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Asamblea Internacional de la Fraternidad Secular

Arusha, 20-30 de julio de 2006

Materiales para preparar el encuentro

 

Tema 2: La Fraternidad y la paz en el mundo entero.

Ser artesanos de paz

2.3. La Fraternidad Secular, Carlos de Foucauld y  la Paz

“ser artesanos  de la paz”

(Boletín Internacional 70)

Patricio y  Fátima

28 de octubre, 2003

El fin de esta reflexión es invitarles a comenzar el proceso de intercambio en preparación para la Asamblea General ÁFRICA 2006.  Esperamos así poder construir juntos desde donde estamos, cada uno en nuestras diferentes situaciones locales, nuestra identidad comunitaria y  visión propia como creyentes cristianos y seguidores laicos del Hno. Carlos.

 

La visión profética y apostólica de la fraternidad  secular ayer y hoy

El punto de  partida para nuestro camino es la realidad que nos desafía diariamente. Solamente al insertarnos plenamente allí  para responder a ella podremos encontrar la presencia viviente de Dios quien es la razón de nuestra fe.  El compartir experiencias con nuestros hermanas y hermanos en la Fraternidad va entonces a enriquecernos y capacitarnos para releer y redescubrir las exigencias de la vida cotidiana  bajo la luz de la fe en la Pascua y la Resurrección de  Jesús. Los diferentes temas que analizaremos durante los próximos tres años en la preparación para AFRICA 2006 reflejan estas situaciones del mundo contemporáneo que confrontamos todos los días:  Guerra, Violencia y Paz (2003 / 4),  los Desafíos en la Iglesia y la sociedad en un nivel universal y local (2004 / 5)  y Pobreza Extrema y Riqueza como fuente de los Conflictos (2005 / 6).  Iniciamos este proceso en su punto más álgido:  Violencia, Guerra y Paz: “Ser artesanos  y artesanas de la Paz”

La  metodología que proponemos  para el trabajo conjunto es posiblemente familiar a todos como sigue aquellos tres eslabones que fueron diseñados por el Cardenal Cardijn en la década de 1950 para militantes del movimiento de la  JOC (Juventud  Obrera Cristiana) y que ahora son usados ampliamente en el trabajo popular y los grupos de Iglesia. 

1.     El primer paso es  VER. Tenemos que ver la realidad de violencia y guerra que confrontamos en nuestra realidad.  Por ejemplo, aquí en Argentina vemos que la violencia es verdaderamente un ataque contra la vida misma, tanto que siembra la muerte no solo en el sentido material sino conlleva al quiebre de vínculos en la familia y en la comunidad.  El fenómeno de la muerte violenta lo sufren sobre todo los jóvenes y se basa en situaciones sociales de desempleo crónico, hambre y la falta total de oportunidades para el estudio donde el crimen y las drogas llegan a ser horizontes para ellos.

   ¿Cuál es la situación en su país?  ¿Qué es lo que Ustedes en la Fraternidad  ven en  su  alrededor?  Algunos países probablemente estarán más preocupados por la guerra, por ejemplo, la guerra en Irak, el Medio Oriente porque hay una conexión directa. Como un rompecabezas gigante podremos únicamente ver el cuadro total cuando ustedes formulen su visión de su parte del mundo y la compartan con los demás.

2.     Cuando vemos donde estamos y que estamos confrontando, entonces necesitamos saber como responderemos a ella sobre la base de nuestra fe cristiana. Esto significa poder identificar la perspectiva del Evangelio para poder juzgar la realidad que hemos visto.  El segundo eslabón entonces es JUZGAR.  Necesitamos articular ese sentido del Evangelio a través de la lectura de la Palabra de Dios,  las enseñanzas de la Iglesia, el carisma de la Fraternidad y del pensamiento común de la humanidad sobre el tema.

En una reunión recién de la Fraternidad aquí comenzamos este paso leyendo una de  las bienaventuranzas según San Mateo (5,9): “Felices los que trabajan por la paz porque serán reconocidos como hijos de Dios”.

Luego dimos la vuelta del grupo preguntando: ¿Qué significa trabajar por la paz en la vida diaria de cada uno? Todos tuvimos respuestas diferentes. La mayoría dijeron que no sabía si podría llamar lo que están haciendo, sea en su hogar o en su lugar de trabajo, como  un trabajo explícito  por la paz. Sin embargo al indagar más  vimos las diferentes dimensiones que cada uno vive:  aprendiendo a respetar al otro, a crear vínculos,  a  construir solidaridad,  a ser tolerante, a escuchar a las necesidades ajenas y a cultivar la vida, la educación, la cultura, la tierra, el amor etc. De hecho descubrimos que en la llamada de ser artesanos y artesanas de paz encontramos la puerta de entrada al mensaje mismo del Evangelio aunque no tengamos plena conciencia del significado de lo que  estamos haciendo. Lo resumimos todo en un lema motivante  utilizado para  simbolizar nuestro compromiso en la Fraternidad: “Cuidando la Vida construimos Paz y Fraternidad”  (Lema que tomamos en la presentación de América en el encuentro del Equipo Internacional reunido recientemente  en Alemania).

“Carlos de Foucauld, Profeta para nuestro Tiempo”:  Cuando examinamos la espiritualidad de Nazaret del Hno. Carlos vemos que el desafío de trabajar por la paz está íntimamente relacionado con sus esfuerzos por  convertirse en hermano universal, es decir un hermano a todas  las personas sin importar su religión,  nacionalidad o status social. Tal vez no tenía plena conciencia de esta relación con la paz pero hoy día sabemos que la vivencia de la hermandad universal es la llave en el trabajo para la paz. 

