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Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas

Asamblea Internacional

Günther Lendbradl:

TEMA DE LA ASAMBLEA: “Re-inventar con la fuerza del Espíritu en nuestras culturas e Iglesias el testimonio del Hermano Carlos”

 

Mariano me pidió que hiciese una re-lectura de nuestro directorio. Desde el principio me hice las siguientes preguntas: 1) ¿Que quiere decir relectura?; 2) ¿Para que sirve una relectura?; 3) ¿A quien se dirige?; 4) ¿Cómo hacer la relectura? 

1. ¿Qué quiere decir relectura de nuestro directorio?

¿Por qué hacer una revisión o evaluación? ¿Existe alguna diferencia entre re-visón, evaluación y re-lectura? ¿Podemos decir que una relectura debe apuntar omisiones, aclarar formulaciones dudosas, hacer interpretaciones más profundas? ¿El objetivo de esa revisión es cambiar o modificar el directorio; o es para percibir si la vida de las fraternidades todavía está en consonancia con el directorio? ¿O, por el contrario, para darnos cuenta de que el directorio es capaz de inspirar la vida de las fraternidades? ¿Es una relectura del directorio o de la Fraternidad? Por fin, ¿relectura sería simplemente leer el directorio de nuevo, después de algún tiempo y con cariño, para recordar toda la riqueza que el texto contiene? 

2. ¿Para qué serviría una relectura de nuestro directorio?

Leí y releí el directorio. Lo único que puedo decir es que, en mi opinión, el directorio está muy bien hecho; y que yo me identifico plenamente con sus propuestas: es lo que yo quiero vivir, aunque en la práctica no siempre lo consiga. Las mismas fraternidades no consiguen siempre vivir lo que el directorio propone. El directorio fue elaborado y aprobado en 1976, en la Asamblea de Montefiolo.

El directorio empieza citando la historia de los ‘huesos resecados’ de Ezequiel (Ez 37,5). Esa imagen tiene bastante fuerza significativa, porque llama la atención para el hecho de que somos tentados siempre a acomodarnos. ¿Se han secado nuestros huesos? Pero, aunque estén muertos, el Espíritu puede reavivar y reanimar los huesos secos. Necesitamos siempre de un nuevo soplo del Espíritu. ¿Qué hacer para comunicar el Espíritu, para reanimar? ¿Cómo suscitar el Espíritu? El Espíritu sopla donde quiere. Y sopló muy fuerte en el comienzo de la Fraternidad. Por eso es bueno volver a las fuentes, recordar los hechos de los orígenes, tomar la firme resolución de convertirse, y decirse de nuevo a ser auténtico.

Pero me parece que esa relectura tiene otro motivo importante. Después de 30 años de Montefiolo, el mundo cambió, no es el mismo; la historia caminó, vivimos en un nuevo contexto, con nuevos parámetros para la Iglesia y para el mundo. Es necesario que actualicemos nuestra espiritualidad. Tenemos que captar y tomar consciencia de los nuevos desafíos. Y tenemos que descubrir cómo vivir el carisma del H. Carlos y de la Fraternidad en un tiempo y un espacio geográfico que han cambiado mucho. La relectura podría ser una contribución muy valiosa para ayudar a la Fraternidad a ser fiel a su carisma; y, al mismo tiempo, podría ayudarnos a que, con libertad y creatividad, inventemos nuevos caminos y los recorramos.

 . ¿Qué podemos hacer para que el directorio sea un soplo del Espíritu Santo?

 3.  ¿A quien se dirige la relectura? A los presbíteros de la Fraternidad.

¿Quienes somos? Aunque formemos parte de una fraternidad, optamos por continuar siendo presbíteros diocesanos, insertos en un presbiterio. No nos consideramos presbíteros religiosos o de un instituto secular. Estamos insertos en una diócesis y en una estructura eclesiástica, que, aunque nos pesa sobre los hombros, de hecho estamos ayudando a que se mantenga. La mayoría de las veces trabajamos en parroquias. Y, como somos cada vez menos en número, tenemos parroquias cada vez mayores y muchos se sienten sobrecargados. ¿Una raza en extinción? Como presbíteros seculares vivimos en el mundo. Sentimos que este mundo está cada vez más secularizado. Este mundo secularizado marcó nuestra fe: no es ya la fe pura de los niños ni la fe que aprendimos en el seminario, en los tiempos de formación.

            . ¿Cómo vivir la fe en un mundo secularizado? 

            La mayoría de las personas nos trata como “sacerdotes”, que solo sirven para celebrar misa. Su lugar es la sacristía. El concilio Vaticano II dice que el Pueblo de Dios, y nosotros los presbíteros también, participamos de las tres misiones (munera) de Cristo: profética, sacerdotal y pastoral/real. Como presbíteros somos Profetas, Sacerdotes y Reyes/Pastores. La pregunta es: ¿ejercemos las tres misiones que recibimos en nuestra ordenación, o nos sentimos solamente sacerdotes, ministros de lo sagrado y solo ligados al culto? La tarea del presbítero es coordinar la comunidad, descubrir las diversas vocaciones y ministerios que el Espíritu suscita y celar para que el Pueblo de Dios cumpla su misión.

            . ¿Qué imagen tenemos de nosotros mismos? ¿Cual es nuestra identidad?  

