Hoja Informativa - Nº 210

PRESENTACIÓN.

Dentro de los días de Navidad llega un nuevo número de la Hoja Informativa.

Se presenta en esta Hoja Informativa. una oportuna reflexión sobre la Navidad de J. I. González Faus (responsable académico de cristianismo y Justicia. Barcelona).

Herminio, de la fraternidad de Valencia, nos cuenta sus vacaciones de este verano dedicados al servicio de una parroquia en Venezuela, dentro de la sección “En Marcha” con ello nos facilita que vayamos conociendo un poco más la realidad que vive año tras año en ese país.

La Fraternidad Internacional continua con sus trabajos de preparación de la asamblea del año 2006 y, del último boletín internacional hemos extraído el mensaje que realizaron desde Tanzania.

Y “Desde lo Cotidiano” Amparo Moreno, nos muestra una pequeña pincelada de su vida diaria.

En “la última”, el poema “Sueños de Navidad” de Francisco Clemente Rodríguez, extraído de su libro con otra luz.. Con otra mirada, completa este número de la hoja informativa.

 

REFLEXIÓN.

¿QUE HACER CON LA NAVIDAD?

 

Desde hace años nuestras navidades suelen transcurrir en un clima donde se mezcla un fondo de añoranza con una forma de despilfarro consumista. Añoranza porque, si algo pudo tener la navidad bueno para todo el mundo, era esto: es “la fiesta de lo Humano”. De la realidad de lo humano. Este significado valía para los creyentes y no creyentes, aunque luego lo explicaran de modos diversos.

Pero si algo caracteriza culturalmente hablando a nuestras celebraciones navideñas actuales parece ser la falta de calidad humana. De ahí la añoranza que dejan a veces y que, personalmente, creo que, cuando se da, es lo único que queda de cristiano en nuestras navidades.

En su origen, la navidad alcanzó esa enorme popularidad de que ha gozado porque transmitía de que hay algo divino en lo cotidiano. Ese mensaje se expresaba popularmente en letras de muchos villancicos: la Virgen que lava y tiende la ropa o Dios entre el buey y la mula o José que enciende un gran fuego y los Ángeles cantan. Esta conjunción de lo divino y lo cotidiano era el anuncio de una buena noticia: “ha aparecido la humanidad y la jovialidad de nuestro Dios”. Por eso se añadía con frecuencia, en muchos villancicos, una invitación a descubrir ese regalo: “venid”, “vamos a ver”, “asómate a la ventana”…

Este descubrimiento de la divinidad de lo humano tiene cierto carácter de revelación y por eso de be de ser breve. Incompatible con que, ya a primeros de noviembre, el Corte Inglés ponga grandes carteles de “Buenas Fiesta” que solo quieren significar “Buenas Ventas”. Por eso, en la forma actual de las navidades late cierta añoranza de aquella experiencia porque, hoy, por muchos villancicos que cantemos, el mensaje está falsificado: ahora se nos dice que hay algo divino en el consumo desenfrenado. Y la invitación no es que vayamos a alguna cueva, sino que vayamos a los grandes almacenes o a algún portal de Internet donde se podrá comprar más cómodamente. Con frecuencia, por eso, las navidades dejan cierto regusto de malestar y añoranza. Y aun eso, solo allí donde queda una cierta conciencia humana no averiada que sigue añorando ese valor divino de lo humano.

Porque el mensaje de la navidad, en su sencillez aparente, no deja de tener sus precios para pagar. La falta de hospedaje sigue siendo dura, la cueva sigue siendo la cueva, el parto sigue siendo parto… y, en definitiva, al día siguiente de la venida de Dios a este mundo, la liturgia cristiana conmemora el primer mártir de su historia (san Esteban), apedreado por sus palabras libres y sus críticas al sistema religioso.

Y tres días después del nacimiento celebrará el asesinato de todos los inocentes, que sigue siendo un rasgo horrible de este mundo visitado por Dios: los innumerables inocentes victimas de la pasión de los poderosos o de la avaricia de los muy ricos. Parece entonces como si, al entrar Dios en la historia, ésta no cambiara ni se convirtiera en un cuento de hadas, sino que sigue siendo la dura y cruel historia de siempre.

