Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas

Asamblea Internacional

ESTATUTOS

1. DENOMINACIÓN Y NATURALEZA DE LA ASOCIACIÓN

 11. La asociación de hecho llamada «Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas» fue erigida como Asociación de perfección en 1966 por el Arzobispo de Aix-en-Provence. Se convirtió en una asociación privada abierta a los sacerdotes que ejercen su ministerio al servicio de una diócesis, bajo la vigilancia de los Obispos de las diócesis en las que desarrollaba sus actividades (cf. CIC, can. 305, § 2) y especialmente la de Mons. François GARNIER, Obispo de Luçon. quien aprobó sus estatutos el 8 de octubre de 1994 y le otorgó personalidad jurídica como asociación privada, conforme al canon 322, § 1.

12. La asociación «Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas» es reconocida por la Sede Apostólica como una asociación sacerdotal privada internacional, según las normas del derecho y los presentes estatutos.

 13. La presente asociación está fundada conforme a las disposiciones del canon 278, §§ 1 y 2, del Código de Derecho Canónico (CIC), y se rige, como asociación privada, por los cán. 321 a 326 y por aquéllos a los que éstos remiten.

 14. La asociación tiene su sede en el obispado de Luçon (Francia). Esta sede puede cambiarse por simple decisión del Responsable General con el acuerdo de su Consejo. 

2. FINES Y CAMINOS DE LA ASOCIACIÓN

 21. La «Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas», inspirándose en las disposiciones del Decreto  Presbyterorum Ordinis, nº 8, propone en primer lugar a sus miembros «una ayuda fraternal» para estimular su santidad «en el ejercicio de su ministerio» (cf. CIC, can. 278, § 2).

 22.  Los miembros de la Fraternidad, a causa de Jesús y del Evangelio y para ser hermanos de todos los hombres, se proponen vivir su vida de presbíteros diocesanos entregándose totalmente al Padre, en un espíritu de abandono a Su voluntad, en solidaridad fraterna con los pobres y los oprimidos y en fidelidad al celibato por el Reino.

 23.   En el espíritu de Carlos de Foucauld, quieren amar y seguir a Jesús, reconocer cada día más la actualidad del misterio del Resucitado: meditando el Evangelio y viviéndolo lo mejor posible en las encrucijadas del mundo y de la Iglesia; adorando largo tiempo y con ánimo al Señor en la Eucaristía; y encontrándole fielmente en la soledad (día de desierto); viviendo en proximidad con los más con los más desheredados, tanto en el plano material como en el espiritual.

 24.   Para ello, aceptan hacer su camino agrupados en el seno de una Fraternidad local y poner en práctica los medios que propone, entre los que se sitúa en primer lugar la Revisión de vida  que en ella se practica con regularidad.

 25   La pertenencia a la «Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas» no modifica en nada la situación de los sacerdotes que son miembros de la misma: continúan perteneciendo al presbiterio diocesano y ejercen su ministerio en obediencia a su obispo; trabajan con el conjunto de los sacerdotes para crear entre todos un tejido fraternal.

26.   Son fieles igualmente al espíritu de fraternidad universal que animó la vida del Padre De Foucauld, y están en relación no solamente con los miembros de la asociación que viven en los distintos continentes, sino también con todos aquéllos (sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos) que forman parte de las diversas instituciones de la Iglesia nacidas del carisma de Carlos de Foucauld.

 3.  MIEMBROS DE LA ASOCIACIÓN 

31.   Según la tradición vigente en la Asociación de la que surgió la «Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas», pueden formar parte de ella todos los sacerdotes que trabajen de manera estable al servicio de una diócesis, estén o  no incardinados en ella.

          En las mismas condiciones se admiten como miembros, a título excepcional, a  sacerdotes pertenecientes a una sociedad de vida apostólica o incluso a religiosos (tras obtener, en este caso, la autorización requerida por el can. 307, § 3).

 También un obispo puede ser miembro de esta asociación, pero sin tener voz activa ni pasiva.

 32.    Antes de ser admitido en la asociación, el que quiere ser miembro de la misma deberá haber estado en contacto con una fraternidad local por un período de seis meses, al menos.

