Fraternidad secular Carlos de Foucauld

Hoja Informativa - Nº 246

RETIRO-CONVIVENCIA DE VERANO 19 - 26 DE AGOSTO DE 2009

CASA DE ORACIÓN “Virgen de las Vegas”-Requijada-Segovia

Julio Lois Fernández: EVANGELIZAR DESDE LA FRAGILIDAD

Crónica del encuentro en Hoja Informativa 248

Jueves, 20 de Agosto

¿QUÉ ES EVANGELIZAR?

En el mundo romano, evangelizar significaba anunciar una buena noticia, por ejemplo, la venida del Emperador Romano al lugar. Desde la perspectiva cristiana era hacer creíble la noticia de salvación para todos los seres humanos que el padre Dios anunció a través de Jesús.

En la vida de Jesús su preocupación era hacer presente este mensaje de salvación para todos y en especial para los más débiles. Es un mensaje universal, y para que así sea no podemos olvidar a los últimos. El amor de Dios se manifiesta cuando alcanza a todos, en especial a los excluidos. Por eso es muy importante el donde se sitúe el que anuncia; no es lo mismo hacerlo desde un palacio que desde una chabola.

1º.- Jesús el primer evangelizador:

Los teólogos actuales hablan de que Jesús es la transparencia de Dios, el micrófono o la imagen. En Jesús se nos manifiesta quien es Dios: “…quien me ve a mi ve al Padre…”

“Jesús es el primer evangelizador de Dios” (Pablo VI en “Evangelii Nuntiandi”).

Hay que mirar a Jesús para saber evangelizar. Hoy la teología intenta recuperar la humanidad de Jesús. De no ser así nos quedamos en los ritos y normas. Hay que volver a Galilea para encontrarse con Jesús. Dios nos ha manifestado quien es Él para nosotros, a través de Jesús.

Los evangelios sinópticos nos presentan a Jesús como evangelizador. Él nos enseña cuál es la voluntad de Dios para con nosotros.

… “y fue predicando por aquellas sinagogas, por toda Galilea, y expulsando los demonios”… (Mc.1, 39)

¿Qué nos mostró Jesús?:

* Que Dios es “Abba”, padre, en sentido cariñoso, lleno de misericordia y tierno.

* El anuncio del Reino de Dios, que se hace presente ya desde ahora, como salvación, y no sólo en la otra vida como se entendía hace tiempo.

* La salvación se hace presente cuando nosotros vivimos como vivió Jesús:

“Jesús recorría Galilea entera, enseñando en aquellas Sinagogas, proclamando la buena noticia del Reino y curando todo achaque y enfermedad del pueblo”… (Mt. 4, 23) … “Recorría Jesús todos los pueblos y aldeas, enseñando en las Sinagogas, proclamando la buena noticia del Reino y curando todo achaque y enfermedad”… (Mt. 9,35) El anuncio de la Buena Noticia del Reino, supone una llamada a la conversión y al seguimiento: … “Cuando detuvieron a Juan, Jesús se fue a Galilea a pregonar departe de Dios la Buena Noticia. Decía: se ha cumplido el plazo, ya llega el reinado de Dios, enmendaos y creed la buena noticia”… (Mc. 1, 14-15)

Jesús es pura referencia al Reino de Dios. Está descentrado de Él y centrado en el Reino del Padre. Los discípulos anuncian a Jesús porque Jesús- Resucitado es el propio Reino de Dios presente y su vida es el modo de vivir este Reino.

Recordemos también el texto de Lucas en el que Jesús lee en la Sinagoga un texto de Isaías, y después dice que en él se cumple lo que Isaías había profetizado: ... “el Espíritu de Dios esta sobre mi, porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar a los pobres la buena nueva, a proclamar la liberación s los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”… (Lc. 4, 16-21)

… “porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui extranjero y me acogisteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y fuisteis a verme”… (Mt 25, 35)

En estos textos los evangelistas manifiestan la vida de Jesús.

* La evangelización es fruto de la llegada del Espíritu. Abrirse a la fuerza de este Espíritu debe ser nuestra actitud; porque el viene y nosotros debemos estar abiertos. Este Espíritu está en Jesús. Evangelizar es una urgencia cuando nos abrimos a la fuerza del Espíritu Santo. El Amor de Dios nos urge.

* No es un anuncio meramente verbal. Va acompañado de gestos. Hoy diríamos: de “praxis liberadora”. En el lenguaje neotestamentario: de liberación de los demonios, de curación de enfermedades. De liberación de toda opresión. Son gestos de liberación para hacer ver que el Reino de Dios que se anuncia, tiene esta dimensión terrenal, histórica, de liberación humana, de promoción integral del Ser Humano. Recordemos también el famoso pasaje de Mateo en que los discípulos de Juan, ante las dudas de este, le preguntan a Jesús:

…”Bueno, ¿eres tú o tenemos que seguir esperando?, Y Jesús se remite a sus gestos: … “id y decidle lo que habéis visto y oído”

* El objeto central del anuncio, el contenido del evangelio es, el reinado de Dios, la acción liberadora de Dios en la historia creando comunión, fraternidad. El Reino se hace presente con Jesús, con su vida, su muerte, su resurrección, con su vida toda. Y por eso, no hay ruptura, cuando después el contenido fundamental del anuncio es Jesús mismo, porque Jesús es la acción salvífica de Dios en la Historia, la presencia del reinado de Dios entre nosotros. Este reino no es como los de este mundo. Tiene una implicación social. Se ha entendido muchas veces, como que es para la otra vida, pero Jesús se refiere que será aquí, ahora, pero de forma distinta. Y esto desestabiliza el orden establecido El reino es algo totalmente gratuito, es una llamada urgente a la conversión; exige un cambio en nosotros en la forma de vivir que será distinto alo que la sociedad impone. Es “Don” y es “Tarea”. Dios no nos sustituye nunca. Cuenta con nosotros. Actúa a través de nosotros y nunca directamente, sino por medio de testigos y de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, sean signos positivos de nuestro tiempo o negativos (los signos negativos es el clamor del sufrimiento que es el grito de Dios que nos llama en la historia). Dios se hace compañero nuestro. Como tarea nos urge a trabajar

2º.- Jesús encomienda a sus discípulos la misión de evangelizar:

“Proclamad, el Reinado de Dios está cerca, curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. De balde lo recibiste, dadlo de balde” (Mt. 10, 5)

“Recibiréis una fuerza, el Espíritu Santo que descenderá entre vosotros, para ser testigos míos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría, y hasta los confines del mundo”. (Hch.1,8)

El anuncio del Reino implica hacer el bien, sanar, escuchar, acompañar, compartir,; las comunidades deben ser terapéuticas: … “luego los envió a proclamar el reinado de Dios y a curar a los enfermos”… (Lc. 9,2-3)

Les dio normas de equipamiento para evangelizar: “no llevéis dos túnicas, no cojais nada, quedaos en la casa donde os alojen”…(Lc. 9, 3-4) Es decir, evangelizar desde la fragilidad.

Jesús asocia desde el comienzo aquellos que van creyendo en Él. Y cuando resucita es la gran tarea de sus seguidores. Los discípulos fueron evangelizadores porque Jesús así lo entendía. Tuvieron un mandato explícito de Jesús de evangelizar: “y nos mandó a predicar al pueblo y a dar testimonio de que Él fue puesto por Dios como Juez de vivos y muertos. A Él se refieren todos los profetas al decir que quien cree en Él recibe por su nombre el perdón de los pecados”. (Hch. 10, 42-43). Si sentimos o no la urgencia de evangelizar es la prueba contundente de ser discípulos de Jesús.