            Aunque seamos presbíteros diocesanos, nos consideramos presbíteros de la Fraternidad Sacerdotal “Jesús Caritas”. Tenemos una espiritualidad propia. Para intentar describir nuestra espiritualidad podíamos decir: Queremos seguir a Jesucristo como presbíteros diocesanos. Pero, ¿cómo seguir a Jesucristo? Es posible seguirlo de mil maneras. Entre las muchas posibilidades, nosotros hemos escogido seguir a Jesucristo a la manera del H. Carlos. Él es nuestro guía. ¿Por qué hemos escogido este camino y no otro? Ahí tocamos en el misterio de nuestra llamada. Creo que fue el Espíritu de Dios que nos hizo descubrir y encantarnos con el H. Carlos, conocer a los hermanos de Fraternidad Sacerdotal, sentirnos parte de la gran familia espiritual del H. Carlos. Algo nos cautivó: el testimonio de una vida auténtica, en la pobreza y en el abandono; los caminos nuevos de la Iglesia; la convivencia fraterna; el deseo de llevar una vida contemplativa. Fue naciendo en nosotros una espiritualidad. Y empezamos a cultivarla. Nos sentimos acogidos y en sintonía con otros que seguían por el mismo camino. Nos identificamos con esa espiritualidad. Hicimos nuestra opción y nos comprometimos. Descubrimos nuestra espiritualidad. El H. Carlos y la Fraternidad Sacerdotal se convirtieron en la inspiración de nuestra vida, nos motivaron y nos ayudaron a seguir a Jesucristo.

      . ¿Cuál fue mi camino para la Fraternidad Sacerdotal “Jesús Caritas”? 

4.  ¿Como hacer la relectura?

Hay que hacerla en grupo (mutirão). No es cosa de una persona sola. El “vieux frère” decía: “La Fraternidad es la vida de los padres”. ¿Cómo hacerla? El punto de partida debería ser la vida de los padres y, al mismo tiempo, también el de llegada. Es el punto de partida porque es ahí donde tocamos la realidad más profunda de cada uno de nosotros. Y es punto de llegada porque con la relectura pretendemos reanimar, dar impulso y ayudar a los miembros de la Fraternidad a vivir y dar testimonio del Evangelio de Jesucristo con y para el pueblo. Pienso que la relectura debería recoger todo lo que viven y piensan las fraternidades. Hace falta conocer la vida de los presbíteros, que es el punto de partida. Es el esfuerzo del ver, en actitud contemplativa. ¿Cuáles son las experiencias, las alegrías, las dificultades, los desafíos y las preguntas que se hacen los presbíteros?; ¿Dónde se percibe lo nuevo? Un segundo paso podría ser compartir lo que vimos, con la participación de todos. 

Para conocer el carisma de la Fraternidad debemos: 1) conocer y meditar siempre de nuevo la vida y testimonio del H. Carlos; y 2) conocer y contemplar la vida de los presbíteros que pertenecen a la Fraternidad. É una tarea permanente. ¿Cómo hacer eso? ¿Qué hacer para captar toda esa riqueza vivida?

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Tenemos dos opciones: a) dejar el directorio como está y hacer solo nuevos comentarios (una especie de regimiento interno); o b) reformar el directorio.

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Esa opción es muy importante, porque de ella depende todo el resto. Esta es la primera tarea que tenemos que hacer.

 

EL DIRECTORIO

Voy a presentar mi relectura del Directorio de Montefiolo (no del Estatuto Canónico).

. ¿Cómo entender la relación entre el Directorio y el Estatuto?

1.  NOMBRE

            Fraternidad Sacerdotal “Jesús Caritas”

En portugués y en castellano existe una diferencia entre sacerdote y presbítero. Sacerdos = dueño de lo sagrado, ligado al culto, a la liturgia. Presbyteros = Persona de cierta edad, madurez, principalmente en la fe, miembro del senado (Presbyterorum Ordinis, 7). En inglés, francés y alemán solo hay un término priest, prêtre, Priester, (del griego presbíteros).

Jesús no se consideró ni fue considerado sacerdote. Era una persona del pueblo (laico) pero lo trataban como profeta. No venía de una familia sacerdotal; no pertenecía a la tribu de los sacerdotes; nunca ofreció sacrificios en el templo de Jerusalén. Al contrario, criticó la práctica de los sacerdotes; vivía en conflicto con ellos; y fueron los sacerdotes y el sumo sacerdote los que abrieron el proceso para condenar a Jesús a muerte. Los primeros discípulos tampoco fueron considerados sacerdotes, sino apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y doctores (1 Cor 12,29; Ef 4,11). E inclusive en la carta a los Hebreos, que da a Jesús el titulo de “sumo sacerdote”, llama “líderes” a los responsables de la comunidad (cf. Hbr 13,7.17).

. En algunas fraternidades participan pastores, seglares y mujeres. ¿Pueden ser considerados miembros? ¿Quién puede ser miembro de la Fraternidad? 

“Ya que hemos solicitado a Roma el reconocimiento de una fraternidad sacerdotal y como tal hemos sido reconocidos, nosotros como Equipo Internacional consideramos que sería lógico permanecer así”   Nota del Equipo Internacional, marzo 2007

 

2.  ESPÍRITU Y FINALIDAD

      Por causa de Jesús y del Evangelio 

      Jesús. ¿Qué Jesús? ¿Quién es Jesús para nosotros?

        JESUS DE NAZARET. La gran intuición del H. Carlos fue Nazaret: la vida de Jesús en Nazaret. El H. Carlos meditó e intentó vivir los treinta años de la vida oculta de Jesús. Descubrió un Jesús encarnado. Un Jesús que bajó (con sus padres) para Nazaret; que les era sumiso (Lc 2,51). Un Jesús no separado y distante, sino próximo y en medio del pueblo; un Jesús trabajador, obrero; un Jesús humano, solidario y misericordioso, capaz de sentir con el pueblo. Un Jesús de Nazaret, no de Jerusalén; de la periferia, no del centro. ¿De Nazaret puede salir algo bueno? (Jo 1,46). Jesús se identifico con los más abandonados y despreciados.

        JESÚS SALVADOR. Su nombre significa “Dios salva”. “He venido para que todos tengan vida y vida en abundancia” (Jo 10,10). Vino para salvar principalmente a los pecadores: “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores” (Lc 5,32). ¿Quiénes son los pecadores hoy? El H. Carlos quiso ser salvador con Jesús.

