Fraternidad Secular

Asamblea Internacional

Arusha 2006

La Fraternidad Secular y la paz en el mundo:  ser artesanos de paz

materiales preparatorios

África

(Resumen extractado de la aportación de la Fraternidad Secular de la R.D. de Congo)

La fraternidad de la R.D. de Congo propone, por su contribución, la lectura de la situación que viven las poblaciones civiles en R.D. de Congo (particularmente las mujeres y los niños) después de las dos últimas guerras (de octubre de 1996 y de agosto de 1998) que ha conocido este país.  Los efectos nefastos de estas guerras se perciben todavía.  Esta contribución se pregunta por nuestro testimonio, frente a esta situación, a través de la palabra de esperanza que Jesucristo nos ha dejado: "Os dejo la paz, os doy mi paz".

Algunas constataciones:

1.      En el mundo se desarrolla una tendencia a la violencia y la mantienen los grupos y los Estados para imponer lo que ellos piensan, para que se les respete o para reivindicar los derechos políticos.

2.      En la R.D. de Congo, las atrocidades, las violencias, las violaciones masivas de los derechos humanos siguen cometiéndose, sobre todo en la parte Este del país, en donde pululan los grupos armados, las milicias, las ex fuerzas armadas rwandesas (comprendida las interhamwe) las auténticas y las falsas.

3.      Las violencias sexuales son una forma grave de estas violencias, que se cometen en las mujeres y las niñas en las zonas inseguras del Este.  Estas violencias sexuales se acompañan en algunos casos de mutilaciones sexuales.  Han alcanzado tal punto que en Bukavu existe un pabellón especializado dentro del hospital de referencia, para el tratamiento de estos casos.

Los hombres, los grupos y distintas estructuras han llevado a cabo gestos para conseguir la paz; conviene notar el papel de la sociedad civil (un papel central lo ha tenido la iglesia) que ha sabido con frecuencia alertar a la opinión nacional e internacional sobre las guerras y las violencias que venían desencadenándose contra los civiles.  Ha habido iniciativas para llevar la paz en el plano interno, nacional e internacional, como el rol del Presidente Thabo MBEKI de la República de Sudáfrica y el de la Misión de las Naciones Unidas en la R.D. de Congo (MONUC).

El gran número de mujeres violadas o víctimas de las violencias sexuales (40.000 mujeres en el Sur-Kivu de las cuales el 12% fueron contagiadas con el VIH/SIDA (ver el informe de la Sanidad de Sur-Kivu, de la R.D. de Congo) han sido atendidas por ONG’s locales e internacionales, estructuras de iglesia y por algunas familias de miembros de la Fraternidad.  Señalamos la colecta de alimentos y otros bienes, que se organizó a favor de nuestros hermanos obligados por los interahamwe a abandonar sus casas y sus campos.  Aunque también hubo muchos casos en que nadie se ocupó de ellos.

Nuestro testimonio como cristianos y miembros de la Fraternidad de la R.D. de Congo, es un reto a los sufrimientos de las mujeres que viven en su mayoría en regiones apartadas, porque la miseria es allí todavía más escandalosa.   Otro gran reto es el de la búsqueda de la paz en el país y con los vecinos, una paz mediante la cual se puedan de erradicar las violencias sexuales cometidas con frecuencia por los grupos armados.  Estas violencias son la más cruel negación de la dignidad de los hijos de Dios.

La búsqueda de la paz entre los hombres no basta; una vez encontrada la paz de los hombres se debe confiar al Señor.

 

Asia

Asia y Australia son continentes habitados por personas de culturas muy diversas, algunas de ellas muy extendidas en el mundo. Es aquí donde han nacido las cinco principales religiones del mundo: el hinduismo, el budismo, el judaísmo, el cristianismo y el Islam. Su población es inmensa y se hablan muchísimas lenguas; sólo en la India se hablan más de 500.

Es frecuente el hecho de que la gente en su vida cotidiana, esté expuesta a frecuentes situaciones en las que la paz está amenazada. En nuestro intercambio sobre la paz hemos podido clasificarlas según sea la amenaza, por ejemplo:

-          Personalmente

-          En familia

-          En el lugar de trabajo

-          En la sociedad

-          En el país.

La mayoría de las situaciones en las que la paz está amenazada se viven en el país y en la sociedad. Las tensiones en nuestras sociedades conducen a estas amenazas. Pero lo más importante que ha sobresalido en nuestros intercambios es que, si llegamos a unir los talentos individuales, podremos triunfar y tomar conciencia que nosotros somos miembros del Cuerpo de Cristo.

Hemos descubierto que un hacedor de paz es alguien con un espíritu  apacible y que sería capaz de restablecer la paz cada vez que hay una situación en la que está amenazada; y que debería tener una buena comprensión de los demás, como la que el Hermano Carlos tenía con las personas de su alrededor.  Pero para llegar a ser un hacedor de paz hay que tener también una buena comunicación con Dios.  Cada vez que alguien intenta emprender una acción para restablecer la paz es bueno presentar la situación a Dios.  Para poner esta idea en práctica, hemos ofrecido a Jesús durante la Eucaristía todas las situaciones de paz enturbiada que habíamos escrito en un papel. Hay que decir que algunas de estas situaciones se resolvieron cuando nosotros llegamos a nuestros países.

