: “Para nosotros, en fraternidad, la Revisión de Vida es un acto de fe común, en el que compartimos los acontecimientos, preocupaciones, esperanzas y decepciones, una lectura en común de la vida para descubrir en ella las llamadas del Señor”.

La Revisión de Vida es un acto de fe, y un acto de fe en común. Creemos que el Señor está trabajando en nuestra vida personal y en nuestro mundo. Y sólo juntos, en Iglesia, podemos leer los signos de su acción.

La Revisión de Vida es un compartir: compartir nuestro modo de vivir nuestra vida, nuestro ministerio, nuestro compromiso con la gente, compartir el modo como tratamos de ser testigos de la vida, la Vida de Dios pero vida también de la gente; el modo en que los hombres  –y nosotros- asumen la causa de Jesús o se ponen en contra. Y poniendo en común nuestras búsquedas oímos las llamadas del Señor, lo que el Directorio llama las “llamadas a la conversión”.

En la Fraternidad, la Revisión de Vida debe ser también compartir la manera en que la relectura de la vida nos devuelve a las intuiciones de Carlos de Foucauld y de la Fraternidad: adoración, Evangelio, preocupación por los pobres, y ser hermanos, como Jesús.

Concretamente, la Revisión de Vida es, a partir de un acontecimiento, decirnos cómo lo he vivido yo y cómo también he sido testigo de cómo lo han vivido los demás, de los avances y retrocesos de los que sido testigo. Y buscar cómo todo eso me ha remitido al Evangelio, a la acción de gracias, a la adoración, o, por el contrario, cómo me he alejado de ello.

 

SOBRE LA REVISIÓN DE VIDA

(Retiro de agosto de 198ó]

 

* En la experiencia de la Fraternidad la Revisión de Vida es un  instrumento de gran importancia. Para los que hemos hecho esa opción de caminar con otros en fraternidad el camino interior, tiene gran importancia ese reunirse para analizar el paso de Dios en cada uno..En el Directorio se dice: “Es sobre todo en la Revisión de Vida  donde la fraternidad ejerce su función como regla de vida”. En la Fraternidad no hay una Regla de vida; la Fraternidad la encuentra en la Revisión de Vida y en las circunstancias de cada persona, La Revisión de Vida hace la función de Regla de Vida.

* Si hemos de cuidar la experiencia de la oración contemplativa, en nuestro trabajo diario interior hemos de mimar también la experiencia de la Revisión de Vida, para avanzar y madurar como Fraternidad. Es muy importante.

* Decidirnos a la vida de fraternidad y a la Revisión de Vida como forma de madurar es decidirse a tomar como compañeros  que nos ayuden a caminar a quienes forman con nosotros comunidad. Otros podrán ayudarse de la dirección espiritual, y también nosotros podremos tener alguien que nos ayude como director espiritual. Otros podrán buscar la ayuda de un amigo. En la Fraternidad optamos por que sea la Fraternidad quien nos ayude a discernir en nuestro camino.

* ¿En qué consiste? Dice el Directorio: “es un acto de fe común, en el que compartimos los acontecimientos, preocupaciones, esperanzas y decepcio­nes, una lectura en común de la vida para descubrir en ella las llamadas del Señor”. Está muy bien definida. Y no sólo en los acontecimientos de tipo personal, sino en los colectivos, pues formamos parte de colectivos, y el señor nos habla por las situaciones de los demás que se revisan con nosotros.

* Supone el esfuerzo de mirar contemplativamente nuestra vida y la de los demás, para aprender a leer en los acontecimientos por dónde nos habla el Señor.

* Su fundamento teológico es la experiencia bíblica de que el Señor va compartiendo con su pueblo y los que lo forman su propia historia, haciendo de la historia de cada uno una historia de salvación. Esa mirada contemplativa nos va a ayudar a aprender a ver la doble cara de toda situación. Hay un primer aspecto que vemos, y en el fondo un toque de Dios. A través de la Revisión de Vida nos ayudamos a ver cuál es el alma de cada situación.

* Además de ser la materia que miramos contemplativamente, es el medio de una comprensión permanente. Siempre que vamos a la Revisión de Vida, vamos en una actitud de conversión, dispuestos a ver qué zona de nosotros ha de cambiar, a de los demás, para ayudarles a leer el camino.

* Exige actitud de plena disponibilidad, agilidad interior. ¿Qué quiere Dios de mí? ¿De este hermano, a partir de este hecho concreto que nos ofrece? ¿Qué debo cambiar?