        JESUS PROFETA. El pueblo considera a Jesús como profeta. Antes de hablar, el profeta tiene que oír. Dios habla tanto al sacerdote como al profeta. El sacerdote pertenece a la jerarquía. El profeta es del pueblo. El profeta derriba el poder; recría, recupera y reintegra la comunidad.

        JESÚS SIERVO DE YAHWEH. Juan Bautista presenta a Jesús como el Cordero de Dios (“ebed Iahweh”), el siervo sufridor descrito en el 4º cántico de Isaías (Is 52,13-53,1-12). El siervo se convierte en “goël”, es decir, es el que paga las deudas para y en favor de otro. Devuelve la libertad y redime a los que están oprimidos y esclavizados. Juan dice que el Cordero de Dios carga sobre si y quita el pecado del mundo (Jo 1,29).

        JESUS EUCARISTIA. Jesús vino a este mundo para revelar al Padre y hacerlo presente. Es el sacramento del Padre: “Quien me ve, ve al Padre” (Jo 14,9). Y afirma: “Mi alimento es hacer la voluntad de aquel que me envió y realizar su obra” (Jo 4,34). Jesús hizo presente al Padre en su anuncio, en su bondad y misericordia, y en la entrega de su vida por los hermanos. Su vida fue una vida de alabanza, de entrega y de agradecimiento al Padre. Y nos pidió: “Haced esto en memoria de mi”. Eucaristía quiere decir exactamente eso: recuperar y actualizar la práctica de Jesús, pela presencia, agradecimiento, alabanza y entrega de vida. La eucaristía es la manera de ser de Jesús. La Eucaristía es Jesús señal, realidad y realización del amor de Dios, comienzo del Reino, de un nuevo futuro.

        JESÚS CÁRITAS. Es la síntesis de quien es Jesús.

. ¿Cómo están viviendo y realizando el seguimiento de Jesús los presbíteros de la Fraternidad? Ejemplos. 

            Evangelio

            El H. Carlos quería gritar el Evangelio con la vida. El evangelio, en primer lugar, tiene que ser vivido. Para eso, el H. Carlos estudió y meditó el Evangelio. Y recomendaba: “Leer y re-leer sin cesar el santo evangelio, para tener siempre delante del espíritu los actos, las palabras, los pensamientos de Jesús, a fin de pensar, hablar, actuar como Jesús. Volvamos al evangelio; se no vivimos el Evangelio, Jesús no vive en nosotros”. Un ejercicio para poder gritar el evangelio con la vida es practicar la “lectura orante”. Además, quien ama la Palabra de Dios tendrá ganas de estudiarla cada vez más. Nosotros leemos el evangelio a partir del lugar social en que vivimos y del nuestro compromiso; y solo descubriremos en él lo que ya está en nuestro horizonte. Por eso, para descubrir toda la riqueza de la palabra de Dios hace falta leer el evangelio también en grupo, junto con los hermanos, y estar a par de lo que dice la exégesis. Hay que llevar en cuenta la dimensión histórica de Jesús. El contenido del evangelio de Jesús, su buena noticia, es el anuncio de que el Reino de Dios está próximo, a la puerta.

            . ¿Qué lugar ocupa la meditación, la puesta en común y el estudio de la Palabra de Dios en nuestra vida y en nuestras fraternidades? Ejemplos.

 

            Para ser hermano de todos, de todas las personas.

            SER HERMANO DE TODOS significa acoger a cada persona que viene a nuestro encuentro con amor, alegría y delicadeza; ver en cada persona un hermano, una hermana; acoger de manera especial a aquellos que Jesús considera sus hermanos y hermanas, y con los que él se identifica. Cf. Mt 25,31: los pobres y excluidos; las victimas y los desposeídos de sus derechos; los enfermos; las mujeres, los menores, los viejos; los “diferentes”, los “otros” que no se encuadran en los esquemas normales y nos incomodan (presos, hippies, gays); los “diferentes”, los “otros” por su religión y cultura (extranjeros, musulmanes).

      . ¿Cómo se comprometen con estos grupos de personas los presbíteros de la Fraternidad? Ejemplos.  

            Saber si somos hermanos no depende de nuestra evaluación. Quien va a decirme si soy o no soy hermano, no soy yo mismo, sino el otro.

            ¿Cómo vivir la fraternidad universal? Construir la fraternidad, la solidaridad en el mundo no es solo un esfuerzo personal, sino que implica que hay que meterse en la lucha para cambiar las estructuras injustas, que impiden la vivencia de la fraternidad universal. Es la dimensión política de nuestra fe

            . ¿De qué manera me ayudó y me ayuda la Fraternidad a ser fraterno y a construir la fraternidad? Ejemplos.  

      Abandonarse al Padre

            Abandonarse al Padre no como esclavos, sino como compañeros: Él despierta mi oído para que yo lo oiga como discípulo (Is 50,4). Abandonarse al Padre es la respuesta total a su amor gratuito. Abandonarse al Padre quiere decir que no se vive para si mismo, mas para él: “Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere se queda solo, pero si muere producirá mucho fruto” (Jo 12,24). Abandonarse al Padre significa no tener ya miedo de los enemigos del Reino, sobre todo no tener miedo del último enemigo vencido, la muerte. Quien venció el miedo, y en la medida en que lo venció, se convierte en una persona libre.

 

 3.  VIVIR EN LAS ENCRUCIJADAS DEL MUNDO Y DE LA IGLESIA

 Nuestro mundo - los desafíos

            JESUS EUCARISTIA Vemos el mundo a partir del lugar social en que vivimos. Nos hemos acostumbrado a ver el mundo según el eje norte - sur. Y entonces el criterio es el lo económico. El rico norte, hábil y malicioso, y el pobre sur que tiene que aguantar y no sabe cómo reaccionar. Pero existe también otro eje, aunque no sea tan claro. Es el eje occidente - oriente. Occidente siempre se sintió superior en todo y ahora está siendo desafiado por Oriente. Desafiado en su religión, en su cultura e inclusive en su economía (China). Oriente acusa: “Occidente es decadente en sus costumbres, promiscuo en su moral, apóstata en la religión, imperialista en la política”. La respuesta de Occidente es: “Oriente es fundamentalista, terrorista, agresivo e intolerante, violento y cargado de resentimientos”.