Pero a veces nos sentimos muy pequeños ante la tarea de ser artesanos de paz en la sociedad y en el país. No obstante, queremos aceptar el reto, escuchar con nuestras orejas y nuestro corazón lo que los demás nos digan, dar nuestra opinión, rezar y tomar parte activa, para que podamos imponernos a nuestra ira, a nuestra falta de confianza, a nuestra pasividad y a nuestras frustraciones, que destruyen la paz en nosotros y en nuestras familias.

 

Europa

Introducción:

Somos realmente conscientes de que sobre el tema de la paz no existe ningún informe perfecto.  Lo que nosotros podemos hacer únicamente es citar algunos testimonios sobre lo que se vive en Europa en temas de justicia, de paz  y de no-violencia.

1.      Cada uno debe estar en paz consigo mismo para poder estar en paz con los demás.  Antes de ir hacia los demás, debemos estar reconciliados con nosotros mismos.  La armonía no se da inmediatamente sino que se puede estar viviendo muchos sentimientos antes de llegar a ella. Y estos sentimientos pueden llevar al conflicto, pero después intentamos vivir diálogo y reconciliación.

2.      La paz interior presupone la colaboración de los demás. A veces tenemos muchas cicatrices;  y no podemos aceptarlas si no nos sentimos amados, por la familia, por los miembros de la Fraternidad, etc... y aceptados tal como somos. La paz con los demás comienza en la familia; el marido y la esposa deben vivir en paz como pareja para poder dar paz a sus hijos.  Si hay conflictos entre ellos, la Fraternidad Secular puede proporcionar ayuda.  Cada miembro debe ser libre de poder abrir su corazón, hablar libremente y sentirse acogido.  Los miembros de la Fraternidad toman el tiempo necesario para escuchar a los que les piden ayuda.  El tema del conflicto y de la reconciliación ha sido profundizado en muchos países.

3.      La paz del mundo es también lo que nos preocupa.  Ha habido guerras en el pasado y nosotros podemos desear la reconciliación y podemos hacer gestos concretos sobre ello.  Por ejemplo, en Ypres, los belgas y los ingleses fueron a rezar juntos en cementerios ingleses y alemanes para recordar y orar por las víctimas de las guerras mundiales y sus familias.  También los alemanes invitaron a los polacos (que habían sido prisioneros en campos de concentración).  Durante el encuentro de vacaciones de la Fraternidad en el 2003, los participantes visitaron el campo de concentración de Dachau.  Necesitamos reconocer el mal que se hizo y actuar antes que las cosas no vayan a peor.  Existen también las guerras en el presente... en Irak, Congo, Rwanda...  Por ejemplo, la Fraternidad española y numerosos miembros de otras Fraternidades europeas se lanzaron a la calle para manifestar el rechazo a estas guerras. En Italia, algunos miembros de la Fraternidad se sienten cercanos al grupo del Arca de Lanzo del Vasto (es un filósofo de la no-violencia y amigo de Gandhi).

La paz no se puede separar de la justicia.  El neo-liberalismo nos obliga a actuar. En Arusha conoceremos a pueblos que sufren debido a las políticas europeas y norteamericanas. La cuestión de la Constitución Europea ha sido objeto de muchas discusiones. Miembros de la Fraternidad a menudo se han comprometido, lo más frecuente a título individual.  Por ejemplo, participaron en una reunión en Alemania, en Stuttgart, con los "cristianos para una Europa social" junto con cristianos de otras confesiones.

El boletín español publicó un testimonio de perdón de una mujer ruandesa durante la guerra genocida. 

Gracias a la revisión de la vida, la Fraternidad favorece la toma de  conciencia y ofrece una formación. Esto nos compromete de forma personal; con Amnistía Internacional, Attac, etc...

4.      También la paz entre religiones es una necesidad actual. Comunidades Cristianas e Islámicas se codean.  De vez en cuando ellos rezan juntos y se ayudan unos a otros. Rezamos juntos por la paz.

Conclusión

Diariamente necesitamos mantener los ojos y el corazón siempre abiertos y eliminar las barreras en nuestra vida personal y en la Fraternidad.

 

Las Américas

La guerra y el desafío de la paz.

Los ataques terroristas del 11 de Septiembre del 2001, abrió una nueva etapa en la vida de todo el planeta por las respuestas represivas y las guerras preventivas.  Sin embargo, el fenómeno de la guerra ha renovado con nuevo impulso el movimiento por la paz, no sólo en países de un conflicto de larga data, como Colombia y Haití, sino en los Estados Unidos.  Allí va creciendo la convicción de que el futuro de la humanidad en su lucha contra todas las violencias de las guerras y el terrorismo, radica en el compromiso profundo con la paz.  Por eso se protesta, y muchos(as) amigos(as) nuestros(as) norteamericanos(as) van a pasar tiempo en la cárcel por sus protestas contra la guerra, el armamentismo y la violación flagrante de los derechos humanos que toleran y practican los llamados gobiernos de la coalición en su lucha contra el terrorismo.  Creemos que es un momento de gran esperanza y aunque la lucha será muy dura, los que seguimos el camino de Jesús de Nazaret según el carisma del Hno. Carlos, tenemos motivos de alegría impensados hace pocos años. 