Y sin embargo la historia sí que está cambiada: porque, después de haber convivido con Aquél que nació en Belén hace veinte siglos, los suyos enseñaban: si nos amamos bien entre nosotros, le amamos a Él. Por que Dios se hizo hombre para que le busquemos entre los hombres y no en los templos: que estos podrán ser necesarios para nosotros, pero no para Él.

Y el domingo siguiente de Navidad, la liturgia celebra como fiesta “la sacralizad de la familia”, concretada en una familia pobre, de una ciudad ignota, que nunca fue celebrada por la belleza de sus miembros ni la suntuosidad de sus moradas ni la altura social de sus componentes: una familia históricamente anónima. Pero en la que parece ser que hubo esa

entrañabilidad y ese respeto en la intimidad que todos los seres humanos añorarían para sus

familias. Otra vez la intuición de la sacralizad de lo entrañablemente humano. Que es lo ausente de nuestras navidades.

Al parecer su verdadero sentido, el legado de nuestras navidades ya no parece ser la paz, sino el frenesí o el desenfreno. Y al final, acabamos deseando que se acabe pronto, para volver a lo cotidiano. Huelga decir que, en este contexto, los lenguajes específicamente religiosos de “Encarnación” o de venida de Dios a esta tierra y a esta historia, acaban sonando a puros mitos vacíos.

¿Qué hacer en esta situación? Me pregunto seriamente si la Iglesia, que antaño supo cristianizar una fiesta pagana de nacimiento del sol, no debería hoy proceder al revés. Desapareciendo de toda la parafernalia falsificadora de la Navidad y recomendando a sus fieles (no mandando, porque esto hoy no sirve para nada) que precisamente en estos días busquen con fuerza una desaparición de toda esa publicidad callejera, en marcha hacia la interioridad y una huelga solemne de consumo que acabe obligando a los que “nos venden la moto” a montarnos la cosa de otra manera más humana y menos aparente. Seguramente no se conseguirá nada. Pero queda el consuelo de la máxima latina: “In magnis voluisse satis est”. En las cosas grandes ya es algo haberlo intentado.

José Ignacio González Faus

 

EN MARCHA.

TIEMPOS DE REINO

 

Hago la síntesis de estos días, de este tiempo que vivimos en Venezuela, tiempos de Reino, de mucha esperanza, de alegría popular y de no pocas cruces pesadas. Poco a poco vamos

sistematizando el caminar en medio de este pueblo de Dios.

Comienzo por el hoy, día 8 de Noviembre, a las 10 p.m. cuando acabo de llegar de los calabozos de Guaiparo, visitando a tres jóvenes de la comunidad, detenidos y uno de ellos, de 15 años, golpeado terriblemente. Les acusan de haber robado un celular (Móvil). El menor almorzó en la casa, le di para que comprara los tikes para el transporte. En la tarde va con otros cuatro al curso de albañilería y sucede esa historia.

No me da pena decir que algunas veces me siento muy cansado mentalmente, la realidad de

estos jovencitos, la del barrio en general es muy fuerte. Es agresiva, es hiriente. Este muchacho siempre se guarda una carta debajo de la manga, la de la desconfianza, la de no ir de frente y estar en guardia continuamente. Es su mecanismo de defensa ante tantas agresiones recibidas. A muchos de ellos les golpea el abandono, han sido ignorados desde chiquitos.

Hemos celebrado las elecciones para gobernadores y alcaldes de Venezuela. Los resultados han sido, una vez más, un apoyo definitivo al Presidente Chávez. Sólo dos gobernaciones han quedado en manos de la oposición. Es una marea roja. Este pueblo es consciente de que por fin se le respeta. Hay muchas necesidades, desempleo, inseguridad, y los hospitales ni qué decir. En el Raúl Leoni de Guaiparo te puedes infectar por el estado de suciedad, de abandono. Y no hay nada, nada de nada., mil problemas…pero el pueblo se siente acompañado, se ve en un camino de superación y dignidad. El proyecto que vivimos va más allá de la persona del Presidente. Hay cambios que son irreversibles, que no tienen marcha atrás. Y ahora la responsabilidad es mayor: el reto es cumplir a cabalidad la misión que le ha dado el Pueblo soberano.