 Nuestro mundo - marcado por la economía

            Probablemente el dinero fue quien más intentó dominar el mundo. Ese ídolo, que quiere ser dios, tiene un nombre y se llama “Mamon”, Satanás. El capitalismo solo mudó de nombre (economía de mercado, neo-liberalismo), pero continua siendo el mismo, el rancio capitalismo. El consumo determina cada vez más la vida de los hombres y su convivencia. Crea cada vez más diferencias sociales; engendra los excluidos y los pobres; y vive a costa de todos ellos. El capital, acumulado en las manos de pocos y sin ser controlado por la sociedad, llegó a subyugar y esclavizar a muchos, tanto en el ámbito de la vida privada como en el de la vida pública. El capitalismo nunca consiguió resolver las cuestiones sociales, ni las del empleo, las del empleo o las de los recursos. Crea el paro y la destrucción de la naturaleza. 

Nuestra cultura

      Puesto que el tema de la Asamblea es “Re-descubrir, con la fuerza del Espíritu, el testimonio del H. Carlos, en nuestras culturas y en nuestras Iglesias”, este tema de las culturas merece una atención especial. 

Una cultura migratoria y multicultural

            En los países de Europa y en los Estados Unidos, sobre todo, pero también en todos los países del mundo, está creciendo el fenómeno de la emigración. Los inmigrantes, grupos significativos y cada vez en mayor número, traen consigo su lengua, su religión, su cultura. Por causa de sus costumbres y de su manera de vivir, que son diferentes, interfieren en la cultura de los países donde llegan y en la convivencia con las personas de esos países. El que quiera vivir el gran desafío de la fraternidad universal tiene que aprender a dialogar, comprender, convivir, para evitar los choques lo más posible. 

Una cultura urbana

            En 1960, el 80% de la población de Brasil vivía en el campo. Hoy, en 2006, el 80% vive en la ciudad. La ciudad atrae, es plural, ofrece muchas posibilidades, estimula a tomar decisiones, hace a la persona autónoma. Al mismo tiempo, es responsable por el anonimato y la anomia de las personas. No existe más el control social. Las personas se sienten libres en la ciudad, pero también aisladas y solitarias.

Una cultura violenta

            El Brasil de hoy es un país violento. Hay violencia en la familia, en la escuela y en el transito; hay robos y asaltos; crece la criminalidad en la ciudad; hay violencia contra la mujer, crímenes contra los derechos humanos, tráfico de drogas; violencia contra el medio ambiente y contra la naturaleza.

            René Girard dice que en el corazón humano está enraizado lo que llama el “deseo mimético”. Este deseo crea rivalidad, exclusión, violencia, guerra y destrucción. La superación del conflicto se da cuando todos se unen alrededor de un “chivo expiatorio”, para echar sobre él todas las culpas. Descargando toda la violencia sobre esa víctima, sobreviene la unión. Todas las culturas y los sistemas sociales obedecerían, dice Girard, a esas tendencias. Sin embargo, el ser humano no puede ser reducido a un mero deseo mimético. Existe la posibilidad de superar esa tendencia. El mensaje bíblico, el evangelio vivido en seguimiento de Jesús, víctima inocente, abre el camino para la paz.

Una cultura liberal y tolerante

            Todo ser humano tiene un deseo: ser libre, vivir sin fronteras. La humanidad conquistó y defiende como valores la libertad de la persona humana, la libertad de religión, de información, de manifestar su opinión de ir y venir. El desafío está en entender que libertad no quiere decir hacer todo lo que yo quiero. Libre es quien es capaz de aceptar límites. Sin libertad no hay convivencia.

Una cultura científica y tecnológica

            La sociedad en que vivimos está profundamente marcada por la ciencia y la tecnología. Los descubrimientos científicos y los inventos tecnológicos hicieron la vida bastante agradable en todas las áreas de la vida y de la convivencia (las comunicaciones, la radio, la TV, el teléfono, el móvil, el ordenador, los automóviles). Las investigaciones en las áreas de la salud, de la medicina y muchas otras, consiguen por una parte elevar bastante la cualidad de vida; pero, por otro lado, la complicaron cada vez más. La ciencia y la tecnología exigen una ética. Vivimos en el mundo que ha sido construido, y cada vez más, por nosotros, los humanos. Ese mismo mundo impone normas a nuestra convivencia. Al paso que la naturaleza, el mundo que Dios creó, está cada vez menos respetada.

Una cultura que necesita aprender a ser ecológica

            En el planeta Tierra viven actualmente más de seis mil millones de personas. Todos quieren alimentarse, vestirse, tener una casa, tener tierra. Estamos saqueando nuestro planeta. Somos responsables por las alteraciones del clima, por los alimentos envenenados. Necesitamos aprender a distribuir - para  todos y con justicia - los recursos disponibles (petróleo, agua, aire, bosques...).

Una sociedad que quiere ser democrática

            La fe cristiana tiene una dimensión política. La política es el arte de hacer posible la convivencia entre personas, grupos y pueblos. Sin embargo, la política es considerada cada vez más como una lucha por el poder; y cada vez menos como el poder ejercido a favor del bien común. Hay en la vida pública muchos intereses particulares. Demasiados. La política hoy está dominada por la economía neo-liberal y globalizada y exige un Estado mínimo.