3º.- Los convertidos también evangelizan:

No sólo Jesús envió a sus discípulos a evangelizar, sino que, de hecho, evangelizaron. A partir de la resurrección de Jesús, nos encontramos, con que los llamados, los convertidos, evangelizan: “ellos se fueron a pregonar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando el mensaje con las señales que le acompañaba” (Mc. 16, 20) “todo el mundo estaba impresionado por los muchos prodigios y señales que los apóstoles realizaban” (Hch. 2, 43)

Los fieles de la comunidad de Jerusalén obran así: “da a tu siervo plena valentía para anunciar tu mensaje; AL mismo tiempo, extiende tu mano y realiza curaciones, señales y prodigios cuando invoquemos a tu Santo Siervo Jesús” (Hch. 4, 29-30)

De manera que la evangelización no es un bla, bla, bla,… sino que tiene que ser siempre confirmada por lo que en el Nuevo Testamento llaman “Signos y Prodigios”, término constantemente repetido: “por mano de los apóstoles se realizaban muchas señales y prodigios en medio del pueblo… más y más gente se adhería al Señor por la fe” (Hch. 5, 12)

Podríamos también hacer referencias concretas a la evangelización de Estevan (Hch. 6, 8), de Felipe (Hch. 8, 6-7), de Pedro y Juan (Hch. 3, ).

Por otra parte es, como sabéis, una evangelización intensa y, además, sentida con una urgencia insoslayable. Es el resultado de una experiencia creyente, de haber visto y oído, y uno no puede dejar de comunicar esa experiencia que informa y transforma la vida: “nosotros no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído” (Hch. 4, 20)

Pablo llega a decir: ¡Hay de mí si no evangelizase!, si no transmitiese o no comunicase. La evangelización llegó a ser tan intensa, que el Senado le dice a los apóstoles, recriminándoles: “habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza” (Hch. 5, 22) “ni un solo día dejaron de enseñar en el templos y por las casas dando la buena noticia de que Jesús es el Mesías” (Hch. 5, 42) Las características de la vida de Jesús, conformaba la vida de aquellos discípulos primeros.

¿Se ha devaluado la evangelización hoy?. Quizá sea una pregunta que debiéramos hacernos frecuentemente, si no será que la evangelización se ha devaluado en gran medida, porque no es fruto de la urgencia del Espíritu que vive en nosotros sino que es como un carga que asumimos pesadamente y que, por otro lado, se ha hecho meramente verbal, no operativa. Las causas son complejas y múltiples. Una de ella es que no sentimos la urgencia. También el rechazo de la acción evangelizadora porque los medios que se usan se consideran caducos. Si experimentásemos que ser cristiano es algo bello, es fuente de plenitud y es bueno, quizá la urgencia brotase rápidamente.

Desde el siglo XVIII el mensaje cristiano no es fuente de felicidad de plenitud por eso dicen algunos filósofos como Marx: “la religión es el opio del pueblo” porque desvía a otra historia distinta a la real; Nietzsche dice: “Dios es una especie de vampiro, que nos roba la vida y nos lleva a otra realidad”; Freud dice: “nos hace falsos infantes” cosa que nos da ilusiones de niños.

Evangelizar es mostrar con nuestra vida que el cristianismo no nos roba de la Historia sino que es una historia de plenitud y felicidad.

Conclusión: La tarea de evangelizar es la que construye a la Iglesia, ésta existe para evangelizar.

Volkman dice: “hay que ir aprendiendo que no es la Iglesia la que tiene la misión, sino que es la Misión de los que la formamos la que construye la Iglesia.. La Iglesia está al servicio de la evangelización. Jesús está descentrado de si mismo y centrado en el Reino. Así la Iglesia debe de descentrarse de si misma para dedicarse a la evangelización.

La iglesia no surgió como desglose de la sinagoga en tiempos de Cristo sino 70 años después de la muerte de Jesús. Por tanto la Eclesiología no antecede a la tarea evangelizadora.

Pablo VI en “Evangelii Nuntiandi” dice: “Evangelizar constituye, en efecto la vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar…(Nº 14)

La comunidad no existe y luego evangeliza, sino que se hace comunidad evangelizando, nos hacemos creyentes evangelizando. Hay, como decíamos antes, una primera conversión, una (llamada) fruto de la iniciativa de Dios, pero, como es en función de la tarea a la que somos enviados, es realizando esta tarea como también nos constituimos creyentes.

Pablo VI en “Evangeli Nuntiandi” dice: “en la Iglesia, la vida íntima- la vida de oración, la escucha de la Palabra y de las enseñanzas de los apóstoles, la caridad fraterna vivida, el pan compartido- no tiene pleno sentido mas que cuando se convierte en testimonio, provoca la admiración y la conversión, se hace predicación y anuncio de la Nueva Buena” (Nº 15)

La comunidad creyente no es sólo viviente (que ve y oye: dimensión contemplativa y orante), sino también testigo (que testifica de forma creíble lo que ve y oye, con su anuncio y compromiso), no se pueden separar estas dos realidades: la contemplación lleva al anuncio, al compromiso, y el compromiso lleva a la profundización en el “ver” y en el “oír”. Hay una relación dialéctica, mutuamente fecundante.

Preguntas para la reflexión en grupo:

1ª.- ¿Sentimos la urgencia de evangelizar?

a) Si es que sí, ¿por qué si?

b) Si es que no ¿por qué no?

2ª.- ¿Cuales crees que son las razones fundamentales que explican la escasa significación actual de acción evangelizadora de los cristianos en la Iglesia de Jesús?

 

Viernes, 21/08/2009

CONDICIONES QUE DEBEN DARSE EN EL EVANGELIZADOR:

1º.- Vivencia gozosa de la fe.

La transmisión de la fe, el proyecto salvífico de Dios, debe estar enraizado en una experiencia personal, gozosa, liberadora de la fe. Debe captar el carácter fascinante, atrayente por su belleza, su capacidad de fecundar… No transmitimos una herencia recibida sin mas, sino una herencia que hemos personalizado. Permite dar gracias a Dios y extrae lo mejor de nosotros.

A veces la vivencia de la fe no parece gozosa. Asaltada por las contrariedades, por las dudas… no es gozosa y entonces decimos: ¡ojala no hubiésemos recibido la fe!.

Por encima de todo esto la vivencia de la fe es fantástica. Evangelizan los convertidos, los que tienen experiencia de fe. La conversión siempre está en trance de superación, de cambio, de mayor conversión.

Urge la conversión y urge la actualización. Sin esta experiencia de la fe, la evangelización no se hace creíble; no se hace desde la urgencia que nace de la vivencia gozosa de la fe.

Ya Nietzsche dijo: ¡con esa cara de tristeza quien va a seguiros!

2ª.- Conversión a la realidad.

Convertirse al Dios de Jesús es convertirse a la realidad, a la Historia de la Creación. Hay que sentir la urgencia de colaborar con Él para llevar a cabo su obra, su Reino. La conversión a la realidad, es la conversión a la cara emanente (aquella que se ve) del Dios de la Realidad. No sentir la urgencia de ir a la realidad, es cristianamente sospechoso.