* Nos va a ayudar a cada uno a descubrir lo maravilloso del Señor: es bueno, nos quiere, es grande, va conduciendo nuestra vida, es sorprendente, está en los acontecimientos.

* Vivir juntos la Revisión de Vida es vivir una experiencia de Dios, enorme, a través de las situaciones que en la Revisión de Vida vamos presentando: vamos viendo la providencia de Dios y su amistad.

* Por eso a veces provocará una acción de gracias. Otras, una petición de perdón, o petición de ayuda para realizar lo que vemos.

* Tiene tres momentos: 

1. Compartir lo de cada uno
 2. Momento de discernir
  3. Comprometerse en la propia conversión.

* El modo de hacerlo cambia según las situaciones y las experiencias que se presenten. Unas veces es un compartir de todos para situarnos en la realidad. Otras, nos quedamos en la experiencia o en la situación de uno. Otras, revisaremos los hechos de cada uno.

* El momento de discernir, será unas veces después de compartir todos, o en cada uno de los casos, según convenga. Importa que cada uno en un momento u otro, descubra en qué debe cambiar. Es bueno que comencemos la siguiente Revisión de Vida viendo cómo ha ido el compromiso, los pasos que hemos dado.

* Son tan importantes las palabras como los silencios. Sin prisa. Hay silencios interesantes, de uno o del grupo, a respetar, para interiorizar, para pedir ayuda, para dejar que cale lo que escuchamos. Hay que respetar el ritmo que nos pide una comunicación seria. El que se produzcan silencios es señal de que la comunicación va siendo profunda.

* Para hacerlo bien, dice el Directorio:

+  “Exige cierto valor

para decir lo que hemos de compartir con seriedad.
  para decirle al otro lo que a la luz del Evangelio creemos deber decirle.

Si falta coraje, la Revisión de Vida se hace deficiente. A veces cuesta decir las cosas. Hacer ver a otro que no es todo tan claro como él lo ve,  es difícil. Supone una actitud fraternal muy seria. Amigos veraces.

+  “Supone un clima de oración”, para prepararla (“La Revisión de Vida se prepara preferiblemente en el desierto, siempre en la oración”), y para vivirla, e incluso en la adoración después de habernos aclarado.

No es un análisis frío. Es un tiempo de oración, precedido de oración, que nos conduce a la oración.

Es un camino largo, como el de la verdadera amistad, con etapas dolorosas y momentos difíciles. No ha de extrañarnos, no todo son miseritos gozosos. O por las situaciones personales, o por la misma situación de la Fraternidad, se viven momentos dolorosos, que hay que afrontar, porque también en la amistad  hay que vivir la cruz para vivir la Resurrección.

+ El clima de la Revisión de Vida madurará con la maduración mía personal, con mi fidelidad.

+ Cada uno hemos de sentirnos responsables y solidarios de los demás. No desconecto al terminar de exponer lo mío, ni me desentiendo de los otros durante el tiempo entre una Revisión de Vida y otra: contactos por correo, teléfono, ...

+ “Una Revisión de Vida auténtica puede introducirnos en el misterio de la muerte y resurrección de Cristo actuando en nosotros. Y a veces nos conducirá hasta el sacramento de la reconciliación”. A veces hemos compartido a fondo, y no queda nada que añadir para una confesión.

+ Importa prepararla “...si es posible, por escrito. Mejor es no hacerla que improvisarla”. El hecho de escribir, ayuda a concretar, a precisar.

Hay que prepararla porque en el fondo lo que intentamos en la Revisión de Vida es ofrecer nuestra realidad interior, y necesitamos habernos tomado el pulso y hacer que los demás nos lo tomen: por dónde va Dios en mi vida. Y esto no se improvisa. Hay que preguntarse antes con seriedad. Y esto es costoso.

Pobres, pequeños, en fidelidad y con una gran disponibilidad, así hay que ir a la Revisión de Vida, con conciencia de lo pobres que somos, con la actitud de quien espera de los demás la ayuda que necesita, en actitud de escucha y dispuestos a decir “Sí” a lo que veamos que el Señor nos pide.

 

SOBRE LA REVISIÓN DE VIDA

(Retiro  de agosto de 1991]

 

“Ser uno mismo es llegar a ser ese otro que somos y llevamos escondido en nuestro interior, más que nada como promesa o posibilidad de ser”. [Octavio Paz]

Cada uno de nosotros está en marcha en un movimiento continuo, en proceso de desarrollo, desde el hombre que soy hoy día hasta el que Dios quiere que sea.

Estamos en proceso desarrollo, no en solitario sino con los demás.