Una sociedad que necesita aprender a ser justa y a defender los derechos humanos

            No solo en la convivencia internacional, sino también en la nacional. En este ámbito aparece el abismo entre las élites y las masas. Los salarios de los altos ejecutivos y de los hombres públicos (diputados, jueces) son cada vez más altos, los privilegios cada vez mayores. Pero, en la otra punta social, lo que hay es paro, perdida de derechos conquistados por los trabajadores, falta de posibilidades y de oportunidades para la educación, para tratar de la salud. Hay  tráfico de seres humanos, de mujeres para la prostitución, de niños para quitarle los órganos. Una urgencia: tenemos que luchar para que haya igualdad de todos ante la ley.

            . ¿Qué significa para nosotros, presbíteros de la Fraternidad, vivir en las encrucijadas del mundo?

 

Nuestra Iglesia - Pueblo de Dios

            El papa Juan XXIII, al convocar el Concilio Vaticano II, quiso abrir las ventanas de la Iglesia; sintió la necesidad del “aggiornamento” para reconciliar a la Iglesia con el mundo moderno. Parecía que estaba llegando una primavera. El mundo tenía esperanzas y expectativas sobre lo que haría la Iglesia. El Espíritu sopló fuerte. El Concilio produjo documentos excelentes. El documento “Gaudium et Spes” reafirma que la finalidad de la Iglesia no está en ella misma, sino que es señal del Reino de Dios y que tiene la misión de ayudar a transformar el mundo.

En América Latina, el continente más católico del mundo, los obispos, para aplicar el Concilio en el continente, elaboraron y aprobaron los documentos de Medellín. El tiempo post-conciliar en América Latina fue un tiempo de una Iglesia profética, viva y abierta. Florecieron las Comunidades Eclesiales de Base, la lectura popular de la Biblia, la Teología de la Liberación, la valorización de los seglares y los nuevos ministerios. En la 3ª Conferencia del CELAM, en Puebla, la Iglesia hizo la opción por los pobres. Muchos cristianos se comprometieron y lucharon por la igualdad social. Después del Concilio, en la Iglesia de AL hubo un tiempo de profetas. Los callaron. En vez de las Comunidades Eclesiales de Base, expresión del soplo del Espíritu Santo en Al, se impusieron los movimientos eclesiales importados. Muchas prácticas y costumbres, que parecían superadas, volvieron a ser introducidas de nuevo en la Iglesia; volvió el fundamentalismo y el clericalismo. La cúpula de la Iglesia no entendió las ‘señales de los tiempos’ y cortó la posibilidad de ordenar a “viri probati”. Así, por la falta crónica de presbíteros y por la ausencia de la Iglesia Católica en el rápido proceso de urbanización, en AL han avanzado las Iglesias evangélicas y pentecostales, que hoy ocupan aproximadamente el 20% de la población.

En Europa se asiste a una crisis interna de la Iglesia: la agonía del cristianismo popular. La Iglesia no consigue ya mantener sus estructuras. Iglesias están siendo cerradas y vendidas; parroquias son desactivadas. Las personas se vuelven indiferentes. La Iglesia y la fe son simplemente ignoradas. Para muchos, es posible vivir sin Dios y sin Iglesia.

La misión. El Concilio afirma: la Iglesia peregrina es misionera por naturaleza (AG 2). Pero, ¿cómo entender la misión? A pesar de la buena voluntad y del enorme esfuerzo para llevar el desarrollo social junto a la misión religiosa, muchos pueblos y grupos étnicos sienten la misión como colonización y como agresión a su identidad religiosa y como dominación cultural.

            El H. Carlos era misionero. Sin embargo, fue capaz de escribir: “Anunciar Jesús a los Tuaregs creo que es algo que Jesús no quería, ni de mi ni de cualquier otro. Sería el modo de dificultar su conversión y no de ayudarla” (Carta a Mons. Guerin, 6 de marzo de 1908). No estaba preocupado con bautizar un número (cuanto mayor, mejor) de personas o de convertirlas a su religión. Su idea de la misión era la de una misión por inserción. Antes de empezar el anuncio explícito de la palabra, él quiso aprender de los otros. Y por eso estudió su lengua, sus costumbres; intentó ser amigo, ser aceptado por los Tuaregs. Lo que le preocupaba era cómo mejorar la agricultura y la cría de los rebaños, cómo mejorar la cualidad de vida. Quiso gritar el evangelio mediante el testimonio y el ejemplo. Fue un apóstol de la bondad, de la amistad y del cariño para todos, por causa de su amor a Cristo y a su religión. Quiso ser misionero puramente por la presencia. Quiso gritar el evangelio con la vida. Soñó con misioneros seglares, familias cristianas, que viviesen en medio de los Tuaregs y ejerciesen sus profesiones, enseñándolos a mejorar de vida. El H. Carlos está en el origen de las pequeñas fraternidades y de las Comunidades Eclesiales de Base.

      . ¿Qué significa para nosotros, presbíteros de la Fraternidad, estar en las encrucijadas de la Iglesia?

      . ¿Cómo entender la misión?

 

4.         EN EL ESPÍRITU DEL HERMANO CARLOS

            Para entender la vida del H. Carlos hay que tener en cuenta la influencia que el Islam ejerció sobre él. Durante la expedición a Marruecos, él, aún incrédulo, se impresionó con la fe de los musulmanes y nunca escondió su admiración por ellos. Inmediatamente después de su ordenación, se va a Argelia y vive hasta su muerte entre musulmanes. Su proyecto es misionero.