Ambas premisas están estrechamente relacionadas, y una sin la otra, dan un falso realismo, lo que puede llevar a un olvido de la transcendencia (abandono de la fe), o a un falso espiritualismo desencarnado de la realidad que conduce a la no presencia del Padre Dios.

Verla con los ojos de Dios, escuchar los clamores que Dios escucha. Recordar el éxodo donde Dios escuchó los gritos de su pueblo. Al Dios de Israel le preocupa el sufrimiento del pueblo y quiere que se supere toda injusticia. El proyecto salvífico de Dios es intervención en todos los procesos que llevan a terminar con el sufrimiento.

La realidad actual está alertada contra Dios. Contra la fe religiosa y la cristiana en especial. No vivimos en cualquier realidad ni en etapas anteriores. Es una realidad nueva que antes no se reflejaba. Es una realidad muy injustamente configurada, más que en épocas anteriores, y con más información que antes. A nadie se le oculta las injusticias a pesar de las operaciones interesadas de los poderes sociopolíticos por ocultarlas. A través de los medios de información el grito es clamoroso.

3º.-Vivir la realidad autónoma y laica:

Vivimos en una realidad autónoma y laica, alertada ante la intromisión del hecho religioso. La modernidad es un intento de que la experiencia religiosa se privatice, se quede en casa, fuera de la vida pública.

Vivimos en una realidad plural tanto en lo cultural como en lo religioso que nos exige una reinterpretación de la fe, nuevos paradigmas de interpretación. Hoy podemos hablar de:

Dialogo para entender las culturas: en épocas anteriores hemos vivido la unión destructora de evangelización y colonización.

Diálogo interreligioso: nos lleva a revisar de nuestra teología el exclusivismo (fuera de la Iglesia no hay salvación), y el inclusivismo (todas las religiones valen) lo que puede llevarnos a un relativismo.

Antes estos problemas se daban en las misiones, hoy lo tenemos en las casas, en los barrios, por causa de la inmigración.

4º.- Vivir en comunidad:

La comunidad creyente globalmente considerada es el sujeto que transmite la fe, así como cada uno de los miembros que la configuran. La vivencia comunitaria es fundamental para vivir la fe y contribuir a un discernimiento adecuado de la realidad.

¿QUÉ CONDICIONES DEBEN DARSE EN EL EVANGELIZADO PARA QUE TENGA VALOR SALVÍFICO MI TRANSMISIÓN?

Los pobres nos evangelizan. Hay un feed-back (intercambio) entre el que evangeliza y el evangelizador. Para que la Buena Noticia de la salvación sea interesante al que evangelizamos, y le implique, hay que:

• Generar condiciones de posibilidad de entendimiento para que el mensaje sea de interés para el que escucha. Jesús ya sabia esto cuando nos relató la parábola del sembrador: “la oferta que cae en el camino no tienen posibilidad de crecer, la que cae entre piedras o en la zarza, nace pero no da fruto y la que cae en tierra buena si da fruto” Por eso les hablo en parábolas, porque cuando miran no ven, y cuando oyen no escuchan ni entienden”… (Mt. 13,14-15) En tiempos de Jesús, se dieron dos realidades que no tenían posibilidades de escucharlo: los instalados legalistas de Dios (dueños de Dios) y los adoradores de Mammon (adoradores del dinero).

• Saber cual es el contexto experiencial humano para que el mensaje cristiano pueda ser escuchado y significativamente comprendido, con lo que será aceptado este mensaje como salvador, liberador y gozoso. Todo ello permite captar los valores del reino y vibrar ante ellos. Forman parte del contexto experiencial la experiencia “de contradicción con uno mismo” y la experiencia de “contradicción con la realidad dada”.

o Al hablar de “contradicción con uno mismo” nos referimos a la experiencia que permite captar la distancia entre lo que somos y lo que estamos llamados a ser. Es la experiencia que nos impide instalarnos cómodamente en lo ya existente, nos hace sanamente inconformistas y nos sitúa en búsqueda humilde de plenitud no lograda, de liberación deseada y presentida como posible, pero nunca conseguida. Para S. Agustín: “el ser humano tiene sed, está proyectado hacia una plenitud deseada y no alcanzada, es un buscador incansable de plenitud”. Para S. Juan de la Cruz: “Estamos llagados ante la búsqueda de Dios”

o La experiencia de “contradicción con la realidad dada”, es la que se concreta negativamente en solidaridad crítica y combatiente frente a todo lo que destruye la dignidad de los seres humanos y les impide ser sujetos. Positivamente, se expresa en esperanza de cambio liberador. Se trata de generar una sana intranquilidad para conseguir algo mejor. Si se da este contexto experiencial el receptor puede sentirse concernido por el mensaje cristiano y puede captarlo como oferta significativa, portadora de una “superabundancia de sentido”.  Atendiendo a la filosofía actual, nos podemos plantear: ¿Es posible un sujeto nuevo? ¿Es posible un mundo mejor y distinto? Quien conteste negativamente a estas preguntas, no está en disposición de recibir el mensaje de la Buena Noticia.

¿CUALES SON LOS MOMENTOS FUNDAMENTALES DE LA ACCIÓN EVANGELIZADORA?.

La comunicación y transmisión de la fe, para que pueda constituirse en oferta significativa capaz de comunicar vida superabundante, ha de entenderse como un proceso que incluye diversos momentos todos ellos vinculados entre si. Señalamos los siguientes:

1º.- Momento de silencio:

Para contemplar agradecidos y fascinados la belleza y fecundidad de la fe, donde Dios que moviliza y plenifica la vida. “Búsqueda de Dios en nosotros y a nosotros en Dios”

2º.- Momento de la encarnación:

Traducido en presencia sencilla, paciente y cercana. Encarnación en el mundo del pobre, que es la que nos sitúa en el lugar que permite s ser honrados con la realidad (la verdad de lo real, como dicen los teólogos del Tercer mundo es el clamor de los pobres) siendo fieles a ella, es decir, a sus ineludibles demandas. Encarnación, en suma, para ver y sentir la realidad con los ojos y el corazón de Dios. La evangelización se hace desde la encarnación en esa realidad, en el mundo del pequeño, del débil, de los excluidos (de los que sobran).

3º.- Momento del compromiso o conversión:

La presencia encarnada en el mundo de los pobres es un fin, a su vez finalizado, en el compromiso liberador, que lleva a encargarse de la transformación de la realidad conocida y sentida en la dirección indicada por los valores del reino. Compromiso que es el modo de vivir la historia según la realidad del Dios que salva, signo del reino que pugna por hacerse presente entre nosotros como bienaventuranza para los pobres y fraternidad para todos. Los cauces del compromiso pueden ser diversos: políticos, sindicales, civiles, ONGs, …

4º.- Momento de testimonio:

Todo lo anterior, el silencio, la encarnación y el compromiso son configuradores de una persona que es testigo. El amor del Padre Dios que salva ha de ser testimoniado a través de la vida encarnada y comprometida de los testigos, si quiere ser comunicada de forma creíble y comprometida. El testimonio es pues momento esencial. Concede veracidad a la transmisión, ya que, como dice Pablo VI en la “Evangelii Nuntiandi”: el hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escuchan a los que enseñan es porque dan testimonio.