La oposición está sin rumbo. En los últimos años esa oposición ha sido una vergüenza: jugando a la ruina del país, destruyendo sus riquezas, provocando el caos, golpes de estado,

paralización de la industria petrolera, financiada por USA, apostando por el terrorismo y la

guarimba (movilizaciones en la calle). La mayoría de esos supuestos dirigentes de oposición están en Miami. Y lo triste es que la Jerarquía eclesiástica se alió con esta gente, y fue su vocero, en contra de los sentimientos y de la postura del pueblo.

Insisto en que el proyecto político del momento que vivimos tiene la base y el sustento de solidaridad, de espíritu, de religiosidad. Todo apunta hacia el grupo, los proyectos de desarrollo, los de educación, la economía, las leyes de tierras…todo, todo lo que se proyecta tiene en la mira al pueblo organizado, la comunidad es la protagonista, pero una comunidad que se siente fuerte, unida, hermanada. Nadie le había presentado a este pueblo tal espiritualidad. Es bueno que aprendamos en las iglesias de cómo este hombre, el hoy Presidente, tiene esa veta profética por la paz, por la integración, por el sentido de solidaridad entre los pueblos. Las bases de la Iglesia sí han entendido el mensaje. Es la religión de la calle, es la religiosidad del mundo, la secularidad concreta desde el Dios de Jesús, amigo de la utopía del pueblo a las orillas del lago o en escalar la montaña de las bienaventuranzas.

Estamos preocupados porque no acaban de bajar a la realidad los proyectos que presentamos: 670 solicitudes de préstamos y créditos por valor de 3.500 millones. Cuando Herminio se regresó a España en Agosto pasado, se llevó el proyecto de la construcción del templo de la Comunidad cristiana San Juan Bautista de la Salle de la UD-104. Hizo gestiones ante la Conferencia Episcopal Española. Hoy, día 9 de Noviembre, la administradora de la diócesis nos ha comunicado que les llegó la cantidad de 10.950 dólares para ayuda de la construcción del templo. Mandaron 9000 euros que al convertirse en dólares equivale a esa cantidad. Viene a ser traducido en bolívares unos 28 millones de bolívares, casi 29. Una buena ayuda que junto a lo que llega de otras comunidades solidarias como la Fraternidad de Foucauld de Valencia nos permite mantener algunos de los proyectos de la parroquia. Herminio está en España y se siente más solidario con este pueblo que muchos que están aquí.

Hemos llegado a 67 personas que están almorzando en el proyecto del comedor popular de la parroquia. Esta sí es una realidad concreta. Personas que no almorzaban, que comían mangos verdes, a esas personas mayores, a los jovencitos les llegó la comida. Está funcionando el comedor popular. Tres personas cocinan, hacen la compra y a los que no pueden venir al comedor por edad o enfermedad, hay vecinos que le llevan la comida a su casa. Estamos muy contentos.

Queremos centrarnos en el proyecto PARAMACONI, que Herminio conoce. Niños hay por demás, y aunque la mayoría está escolarizado todo es un poco suave. Si el niño no va, no pasa nada. Son niños del barrio, descalzos, todo el tiempo en la calle, precoces, abandonados por sus madres en cuanto atención se refiere. Además de los niños, necesitamos atender a las jóvenes madres, hoy más perdidas que sus niños. Atención y acompañamiento: pedagógico, psicológico, personalizada la relación. Madres que se estimulan y se superan. Orientación de pareja, de familia.

Además de Paramaconi, pensamos en la 107 (Barrio nº 107) y en el barrio de Delicias. En cualquier de estos lugares trabajaríamos para conseguir unos locales de y para la comunidad. Cada día hay más personas indigentes en las calles de San Félix. Desde hace más de un año un grupo de mujeres está sirviendo un desayuno los días martes, a las 7 a.m., cerca del mercado de San Félix. El objetivo es conseguir una casa donde los indigentes puedan asearse, cambiar de ropa, una alimentación a concretar, ser atendidos cuando lo necesite su salud.

En esta espiritualidad de acogida, confesamos que los indigentes son hermanos nuestros, que ellos son la cara del Dios pobre y que en ellos Jesús encarnado nos habla e interpela. La solidaridad será el alma de este proyecto y desde ahí, buscaremos en otras instancias ayuda

y colaboración.