(Texto tomado del informe de Coordinación de las Américas 2000 – 2006)

 

Mundo Árabe

Verdaderamente la paz es un proceso hacia la santidad, una llamada específica. La paz por la que nosotros nos movemos debe empezar por la paz interior que nos ofrece Dios, fuente de Paz.  Nuestro mundo de hoy tiene sed de paz, pero la presencia de hombres y mujeres que trabajan por la paz en las distintas religiones y sociedades es para nosotros un signo de esperanza.

Las exigencias de la paz:

1.      Hacer la paz está con frecuencia vinculado al sufrimiento y aceptar vivir el sufrimiento en nuestra vida con amor se convierte para los demás en un signo de esperanza y fortalece en nosotros nuestra capacidad de amar.

2.      El miedo al otro y el miedo de ser uno mismo ante el otro son obstáculos para la creación de la paz.

3.      Estamos llamados a utilizar nuestro potencial y los medios que poseemos para trabajar por la paz, a través los medios de comunicación que tiene la iglesia y los medios culturales:  los libros, el teatro, la música... y muchos otros.

4.      ¿Intentamos amar a los enemigos y perdonar al otro?

Los obstáculos frente a la paz:

1.      El hecho que el otro no comparta la misma paz con nosotros

2.      El miedo al otro

3.      La injusticia y la dominación

4.      El rechazo a escucharse mutuamente

5.      El orgullo, la timidez y la indiferencia

6.      El recurso del confort personal y el miedo a perder privilegios

7.      El desconocimiento de los demás y en consecuencia insuficiente amor

8.      No aceptación de las diferencias y que el otro sea diferente a mi; el derecho a la diferencia.

La relación con los musulmanes:

Nosotros, los miembros de las Fraternidades Seculares del mundo árabe vivimos y nos relacionamos con hermanos y ciudadanos de otras religiones, especialmente con los musulmanes y estamos llamados a trabajar por la paz conjuntamente.  Es una llamada específica para todos juntos.

Las diferencias entre el cristianismo y el Islam son múltiples, principalmente en las doctrinas, pero existen muchos puntos y trazos comunes; entonces, ¿qué actitud tomamos?  ¿permanecer inmóviles ante las diferencias y construir prejuicios y relaciones negativas o bien intentar construir puentes de comunicación?  Pues lo que se nos pide aquí es el diálogo.

Pero de qué diálogo se trata.

Su objetivo es conocer mejor al otro, comprender mejor sus ideas, y el resultado o el fruto de este diálogo aparece en la vida en común: la aceptación mutua, de unos con los otros.

La antigua posición de nuestra iglesia frente a los musulmanes y al Islam creó problemas de relación entre cristianos y musulmanes, a pesar de la evolución que hizo la Iglesia sobre todo con el Vaticano II, en que la posición frente a los musulmanes se ha hecho más positiva.  Por otro lado la "Jihad" en el Islam y la prioridad de los musulmanes de construir o de llevar a cabo "una nación musulmana" son dos temas que inquietan mucho a los cristianos de nuestra región.  En las dos religiones, la musulmana y la cristiana, existen postulados que son difíciles de cambiar, pero lo que nosotros podemos hacer para conseguir un diálogo positivo y recíproco es renovar nuestra mirada de unos hacia los otros: aceptar que uno hable de su religión al otro de la forma en que la ve y la conoce.

Dios es una verdad que todos buscamos, y la religión no es más que un camino que nos conduce hacia Nuestro Dios.  Debemos crear espacios de encuentro entre musulmanes y cristianos, a nivel humano, para que podamos realizar "el diálogo de vida", este diálogo es necesario para los dos, a pesar de las diferencias que nos separan.  Vivimos juntos en el mismo país y para garantizar el éxito y la continuidad de esta vida común, debemos conocernos mejor, aceptarnos mutuamente y abrir las amplias puertas del diálogo en lo relativo a las ideas teológicas y de la vida práctica.

Dios nos llama a cristianos y a musulmanes, a valorar más lo que nos une, a crear fuertes lazos de fraternidad, de cooperación y de amor.

Conclusión:

Estamos todos llamados a la búsqueda de los valores de paz a partir de nuestra identidad humana a fin de colaborar y abrirnos a otras personas,  a personas que tienen valores humanos, personas de buena voluntad, con las que vamos a trabajar por un mundo nuevo.

La verdadera paz es una fusión entre "la paz terrenal" construida sobre la justicia y "la paz divina" fruto del amor. De aquí surge la necesidad de formar a laicos para construir la paz, y que sus acciones puedan alcanzar todos los niveles, empezando por la familia, luego la sociedad hasta el nivel internacional.

 

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