Buscando el Absoluto de Dios

            Hoy existen sospechas, dudas y hasta acusaciones de que el monoteísmo engendra intolerancia y fanatismo. Existen, por desgracia, grupos fundamentalistas (judíos, cristianos o musulmanes) que, en nombre del Dios de su fe, practican actos de violencia porque no pueden admitir otras opiniones. Pero la cuestión es otra: ¿en que Dios acreditamos? El Dios de los judíos es un Dios liberador: “Yo soy Iahweh, tu dios, que te hizo salir de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud. No tendrás otros dioses fuera de mi” (Ex 20,1). Parece que Dios tiene adversarios y que hay una lucha entre Iahweh y los falsos dioses. Dios está luchando contra el mal. El Dios de los cristianos es Trinidad, comunidad, amor. Dios no existe sin sus criaturas. El hombre está en el centro de la Trinidad. Dios escogió un pueblo, inició una historia e interviene en ella constantemente. El Dios de los cristianos se relaciona constantemente con sus criaturas y está presente en la historia. Él es trascendente, pero también inmanente. El Dios de los cristianos no es un Dios inaccesible, solitario; no es pura trascendencia. ¿La fe en el “Absoluto de Dios” lleva necesariamente a la intolerancia? ¿Y no podría esa fe en el Absoluto de Dios ayudar (y mucho) a darle un rumbo cierto a la vida, a salir de la indiferencia y del tedio de una vida sin sentido? Tener a Dios como Absoluto quiere decir amar a Dios. El ‘shemá, Israel’ de Deuteronomio 6,4, repetido por Mateo, enseña a amar: “amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas. Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 12,29ss). Dios se convierte en mi Absoluto, si es vivido en su gloria y en sus maravillas, cara a cara, sin mediaciones, Dios, Él mismo, no una representación suya, o una señal o un símbolo suyo.

            El H. Carlos, aún incrédulo, se impresionó al ver como los musulmanes practicaban su fe. Después de su conversión, El H. Carlos escribe: “Cuando empecé a creer que existía un Dios, comprendí que no podía vivir si no era para Él”. Para el H. Carlos, Dios se volvió absoluto. La fe transformó su vida letárgica y sin rumbo en una vida plena de sentido, de perspectivas y de esperanzas. Empezó la aventura de la danza con el ‘compañero invisible’. El H. Carlos nunca se volvió fanático o intolerante. Por el contrario, la fe en el Absoluto de Dios y en su hijo Jesucristo lo convirtió en alguien muy humano, un hombre de amor.

            . ¿Cómo podemos promover, los presbíteros de la Fraternidad, el diálogo ecuménico e interreligioso?

 

La Fraternidad Universal - Amor solidario

            El sueño del H. Carlos era ser hermano de todos. Ese sueño no era una abstracción, sino algo muy concreto. Amor universal es ir, llegarse hasta los más alejados y olvidados, no dejar a nadie solitario. El camino para ser hermano de todos es tratar con amistad y fraternidad a cada persona que se encuentra en el camino de la vida, sea quien sea. Si al fin de la vida yo pudiera afirmar que traté a todos como hermanos, es que fui hermano de todos. La fraternidad universal se construye en la vida diaria, en la acogida a todos, sea quien sea el que viene a nuestro encuentro. Ya no soy yo el centro, sino el otro. Además, el camino para construir la fraternidad universal pasa por estructuras y organizaciones, como la educación para la solidaridad, la amistad. Un camino para  vivir la fraternidad universal es vivir en pequeñas fraternidades. Esas pequeñas fraternidades, a través de su testimonio de vida, pueden ser señales de la fraternidad universal.

 

Los Consejos Evangélicos

            En lugar de hablar de votos, preferimos la expresión ‘consejos evangélicos’, porque es el propio evangélico quien aconseja ese estilo de vida. Vivir según los consejos evangélicos significa superar el ‘yo’, vencer el deseo de poder, de tener y de placer; ir al encuentro del otro. Solo será capaz de hacer eso quien quiera amar. El mismo Espíritu Santo es quien suscita el deseo y la voluntad de querer vivir así. Los que viven los consejos evangélicos son llamados “bienaventurados” y se vuelven personas totalmente libres. No sienten falta de nada.

 

            1. Vivir como pobre

            Hay como tres niveles: vivir para los pobres, vivir con los pobres y vivir como pobre. El motivo para vivir como pobre no puede ser el desprecio de las cosas. Es, en primer lugar, una cuestión de amor y de solidaridad. El H. Carlos dice: “No quiero viajar por la vida en primera clase, mientras Jesús viajó en tercera. No puedo amar así. Se hará pobre rápidamente aquel que ama de todo corazón porque no aguanta ser más rico que el amado!”. Pero vivir como pobre no significa solo deshacerse de los bienes materiales. La pobreza espiritual es más que eso. Significa tornar el corazón totalmente vacío. Entonces Dios puede tomar cuenta de él y completarlo con su amor. Un corazón que es así de pobre, será capaz de amar a todos.

 

            2. Vivir como soltero por causa del Reino de los Cielos

            Ser soltero, no por desprecio del casamiento, ni por causa de Jesús, sino por causa de una causa: del Reino. El que se hace eunuco acepta ser impotente. Quiere superar la exclusividad en las relaciones con las personas. No todos son capaces de comprender esa palabra, sino solo aquellos a quienes se les concede. ‘Quien tenga capacidad de comprender, comprenda’ (cf. Mt 19,11s).

 

            3. Ser obediente

            Dice el H. Carlos: “La obediencia es el último grado del amor, el más alto y el más perfecto; aquel amor con el que alguien deja de existir personalmente, se aniquila, muere como Jesús murió en la cruz”. ¿Y Dios quiere el aniquilamiento de una persona? Creo que no. Pero en la obediencia, yo, por mi mismo, porque quiero, abandono mis deseos, mis ideas, mis planes y objetivos, lo más mío. Porque quiero hacer la voluntad del Padre: “Mi alimento es hacer la voluntad de aquel que me envió” (Jo 4,34).

 

5.  NUESTRO CAMINOS - LOS MEDIOS DE LA FRATERNIDAD

            La Fraternidad - el día mensual de la fraternidad

            La Fraternidad Sacerdotal “Jesús Cáritas” solo existe en las pequeñas comunidades locales. Sin ese encuentro en pequeñas comunidades no hay Fraternidad. Es ahí donde acontece el desafío de vivir el evangelio en la práctica, en el día a día. El encuentro con la persona del hermano me enriquece, me corrige, me hace madurar y es necesario para que yo encuentre mi identidad. La fraternidad es un grupo de hermanos y de amigos. Hermano no se escoge, se recibe. Amigos y amistad es un don y una tarea, que se puede construir y cultivar.