33.   A la admisión temporal sigue un período de prueba de dos años, que puede prolongarse hasta que el miembro temporal haya participado en un mes de formación (llamado «Mes de Nazaret»).

                                     Al término de este mes de formación, el que lo ha seguido puede solicitar:

- o continuar participando en la vida de la asociación según los estatutos, por un tiempo a determinar  libremente y renovable siempre a plazo fijo;

          - o, si lo prefiere, ser admitido en dicha asociación de forma definitiva.

  34.   Toda  admisión,  temporal o definitiva,  la    dictamina  el   responsable  diocesano o interdiocesano,  tras conocer la opinión del responsable de la fraternidad local concernida.

  35.   La condición de miembro se pierde por baja voluntaria o por despido dictaminado por el responsable competente, según los estatutos.

 4. ORGANIZACIÓN INTERNA DE LA ASOCIACIÓN 

41. La estructura de base: la fraternidad local

 411. La asociación se compone de un cierto número de fraternidades locales, que habitualmente se agrupan a nivel de la diócesis en la que han sido aceptadas por el obispo diocesano.

 412. Cuando el grupo de fraternidades por diócesis resulta insuficiente para el apoyo a la    vida  de sus miembros, el responsable regional, o en su defecto el responsable general, expone la situación a los obispos de las diócesis donde están situadas las fraternidades, para organizar, en comunión con ellos, un reagrupamiento interdiocesano.

 413. La fraternidad local se compone de algunos miembros (6, más o menos), uno de los cuales  hace las funciones de responsable según los estatutos. 

414. Habitualmente los miembros se eligen en razón a sus posibilidades de reunirse periódicamente.

        Con todo, los hermanos aislados pueden vincularse a una fraternidad local. En este caso, corresponde al responsable diocesano o interdiocesano fijar la modalidad de sus relaciones con esa fraternidad.

 415. Los miembros de una misma fraternidad se reúnen, en principio, una vez al mes, para rezar juntos, hacer Revisión de vida  y verificar su práctica de los medios previstos por el Directorio de la Asociación (retiros, días de desierto,...).

 42. La Región

 421. Una región agrupa cierto número de fraternidades que forman una unidad geográfica  (continente, país, región) y/o lingüística, de tal modo que se faciliten los contactos entre ellas. 

422. Para que la región pueda cumplir su misión de comunión entre las fraternidades locales al servicio de un pueblo, de una Iglesia y de sus sacerdotes, al constituirla se exige que se tomen seriamente en consideración los criterios siguientes:

            1º) Una cierta importancia numérica: un conjunto de fraternidades o al menos de hermanos que hayan practicado un «Mes de Nazaret», y estén comprometidos con la Fraternidad, a tenor de artº. 33;

           2º) La existencia de medios de formación y de comunicación:

            - retiros y revisiones,

            - mes de Nazaret;

            - boletín de enlace ["Correo"] o al menos cartas circulares para la Región;

           3º) Posibilidad de encontrar un Responsable Regional capaz de desempeñar bien las tareas que le confían los presentes Estatutos. 

423.  El responsable general de la asociación, por iniciativa propia o a petición de hermanos pertenecientes a varias fraternidades locales, puede decidir la puesta en marcha del proceso que permita conducir a la creación de la región:

          1º) En el punto de partida deben existir ya ciertas relaciones entre las fraternidades llamadas a constituir una región.

 2º) Durante un período lo bastante largo como para permitir la profundización tanto en la vida activa de las fraternidades como en sus vínculos, las fraternidades de la región en formación se mantendrán en estrecho contacto con:

          - el responsable general o un miembro de su Consejo delegad por él a tal efecto;

          - el responsable de la región a la que están vinculadas en ese momento o con el de otra región designada por el responsable general. 

         3º) En el momento oportuno, a juicio del responsable general o del miembro de su Consejo designado conforme al n. 2º anterior, teniendo en cuenta los criterios indicados en el artº. 422:

         - se invita a las fraternidades afectadas, bajo la dirección del responsable regional del que se ha hecho mención en el anterior n. 2º, a una reflexión sobre el modo en que ponen en práctica los presentes Estatutos, y en especial sobre el modo en que viven el carisma del Hno. Carlos en la situación concreta de los hombres, de los cristianos y de los sacerdotes de esa región;

         - los resultados de esta reflexión se presentan al responsable general en un breve informe redactado por el responsable regional antes citado;

- el responsable general comunica seguidamente estos resultados al conjunto de los   responsables regionales en ejercicio, para pedirles su opinión sobre la creación de la región. 