5º.- Momento de la proclamación explícita en forma de anuncio y denuncia:

Anuncio del reino estrechamente conectado con la dimensión positiva de la realidad conocida y sentida, con lo que en ella hay o se vislumbra, a través del compromiso, de promesa incipientemente realizada. Denuncia de todo lo que se opone al reino, igualmente conectada con la dimensión negativa de esa realidad, con lo que en ella hay de maldición y pecado. Comunicar la fe es un proceso que incluye la proclamación verbal y el testimonio de vida, la palabra siempre acompañada de “signos” y “prodigios” como repite con insistencia el nuevo testamento. “Toda la gente estaba asombrada ya que se multiplicaban los prodigios y milagros hechos por los apóstoles” (Hch. 2, 43)

6º.- Momento, si hay respuesta positiva, de entrar en la comunidad creyente:

Se ofrece, de manera abierta, al evangelizado, la entrada a la comunidad de creyentes.

Preguntas para la reflexión en grupo:

1º.- Mirando hacia nosotros, como sujetos que evangelizamos, ¿se dan las condiciones de posibilidad mencionadas, en nosotros, en nuestros interlocutores y en los momentos?

2º.- Mirando hacia la comunidad de creyentes y hacia la Iglesia en su conjunto, en la acción evangelizadora que se intenta realizar, ¿se dan estas condiciones?

 

Sábado, 22/08/2009

¿CUÁLES SON LOS CONTENIDOS FUNDAMENTALES DE LA ACCIÓN EVANGELIZADORA?

Lo que comunicamos es el evangelio de Dios, es decir, la Buena Noticia de salvación que implica bienaventuranza para los pobres, los que lloran y son perseguidos, libertad para los cautivos, limpieza para los leprosos, resurrección para los muertos…

El contenido de la comunicación, es pues, una oferta de vida radicalmente nueva, basada en la fuerza del Espíritu Santo. Comienza ya a ser operativa en el amor presente a los hermanos y que alcanza la “vida eterna”.

Una oferta vinculada a:

- La “memoria” de Jesús crucificado y, por tanto, a la memoria de todos los crucificados, humillados y vencidos de la historia; Jesús crucificado, vivió como vivió y tuvo una muerte calculada por decir lo que dijo, por actuar como actuó. Lo que nos salva es la vida entregada de Jesús (el Amor) que culminó en la cruz. Erróneamente nosotros buscamos la salvación en el dolor y no en el amor. El sacrificio es la entrega a la causa del bien, Dios nos ofrece plenitud, libertad, alegría… se complace en aquellos que buscan el servicio a la causa del Reino (por todos los que no cuentan).

- La esperanza que brota del Jesús resucitado y, por tanto, a la promesa de que la historia de este mundo nuestro está finalizada en Dios, que es quien tiene la última palabra.

La fe conecta, en tanto que “memoria passionis”, con esa gran asignatura pendiente de la historia que aparece cuando la realidad se contempla con los ojos de Dios: que todos los seres humanos –incluidos especialmente los crucificados de hoy y los humillados y vencidos de ayer, lleguen a ser sujetos y salvos.

Jesús vivió en la historia, de manera subversiva, cuando vemos la historia con los ojos de Dios sentimos la necesidad de vivir la pasión y la causa de los crucificados. Nuestra entrega debe mirar hacia los que están fuera; marginalidad, exclusión, desigualdades hirientes. Deben ser críticas ya que se vincula a la causa de los marginados. Hoy el progreso lleva a la extinción, a la marginación, a la exclusión. Por tanto nosotros, desde la mirada de Jesús debemos estar atentos a la llamada del más débil.

Se cuenta en una fábula, que se jugaba una partida de ajedrez en la que se enfrentaba un jugador llamado: “causa del bien” contra el otro llamado “causa del mal”. Iba ganando “causa del mal”, pero “causa del bien” no abandonaba, seguía luchando y concentrándose porque tenía cerca de su oído un enanito que le iba dando fuerzas para continuar. Este enanito es la “causa de los más pobres” el gran clamor del más débil.

La fe también está vinculada, en tanto que “memoria resurrectionis”, con la esperanza en el “amén” a todas las promesas de Dios, “amén” ya anticipado en el triunfo de Jesús sobre la muerte. Todos los clamores de los marginados serán sepultados por la resurrección de Dios o el triunfo final. No hay que crear falsos optimismos pues la historia nos muestra muchas veces el triunfo del mal. Queda la esperanza de que al final triunfará el bien. El sufrimiento derivado de la finitud de la creación y la palabra penúltima de todos los verdugos de la tierra serán sepultados en el amor de dios que tiene la última palabra para enjugar toda lágrima, superar toda contradicción, dar vida definitiva a los muertos y hacer que él sea todo en todas las cosas. Los cristianos nos debemos atrever a decir que los verdugos no tendrán la última palabra. Esto lo sabemos y lo afirmamos por nuestra fe. La fe cristiana tiene una radicalidad contrastante (el anuncio cristiano resulta incómodo).

Oscar Romero: “si no nos persiguen habrá que preguntarse el que nos pasa”.

En la fe así entendida como memoria y esperanza radica su “radicalidad contrastante”. Si transmitimos con fidelidad nuestra oferta, seguirá siendo escándalo intolerable para la lógica del discurso que vive de espaladas a la memoria del crucificado. Y será igualmente locura inadmisible para los “sabios de este mundo”, que sólo pueden esperar en las posibilidades deducidas del poder humano. Pero un escándalo y una locura que, para los que optan por ser pobres y se abren al horizonte indeducible de esperanza que genera el reino, se trueca en sabiduría de Dios.

La lógica de la fe es locura y escándalo.

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS AL MODO DE CÓMO EVANGELIZAR HOY EN EL CONTEXTO CULTURAL, GEOGRÁFICO…Y SIN PERDER LA PERSPECTIVA: DESDE LA FRAGILIDAD.

Hay que evangelizar desde la solidaridad universal con todos los pueblos y desde la opción decidida por los “de abajo”, por los pobres y oprimidos de la tierra. Este horizonte o perspectiva conferirá sin duda un “estilo” evangélico a la comunicación, marcará el “cómo” de la misma. Y hará que ejerza, en una sociedad radicalmente injusta como la actual, funciones de crítica social. Frente a la comprobada incapacidad que la razón ilustrada tiene para experimentar la injusticia del sistema, o para hacerse cargo de la parcela de lo real constituida por los débiles y marginados, los vencidos e incluso ya los muertos, la fe cristiana –que se remite, como a su fuente, a la historia de un inconformista crucificado- debe actualizar esa vertiente oscura e inquietante de la realidad social y conectar con su dolor y su fracaso, así como con sus justas esperanzas y positivas aspiraciones pendientes de realización. Y debe, al mismo tiempo, cuestionar críticamente el triunfalismo y bienestar de los más fuertes con todas sus justificaciones ideológicas carentes de verdadera universalidad.

¿Cómo tiene, entonces, que ser nuestra evangelización?

Irrenunciablemente profética, en primer lugar. Capaz de arrancar y plantar, destruir y edificar. Una comunicación cuestionante o no complaciente, que sabe, desde la memoria de la pasión, denunciar y desmitificar los códigos dominantes de valor que marginan y crucifican al justo. Y que sabe, al mismo tiempo, conectar, desde la esperanza en la resurrección, con las “asignaturas pendientes” de realización en la historia, proyectando arriesgada y utópicamente la realidad hacia un futuro de realización plena.

En segundo término, comunicación dialógica o realizada en diálogo leal, honesto, crítico y humilde con la realidad plural y laica de nuestro tiempo.