La Revisión de Vida. “Pongo mi vida en tus manos”, sabiendo que la tratarás con ternura, porque tú eres mi hermano. El fracaso final es pararse buscando amparo en lo que es, por miedo a lo que podría ser.

Dt 30, 15: Pongo ante ti dos caminos:

· La muerte: no arriesgar, adorar a los ídolos, volver a Egipto

· Desierto: me expongo al absoluto de Dios, como al sol al final del invierno, para que actúe con calma. Le consagro el tiempo, algo muy precioso en esta época.

Preparamos la Revisión de Vida en el desierto: a veces nos aburrimos. No importa: la piedra áspera contiene oro puro. Dios nos va a cambiar de manera insensible. No buscar la eficacia inmediata. Dios actúa de manera impalpable.

Revisión de Vida es un acto de fe en la existencia de Dios: su presencia en mi vida, su amor, su poder para cambiarme. Una prueba para la fe. No distraer la duda.

Preparamos la Revisión de Vida releyendo el tiempo desde la anterior. Anotar las intuiciones para compartir con los hermanos.

No hay normas. Para todos es una invitación a que Dios sea Dios en nuestra vida.

Como Bartimeo (Mc 10, 4óss.), nos ponemos a la vera del camino que recorre Jesús mismo.

 

SOBRE LA REVISIÓN DE VIDA

[Nota breve en un  Retiro]

 

La Revisión de Vida obrera, practicada en la JOC es un método de formación de militantes. Se trata de ver la realidad y lo que de universal tiene cada hecho, analizarlo a la luz de la Palabra de Dios, hacer criterio y tomar decisiones de actuación

Desde el punto de vista de la Fraternidad, se trata de conocer la realidad, captando la vida como Historia de salvación.

Un acto de contemplación que exige un clima de fe. Es oración fraternal, hacia una corresponsabilidad mutua.

Creemos en la hermanos como medio para encontrarnos y encontrar el camino.

Consta de tres momentos: compartir, discernir y comprometerse (cada uno con lo que descubre y todos con cada uno).

 

PRÁCTICA DE LA REVISIÓN DE VIDA

[Boletín I.C. 1/80, pp. 18-20]

                                                         

I. COSAS BÁSICAS

Solo entenderemos la Revisión de Vida en la medida en que tengamos conciencia de que hemos la opción de vivir la fe en fraternidad. otros no lo han hecho, o la viven más individualmente o en la gran comunidad.

Si el equipo es instrumento clave de trabajo para programar, revisar, celebrar. El equipo es pieza clave de discernimiento. No es un director espiritual, no es un  amigo o amiga, no es el superior, ni el psiquiatra... los que me ayudan a discernir. Es la Fraternidad.

No solo de discernimiento personal, sino discernimiento "histórico" de los acontecimientos de cada día visto a des­de  la fe.

Nos interesa la Revisión de Vida, en la medida en que tenemos vivo el deseo de madurar seriamente en la fe. De vivir las exigencias evangélicas. De lograr la verdadera liberación del hombre. De comprometernos seriamente. La Revisión de Vida es un buen camino para estar en forma, para salir de las crisis, de la rutina, de la modorra... para experimentar y saborear el Evangelio.

 

II. EN QUÉ CONSISTE LA Revisión de Vida.

Consiste en tomar el pulso a la acción de Dios en mi vida; saber por dónde me lleva Dios hoy; qué quiere hoy de mí, en mi largo camino de maduración. Supone un momento primero en el que yo me tomo el pulso, capto la dominante, busco qué quiere Dios de mí en mi proyecto personal. Y un segundo momento en que so­meto esto al discernimiento de los demás en Fraternidad..

La toma de pulso es, o bien a través de mis movimientos interiores, llamadas, dificultades, dudas ... o bien a partir de acontecimientos exteriores que llaman: a mi vida.

La Revisión de Vida es un acto de contemplación del paso de Dios por nuestras vidas. Exige actitud teologal: fe, esfuerzo,  amor, esperanza. Exige actitud de oración.

Es el gran momento contemplativo del mes. El momento de la gran luz. Es también el gran acto fraternal pues espero mucho de los otros y ellos lo esperan de mí. Voy a é1 con todo amor, con toda la caridad. Obliga a creer en la eficacia de la Fraternidad, que ofrece en la Revisión de Vida su función como regla de vida y como instrumento teologal. (Mt 16)

Por eso debemos ir a la Revisión de Vida con las actitudes que plantean la dimensión con­templativa y la fraternal:

- pobres: conciencia de lo pobre que soy.

- niños: espero todo de los otros y del Otro

- fidelidad = escucha del otro

- disponibilidad: para vivir en el “sí".