         4º) A la vista de los resultados y de las opiniones recibidas de los responsables regionales, el responsable general o un miembro de su Consejo delegado por él convoca una reunión de todos los miembros de la asociación afectados por la creación de esa región, o al menos de sus representantes designados siguiendo las directrices que él dé a tal efecto, y preside esa reunión. 

          5º) Todos los miembros de la asociación así convocados serán invitados a pronunciarse en votación sobre la oportunidad de crear una nueva región; si la votación es favorable a tal creación, ésta podrá ser decidida por el responsable general o por el miembro de su Consejo delegado por él para presidir la reunión. 

         6º) Si se crea esta nueva región, se procederá en los plazos oportunos a la elección de su responsable,  conforme al artº. 531 de los presentes Estatutos.

 5. LOS RESPONSABLES

 51. El responsable de fraternidad 

511. La animación de una fraternidad local se le confía al responsable de fraternidad. A él le  corresponde organizar las reuniones mensuales, mantenerse en contacto con cada uno de los miembros, especialmente durante el período llamado "de prueba",  establecer relaciones también con otras fraternidades, tanto en el plano diocesano o interdiocesano como en el regional e incluso internacional. 

512. El responsable de fraternidad es elegido por los miembros de su fraternidad por un período de tres años no renovable seguidamente. Su elección debe ser confirmada por el responsable diocesano o interdiocesano.

 52. El responsable diocesano o interdiocesano

521. Su principal misión es que haya vínculos entre las distintas fraternidades diocesanas o interdiocesanas y con el responsable regional. Necesariamente, él se mantiene en contacto con el (o los) obispo(s) concernido(s), a quien(es) informa regularmente a propósito de la vida de la fraternidad.

 522. Organiza los encuentros y retiros para el conjunto de las fraternidades diocesanas o interdiocesanas. Aporta también su ayuda a los responsables de fraternidad, a los que reúne regularmente (al menos una vez al año). Les pide opinión para las decisiones importantes.

523. Debe estar especialmente atento a las fraternidades en formación, sobre todo facilitando la participación de sus miembros en el «Mes de Nazaret». 

524. Lo eligen los miembros de las fraternidades de su diócesis o de las fraternidades interdiocesanas, para un período de seis años no renovable seguidamente. Esta elección es confirmada por el responsable regional o -en su defecto- por el responsable general, con el acuerdo del obispo concernido, es decir el de la diócesis de incardinación (cf. can. 265). 

53. El Responsable regional 

531. Normalmente el responsable regional de una región de nueva creación se elige en el seno de la reunión de la que se ha hablado en el artº. 423, 4º, 5º y 6º de los presentes Estatutos; corresponde a quien presida esta reunión hacer que se proceda sobre el terreno a esta elección conforme a los cánones 176 y 119, 1º del CIC. Sin embargo, por razones serias y después de consultar a los miembros de la región presentes en la reunión, el mismo presidente puede, por una parte retrasar algunas semanas la designación del responsable regional, y, por otra escoger uno de los modos de designación previstos en el artº. 532, siguiente; en ese caso la elección se desarrollará bajo la supervisión del responsable general o de su delegado. 

532. Cuando se trata de designar al responsable de una región ya constituida, corresponde al responsable regional saliente organizar la elección de su sucesor según las modalidades siguientes. 

         1º) Cada responsable diocesano (o interdiocesano) invita a todos los miembros de sus fraternidades diocesanas o interdiocesanas a proponer tres candidatos de entre los miembros de la región de que se trate. 

         2º) Los resultados de esta consulta por diócesis (o conjunto interdiocesano) se transmiten al responsable regional para que él haga una lista dejando claro los tres candidatos más propuestos por los miembros de la región. 

         3º) El responsable regional comunica esta lista al conjunto de los miembros de la región. 