Diálogo leal y honesto, que supone tomar en serio la realidad con la que se quiere entrar en comunicación, a la que se quiere ofertar el mensaje creyente. Supone, por ejemplo, tomar en serio los desafíos que la modernidad plantea y sus mejores intuiciones y proyectos, pendientes de realización. O el policentrismo evidente del mundo en que vivimos, con su diversidad casi inabarcable de sensibilidades y culturas, con su exigencia consiguientes de “inculturación”.

Diálogo al mismo tiempo crítico, sobre todo con el mundo llamado moderno y desarrollado, en la medida que su bienestar y su progreso está edificado sobre la ruina humana de mayorías empobrecidas y marginadas. Diálogo crítico con los ídolos en cuyo nombre se generan y hasta justifican tantas desigualdades hirientes e injustas.

Pero diálogo siempre humilde, es decir, realizado desde nuestra propia identidad gozosamente asumida pero renunciando a todo falso dogmatismo, a la separación confesional orgullosa, viviendo los procesos de búsqueda con todos los que buscan, dejándonos evangelizar y enriquecer por aquellos a quieres ofertamos nuestra vivencia e interpretación de la fe.

Así, en diálogo, la palabra comunicada quiere ser palabra “mayéutica” –que pretende hacer emerger en el proceso de comunicación lo mejor de nosotros mismos, lo que más profundamente somos: “la revelación se da en la realización del hombre” (Torres Queiruga)- y pedagógicamente paciente, que sabe adentrarse en los “ritmos” propios de los procesos de maduración y sabe respetarlos y dinamizarlos.

Comunicación profética y dialógica. Tal vez, y dialectizando más: profética si dialógica, y dialógica si profética… Así se pone de manifiesto que la comunicación sólo será profética si se realiza en diálogo (en otro caso, más que profecía convendría hablar de diatriba que se limita a tranquilizar la conciencia de quien la hace o de discurso evanescente que sobrevuela lo real) y, a la vez, sólo habrá diálogo leal si se adquiere tonalidad profética (en otro caso, más que diálogo convendría hablar de paráfrasis complaciente de lo existente).

En diálogo, la comunicación de la fe sed convierte en lo que debe ser: oferta que el creyente, desde la experiencia de su fe, dirige con osadía evangélica a la libertad de quien quiera oírle. Oferta que para él representa un  “plus” de iluminación, significación y esperanza. Por eso la hace, confiando que puede enriquecer y fortalecer las respuestas humanas tanteantes y dirigir todo el inmenso esfuerzo de humanización y emancipación liberadora ya realizado o en vías de realización hacia la plenitud indeducible e insospechada de las promesas de Dios.

Para evangelizar hoy, hay que situarse siguiendo a Jesús, al crucificado y desde la fe en el resucitado. Es pensar en toda su vida que concluyó en la cruz. Los teólogos nos indican que si Jesús lo crucificaron fue porque vivió como vivió y algun otro también añade que porque comió con quien comió.

Hay que evangelizar siendo fieles a la vida de Jesús, a su espíritu, pero en el momento presente. Ser fieles seguidores de Jesús es la mejor forma de evangelizar. El seguimiento a Jesús tiene dos dimensiones:

. Cristológica (la vinculada a Cristo)

. Neumatológica (vinculada al espíritu)

a) Seguimiento desde la perspectiva Cristológica:

Hay que mirar al Jesús humano, al Jesús de la historia (varón, Galileo, del siglo I…), entrar en comunión con él y entrar en sus experiencias mortales. Toda la vida de Jesús es una dedicación al Padre para que su Reino se haga presente. Se hace patente en su forma de ver la vida, en su estilo y en su actitud, es decir como vive ante las leyes, el poder, los ídolos, los pobres…

Seguir a Jesús es mirar a Jesús y tener como referencia su vida. Amar como el amó. Perdonar como él perdonó. Pero no hemos de olvidar que somos personas históricas y nuestra historia cambia a veces muy rápida y radicalmente. Cuando nos situamos de espaldas a esa historia nos convertimos en sectas.

b) Seguimiento desde la perspectiva Neumatológica:

Hay que abrirse al espíritu que envía Jesús para que nos abramos a la realidad histórica que vivimos y podamos conectar con quien nos rodea, dando una respuesta en nuestros tiempos, ofreciendo algo inteligible, algo creíble, algo posible.

Hay que recuperar la historia de Jesús pero no para vivirla como él la vivió . No podemos encontrar explicitadas las formas concretas de la transformación al hoy. Para ello está el Espíritu Santo que nos ilumina para saber como vivir hoy el mensaje evangélico. Juan 16: Jesús nos dice que cuenta con el Espíritu

Desde la vida comunitaria y con el Espíritu reinterpretamos hoy día nuestras vivencias. Esto lo vivimos desde nuestro carisma: La vida de Nazaret ocupa el 91% de la vida de Jesús y tan sólo el 9% es su vida activa (Galilea). Nuestro carisma es vivir esa vida de Nazaret, recuperar esa vida oculta de Jesús. Esto es decisivo para saber lo que es ser pobre.

Hay que intentar que desde Nazaret el mundo cambie. Para ello es fundamental mirar hacia Jesús, ya que hemos interpretado la vida de Jesús al margen de la de Nazaret.

Jon Sobrino nos dice: Ser cristiano es seguir a Jesús. Por tanto desde su vida en Nazaret. El seguimiento de Jesús no es mimético. El Espíritu que nos ata a Jesús, al mismo tiempo nos desata y nos sitúa en un contexto histórico diferente (el que vivimos).

Pablo VI nos dice: No se puede evangelizar sin conocer los signos de los tiempos ( el Espíritu nos reenvía a los tiempos). Gaudium et Spes.

¿Y cómo evangelizar desde la fragilidad?: Lo podemos analizar desde dos lecturas:

a) Las actitudes a tener en cuenta en un mundo pluralista, laico, moderno…

b) Desde la fragilidad del mensaje o desde nuestra fragilidad como personas.

Jesús evangelizó desde su condición de servidor, de pobre, renunciando al ejercicio del poder que se impone (encarnación desde abajo o quenótica). Fue pobre en todos los sentidos. El gran reto de hoy es construir una Iglesia pobre y para los pobres. La pobreza de Jesús la analizamos desde:

1º.- Status de pobreza.

2º.- La presencia de la pobreza en el mensaje.

3º.- Su acción por los pobres.

1º.- Status:

• Nacimiento:

En Lucas 2, 6-7, encontramos: Jesús nació en un pesebre, fuera de la ciudad .

• Anuncio a los pastores:

Lc. 2, 8-11: En aquel momento, los pastores, eran los más despreciables y a ellos fue el primer anuncio del nacimiento.

• Nazaret:

Era una pequeña aldea de unos 1500 a 2000 habitantes. En la actualidad dicen que unos 400. Lo importante es que fue en una aldea donde vivió.

• Presentación en el templo:

En Lc.2, 22-24, dice: llegado el tiempo de la purificación lo llevaron al templo y ofrecieron un par de tórtolas (en el Levítico 12, 6-8, podemos leer que este signo era para aquellos que no tenía poder adquisitivo).

• Jesús se presenta como el hijo del carpintero (Tékton):

Ser carpintero suponía ser un obrero manual (chapuzas, manitas) que iba por las casas. Era estar en un status social muy bajo.

 

Domingo, 23/08/2009

¿EN QUÉ DIOS CREEMOS?

Para encontrarse con Dios hay que mirar a Jesús ya que Dios se ha manifestado a través de Él.

1º.- ¿Fue pobre Jesús?