La otra parte del mensaje foucauldiano es la centralidad de la oración.  Adquirir  una mirada contemplativa sobre la sociedad contemporánea es sólo posible por la práctica de la oración y la adoración, y esta postura es nuestra base en la lucha contra la guerra y la violencia. La lucha tiene que llegar a nuestro propio corazón e interior. De otro modo estaremos vacíos en nuestro compromiso por la paz. Por la oración nos unimos amorosamente a  Dios, Dador de vida, y Constructor de paz en su Voluntad Divina de Redención de la Muerte y la Maldad. Podemos salir al mundo entonces transformados internamente. Siguiendo al Hno. Carlos la oración se convierte en fuente de  paz, libertad y vida.  Oración / Acción es el dúo que debemos cultivar.  Somos llamados a rezar y a trabajar.

¡Que desafío más hermoso nos llama como seguidores laicos del Hno. Carlos!  San Pablo en su carta a los Romanos, capitulo 12  hace un resumen del mensaje en un lenguaje bien concreto. ¡La meditación personal de este texto vale la pena!

3.     El tercer paso es ACTUAR. Esto significa testimoniar, hacer, construir.  Volvemos a la realidad en que vivimos para construir allí la paz, la vida y la fraternidad. La pregunta es:  ¿Cómo?  

    Sabemos de libros, películas y los medios informativos de aquellos grandes pacifistas  Martin Luther King,  Mahatma Ghandi,  la beata Madre Teresa,  Monseñor Oscar Romero, Dorothy Day,  etc.  Ellos nos ofrecen una guía en términos concretos de lo que debemos hacer pero también de la necesidad muchas veces de tomar decisiones personales difíciles en la causa de la no-violencia.

      En nuestras fraternidades en diferentes momentos hemos discutido acaloradamente  sobre la no-violencia con opiniones diferentes especialmente cuando nos confrontan situaciones violentas donde hay una urgente necesidad para la defensa comunitaria y personal. Personalmente pensamos que estamos entrando en esa área de decisiones personales de cada uno pero la última palabra debe tener siempre la no- violencia. 

¿Cómo actuar entonces? 

Nuestras vidas muchas veces están íntimamente vinculadas a la violencia y a la guerra por pagar impuestos, votar en elecciones, trabajar en lugares protegidos por seguridad armada,  intercambiar diariamente con personas que pueden ser violentas o que apoyan la violencia y la guerra, situaciones de pobreza y miseria, de genocidio.  ¿Que podemos hacer para trabajar por la paz?  ¿Que es lo que hacemos cuando estalla un conflicto serio en el barrio o en la propia familia? ¿Cómo podemos adquirir las habilidades necesarias para ser trabajadores para la paz? 

No hay respuestas fáciles.  Y es nuestra responsabilidad personal  encontrarlas. 

Como seguidores del Hno. Carlos nuestro esfuerzo se concentra definitivamente en vivir la vida de Nazaret.  Desde ese día-a-día  en la familia y el lugar de trabajo con nuestras parejas, esposas / os,  amigos y familiares, pueden venir compromisos mayores por nuestra condición de laicos.  Como ciudadanos y ciudadanas tenemos nuestro rol a jugar en la sociedad como miembros de sociedades civiles, sindicatos, partidos políticos y podemos ser llamados a asumir papeles de dirigentes por nuestra profesión, talentos o habilidades para la organización popular. El trabajo social, la enseñanza, el cuidado de salud,  la defensa de derechos humanos, el trabajo de oficina,  la producción económica son todas opciones concretas de trabajo pero que tenemos que desarrollarlas también como miembros de la Fraternidad. No podemos simplemente ser feligreses pasivos que atienden a la Iglesia sino como laicos tenemos que salir y trabajar y jugar un rol vital en la construcción de la paz que es nuestra vocación cristiana.

Diciembre 1° 2003 :   Comenzamos nuestro viaje hacia AFRICA 2006.  Es muy interesante mirar a las últimas circunstancias de la vida del Hno. Carlos bajo la perspectiva de la paz.  No hay duda que la preocupación primordial del Hno. Carlos  fue la seguridad de la comunidad de los Tuaregs de Tamanarasset (Argelia)  en una situación muy violenta.  Nunca  pudo haberse imaginado que una provisión tal como la construcción de un pequeño fortín tipo militar para la seguridad de la comunidad fuese tan contraproducente y que él mismo llegase a ser la primera víctima cuando sus captores llegaron para robar. Como muchas víctimas de la violencia y la guerra, el Hno. Carlos fue rápidamente olvidado con la excepción de algunas pocas amistades.  Les llevó un trabajo extraordinario para poder sacar a su vida y su trabajo del olvido a que estaba destinado.  El 1° de diciembre es también el día en que recordamos el numero sin fin de enfermos de SIDA  y podría se nombrado como el día de recordatoria de las víctimas desconocidas de la violencia o la guerra.  ¡Este desconocido fue Carlos de Foucauld en 1916!  

Siguiendo su experiencia de muerte nosotros mismos necesitamos recuperar la vida y la memoria de todas las víctimas sin nombre de la violencia y la guerra. Tal vez algunos fueron nuestros amigos, amigas o familiares. Hay que volver  a nombrarlos y recordarlos aunque sea doloroso. Será la única forma de garantizar cumplir aquel dramático grito de Paulo VI en  la ONU :  “¡La guerra nunca más!”   El recordar las víctimas de la guerra y la violencia es otra forma de ser un artesano o  una artesana de la Paz. 

En este 1° de diciembre les invitamos entonces  a comenzar a compartir sus reflexiones,  experiencias y expectativas sobre este tema durante el próximo año. ¡A caminar!

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