         4º) Normalmente, al mismo tiempo que esta lista, el responsable regional envía al conjunto de los miembros de la región una invitación a participar en una asamblea regional, al término de la cual, tras un tiempo prolongado de oración, de intercambio y de reflexión, se procederá a la elección conforme a los cán. 176 y 119,1º del CIC; en ese caso la lista de que hemos hablado no tendrá más objeto que facilitar su opción a los electores.

          5º) Si el responsable regional saliente estima que es difícil proceder a la elección de su sucesor del modo que se acaba de indicar, debe exponer al responsable general la situación y los obstáculos encontrados, y éste puede autorizar el recurso a un voto por correo, a efectuar del siguiente modo:

         - el responsable regional procura que se haga la consulta de la que se trata en los nn. 1 y 2, y realizar la lista prevista en el nº 3;

         - a continuación, envía la lista a cada uno de los miembros de la región pidiéndoles que elijan -so pena de nulidad de su voto- a uno de los tres candidatos más propuestos por los miembros de la región, que lo escriban en un boleto y lo pongan en un sobre cerrado, y lo envíen dentro de otro sobre dirigido personalmente al responsable general, en el plazo fijado por él;

         - el recuento de los votos lo efectúa el responsable general, o un delegado suyo, en presencia de al menos otros dos miembros de la región elegidos por él

- resulta elegido el candidato que haya obtenido más votos; en caso de igualdad entre los tres candidatos o entre dos de ellos, atendiendo al can. 119, 1º del CIC se considera elegido el de más edad.

 533. Corresponde al responsable general confirmar la elección de responsable regional, después  de obtener el asentimiento del elegido y el permiso del obispo concernido, es decir, el de la diócesis de incardinación (cf. can. 265 del CIC).

  El responsable regional así elegido recibe un mandato de seis años, no renovable seguidamente. Si el responsable regional se encuentra con la imposibilidad de agotar su mandato hasta el final,  cualquiera que sea el motivo, corresponde al responsable general, o a su delegado, hacer que se proceda -según uno de los modos previstos en el artº anterior (532)- a la designación de un responsable regional interino, que se hará cargo de la región hasta el término del mandato de seis años indicado arriba.

 534. El responsable regional escoge, con la aprobación del responsable general, tres o cuatro  consejeros que le ayuden en el ejercicio de su cargo. Asistido por su consejo, tiene autoridad para intervenir al servicio de las fraternidades locales que forman parte de la región de la que es responsable.  

535. El responsable regional se encarga especialmente:

        - de organizar cuidadosamente los «Mes de Nazaret» y los retiros;

        - de redactar periódicamente una carta circular que mantenga la vinculación entre las fraternidades de la región;

        - de confirmar la elección de los responsables diocesanos o interdiocesanos de su región;

        - de velar para que las fraternidades mantengan buenas relaciones con la Iglesia local (obispo y presbiterio);

        - de facilitar los contactos con las demás regiones y con el responsable general, a quien está obligado a enviar, al menos una vez al año, un informe de la vida de las fraternidades de la región y del modo como ejerce su responsabilidad al servicio de ellas.

 536. Varios responsables de regiones vecinas, después de haber consultado a los responsables  diocesanos y/o interdiocesanos, pueden pedir al responsable general la designación de un miembro de la asociación que se encargue de garantizar una mejor coordinación entre ellos.

          Si esta petición es acogida favorablemente por el responsable general, éste invita a esos responsables regionales a proponerle el nombre del miembro de la asociación  llamado a ser el coordinador, habitualmente conocido con la expresión “responsable continental”; corresponde luego al responsable general aprobar esta opción, después de haber obtenido el asentimiento del miembro propuesto para este cargo y el permiso del obispo concernido, es decir, el de la diócesis de incardinación (cf. can. 265 del CIC).

 54. El Responsable general

 541. A él le corresponde, como garante de la unidad de la «Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas» velar por la fidelidad al carisma del Padre De Foucauld, conforme a los presentes Estatutos y al Directorio de la Asociación. 

  542. Lleva a cabo su misión manteniendo constantemente el contacto entre los responsables continentales y regionales, y cuando las fraternidades diocesanas o interdiocesanas no están agrupadas en regiones, entre los responsables diocesanos o interdiocesanos, teniendo un cuidado especial de los miembros aislados y de las diócesis en las que hay fraternidades nacientes.