Datos biográficos:

• Jesús fue artesano y campesino: G. Lenski, nos habla de la teoría de estratificación de los pueblos. Había una gran distancia entre alta y baja sociedad. También entre las personas que componen la baja sociedad, hay estratificación, ya que los campesinos están incorporados en este nivel pero cuando se quedan sin tierras, deben pasar a ser jornaleros y es un nivel más bajo. Junto a este último nivel se encuentran también los mendigos, los esclavos y las prostitutas (“ptochós”).Esta población carecía de bienes para cubrir las necesidades más básicas. Jesús se situó en el escalón más alto de la clase baja (“pénes”), por tanto, a nivel familiar, las necesidades básicas las tenía cubiertas, aunque debía seguir esforzándose y trabajar para mantenerse. Cuando Jesús se refiere a los pobres, se refiere a los “ptochós”. Jesús por el hecho de vivir con su familia se esforzaba mucho para poder vivir.

Según nos cuenta Theissen: cuando Jesús sale de Nazaret y visita los pueblos de Galilea para difundir el mensaje del Padre, adquirió el status de “carismático itinerante”, es decir, elige una forma de vivir desinstalada y errante, totalmente despojado de bienes, sin nada que tener que declarar. Meier afirma: “abandonó su medio de vida y lugar de origen, se convirtió en “desocupado” e itinerante” (del libro: Un judío marginal).

• Aparece siempre rodeado de un pueblo sencillo: Jesús no se rodeó de personajes dirigentes, nobles o de la clase superior. No hay escritos de que Jesús pisara las grandes ciudades de Galilea. El optó por los pueblos. Cuando escoge a los 12 apóstoles, escoge a personas sencillas del pueblo. Se sabe que cuatro de ellos eran pescadores (Pedro, Andrés,), otro publicano y al menos otro, muy probablemente “zelota” (Simón, era muy celoso de la defensa de la ley, de la gente más baja y de los sicarios), quizá entre los otros 6 pudo haber algún personaje importante pero no consta en los escritos.

Parece ser que también hubo mujeres entre sus seguidores y que estas si tenían una cierta importancia económica ya que parece ser eran las que daban el apoyo económico y alimentario en sus desplazamientos.

• Jesús muere fuera de la ciudad: Jesús muere alejado de la ciudad como los apestados y marginados. La cruz era un suplicio inflagante. Muere como maldito de Dios (Gál. 3, 13; Dt. 21, 23). Como dice elocuentemente Meier, “en la visión romana, Jesús sufrió la espantosa muerte de los esclavos y rebeldes; a los ojos de los judíos cayó bajo el rigor de Dt. 21, 23: “Dios maldice al que está colgado (de un árbol)”. Para ambos grupos (romanos y judíos), el proceso y la ejecución de Jesús hizo de Él un marginal de un modo atroz y abominable.

Jesús pudo experimentar, antes de morir la ausencia o la no intervención de Dios: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? El amor de Dios también se manifiesta a través de su ausencia para manifestarnos que somos nosotros los que debemos actuar.

2º.- Jesús se comprometió con los más pequeños, los pobres, los excluidos, mediante su mensaje centrado en el Reino de Dios.

Jesús nos ofrece la salvación, el reino de Dios, la realización del desenlace de este mundo. La explicitud de nuestra vida. Se hace presente allí donde hay amor, donde hay paz, donde hay justicia. El proyecto que tiene Jesús con nosotros es que seamos instrumentos.

El primer acto de Dios fue la creación como realización del proyecto salvífico del Reino de Dios. El Reino de Dios es liberación de todo lo que estigmatiza: dolor, división, pecado o muerte; es la liberación de la vida, de la gracia de Dios. Se expresa significativamente en Buena Noticia para los pobres.

• Hay 4 proclamaciones programáticas de Jesús:

1ª.- Jesús en la Sinagoga:

Jesús lee: Isaías 61: “el Espíritu de Dios está sobre mí”….

2ª.- Jesús habla a los enviados de Juan el Bautista:

Mt. 11, 4-6 y Lc. 7, 22-23: “eres tu o hay que esperar a otro. Id y contadles lo que habéis visto y oído…y a los pobres se les anuncia la Buena Nueva”.

3º.- Las Bienaventuranzas:

Lucas nos habla de pobres, en cambio Mateo habla de pobres de espíritu. Mateo escribió su evangelio 70 años después de la muerte de Jesús, por lo que puede haber datos que no reflejen realmente las palabras que Jesús dijo. Por ejemplo: “Id y bautizad en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” esto es improbable que sucediese así dado que en los primeras comunidades tan sólo se bautizaba en el nombre del Hijo. Se ha iniciado el Reino de la Justicia. Nuestra tarea es que los pobres se sientan “Bienaventurados”. En Mateo: Bienaventurados los pobres de espíritu significa una humildad radical; es decir, experimentar una plenitud que no puedo alcanzar por mí mismo y me pongo confiadamente en las manos de Dios, que es el que me puede salvar.

No llegamos ni amamos como deberíamos amar, confiamos en las posibilidades de que Dios pueda hacer lo que yo no puedo. Esto es fuerza de comprensión y que me lleva al diálogo (no me cierro con mi verdad) y me siento prójimo con los que piensan de forma diferente. Nos aleja de Dios el sentirnos superiores. La pobreza de Espíritu nos conduce a olvidarnos de nosotros mismos lo que es el mensaje central del Reino de Dios. Perdiéndonos nosotros, ganamos el Reino de Dios.

4º.- Obras de misericordia:

Nos refleja la situación de los que carecían de todo. Mt. 25, 31-46: “tuve hambre y me disteis de comer”…

• Jesús y sus parábolas:

De las 38 parábolas de Jesús, 21 hacen referencia a los pobres.

• Jesús y su vida:

No sólo en el mensaje sino también en su vida se manifiesta el mensaje de la opción por los pobres.

• Los milagros de Jesús o mejor los clamores del Reino: La sanación es un acto liberador para el pueblo excluido. Estos signos van destinados para los más pobres.

• Las comidas de Jesús: Jesús fundó una comensalidad abierta y comunitaria. Sentó a los excluidos. Las comidas no respetaban las normas establecidas de: Honor (todos estaban invitados, especialmente los pobres), Pureza (alimentos que se consumían) y Patronazgo (son los niveles sociales). En Israel el comer juntos era una comunión con Dios y se le daba mucha importancia.

• Forma de situarse ante el templo o culto: Jesús expulsó a los mercaderes tal como en el antiguo testamento se reflejaba en los textos de Isaías 1 y Jeremías 7: “cueva de bandidos”. Esta denuncia es de un vigor que no se da hoy día. El criterio del verdadero culto es la solidaridad con el próximo. Jesús se hizo pobre para liberarnos de la pobreza injusta y elevarnos de categoría, lo que denominamos “Proclividad hacia abajo”. Jesús nos invita a vivir así. Seguirlo es vivir con los que están abajo.

 

Lunes, 24/08/2009

Jesús se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. Se sumerge en la causa tomando la condición de esclavo. A esto se le conoce como

EL PROCESO QUENÓTICO DE JESÚS (de rebajarse):

• Cristo posee un plus de fuerza salvadora.

• Se sumerge en la tragedia humana. Desde abajo.

• Cristo emerge desde esa condición para que se pueda alcanzar la plenitud.