            . “La fraternidad es una verdadera comunidad de iglesia”. Esta afirmación del directorio, ¿es teológicamente cierta? Un grupo solo de presbíteros, ¿puede ser considerado una comunidad de Iglesia?

 

            Buscando una Oración Contemplativa

            Ser contemplativo no depende de nosotros. Es un don de Dios, que nos motiva y despierta en nosotros el deseo de orar. Ser contemplativo es mirar con los ojos de Dios. Quien se siente atraído por una vida contemplativa sepa que tiene ante sí un camino arduo. Para ‘subir al monte Carmelo’ tiene que ser capaz de aguantar y de vencer “la  noche oscura’. Para eso, necesita aprender el autodominio, la perseverancia y la fidelidad. Los mediocres no llegan. En la medida en que alguien recorre el camino de la contemplación se hace una persona libre, integrada, en paz consigo misma, con los otros y con toda la creación. Todo eso es posible porque se siente en paz con Dios, se siente amado por el Padre. El contemplativo encontró el centro de su vida en Dios. Él no busca ya realizar sus proyectos personales, pero se pregunta cómo realizar la voluntad de Dios. Vive y tiene un solo deseo: “Padre, que te conozca a ti, el único Dios verdadero” (Jo 17,3). Conocer a Dios en su gloria cambia por completo la vida del contemplativo, su manera de mirar, de vivir y de hacer. Su alimento de ahora en adelante será hacer la voluntad del Padre.

            . ¿Todos son llamados a una vida contemplativa?

 

            La Oración (Adoración) eucarística diaria

            En las fraternidades se preguntó, y se sigue preguntando, sobre el sentido de la oración eucarística. Nuestra comprensión de la eucaristía es dinámica y no estática. Eucaristía es celebración, es acción. ¿Tiene sentido adorar la hostia consagrada? ¿Es solo una devoción o es algo más? Y surgió otra pregunta: ¿queremos adorar la eucaristía o queremos adorar a Dios delante de la eucaristía?

            . Celebra la eucaristía quiere decir: sentarse alrededor de una mesa en memoria de Jesucristo (“haced esto en memoria de mí”) para comer juntos, para compartir el pan y el vino y nuestra vida. Compartir crea comunión. La comunión hace Jesús presente entre nosotros: “donde dos o tres estén unidos en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos” (Mt 18,20). La presencia de Jesucristo trae la paz, vida nueva, redención y reconciliación. Son los frutos y los dones dados por el Padre como respuesta a la vida de Jesús en su amor hasta el fin. Estos dones nos fortalecen, nos unifican, nos animan, para que por nuestra parte, juntos como un solo cuerpo, sigamos el ejemplo de Jesús y hagamos como él, amar hasta el fin. Amar hasta el fin es entregar la vida por (en substitución a, en vez de, actuar como ‘goël’) alguien, por sus amigos (Jo 15,13). Eucaristía es hacer la experiencia de que, actuando como Jesús, somos agraciados por el Padre. Sus dones nos enriquecen y hacen presente el Reino de Dios. Eucaristía es respuesta y reconocimiento al Padre. Es deseo de que Él sea santificado y es compromiso de darle gracias, entregándole y devolviéndole la vida con Jesús y como Jesús.

            . Adorar la eucaristía o ante la eucaristía supone la fe y la convicción de que en el Pan consagrado está presente Jesús delante de mí. Su presencia es una presencia dinámica, no estática. Jesús está presente en persona, en espíritu. Adorar la eucaristía quiere decir contemplar siempre de nuevo a Jesucristo, su vida vivida, su nacimiento, su infancia, su bautismo, su vida pública, sus enseñanzas, su camino para Jerusalén, su pasión, muerte y resurrección. En la adoración silenciosa y prolongada, permaneciendo ante Jesús en la hostia consagrada, exponiéndonos a él, hacemos la experiencia de que la adoración prolongada y fiel de la eucaristía transforma, aunque de una manera imperceptible, a la persona que adora en la persona del adorado. Hacer adoración ante la eucaristía es una exigencia del camino de la contemplación, porque rezar ante la eucaristía es ponerse en la presencia de Jesucristo. Él es el camino que me lleva al Padre.

 

            El día mensual de Desierto

            Hace falta retirarse al desierto porque allí está Dios. Abrahán, Moisés, el pueblo de Dios durante cuarenta años… hicieron la experiencia del desierto. El desierto purifica, nos lleva a escuchar la voz del Señor en el silencio. Juan Bautista vino del desierto. Jesús es impelido por el Espíritu para el desierto.

            El desierto es el lugar de la tentación, de la prueba, pero también de la vuelta y de la experiencia y del encuentro con Dios: “Y yo mismo la seduciré y la conduciré al desierto y le hablaré al corazón” (Os 2,16). La fidelidad al día de desierto es importante para el encuentro con el Dios vivo. Es el lugar propio para oír. Es el camino de la contemplación.

 

            Los Medios Pobres

            “Jesús es el maestro de lo imposible”. Con esta afirmación el H. Carlos no quiere decir que Jesús está por encima de las leyes de la naturaleza, sino que los camino de Jesús sobrepasan nuestra comprensión; “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos y vuestros caminos no son mis caminos” (Is 55, 8). Jesús prefiere los caminos simples y pobres, muy diferentes de lo que nosotros imaginamos. Él envía en misión sus discípulos desprotegidos, sin bastón, sin alforjas, sin pan, sin dineros y sin dos túnicas. Solo quien se despoja de los medios humanos puede sentir la ayuda de Dios.