Matías Camuñas

Párroco de S. Buenaventura. S, Félix (Ciudad Guayana).

 

FRATERNIDAD INTERNACIONAL.

Mensaje del Equipo Internacional de la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld, desde Arusha

(Tanzania), julio 2004

 

¡Hermanos y hermanas de todas las fraternidades del mundo!

 

Nuestro Equipo Internacional (EI) se reunió en Arusha, Tanzania, del 23 al 31 de julio de 2004 para preparar “Arusha 2006”, o sea, la próxima Asamblea General de la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld. A través de este mensaje deseamos mandar un saludo a todos.

Nuestra reunión anterior fue en Benedikbeuern (en Alemania) y ahora nos hemos reunido ocho participantes: Fidaa, de Líbano, representante del Mundo Árabe, Patricio, de Argentina, representante de América, Moing-Jun, de Corea del Sur, representante de Asia, Marianne, de Alemania, coordinadora general, representante de Europa. Nos acogieron Jean Chris y Charlotte, de la República Democrática del Congo, representantes de África. Además contamos con la presencia del padre Josef, de Alemania, nuestro sacerdote consejero y del padre Adrian, sacerdote

consejero africano. Dimos la bienvenida de una manera especial a Moing-jun y a Charlotte en esta reunión del Equipo, la última antes de la Reunión General de Arusha 2006. Fátima, Antoinette y Michaela no pudieron asistir, por distintas razones.

Las fraternidades de Nairobi en Kenia nos acogieron calurosamente, y damos las gracias a los hermanitos del Evangelio Alain y a Luc; también a Peter-Mbuchi de la fraternidad secular que se

encargó de las gestiones para nuestra estancia en Kenia y nuestro viaje a Arusha.

El sábado 23 de julio tuvimos la suerte de participar en la celebración del 50 aniversario de la presencia de las Hermanitas de Jesús en Kenia, en la parroquia de “Nuestra Señora de la Paz”, en Nairobi. Presidió el obispo local con representantes de fraternidades y de su comunidad. Allí pudimos apreciar las profundas raíces de la Fraternidad en el continente africano.

En Arusha, en Tanzania, nos recibieron los miembros de la Familia espiritual Carlos de Foucauld, Hermanitas de Jesús, Hermanitos del Evangelio y Fraternidad secular y el domingo 24 celebramos juntos un tiempo de adoración y una cena en la casa de las hermanitas. Allí encontramos a Tomaso, hermanito del Evangelio que se convirtió en nuestro ángel de la guarda y al que estamos muy agradecidos por su compañía y su asistencia cotidiana.

Nos instalamos en el Centro para Retiros, de las Hermanas Franciscanas; ¡nos atendieron hasta el más mínimo detalle! ¡Se lo agradecemos de todo corazón! También queremos expresar nuestro agradecimiento al Obispo Josaphat; amablemente nos dedicó su tiempo para estar con nosotros y nos transmitió fuerza para llevar adelante nuestra tarea fundamental de laicos dentro de la Iglesia.

Durante nuestras presentaciones, reflexiones, adoración y Eucaristías, ofrecimos nuestras vidas, y las de todos, enraizadas en África, Oceanía, Europa, América y en el Mundo Árabe. Unidos en medio de nuestras diversas realidades, para servir a Jesús según el carisma del Hermano Carlos.

La violencia, la guerra, la exclusión, el terrorismo, la injusticia, el SIDA, la extrema pobreza y la sociedad de consumo afectan a nuestras comunidades con las consecuencias devastadoras de la pérdida de vidas humanas, la inseguridad, el miedo y el odio. Y esto nos lleva a pesar de todo, a solidarizarnos unos con otros en la lucha por la supervivencia y la dignidad humana. Dios, que es Amor infinito, reúne a los hombres y a las mujeres de esta fraternidad universal que el Hermano Carlos vivió en Tamanrasset, en África del Norte. Estamos llamados a romper con todas las divisiones, las de orden étnico, nacional, económico, religioso, ideológico, de sexo, de educación o de cultura, para ser artesanos de paz, constructores de paz y de vínculos de solidaridad, creando puentes de unidad en nuestras familias, nuestras comunidades y en cada esfera de nuestras actividades cotidianas.