 

III. PREPARACIÓN

En mi interior: transparencia, saber por dónde Dios nos lleva en líneas gene­rales, silencio integral.

En lo exterior: escoger el momento del día pare hacerla y el clima de que la rodeamos.

Preparación inmediata: se recomienda un día de desierto para estar solo con solo Dios. De esta manera acudiremos a la Revisión de Vida desnudos, a corazón abierto, sensibles ante lo que nos digan los demás.

Es e1 Momento clave de todo el mes para mí y para la Fraternidad. Debo prepararlo exquisitamente. Cuando no se ha preparado la Revisión de Vida, no debemos hacerla. Asistimos pero hoy no ofrecemos nuestra revisión. Podemos vivir la revisión de los otros y ayudarles a discernir. Y si no nos encontramos a puto, debemos callar.

 

IV. CÓMO SE HACE

1. La Revisión de Vida consta de tres momentos: -compartir      -discernir       -comprometerse

2. En la Revisión de Vida tan importantes como las pa1abras son los silencios, silencio antes de comenzar, silencio en momentos clave. El silencio es síntoma de conversa­ción profunda..

3. A veces la Revisión de Vida nos conduce a una acción de gracias, o a una petición de per­dón. Debe terminar en oración.

4. Cuando esté presente un presbítero, debe terminar con la absolución. Creo que la Revisión de Vida así vivida, es la verdadera confesión, aunque se den también otras si­tuaciones de la confesión.

 

V. SUGERENCIAS

a. Cuidar: la broma,  la ironía, la desconfianza en el otro, el orgullo de sentirnos superiores, sentirnos juzgados. No se debe  hablar fuera con otra per­sona, de lo que se ha revisado. ¡Cuántas veces se queda en los labios una confidencia al ver en el otro una de estas malas actitudes.

b. Es un camino largo, como el de la amistad. Pasa por etapas dolorosas. Es el  fruto maduro de la perseverancia, de la fidelidad.

c. A veces vendrá bien oír lo que cada uno comparte y después discernir; otras, discernir con cada uno después de su compartir.

Normalmente cada uno deduce el compromiso que debe tomar; otras veces habrá que ayudar al hermano a que lo descubra y lo tome.

d. El discernir supone coraje para poner a cada hermano ante el espejo de las exigencias evangélicas.. Debe estar claro siempre a dónde debemos llegar, aun­que aceptemos en cada cosa la posibilidad concreta.

Esto supondrá tensiones en algunos momentos, pero son mejores que los paños ca­lientes o las aguas tibias. Son señal de salud.

La razón por la que muchas veces no exigimos a los demás, es porque no nos exi­gimos a nosotros. O porque tenemos cosas turbias en esa materia que se revisa. «La falsa amistad es la muerte de las verdaderas revisiones de vida y, por tanto, de la fraternidad».

e. A veces el problema de algunos o la situación tensa del grupo, etc. exigirá continuar la Revisión de Vida después de haber orado más. o de haber ayunado, o de haber hecho esfuerzos serios de transparencia,.

f. Voy a la Revisión de Vida buscando mi conversión, no la de los otros. No voy a ella a la caza de confidencias. Si el otro no comparte, esperaré respetuoso su momen­to.

g. La Revisión de Vida es oración.

 

SOBRE LA REVISIÓN DE VIDA

[Retiro  de agosto de 1980]

La Revisión de Vida no es:

- ni confesión,
 - ni dirección espiritual
 - ni manera de expresar la vida

Se trata de:

1. Una manera de buscar la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida, hablando con nuestros hermanos para que a partir de la búsqueda puedan ayudarnos a encontrar la voluntad de Dios. No es pedir consejo, sino discernir juntos.

Se prepara en la adoración y el silencio

2. Una manera de leer el Evangelio en la vida de los hombres, y una manera de leer en la Iglesia. Leer en los hechos, y en grupo.

3. Un encuentro con Jesús hoy, un Jesús que vive en las realidades del mundo y de los hombres de hoy.

4. Una interrogación sobre mi manera de ser y de vivir, a través de lo que viven los otros.

5. Una participación fraternal en la vida de los hermanos.

¿Cómo?

Se prepara en la adoración y el silencio. Un tiempo de silencio en el que se mezclan hechos de vida y adoración.

Lo que se habla no es para juzgar ni comentar.

 

MÉTODOS Y DIFERENCIAS EN LA PRÁCTICA DE LA Revisión de Vida

[Boletín I.C. 1/80, pp. 16-17]

 

Para aclarar ideas y fomentar la buena práctica de la Revisión de Vida en Fraternidad, vienen bien estos ligeros "apuntes", que puede muy bien esclarecer horizontes y estimular e1 apetito hacia una práctica contemplativa de la Revisión de Vida.

