Materiales para preparar el encuentro
Tema 3: Riqueza y pobreza,
fuente de conflictos, violencia, guerras, etc.
3.2. Riqueza y Pobreza
(Boletín Internacional 73)
Jean-Chris y Charlotte Bisimwa
Esta forma de egoísmo crea el odio, el rencor y asimismo la frustración entre los pobres que se consideran abandonados, dejados de lado y marginalizados por los ricos. Y estos últimos desconfían de los pobres porque tienen miedo de ellos o los subestimen. Aquí tenemos la fuente de tanta violencia registrada en el mundo.
Los ricos tienen muchas veces miedo de los pobres y viceversa. Esta desconfianza comienza a partir del momento cuando los unos como los otros desconocen sus reacciones reciprocas sean en tal o cual situación de pobreza o de riqueza. La envidia desata la violencia. Pero esta envidia no puede ser superada a no ser que se manifiesta la solidaridad de unos por los otros.
Cada uno de nosotros tiene que saber recibir para que se recupere su dignidad. Si cada uno conoce como ponerse a la escucha del otro /a, puede entonces ayudar o asistir con dignidad. Nuestro comportamiento, nuestra actitud, nuestro sentimiento de vulnerabilidad son los elementos que nos cuestionan y nos capacitan para poder responder a este encuentro con el dar y el recibir.
Aunque la brecha entre pobres y ricos se incrementa constantemente en nuestro mundo contemporáneo, y aunque somos testigos por un lado de esta acumulación de riqueza y por la otra mano de la reducción de los medios de subsistencia, debemos hacer todo por promover la solidaridad, la paz y la esperanza de vivir más allá de nosotros mismos.
La necesidad de amasar bienes, adquirir dinero para nuestro bienestar debe limitarse a lo esencial para permitir el funcionamiento de la asistencia mutua y el amor fraternal entre los hombres y mujeres de nuestra planeta. Aunque se incrementará el conflicto entre los hombres y las mujeres y su medio ambiente por la necesidad de asegurar riquezas y dinero para la supervivencia humana esta limitarse a lo esencial limitaría también este conflicto.
Un desafío se lanza a nuestros tiempos al luchar contra nuestro propio egoísmo, y nuestro odioso espíritu de lucro. Debemos ir hacia la solidaridad, el amor fraterno, el espíritu de concordia y de paz, a la unión fraternal por una humanidad más vital y armoniosa y para la vida.