Los tiempos en que vivimos nos obligan a una profunda transformación de las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales de nuestro mundo contemporáneo para que viva en una mayor justicia, libertad, verdad, integridad y solidaridad. Como creyentes en Jesús de Nazaret sabemos que nuestros esfuerzos fracasarán si no van acompañados de una transformación desde el interior de nuestros corazones, vidas, actitudes y relaciones. Es a través de la vivencia de Nazaret, el compartir comunitariamente y la oración contemplativa como el poder de la Resurrección puede instaurarse para restaurar la vida, la gracia y la bendición en nuestras vidas y en nuestras comunidades rotas.

Durante la corta estancia en África, descubrimos un pueblo que nos acoge con respeto, generosidad y alegría sencilla de la amistad. En la visita a una comunidad Massai, cerca de Arusha, nos llamó humildemente la atención la nobleza y la dignidad con la que esta antigua tribu transforma su ruda

condición de vida en algo magnífico y lleno de promesas.

Nuestra próxima reunión con vosotros será en Arusha en julio del 2006, durante el encuentro, en el corazón de África, para nuestra Asamblea General. Examinaremos la visión profética y apostólica que inspira nuestras fraternidades en la sociedad y en la Iglesia, y nos llama a ser constructores de paz.

Nuestras hermanas y nuestros hermanos africanos experimentan en sus países los desastres del colonialismo, de la guerra, del genocidio, de la discriminación y de la epidemia del SIDA. Nos han invitado a mirar más allá de estas plagas, hacia la riqueza interior espiritual de sus mujeres, ancianos, hombres y niños. ¡Ahora tendremos el privilegio de compartir con ellos!

Nos esperan dos años de diálogo y de creación de vínculos para preparar la Asamblea de julio de 2006. El Equipo Internacional se ha visto enriquecido y bendecido aquí de muchas formas.

Os compartimos estas bendiciones con vosotros y os invitamos también a caminar juntos hacia Arusha 2006.

Moing-Jun, de Corea del Sur. Fidaa Boutros, de Líbano. Patricio Rice, de Argentina. Jean Chris Bisimwa y Charlotte Furaha, de la Rep. Dem. Del Congo. Adrian Cishugi, de la Rep. Dem. Del Congo. Josef Freitag, de Alemania. Marianne Bonzelet, de Alemania

 

DESDE LO COTIDIANO.

La pereza y la comodidad es lo que han impedido que realizara antes esta pequeña colaboración a la Hoja Informativa. Es lo que me impide hacer otras muchas cosas. Porque lo que me cuesta no es escribir sino “pararme” y “pensar”.

Hoy hemos tenido el Retiro mensual de la Fraternidad, y el tema era el Adviento, la preparación para la venida de Jesús. El texto del retiro animaba a pararse, a salir de nuestras comodidades, a abrir el “círculo” en el que nos movemos.

Haciendo caso de la invitación y aprovechando el magnífico entorno de Bélgida (pueblo del interior de Valencia) me he parado y he reflexionado. Lo que voy a contar es el círculo o círculos en los que vivo y cómo me siento yo en ellos, puesto que esto es lo que conforma mi cotidianeidad.

Los círculos o ámbitos en los que vivo son mi familia, mis amigos, mi trabajo, mi profesión, mi fe, mi voluntariado. Repito el mi posesivo porque así lo siento, no puedo hablar en general de la familia, los amigos, el trabajo… Sin estos elementos creo que mi vida sería diferente y me cuesta imaginarla. Por mi familia entiendo tanto la biológica como la formada por las personas con las que vivo o he vivido y compartido muchos años de mi vida. En estos momentos, con mis padres muertos (me siento huérfana a pesar de mis 60 años), mi hermana mis sobrinos y mi futuro sobrino nieto (nacerá si Dios quiere en Navidad) son mi familia biológica mas cercana. La otra familia, Poncho, Isabela, Estrella, Belén y mis nietos de acogimiento, cuatrillizos de 6 años que me hacen sentir una abuela feliz. Amigos "de toda la vida" a los que de tanto convivir resulta imposible no considerarlos familia.