 

EL NACIMIENTO

La Revisión de Vida nace con la JOC, y por una idea de su fundador, José Cardijn. Se trataba de poner en manos de los jóvenes trabajadores un método práctico que conjugase al mismo tiempo el análisis de la realidad externa o social y la conversión del individuo a la Palabra evangélica. Ambos contenidos deberían dar como resultado el compromiso de la acción. ­

Pronto la Revisión de Vida traspasó las fronteras de la JOC para conver­tirse en el método militante de todo grupo apostólico.

 

LOS OBJETIVOS

La Revisión de Vida pretende, ante todo, convertirnos a la presencia de Dios que late en los hechos más vulgares y ordinarios de nuestra vida. Es, pues, una concreción práctica de la teo­logía de los signos de los tiempos. En el corazón de cada parcela de nuestra vida está Dios y nos quiere decir algo.

Pero también, la Revisión de Vida posee corno objetivo paralelo al de la conversión al Dios de la Historia, el de la conversión al diálogo fraterno, a la comunicación profunda, a la correc­ción dada y recibida con verdadero espíritu fraternal. Una buena Revisión de Vida sirve para que mis hermanos me conozcan más y me­jor, y yo a ellos.

 

LAS DIFERENCIAS

Dentro de estos objetivos generales, la Revisión de Vida ha alcanzado múltiples formas, esquemas prácticos, métodos de realización. Sin duda que los más conocidos y valorados son el de REVISIÓN DE VIDA OBRERA y el de REVISIÓN DE VIDA EN FRATERNIDAD.

El primero ha sido el método JOC, adoptado prácticamente por todos los Movimientos Apostólicos y grupos de A. C.

El segundo es el practicado por los Hermanitos de Jesús, y en general por todas las Fraternidades de la Familia del Hermano Carlos de Jesús.

 

LA REVISIÓN DE VIDA OBRERA

Pretendiendo una presencia militante de los cristianos en los ambientes obreros y populares, tiene su eje de funcio­namiento en el aspecto "formal". Este consiste en destacar, dentro de un hecho de vida previamente elegido, aquella faceta que más universalidad ofrece; y ello sin dejar de ser una visión objetiva del hecho apuntado.

Esta universalidad nos ayuda, más allá del hecho concreto y de su ambiente limitado, a descubrir que ese aspecto o faceta -que puede ser positivo o negativo, valor o contravalor-, tiene raíces y manifestaciones en otros muchos hechos y otros muchos ambientes, que ya no son el del elegido en esta Revisión de Vida.

De esta forma, nadie se queda fuera de la revisión practi­cada, y todos se sienten llamados a convertirse a la acción, cada uno en su ambiente.

 

LA REVISIÓN DE VIDA EN FRATERNIDAD

Deja a un lado el esquema VER-JUZGAR-ACTUAR, propio de la Revisión de Vida Obrera, y se centra en el afán de "escuchar a Dios a través del hermano".

Se trata de ayudar al hermano, a cada uno de los miembros de la Fraternidad, a descubrir qué es lo que Dios quiere de él en ese preciso momento de su vida. Y, como reverso, se trata de aprender a abrir los ojos a todo lo bueno que Dios viene obrando en nuestros hermanos y en nuestro mundo de relaciones en general.

La Revisión de Vida en Fraternidad, sin caer en angelismos pietistas y evasivos, educa el "buen ojo", el que penetra las bondades ocultas en toda vida, en todo suceso, perdidas entre escombros de rutina y el polvo de nuestras prisas.

 

EL FUNDAMENTO

Toda práctica de la Revisión de Vida se fundamenta en la contemplación y a ella conduce. Ser contemplativo en la vida puede ser el resultado de la Gracia en el terreno abonado por la práctica asidua de la Revisión de Vida.          ­

Si falta la actitud contemplativa, si no llegamos a "ver a Dios", a escuchar a Dios en la persona que nos habla, en el hecho que se revisa, en la situación que hace sufrir a éste, en las luchas en que se debate aquél o aquellos otros... no será Revisión de Vida lo que allí se haga, sino "comadreo entre amigotes" .

"La lámpara de tu cuerpo es tu ojo. Si está limpio, todo tu cuerpo se verá iluminado". Si contemplas a Dios en la vida real -no imaginaria, al margen de la realidad- la realidad de cada día se te hará presencia de Dios.

¿No vale la pena esforzarse en los medios para conseguir hacer bien la Revisión de Vida?