1º.- Jesús está lejos de sacralizar la pobreza, se sumerge en ella para tratar de superarla (se despojó, se humilló, cargó con el pecado). Pero por eso Dios le exaltó. Jesús nos libera de lo negativo que hay en nosotros. La promesa es que al final no habrán ya, ni llantos ni lágrimas… habrá una plenitud.

2º.- Jesús invitó a sus discípulos a seguir sus huellas y a solidarizarse con la causa de los pobres. Nosotros estamos invitados a lo mismo, a generar un ecumenismo universal para combatir el sufrimiento injusto. Para llevarlo a cabo debemos ir despojados de todo, la Buena Noticia se expresa en el núcleo central del evangelio que es hacernos próximos a todos aquellos tirados en la cuneta. Jesús nunca contesta a ¿quién es el prójimo? ya que lo importante para Él está en: “de quien me hago yo prójimo”. Esto supone siempre el evangelizar desde la fragilidad

Visto desde el pasaje de las tentaciones: Presentes en los tres evangelios sinópticos. Sólo hacemos referencia a la segunda y tercera tentación.

2ª tentación: El prestigio.

A Jesús se le propone un signo de legitimación como Hijo de Dios. Todo el mundo le exigía a Jesús signos de ésta legitimización. Él nunca lo hizo. El no estaba para deslumbrar a la gente y hacer que cayesen rendidas a sus pies. Un ejemplo de estas exigencias lo podemos ver en la película: “Bajo el sol de Sadam” en la que se le pide a un sacerdote amigo de la familia que sane al hijo y este se encierra en la habitación, se arrodilla y se dirige a Dios exigiéndole que lo sane dada la vida de compromiso que él ha llevado como sacerdote. En cuanto se da cuenta de lo que acaba de decir rompe a llorar.

La Iglesia debería estar preocupada por estos prestigios que pretende: los más listos, los más sabios, es decir, el triunfalismo eclesial. Jesús rechazó todo esto en su vida.

3ª tentación: el poder.

Jesús lo rechazó claramente. Se niega a ser idólatra, a postrarse ante sus pies. Sólo a Dios se adora. Jesús nos invita a realizar el servicio desde la fragilidad, desde la quenosis, sin un poder impositivo, sin exigencias, invitando personalmente a cada uno. Jesús contó con la libre invitación a cada uno y su disposición voluntaria. La persona no puede salvarse a la fuerza, requiere de su libre participación.

Todos pensaban que el Mesías sometería a las fuerzas del mal. Frente a ese Mesías está Jesús que invita a forjar el propio destino desde el sufrimiento, el dolor, la fragilidad, dando lugar a lo que conocemos como: antimesialísmo de Jesús (rechazo al poder). Nuestra esperanza está basada en la esperanza de Jesús que pasó por la cruz. Se trata de poner nuestras posibilidades a la causa del bien. Frente a nosotros no cuenta Dios porque no quiere contar más que con la fuerza del propio amor. La evangelización supone despojo del poder. Hay que evangelizar desde la sencillez, desde la bondad.

En la novela de los hermanos Karamazov de Dostoievsky, en el capítulo del Gran Inquisidor podemos leer la conversación entre el propio inquisidor y Jesús y de esto entresacamos las siguientes ideas referidas a la tentación del poder: … Se suprime la libertad para hacer felices a las personas…. … Hemos corregido tu obra (la de Jesús) fundada en base al milagro, el misterio y la autoridad…. … Jesús no responde verbalmente a estas interpelaciones, tras un largo silencio, tan sólo le da un beso. Al Inquisidor, este beso, le abrasa el corazón. Libera a Jesús pero continúa haciendo uso de su poder.

¡Evangelizar reclama una Iglesia pobre y de los pobres!

• Iglesia de los pobres:

Para Ellacuria (amigo de Jon Sobrino): La Iglesia de los pobres es un dogma esencial de la Iglesia. Es algo constitucional (teóricamente está claro) pero cuesta mucho aceptarlo y mucho más vivirlo. La Iglesia es Santa, Católica y Apostólica de los pobres. El lugar desde donde pensamos, influye en nuestra forma de pensar:

• Desde qué lugar social

• Desde qué lugar humano, de género…

Para interpretar la fe, es fundamental el lugar social desde donde se lee, desde donde se escribe o desde donde nos situamos. La Iglesia que se piensa es la que se genera desde los pobres. Estos, no son los destinatarios preferentes sino los que generan la forma de hacer Iglesia. Son el cauce del Espíritu. La Iglesia se configura desde ellos.

• Iglesia pobre:

La Iglesia que se despoja de los bienes materiales y del poder impositivo.

De bienes materiales:

En la encíclica “Sollicitudo rei socialis” de Juan Pablo II, en el párrafo 31, podemos leer: ...“una Iglesia pobre se despoja de los bienes materiales, del poder impositivo a la hora de evangelizar. Renuncia implícitamente a las formas impositivas del poder social”… ¿Tiene sentido hablar de palacios arzobispales, de acumular riquezas…?

Despojarse del poder impositivo:

La Iglesia debe estar despojada del poder impositivo a la hora de hacer presente el mensaje del Reino. Hay que superar el “modelo de cristiandad” que está en relación directo con el poder. Se puede volver a mencionar el capítulo del gran Inquisidor de la novela de Dostoievsky.

Preguntas para la reflexión en grupo:

1ª.- Ante el desafío de la injusticia reinante, ¿qué pasos se nos ocurren que deberíamos seguir dando, a nivel personal y a nivel de fraternidad, para evangelizar con mayor fidelidad, tal como lo hizo Jesús?

2ª.- Ante el desafío de la injusticia, ¿qué pasos debería dar en su conjunto? ¿Cómo participar, activamente nosotros, hacia una Iglesia pobre?

 

Martes, 25/08/2009

LOS NUEVOS DESAFÍOS QUE BROTAN DEL SISTEMA IDEOLÓGICO Y QUE DEMANDAN UNA EVANGELIZACIÓN DESDE LA FRAGILIDAD.

Vamos a plantear aquellos subsistemas ideológicos o culturales que configuran el mundo occidental desarrollado y en concreto lo que se refiere a España.

El desafío cultural se expresa en crisis de fe tanto a nivel religioso en general como en el cristianismo: Dios y la razón, Dios y la ciencia, Dios y nuestra fe, es decir, Dios y el ser humano. Este desafío cultural de la modernidad y postmodernidad, plantea que Dios nos roba la felicidad humana y que de Dios no pueden venir noticias buenas sino malas.

Desde la fe, el problema es cómo afrontar ese pluralismo cultural y religioso.

I.- Crisis de fe que generan el “pluralismo cultural” y “pluralismo religioso”:

La pastoral de los obispos vascos de 1994 nos habla de que muchas personas de nuestra sociedad viven al margen de Dios, de la indiferencia religiosa que impregna la cultura dominante… En contraposición a este movimiento también se vive un “revival religioso” en nuestros días.

La crisis no solo es de la fe cristiana sino también de la religiosa. La religión ha sido superada hoy y se tiende hacia una espiritualidad laica. El cristianismo que ha impregnado la cultura del viejo continente está pasando por una fuerte crisis.

Las diferentes etapas por las que discurre la crisis son:

1ª.- Crisis: Generada por la razón moderna ilustrada.

Está caracterizada por la exigencia de autonomía del ser humano frente a Dios. Viene derivada de la sospecha de que Dios chupa la energía de la humanidad e impide que el ser humano se tome en serio su responsabilidad frente a la historia. Esta crisis se concreta en Agnosticismo (no querer tener conocimiento de Dios), ateísmo (sabe que no existe y el por qué) e indiferencia (la cuestión de Dios no aparece en el horizonte de la persona).