 

            La Revisión de Vida

            La revisión de vida es como el sacramento de una fraternidad. Sin revisión de vida no hay fraternidad verdadera. Si una fraternidad no consigue avanzar en la revisión de vida es señal de que aún no llegó a ser una verdadera fraternidad. Esta presupone transparencia entre los hermanos. La falta de transparencia viene de la desconfianza y del miedo ante los otros. En el amor no hay temor. La revisión de vida solo funciona en la medida en que hay confianza entre los hermanos. Y solo es posible exponer la propia vida ante los otros cuando los hermanos se sienten aceptados como son. Revisión de vida no puede ser una capitulo de exigencias, un ‘capitulo de culpas’. La revisión de vida es un proceso; solo se hace posible después de un periodo de convivencia, cuando los hermanos pierden la desconfianza y el miedo delante de los otros.

 

            El mes de Nazaret

            El mes de Nazaret, que dura no menos de 30 días, es vivido como tiempo fuerte y como gracia. Junto con el retiro, su objetivo es preparar para ser fiel: a la oración ante la eucaristía, a la revisión de vida y al día mensual de desierto. La participación en el mes de Nazaret se encamina para que cada uno haga su compromiso con la Fraternidad.

 

            El compromiso

            Ya se discutió mucho sobre el sentido del compromiso. ¿Los presbíteros ordenados tienen que hacer el compromiso? Sí. Porque en la ordenación se hacen presbíteros diocesanos, pero no por eso son ya miembros de la Fraternidad Sacerdotal “Jesús Cáritas”.  Ser miembro de la Fraternidad pide que se haga un compromiso. Sin compromiso no existe fraternidad, no existe estabilidad ni se avanza en el camino de la fraternidad. Quien quiere pertenecer a una fraternidad tiene que manifestar su deseo, y también los miembros de una fraternidad necesitan manifestar su disposición de acoger al nuevo hermano. El compromiso es un pacto mutuo, una alianza. Para ser miembro es necesario recorrer un camino. Una vez que Jesús estaba decidido, “tomó resolutamente el camino de Jerusalén” (Lc 9,1).

            El compromiso muestra también una dimensión importante de la fraternidad: la responsabilidad por el hermano, por los hermanos. Con respeto, pero con atención y sensibilidad, nos comprometemos a tener en cuenta siempre a los hermanos y ayudarlos.

            Podemos pensar en varios pasos:

            . Un tiempo de descubrimiento: alguien descubre la Fraternidad, se entusiasma, busca informaciones.

            . Un tiempo para conocer la Fraternidad. La mejor manera para conocerla es participar de una.

            . El mes de Nazaret prepara para tomar decisiones.

            . El compromiso con la Fraternidad es una promesa de vivir según el espíritu del directorio.

            . Y en concreto, el compromiso con una fraternidad local.

 

            Nuestra identidad de presbíteros de la Fraternidad - Nuestro estilo de vida

1.      Vivir en el mundo, “au coeur des masses”; no esconderse atrás de la institución eclesiástica.

2.      Hacer suyas las alegrías y esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres de hoy, sobre todo de los pobres y de todos los que sufren (GS 1).

3.       Haber hecho la opción por los pobres y solidarizarse con ellos.

4.      Traducir y asumir esa opción en el trabajo pastoral.

5.      Renunciar a los privilegios.

6.      Vivir con simplicidad en el comer, el vestir, la casa.

7.      No solo celebrar la eucaristía, sino vivenciarla en la entrega diaria de la vida a Dios y a los hermanos.

8.      Compartir y repartir el pan eucarístico y el pan de cada día.

9.      Ser hermano, ser fraterno y acoger con amor y amistad a los que vienen a nuestro encuentro.

10.  Tener tiempo para Dios. Ser generoso en la oración, en la lectura de la palabra de Dios. Ofrecer al Padre los mejores momentos del día.

11.  Gritar el evangelio con la vida.

12.  Dar testimonio de la fe con una actitud misionera.

13.  Trabajar para que se realice la fraternidad universal.

14.  Hacerse niño / pequeño ante Dios, tener un corazón de pequeño.

. ¿La Fraternidad - y vivir en fraternidad - nos ayuda a encontrar nuestro estilo de vida?  ¿Cómo?

. ¿Cómo hacer para que los medios se tornen leyes que hay que cumplir, más que invitaciones que nos ayudan en la vida espiritual?  ¿Cómo podemos ayudarnos mutuamente a ser  fieles a los medios de la fraternidad?  ¿La revisión de vida puede ser un camino?

 

6.   CON UN MÍNIMO DE ESTRUCTURAS

            . Cuando fui Responsable General me preguntaron muchas veces donde estaba la sede de la Fraternidad. ¿Sería oportuno reflexionar sobre esa necesidad o es mejor que siga como hasta ahora: la sede cambia con la dirección del Responsable General en ejercicio?

            . A lo largo de la historia de la Fraternidad se produjeron muchos documentos, correspondencias, cartas oficiales, boletines, actas de las asambleas y de reuniones, fotografías, vídeos, etc. ¿Sería bueno tener un local, una sala para archivar todo ese material? ¿Quién cuidaría de todo eso? ¿Sería hablar sobre eso a nivel regional?

            . En el directorio, nn. 60 a 65, se habla de “encuentros” y “correspondencia”. Me parece que esos asuntos caben mejor en el capítulo de “medios” que en el de “estructuras”. Por otro lado, lo que llamamos de “Región”, que es una estructura de la Fraternidad, se encuentra en el capítulo de “los responsables y sus funciones’. Y también lo que se dice sobre la “Asamblea General”, en los nn. 88 a 90, y de las “Finanzas”, nn. 91 y 92, parece que debería entrar en el capítulo de “Estructuras” y no en el de “Responsables”.

            . ¿Qué tal crear un site  en la Internet?

            . Hasta ahora las Fraternidades europeas y las de Estados Unidos pagaron todos los gastos del equipo internacional. ¿Cada Región consigue costear sus gastos?

 

7.  LOS RESPONSABLES Y SUS FUNCIONES

            Parece que existen “responsables continentales”, al menos en Europa. Son mencionados solo en el estatuto, pero no en el directorio.

 

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