Luciano ALBA

 

Este artículo nos  hace mirar el Evangelio de Jesús como una gran Revisión de Vida, que a su vez, nos enseña a vivir en Revisión de Vida permanente. Su lectura abre nuevos horizontes ante la rutina, -inevitable, por otro lado- en que con frecuencia caen nuestras Revisión de Vida.

 

El tema es amplio. El Evangelio entero es una Revisión de Vida:

· Revisión de Vida de los apóstoles que constantemente en el contacto con Cristo son provocados a ajustar su mirada a la de Jesús.

· Revisión de Vida de las primeras comunidades cristianas que hicieron relectura de los hechos y palabras de Jesús para iluminar la propia vida.

Como guía de nuestra búsqueda emplearemos un solo texto: Jesús en Revisión de Vida con los discípulos de Emaús (Lc 24, 13-35).

 

I. “JESUS SE LES ACERCÓ...“

· Es Jesús quien tiene la iniciativa de compartir, que lle­vará a la Revisión de Vida.

Es EL quien tiene la iniciativa de darse a conocer. Se acerca a los discípulos sobre la marcha; camina con ellos. Se toma el tiempo de escucharlos largamente. Provoca su palabra; no es el que sabe de antemano lo que van a decir Acepta su hospitalidad. Se sienta a la mesa con ellos.

· Va llevando a los discípulos a compartir no solamente los acontecimientos vividos ("lo referente a Jesús de Naza­ret"), no solamente el relato, sino especialmente cómo se sitúan ellos en los aconteci­mientos, su esperanza (“nosotros esperábamos...”)

 su decepción

su duda, su desconfianza (“las mujeres han visto a unos ángeles, pero a El no lo han visto")

· Los lleva a compartir la dimensión de su esperanza, el por qué de su decepción, lo que les interesa:

- dimensión nacional: no están solos, sino vinculados a un pueblo que espera

- dimensión política: que espera su liberación (“esperábamos que EL liberaría a Israel")

- dimensión religiosa : “Pero ya han pasado 3 días de todo esto" y Dios no ha intervenido a favor de su Profeta “poderoso en hechos y palabras”.

La Revisión de Vida es un proceso de creyente en la Encarnación.

Jesús no cierra la salida a las densas vivencias de estos hombres desconcertados. Ni les hace contarle su prueba, para darles luego una catequesis.

Les hace descubrir que es en el corazón mismo de lo que es vital para ellos, de lo que tiene importancia para ellos y para su pueblo, donde tienen que aceptar y vivir Su misterio de muerte y resurrección.

Es en el hombre, en opciones de hombre, donde Jesús mismo se da a conocer. Cuando dice a sus apóstoles: "¿Comprendéis lo que he hecho?", ¿que es lo que les presenta para comprender? Un gesto banal, cotidiano: lavar los pies.

Tenemos que reconocer y contemplar a Jesús Viviente hoy no a través de bellas intenciones sino por medio de las opciones, los hechos, los proyectos concretos de los hombres, allí donde ejercen su libertad, allí donde expresan el sentido que dan a su vida, allí donde viven un amor, una muerte, una resurrección.

 

II. "NECIOS Y TORPES PARA CREER..."

y les explicó en todas las Escrituras...

En la Revisión de Vida con Jesús, hay algo que comprender y que creer a la luz de la Escritura, a la luz de Su vida. Jesús repite una queja, un reproche frecuentemente expresado en el Evangelio:

Mt 16, 3

"El aspecto del cielo sabéis interpretarlo, ¿y los signos de los tiempos no sois capaces?"

Mc  4, 13

"¿No entendéis esta parábola? ¿Pues cómo vais a entender las demás?"

Mc  7, 18

"¿Tan torpes sois también vosotros?"

Mc  8, 17-18

"¿NO acabáis de entender? ¿Tan torpes sois?  ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? ...¿No acabáis de entender?"

Lc  18, 34

“Ellos no entendieron nada de aquello; aquel lenguaje seguía siendo un enigma para ellos y no comprendían lo que quería decir".

Revisión de Vida con sus apóstoles, Jesús no emprende una reflexión moral para decirles "esto está bien, esto está mal", sino que a la luz de

- las Escrituras

- su propia vida

- las opciones de ellos,                                                   

les inicia a comprender

entrar en el modo de actuar de Dios

en el punto de vista de Dios

entrar en Su escala de valores

Su experiencia de Hijo

entrar en Su misterio de muerte-resurrección.

Y así la Revisión de Vida es un permanente reajuste de los modos de ver y actuar de los apóstoles con los de Jesús.

Jn 13, 7

 "Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde".

