África 2006 y el reto de la paz.

La paz – Shalom - tiene un lugar privilegiado en el mensaje del Evangelio. Hacer la paz va de la mano de las bienaventuranzas. Jesús quiere siempre nutrir la vida y nunca destruirla. El único enemigo  a ser derrotado es la violencia y la  muerte. Lo definitivo de la Resurrección es que la muerte ha perdido su  aguijón.

Sin embargo, si miramos cómo se cuidó este tesoro de Shalom en la Iglesia a largo de los siglos, vemos que se lo llevó en vasijas de barro y no pocas veces voló en mil pedazos.

Chesterton una vez alegó que el problema con el cristianismo es que nunca fue probado. Con varios historiadores nos atrevemos a afirmar que desde la conversión del Emperador Constantino en el siglo 4º, la parte  Shalom del mensaje del Evangelio casi quedó  sofocada  bajo los llamamientos a la guerra.  ¡Qué cambio! Se hizo tan espiritual el modelo de las bienaventuranzas en los tiempos medievales que el cristiano ideal pudo ser un caballero militar de las Cruzadas cuya profesión fue matar o herir otros seres humanos. La teoría de la guerra justa ideada  por San Agustín y elaborada por Santo Tomás fue utilizada para justificar los imperios y el colonialismo.

Sin embargo, la semilla de las bienaventuranzas sobrevivió. A lo largo de los siglos hubo seguidores de Jesús decididos a vivir en profundidad su mensaje original de paz:  San Francisco, Santa Clara y figuras actuales como Lanza del Vasto, Martin Luther King, Dorothy Day, Obispo Hélder Cámara y otros.

¿Seguimos nosotros en las Fraternidades este último camino? ¿Cuál es la posición de las Fraternidades sobre la paz? ¿El ser “artesanos de la paz” será  un elemento fundamental para seguir el carisma del Hermano Carlos?  ¿Cuál fue su posición sobre la guerra y la paz?

Como hacedor de la paz Carlos de Foucauld  fue ciertamente singular. Un oficial militar desde su juventud, su misión en Argelia fue sincronizada con la ocupación militar francesa de ese país.  Hasta murió delante de un fortín militar abastecido con armas de las tropas francesas, y que él mismo construyó  para defender la comunidad. La violencia en Argelia continúa  trágicamente hasta nuestros días y el Hno. Carlos no fue neutral en esa historia.  “Conquistador Espiritual del Desierto” no es exactamente un título adulador para un artesano de la paz. Sin embargo la paradoja es que fue un hombre de paz en un sentido verdaderamente auténtico.  ¿Por qué? es nuestra pregunta.

Desde el comienzo de su vida de fe, Carlos de Foucauld trató de servir y amar a la gente siguiendo un camino humilde. No dominó sino que trató de comprender a las otras culturas. Se insertó con los Tuaregs, quienes llegaron a ser sus amigos y amigas. Demostró un compromiso total con su bienestar y expresó su amor por ellos en numerosas formas. Promocionó la humildad y la hermandad universal. Y en la ocasión de su muerte trágica no resistió  violentamente ni falleció  en combate. Murió como una persona de paz y no como un soldado. En ese sentido dejó la profesión militar bien atrás en su camino de  fe aunque en sus escritos  nunca claramente expuso una crítica del militarismo.  En su corazón fue un amante de la paz y no un hombre de violencia.

Hoy día, al seguir la espiritualidad de la Fraternidad tenemos que abrazarnos a la paz con todo nuestro corazón y mente. No podemos apoyar la guerra ni estar en la industria de la guerra. Y en nuestras iglesias  tenemos que cultivar la paz en todas las dimensiones para poder construir comunidades  y familias inclusivas, que nutran la vida. El teólogo canadiense Emmanuel Charles McCarthy, cuyos escritos nos hizo conocer recientemente la Hermanita Francisca (Washington DC) es profético en ese sentido :

 Si la jerarquía y la membresía de la Iglesia obstinadamente se niegan  a confesar al Jesús no-violento del Evangelio  y su forma no violenta de amar a sus amigos/as y enemigos/as, ¿qué será de las Iglesias y de  la humanidad? Si continúan  NO enseñando lo que predicó Jesús sobre la violencia y la enemistad en un mundo ahogado en una creciente ciénaga de violencia homicida estatal, corporativa (multinacional) o  revolucionaria, ¿Cómo va a evitar que  el cristianismo sea una más de las religiones homicidas  del  planeta al servicio de los administradores locales  del poder económico y político?”