543. Para salvaguardar el aspecto universal del carisma de la asociación, el responsable general  reúne periódicamente bien al conjunto, bien a una parte de los Responsables regionales con los Responsables continentales afectados, con el fin de revisar con ellos la vida local de la asociación.

          Puede también delegar a un Responsable continental o a otro miembro de la asociación para que presida en su nombre dicha reunión. 

544. El Responsable general es elegido por la Asamblea General -tras consultar a las fraternidades y a los responsables tanto diocesanos o interdiocesanos como regionales- según el procedimiento siguiente:

          - mayoría cualificada de dos tercios en las dos primeras vueltas;

          - mayoría absoluta, calculada según el can. 119, 1º, en las vueltas siguientes.

              En conformidad con lo que se ha dicho más arriba en el . 25, el elegido está obligado a avisar de su elección al Obispo de la diócesis en la que ejerce su ministerio -si no es el de su diócesis de incardinación (cf. can. 265)-, pero le basta obtener el permiso de este último para poder aceptar la tarea de responsable general.

 545.  Al responsable general le ayuda en su tarea un equipo de al menos tres miembros, que constituyen una especie de Consejo General, y viven con el modelo de una fraternidad local. 

Corresponde al responsable general elegir los miembros de su Consejo, pero debe someter su opción a la aprobación de la Asamblea General, quedando entendido, sin embargo, que para reemplazar a un miembro entre dos asambleas generales, le basta con obtener la aprobación de los demás miembros de ese Consejo.  

546.  El responsable general está obligado a designar al comienzo de su mandato a uno de los  miembros de su Consejo, que será llamado a reemplazarle en caso de necesidad.

 547.  El responsable general tiene un mandato de seis años, no renovable; los poderes de los  miembros de su Consejo cesan igualmente al final de los seis años de mandato del responsable general, incluso cuando hayan sido designados durante el mandato. 

548. El mandato del responsable general puede cesar también:

        - bien a consecuencia de su dimisión:

        - bien por razón de su fallecimiento o de impedimento grave.

        En esos casos, le reemplaza hasta la finalización de los seis años del mandato el miembro del Consejo designado por él conforme al artº. 546.

549. Corresponde al responsable general, tras obtener el acuerdo del Consejo General, despedir a un miembro de la asociación por faltar gravemente a las obligaciones estatutarias.

 6. LA ASAMBLEA GENERAL 

61. Composición de la Asamblea General 

611. Deben ser convocados a la Asamblea General los miembros siguientes, todos con voto deliberativo:     

        1º) El responsable general y los miembros de su Consejo.   

        2º) Los dos últimos responsables generales que se hayan sucedido en el cargo antes de la entrada en funciones del responsable general actual.             

        3º) Los responsables continentales  

        4º) Los responsables regionales, y por las fraternidades diocesanas e interdiocesanas no estructuradas como regiones, uno o dos responsables de fraternidad designados por el responsable general .   

        5º) Los delegados elegidos por las fraternidades locales, según el modo que ha de fijar el responsable general y su Consejo al menos seis meses antes de la celebración de la Asamblea General, dentro de los límites siguientes:

          - la región cuyo número de miembros sea igual o menor a 150, no tiene derecho a elegir ningún delegado;

         - la región cuyo número de miembros esté comprendido entre 151 y 400, tiene derecho a un solo delegado elegido;

          - la región cuyo número de miembros sea superior a 400, tiene derecho a dos delegados elegidos. 

612. El responsable general puede invitar a otros miembros, que sólo tendrán voto consultivo: 

         1º) Por  iniciativa propia, o de los responsables diocesanos y/o interdiocesanos pertenecientes a regiones en formación. 

         2º) Con el consentimiento de su Consejo, otros miembros a causa de su especial competencia por razón del orden del día de la Asamblea. 

62.  Lugar de la Asamblea General: se reúne estatutariamente cada seis años en el lugar fijado por el responsable general, tras consultar al Consejo general. 