Hace falta tiempo. Ocurre a menudo que cuando Dios se nos da a conocer, nuestros ojos son incapaces de reconocerle. Hace falta tiempo para ir dejando nuestros puntos de vis­ta humanos, para comprender los caminos por los que Cristo nos va llevando. Es un don que hay que recibir.

Jn  14, 21

"El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama...y yo también lo amaré y me revelaré a él".

Jn  16, 12

"Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora...El Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena".

Hace falta el tiempo de los Hechos de los Apóstoles para captar la dimensión de la Resurrección.

 

III. LA REVISIÓN DE VIDA, FUENTE DE GOZO Y DE ACCIÓN DE GRACIAS

Los discípulos se sienten felices por la luz que se va haciendo sobre lo que ellos están viviendo: "¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?"

Gozo de haber encontrado a Cristo Vivo, de haberlo reconocido en su propia vida.         ­

Gozo que empuja a compartir, a la acción de gracias en la Iglesia. Van a buscar enseguida a los demás apóstoles.

Del mismo modo, Jesús se goza y da gracias al reconocer la acción de Su Padre: "Te doy gracias, Padre, ... por haber revelado esto a la gente sencilla..."(Lc 10, 21). Se goza viendo a los hombres aceptar sus propias opciones "Dichosos vosotros, los artesanos de la paz, los perseguidos..."Admira la fe vivida: la cananea, el centurión...

 

IV. LA REVISIÓN DE VIDA SE HACE EN LA IGLESIA

No se puede hacer Revisión de Vida en solitario.

Los discípulos de Emaús se interrogan juntos sobre los a­contecimientos. La realidad es compleja, ambigua, siempre difícil de descifrar, en el sentido de que siempre corre­mos el riesgo de querer avanzar deprisa, de que queremos desvelar el sentido profundo de las decisiones, de los a­contecimientos.

Los discípulos de Emaús tienen necesidad de ese extranje­ro que se une a ellos para ayudarles a ver, a entender a la luz de las Escrituras. Y necesitan reunirse con los Once en Jerusalén para confortarse juntos en su nueva fe en Cristo resucitado.

Los discípulos no toman suficientemente en serio el testi­monio de las mujeres en el sepulcro. En la Revisión de Vida, aprendemos mucho los unos por los otros.

 

CONCLUSIÓN

La Revisión de Vida es el proceso de los creyentes que BUSCAN A DIOS.

Dios es

quien tiene la iniciativa

 

quien nos llama por medio de situaciones y acontecimientos a vivir de la Vida de Su Hijo

 

quien nos da el reconocerle

La realidad a descubrir

es la realidad de nuestra propia vida

 

es la REALIDAD de la ACCIÓN de DIOS

"Dios os llamó a participar en la Vida de su Hijo Jesucristo Señor nuestro ¡y El es fiel¡ (1 Cor 1, 9)

"¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?"

El es quien camina con nosotros a lo largo de nuestras vidas, para que nosotros vivamos de Su Vida.

En este proceso de Revisión de Vida siempre seremos BUSCADORES, gente que ve mal, ya que "ahora vemos confusamente en un espejo" (1 Cor  13, 12). "Quería que lo buscasen a El, a ver si, al menos a tien­tas, lo encontraban, aunque no está lejos de ninguno de nosotros" (Hc  17,  27). ­

La limitación de nuestra visión viene

- de que no comulgamos lo bastante en el Espíritu de Cristo

- de que no Le alcanzamos lo bastante en la Escritura.

Pero viene también del misterio de la "Ausencia-Presencia" de Dios: discreción del Cristo vivo, que no se impone a nuestra libertad. Los signos de Su presencia, con frecuencia hay que encontrarlos tras la aparente insignificancia de

- lo cotidiano, lo banal

- los pobres

- los que se hacen servidores de los demás.

René SION

[Boletín I.C. 1/80, pp. 28-31]

 

TEXTOS DE RENÉ VOILLAUME

Tomados de escritos dirigidos a los Hermanos de Jesús

 

1. SOMOS RESPONSABLES UNOS DE OTROS

*Jesús nos llama para vivir nuestra oración y nuestro trabajo dentro del amor, colocándonos de lleno en las masas humanas. Al mismo tiempo los medios tradicionales se nos hacen difíciles, imposibles o menos adaptados... Nos hacen falta otros medios y no veo ninguno más importante para nosotros que hacernos cargo los unos de los otros dentro de una caridad fraternal, viril y clarividente. Es menester que estéis plenamente convencidos de que sois responsables espiritualmente los unos de los otros. Pero hacerse cargo mutuamente los unos de los otros sólo será eficaz si mantenéis sobre vuestros hermanos, así como sobre vosotros mismos, una mirada vigilante y prevenida.