¡El desafío de la paz hoy día es tremendo!  Hace 60 años la humanidad despertó a los horrores de lo que los humanos/as podemos hacer unos a otros mediante la guerra y el fanatismo ideológico. Las matanzas masivas, la destrucción, el hambre, las violaciones sexuales, los campos de exterminio y luego las bombas atómicas sobre Nagasaki e Hiroshima con números incontables de víctimas. Se tuvo que inventar la palabra genocidio para poder describir un fenómeno que ocurre en el mundo entero -  Turquía (Armenia) primeramente, luego Alemania, Camboya, Ex - Yugoslavia, Ruanda y ahora Sudán. Sin embargo, a pesar de los grandes esfuerzos para organizar  la comunidad internacional con el fin de proteger los pueblos y las comunidades, las guerras siguen en Irak, Afganistán, el Medio Oriente, Chechenia y Colombia. Y hay una paz bien frágil en muchos otros lugares – Israel/ Palestina, Congo (RDC), Haití, Aceh (Indonesia),  Sri Lanka, Casimira,  etc. Otros pueblos están reconstruyendo sus países después del flagelo de la guerra como Timor Oriental, Camboya, Vietnam, Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Croacia, Burundi, Liberia, Chad, etc. ¡Hay tantas heridas viejas que necesitan curarse  y tantas nuevas heridas!

Creo que esta cadena de situaciones representa una exigencia a todos nosotros para el compromiso con la paz. El Hermano Carlos  nos advirtió no ser “guardianes mudos”.  No podemos ser silenciosos y tenemos que negarnos a serlo. El hecho que la Asamblea General 2006 se reúna en Arusha (Tanzania) la ciudad donde sesiona ya durante varios años el Tribunal Internacional Criminal para Ruanda es en sí mismo un símbolo de una  humanidad esforzándose contra la maldad.

Samantha Power, una académica norteamericana, en su estudio sobre el genocidio (“Un problema del infierno – USA y la edad del Genocidio”,  2003) advierte: “A pesar de la cobertura grafica de los medios, los ciudadanos somos muy lentos para evocar la imaginación necesaria que pueda  comprender lo siniestro del mal”. La gente prefiere mantenerse al margen en la vida real aunque en abstracto expresan su horror ante las atrocidades. La consecuencia es que la violencia continúa y la paz se hace una ilusión.

Como laicos/as, hombres y mujeres de fe inmersos/as en el mundo, nuestra respuesta nunca puede ser la huída espiritual. El crecimiento de la prácticas religiosas durante los últimos años indica mucha búsqueda espiritual pero está el peligro de que las personas traten de escapar de la violencia del mundo mediante la religión. El espiritualismo es una tentación para todos /as aún en nuestra Fraternidad Laica. La verdadera espiritualidad al contrario tiene que conducirnos a la acción y a la política por la paz. Esto está en el centro de nuestro carisma de Fraternidades. Habrá algo muy equivocado en nuestra vida de oración si su fruto fuera  la  indiferencia a las tribulaciones del mundo.

Tenemos a ARUSHA 2006 en el horizonte. Se están eligiendo a los delegados y haciendo los arreglos para el viaje. Y comenzamos a poner nuestros corazones y mentes dentro de los temas de fondo: la paz, la violencia y la distribución de riqueza,  para poder definir nuestra vocación como Fraternidades. 

¡Qué desafío! ARUSHA 2006  tiene que ser para todos /as, viajemos a Africa o no, un momento privilegiado para la renovación, la esperanza y el compromiso de nuestras fraternidades y comunidades. Pero esto sólo sucederá si unidos /as en la oración, construimos un dialogo intenso y profundo sobre los temas que afortunadamente tenemos la bendición de compartir entre nosotros.

 Patricio y Fátima

 

 

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