Mi trabajo en la Consellería de Bienestar Social pasa ahora por momentos de bonanza y tranquilidad. Afortunadamente han pasado ya recientes años tormentosos que me han servido para valorar mejor el día a día sin grandes pretensiones. Tengo unos excelentes compañeros de trabajo, unos jefes que me dejan trabajar ¿qué mas puedo pedir?. Pues desarrollar mi profesión de Trabajadora Social sin los encorsetamientos de la administración. Reflexionar y promover acciones que mejoren el bienestar social de los ciudadanos, sobre todo de los más desfavorecidos, proponiendo medidas que erradiquen la pobreza y que hagan una sociedad mas equitativa y mas justa. De ahí que separe los ámbitos del trabajo y la profesión, porque aunque no puedo disociarme yo misma y actuar de diferentes maneras dentro y fuera del trabajo si que hay una dimensión profesional que desarrollo fuera de mi ámbito laboral, en una asociación de Profesionales por los Derechos Sociales y que me permite actuar en los aspectos que he mencionado.

Mi fe. Es lo que me mantiene como persona y da sentido a mi vida en todos sus aspectos. La Fraternidad a la que pertenezco desde hace casi treinta años es la que canaliza mi fe y supone para mí fuente de energía espiritual. No es que la Fraternidad me da la fe, pero me ayuda a vivirla, es como un imán que me hace no alejarme del camino de Jesús, que me recuerda continuamente sus enseñanzas y me anima y reconforta con las vivencias de los hermanos.

Mis actividades voluntarias, en la coordinadora del Forum de Cristianos, en una Fundación para la inserción laboral, colaboraciones con Cáritas, colaboraciones con sindicato y partido político.

Mis amigos. Están en mi familia, en los amigos “de toda la vida”, en mi Fraternidad, en mi trabajo, en mis compañeros de profesión, en mis compañeros de actividades de voluntariado.

Los círculos o ámbitos de los que he hablado no son estancos, se entremezclan unos con otros, no puedo separarlos y, además, Valencia es pequeña, cuando te mueves en determinados círculos, con objetivos similares, las coincidencias y los encuentros son corrientes. Con unos me une la fe, con otros la profesión, con otros deseo de mejorar las cosas. Con todos, cariño, confianza, compañía, seguridad, alegría, apoyo. En ocasiones me cuesta diferenciar amigo y hermano. Y aunque no con todas las personas con las que me relaciono se dan estos sentimientos, si los encuentro en muchas personas de cada uno de los ámbitos en los que me muevo. Soy muy afortunada en este aspecto.

Conseguir una sociedad más justa marca la motivación de mis actividades, la fe fundamenta mi actitud en ellas e ilumina mi vida. Mis amigos hermanos me aguantan y me dan fuerza en mis debilidades, esperanza en mis crisis y ánimo en el día a día, en lo cotidiano. Gracias a todos.

Ahora me queda “abrir el círculo” de mis seguridades, “ver” otras realidades y reflexionar sobre si hay cosas que debiera cambiar en mi vida, dejando entrar nuevos vientos.

Amparo Moreno

Fraternidad de València

 

LA ÚLTIMA .

He tenido un sueño mientras dormía:

Vi la ciudad en ruinas,

triste y desolada,

porque el hombre,

deslumbrado por el oro y la codicia,

despreciaba el tesoro escondido de la vida

Vi a los ancianos, en medio de la noche,

con la mirada entristecida,

porque la ilusión había muerto,

y ya no tenía sabor la vida,

convertida por los grandes en desierto.

Vi a los jóvenes rasgando sus guitarras,

esperando un nuevo amanecer,

entre cantos de paz y armonía,

en medio de gestos de violencia

y confusión, que mi alma no entendía.

¡¡¡Seguí soñando…

Alcé la mirad y ví unos ángeles,

que flotando entre nubes

de Amor y de Misterio,

escribían en el cielo,

con rasgos de incienso,

un mensaje de Paz, de Bondad,

de Ilusión y de Esperanza.

Y las naciones y los pueblos,

a los jóvenes y a los viejos;

de toda raza lengua y nación,

reunidos en estrechos lazos

de solidaridad y comunión.

Y sentí a Dios hecho Carne,

nacido en el corazón de cada hombre,

que cubría la tierra de consuelo,

como manto de esperanza,

nacido del Amor y la Ternura,

y hacia de ella un nuevo Cielo,

donde gozaban todas las criaturas.

Francisco Clemente