*Ningún hombre, ningún hermano, ninguna fraternidad, ninguna forma de obrar, pueden dejar de tener algún defecto. Siempre es posible considerar os bajo un aspecto deficiente y criticarlos. Por eso debemos ser clarividentes los unos para con los otros; sí, debemos serlo, pero dentro de la verdad, de la humildad y del amor. Debemos, pues, descubrir también todo el bien que igualmente existe por todas partes, absteniéndonos de dar muestras de espíritu crítico fuera de la corrección fraterna directa.

 

2. LA REVISIÓN DE VIDA SE REALIZA EN LA COMUNICACIÓN SINCERA y PROFUNDA

Dios no continuará bendiciendo: la expansión de las Fraternidades si nosotros todos no seguimos siendo generosamente fieles a esa franqueza de comunicación. Hace falta valor, por cierto, y los motivos para dispensarnos de hablar se presentan en tropel. ¡Es tan fácil callarse! El derecho está de nuestra parte y no tenemos la menor intención de dañar: nos contentamos con guardar silencio. Es preciso reaccionar contra esa indiferencia. Pues las Revisión de Vida pronto se harían pesadas y llegarían a ser perfectamente inútiles si se difundiera por las Fraternidades un espíritu semejante de falta de comunicación o de silencio. .

*0ue ninguno de vosotros se quede solo consigo mismo. Sed amigos los unos para los otros. Compartid lo que está en vosotros: deseos, dificultades, alegrías y pesares. Sabed descubrir, por encima de los choques de los caracteres y de las exigencias egoístas, el equilibrio humano y el gozo que produce compartirlo todo. No es cierto que podamos ayudar verdaderamente a nuestros hermanos contentán­donos con no ver más que sus defectos, sus límites, y recordándoselos sin cesar, bajo el pretexto de mantenerle dentro de una clara visión de sí mismo, y de incitarle a que se corrija. También debéis esforzaras por ver lo que hay de mejor en ellos, ayudando a desarrollar esa mejor parte de sí mismos dentro de la alegría, y el mal y los defectos serán sofocados. Comunicaros mutuamente el gozo sed atentos para con vuestros hermanos. Así escapareis a la soledad que hace daño, y el Señor estará con vosotros.

 

3. LA REVISIÓN DE VIDA, EXPRESIÓN DE VIDA FRATERNAL

*Tenemos que ir más lejos en el conocimiento de nosotros mismos, ya que nuestra malas tendencias y nuestras desviaciones tienen, por lo general, una raíz común, a veces poco aparente, que es nuestro defecto dominante. Casi siempre nos cuesta mucho más trabajo descubrirlo y admitirlo, por extraño que parezca, y casi nunca lo conseguimos sin la ayuda ajena. Tenemos que estar dispuestos, en este terreno, a aceptar cualquier observación, con humildad y dentro de la verdad.

*Esta revisión, hecha en común, valdrá lo que valga nuestra vida fraternal, de la que no es, en resumidas cuentas, sino su expresión exterior.

 Si la Revisión de Vida se hace con generosidad y humildad, será u­na ayuda constante para el conocimiento de vosotros mismos, sin hablar de otras ventajas suyas. Como todo intento de comunión entre los hombres, a veces será trabajoso y espinoso. Hará falta un tanto de valentía para poder permanecer abiertos a los demás con franqueza sencilla y con humildad, y hará falta otro tanto para no vacilar si tenemos que señalar a uno de nuestros hermanos, con suavidad y sin exageración, un relajamiento visible respecto a un punto determinado. Esta corrección en común, bien hecha, tiene, pues, por objeto que podáis ayudaras mutuamente contra vuestro defecto dominante.

 

4. LA REVISIÓN DE VIDA, CAMINO HACIA LA AMISTAD

*Es preciso querer de verdad que nuestros hermanos nos a­yuden a hacer mejor todas las cosas. Esto es una auténtica corrección en común. Si se ejecuta con franqueza y suavidad, si arranca de un verdadero afecto mutuo, es quizá la garantía más fuerte de perseverancia y de progreso ­que nos ofrece la vida de las Fraternidades.

*Estamos destinados para vivir en Fraternidad: una ayuda mutua clarividente, humilde, exigente, debe unirnos los unos a los otros, y debe concluir en una amistad verdadera. La Revisión de Vida es la expresión más característica de esta forma de amistad, hacia la cual debemos esforzarnos.

René VOILLAUME

 

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