63.  Presidencia de la Asamblea General: corresponde por derecho al Responsable general o, en su defecto, a un miembro de la Asamblea expresamente designado por él. 

64. Orden del día de la Asamblea General 

641. El orden del día de la Asamblea General lo fija libremente el Responsable general, tras consultar al Consejo general, con las reservas expresadas en los puntos enumerados a continuación en el artº. 642. 

642,. Deben incluirse necesariamente en el Orden del Día:    

         1º) Una revisión de la vida de la Asociación, que puede acarrear, si ha lugar, modificaciones en la redacción de los presentes Estatutos o una adaptación de la regla de vida, contenida en el Directorio de la Asociación, a nuevas situaciones . 

         2º) La elección del nuevo Responsable general y después la aprobación de su elección de los miembros del Consejo general, en aplicación del artº. 545. 

          3º) Presentación de las cuentas del Consejo General referida a los seis años transcurridos, y la  aprobación por parte de la Asamblea. 

          4º) Una exposición de las necesidades sean del Consejo General, sean de algunas regiones, para que las fraternidades locales puedan en consecuencia decidir su participación financiera en tales necesidades (cf. infra artº. 71). 

7. FINANZAS 

71.   La pertenencia a la asociación debe concretarse también en una solidaridad financiera para permitir su funcionamiento habitual. Teniendo en cuenta por una parte las informaciones proporcionadas por el responsable general y el responsable regional, especialmente después de cada Asamblea general (cf. artº. 642, 3º y 4º), y por otra la situación local, cada fraternidad valorará lo que cada miembro dedicará a las necesidades del Consejo general así como a las de otras regiones. 

72.   Con el fin de asegurar en la medida de los posible el buen funcionamiento de una región, corresponde al responsable regional, después de consultar a su consejo -o al responsable general, tras consultar a los responsables diocesanos (o interdiocesanos), en el caso de agrupamientos diocesanos e interdiocesanos de fraternidades no estructuradas como región- fijar una cotización cuyo montante será repartido entre las distintas cajas diocesanas o interdiocesanas y regionales existentes. 

73.   En el nivel de agrupamientos diocesanos o interdiocesanos de fraternidades (cf. artº. 411-412), el responsable podrá tener la ayuda de un miembro que será nombrado tesorero.

 8. MODIFICACION DE LOS ESTATUTOS 

81.  El Responsable general, después de consultar a su Consejo, puede poner en el orden del día de una Asamblea general el estudio de las modificaciones que le parezca deseable realizar en algunos artículos de los presentes Estatutos. 

82.  Solamente la Asamblea General es competente para debatir las modificaciones a realizar en los Estatutos y, en su caso, adoptarlas. 

83.  Cuando el debate de los modificaciones a realizar en algunos artículos de los Estatutos haya sido incluido en el orden del día de la Asamblea General por el Responsable General, se puede pasar a  votación cuando termine el debate sobre las modificaciones. 

         En ese caso, para que una modificación de los Estatutos pueda considerarse como adoptada por la Asamblea General, basta con que haya obtenido la mayoría absoluta de los votos calculada según el can. 127, § 1, es decir, la mayoría absoluta de los miembros presentes en la Asamblea y no solamente de los que han tomado parte en la votación. 

84.  Cuando el debate de las modificaciones a realizar en algunos artículos de los Estatutos se haya iniciado a petición de la Asamblea en el marco de la revisión de vida de la Asociación, de lo que se trata en el artº.642, la votación sobre las modificaciones propuestas no podrá tener lugar hasta un día después del final del debate. 

         En tal caso, para que una modificación de los Estatutos pueda considerarse como adoptada por la Asamblea general, es necesario que haya obtenido la mayoría cualificada de dos tercios de los votos emitidos. 

85 . La modificación adoptada por la Asamblea general no surte efecto más que a partir del momento de su aprobación por la Congregación para el Clero. 

86.  Si el Responsable general estima que hay circunstancias especiales que exigen una modificación urgente de ciertos artículos de los presentes Estatutos, podrá, con el consentimiento de su Consejo, convocar una Asamblea general extraordinaria, cuya composición será la prevista en el artº. 61, y que se pronunciará sobre la revisión del modo indicado en el artº 83.

 

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