Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas Asamblea Internacional Reunidos 34 delegados de 22 países, en Lejos del ruido de la ciudad hemos podido saborear la tranquilidad y el ambiente agradable de las “verdes praderas” del Centro Pastoral Santa Fe. Estamos bebiendo del pozo de nuestras experiencias de hermanos en Jesús de Nazaret, del testimonio del bienaventurado Hermano Carlos y de la pluralidad de nuestras experiencias de Iglesia, de culturas y de nacionalidades. Tenemos mucho que aprender de la presencia de los otros, de cada una de sus presentaciones e intervenciones. Desde una actitud de apertura, oyendo atentamente los informes y testimonios de nuestros hermanos, nos sentimos interpelados a revisar nuestras propias vidas y nuestro ministerio sacerdotal ante las dificultades y esperanzas de nuestro pueblo. Hemos vivido la fraternidad de la manera que ustedes conocen: adoración diaria y celebración de Brasil nos ha abierto su corazón y nos ha ayudado a abrir nuestros corazones, nuestra mente y -con la ayuda de alguna Samba- a mover nuestros cuerpos. La acogida y hospitalidad han sido extraordinarias. Brasil, toda América Latina y del Caribe, escucha “el grito de los pobres”, que nos llama a la solidaridad para cuestionar y ayudar a cambiar las instituciones económicas, políticas, económica y religiosas que oprimen y deshumanizan la tierra y el rostro de los hijos de Dios. Este testimonio de nuestros hermanos y hermanas, que luchan para estar presentes y caminar con sus comunidades eclesiales, es tan firme como el FIAT de María de Nazaret, Nuestra Señora de Aparecida. Hemos tenido el privilegio de conocer algunos testigos de Europa y Norteamérica gozan de prosperidad material, al mismo tiempo que ven crecer el relativismo y el pluralismo. La disminución de miembros de las congregaciones, el aumento de la edad media del clero, el escaso número de vocaciones y los escándalos humillantes ensombrecen y preocupan. Sin embargo, en muchos lugares, grupos de jóvenes y adultos buscan la trascendencia. El desafío del diálogo con los inmigrantes es una fuerte llamada del Buen Samaritano hoy, para que ofrezcamos ayuda y hospitalidad. Como el Hermano Carlos, tenemos mucho que aprender en el encuentro con el Islam, que ahora llama a nuestras puertas. Percibimos en nuestros países un gran deseo relaciones, de amistad y de verdadera fraternidad, pero esto coincide con una gran tragedia: La pobreza y exclusión material de millones de personas en muchas partes del mundo, acompañada en otras de un profundo empobrecimiento espiritual. Ambas perjudican las verdaderas relaciones humanas, la apertura y la dignidad. El deseo de aceptación y de amor, tan frecuentemente insatisfechos, se refleja en el aumento de la violencia, del aborto, del suicidio y otras formas equivocadas de conducta. Mientras tanto, los pobres y los vulnerables son empujados a la marginalidad, como a tantos aquí, en Brasil. Algunos están obligados a vivir en condiciones infrahumanas, haciendo su vida casi insoportable. La influencia de los inmigrantes afecta ahora a la mayoría de nuestros países. Las relaciones auténticas y la fraternidad son a menudo muy precarias debido a la falta de confianza. El aumento de la presencia del Islam en muchos de nuestros países es percibido como un desafío a las religiones establecidas. El diálogo y la comprensión mutua se convierten es una gran tarea. En muchos de nuestros países, la población católica está envejeciendo y declinando en número. Las iglesias evangélicas crecen con un espíritu creativo y nos invitan a una colaboración ecuménica. Algo del espíritu del Concilio Vaticano II ha sido sofocado. ¿Ha sido por temor a un futuro incierto o por falta de fe en la presencia del Espíritu Santo? Al mismo tiempo, el trabajo de los sacerdotes aumenta excesivamente. ¿Estamos tratando de asumir la tarea mesiánica de ayudar a resolver los problemas del mundo o, por el contrario, nos estamos transformando en “sacerdotes de sacristía”, desbordados por el trabajo y desilusionados? Nuestra vida en En el silencio de nuestra adoración y en la fracción del pan en Nuestra experiencia de vida en la fraternidad nos ha conducido a la confianza y apoyo mutuo. Más allá de las encrucijadas y contradicciones que hay dentro de nosotros mismos y en nuestro mundo exterior, estamos invitados y llamados a seguir el camino menos conocido, el de Jesús de Nazaret, el del Hermano Carlos, el camino del pobre. En esta Asamblea hemos sido llamados a la fraternidad, a ser hermanos, a caminar con los cansados y agobiados, con los quebrantados y traicionados por las falsas promesas de la riqueza y del poder. Debemos estar presentes entre ellos, que, aunque sufran muchas privaciones, mantienen viva la esperanza de salvación en medio de la vida de cada día. En el año 2007, los Obispos de América Latina y del Caribe se reunirán en Aparecida, en Brasil, para vivir de nuevo y reavivar el espíritu del Vaticano II y de las Conferencias anteriores de Medellín y Puebla. Nos unimos a ellos en este camino de esperanza por una nueva primavera de Hemos visto la necesidad de renovar nuestras propias raíces en la vida de Recordamos a nuestros hermanos de algunos lugares de Asia, África, Australia y del Este de Europa, y lamentamos su ausencia debida a diferentes razones. La gratitud es la memoria del corazón. Agradecemos sinceramente a Mariano y a los demás miembros del Equipo Internacional su servicio profético en Pedimos la bendición de Dios para el nuevo Responsable Internacional, Abraham Apolinario (República Dominicana) y su equipo, José Bizón (Brasil), Richard Reiser (US) y Eddy Lagae (Bélgica). El futuro está en buenas manos. Finalmente agradecemos a Nos abandonamos al Padre, porque el camino es largo. Entregamos el futuro con confianza al amor de Jesús. Amén
Obrigado (a) Sao Paulo, 23 de noviembre de 2006
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