En estos posicionamientos coinciden muchos pensadores (denominados “maestros de la sospecha”) como Feuerbach: “no es Dios quien crea al hombre sino el hombre quien crea a Dios”. Marx dice: “la religión inhibe al ser humano de su responsabilidad histórica”. Para Nietzsche: “Dios es un espía intolerable que impide que vivamos tranquilos y en paz”. Para Freud: “La religión es fruto del miedo. Situarnos frente a la realidad presupone ser adulto y el ser humano no puede.

Por tanto si hoy queremos evangelizar hay que tener en cuenta la influencia de estos pensamientos de los que la sociedad se encuentra impregnada. Hoy en España esta crisis de fe que nos genera la modernidad ilustrada está muy presente.

2ª.- Crisis: Cultura postmoderna.

La posmodernidad plantea cuestiones nuevas que no aparecen en los clásicos de la modernidad.

• Instalarse en la inmanencia proponiendo la cultura de la intrascendencia.

• Recurso de la diversión. Se vive solamente el presente. No existe el mañana.

• El consumismo.

• El paso del objetivismo al relativismo: todo vale, vale solamente lo que yo pienso, se corta el diálogo.

• El individualismo hedonista, narcisista.

3ª.- Crisis: Pluralismo cultural y religioso.

Se nos achaca de una especie de integrismo, todo lo resolvemos desde la fe y no aceptamos otros saberes autónomos. Esto es fuente de muchos conflictos. Hoy estamos en un mundo sumamente plural (aldea global), hemos aproximado culturas muy distantes. La emigración ha cambiado los patrones culturales.

Hoy se precisa una religión inculturada. Ninguna cultura debe monopolizar la expresión de nuestra fe. Todo esto supone la aparición de un nuevo paradigma o modelo de interpretación. Estos modelos de inculturación solo se abordaban entre los que ejercían las misiones, España hoy es un país en misión. No se puede evangelizar de manera creíble si no se tiene en cuenta el momento actual.

Hay que tener en cuenta el diálogo interreligioso: A nivel teológico y a nivel práctico: como convivir, como enriquecerse, como dialogar…

II.- Estrategias de respuesta ante los desafíos.

Ante los desafíos que como cristianos se nos presentan, podemos responder de diferentes maneras:

1.-A los desafíos de la modernidad y postmodernidad.

• 1ª manera de responder:

No hacer caso al desafío.

Con una postura de intransigencia.

Atrincheramiento cognitivo. No al diálogo.

Firmeza ante nuestras ideas y convicciones.

Ignorar. Mantenerse al margen.

• 2ª manera de responder:

Hay que negociar (proceso de negociación cognitivo, entrar en el “pasteleo”).

Incorporar lo nuevo para ofrecer algo significativo (posición difícil de mantener y justificar).

• 3ª manera de responder:

Necesidad de diálogo.

Hay que escuchar los hechos.

Acoger lo que puedan enseñarnos sobre nuestros propios fallos.

Diálogo crítico, sincero, abierto, humilde, sencillo…

No se trata de negociar sino de descubrir signos a través de los cuales el Espíritu nos habla hoy (profetas que vienen de fuera).

Como conclusión podríamos aportar: Hay que evangelizar escuchando. Esto no significa que estemos en lo cierto. No podemos pretender tener la totalidad de la verdad. Nuestras convicciones siempre se pueden mejorar. La fidelidad requiere una redefinición continua.

2.- Al desafío del pluralismo cultural y religioso:

Pablo VI en “Evangelii Nuntiandi” señalaba: “El evangelio de Jesús es independiente a las culturas. Las diferentes culturas plantean diferentes formas de interpretar la religión. Por tanto existe la necesidad de conexión con las diferentes culturas: La inculturación de la fe implica necesidad de dialogo. El diálogo interreligioso es uno de los que más preocupa a nivel teológico, religioso, cultural…

Las posiciones con las que nos podemos encontrar serían:

Exclusivismo (eclesiocentrismo: “fuera de la Iglesia no hay salvación”).

Inclusivismo (reconoce los diferentes caminos de salvación. Fidelidad a la conciencia ética), fue el alma del Vaticano II. De todas maneras en algún ámbito se entiende como prestamos de la Iglesia Católica.

Pluralismo:

Pluralismo igualitario: todas las religiones son iguales. Se puede caer en el relativismo de todo cabe todo vale.

Pluralismo asimétrico: Muy desarrollado por el profesor Torres Queiruga: se admite la existencia de caminos diversos, el cristianismo seria un camino significativo pero reconocemos que las otras religiones pueden enriquecernos.

III.- Como evangelizar teniendo presente el sistema político-jurídico:

Tenemos la necesidad de:

Clarificar si la fe cristiana debe incidir en la vida pública o ser privatizada.

Si debe de incidir, ¿cómo lo debe hacer?

1º.- Fe pública o fe privada: La fe solo en el ámbito de lo privado (de las relaciones interpersonales). La izquierda suele decir que la fe cristiana debe ser moderada pero no incidir en la vida pública; la fe ha de ejercitarse en el ámbito de lo privado. También desde las posiciones conservadoras piden que la fe quede en el ámbito d lo privado, sobre todo cuando supone crítica a lo público.

2º.- Incidencia pública de la fe (“teología política”: Metz y otros autores): La modernidad ilustrada intuyó que la fe religiosa puede prestar un gran servicio: la acepción a los pobres, a los que sufren… es la gran aportación de la fe frente a la tendencia del mundo moderno de dejar fuera a parte de la población. Es claro que la fe cristiana no puede dejar de tener incidencia ya que los cristianos son los seguidores de aquel que se comprometió en su historia y fue crucificado.

La cuestión es saber cómo incide:

Negativamente.

Superando el concepto de “cristiandad (hacerse presente marcando el paso)”.

Lo que se ha de asumir es:

El respeto a los diferentes saberes. Los diferentes campos del conocimiento, la bioética… Con el paso del tiempo se van descubriendo cosas que obligan a ir cambiando el pensamiento o el razonamiento.

Necesidad de respetar las reglas de juego de la verdadera democracia. Nos encontramos en una sociedad no confesional, en un estado neutral, no incorpora de manera coactiva la religión.

No se trata de abdicar de nuestras creencias, es hacerlas presentes en nuestra historia.

Sin necesidad de imponerlas y de hacerlas obligadas para otros.

Preguntas para la reflexión en grupo:

1ª.- En relación con el necesario diálogo con el sistema ideológico y cultural,

a) ¿cómo valorarías el diálogo que se está manteniendo hoy por la Iglesia?

b) Indica el por qué de tu respuesta.

2ª.- En relación con el necesario diálogo con el sistema jurídico-político,

a) ¿cómo valorarías el diálogo que se está manteniendo hoy por la Iglesia?

b) Indica el por qué de tu respuesta.

 

LA ÚLTIMA

Si muero,

dejad el balcón abierto.

El niño come naranjas.

(Desde mi balcón lo veo).

El segador siega el trigo.

(Desde mi balcón lo siento).

¡Si muero,

dejad el balcón abierto!

Federico García Lorca

Detalle de la ermita – mezquita de la Xara, en Simat de la Valldigna (Valencia). En su origen fue una mezquita y con la expulsión de los moriscos se reconvirtió en ermita dedicada a Santa Ana. Conserva el muro de la quibla y el mihrab.

 

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