Hoja Informativa Nº 217

REFLEXIÓN

TODA NUESTRA VIDA ES UN ADVIENTO

Han llegado las grandes lluvias sobre la tierra de nuestro sertâo y han empezado a nacer hermosos, el maíz y el arroz.

Ha llegado a nuestras celebraciones el Adviento, que es un tiempo de cuatro semanas en preparación de la 'Navidad. Va a nacer Jesucristo, el Salvador. Llega otra vez Navidad, el tiempo más hermoso del año. ¿Por qué celebramos el Adviento? ¿Por qué celebramos la Navidad?

Dios creó el mundo, con las estrellas y las plantas y los animales y puso en medio del mundo al hombre, para que el hombre fuese el celador y el rey de todo. Dios, que es Padre, quería tener muchos hijos felices como Él. Para eso creó los hombres.

Pero el hombre pecó y Dios y el hombre se distanciaron, como si fuesen enemigos. Dios, sin embargo, se mantuvo, terco, en su amor de Padre. Para Él las cosas no podían quedar así. Y prometió que enviaría el Mesías, el Salvador.

El antiguo pueblo de Dios, Israel, estuvo esperando ese Salvador durante 4 mil años, mucho tiempo. Esa espera es el Antiguo Testamento de la Biblia. Es todo aquel caminar que va desde Abraham hasta la Virgen, desde la esclavitud de Egipto hasta la Buena Nueva de Belén.

Y el Salvador llegó. Dios hecho hombre, hermano nuestro. Jesús, el Hijo de Dios hecho hijo de María, nacido en la noche de Navidad.

Así y todo, Él nacido hombre, Él muerto por los hombres, Él resucitado y vivo entre los hombres, todavía ha de ser esperado y buscado. En su busca caminamos aquí en la tierra, para encontrarnos con Él, para siempre, en el cielo. Por eso celebramos el Adviento. Por eso preparamos la Navidad.

Toda nuestra vida es "adviento": Dios está viniendo.

Él viene en su Palabra, en su Espíritu que nos da la fe, en los sacramentos de la Iglesia, en las luchas y alegrías de la vida, en cada uno de nuestros hermanos, sobre todo en los más pobres y sufridos.

Hay que saber esperar a Dios. Hay que saber buscar a Dios. Hay que saber descubrir a Dios.

Y mira que hay muchos que se cansan de esperar, porque la vida se ha puesto muy dura y los poderosos siempre aplastan al pueblo. Y hay muchos que no saben buscar a Dios día a día, en el trabajo, en casa, en la calle, en la lucha por los derechos de todos, en la oración, en la fiesta alegre de los hermanos unidos, e incluso más allá de la muerte. Hay muchos que no saben descubrir al Dios que se esconde en el Niño de Belén, en la lucha de la vida y en los hermanos más pobres.

Adviento es un tiempo muy bueno para aprender a esperar a Dios, para aprender a buscar a Dios, para aprender a descubrir a Dios.

El maíz y el arroz están naciendo, hermosos. Ha llegado el Adviento. Luego llegará la Navidad. Dios está llegando siempre. Abramos los ojos de la fe, abramos los brazos de la esperanza, abramos el corazón del amor. En ese Dios que siempre viene, os abraza vuestro hermano.

Pedro Casaldáliga .

 

DESDE LO COTIDIANO

EL SENTIDO DE NUESTRA VIDA.

Expresar el sentido que tiene para mí la vida, diría mejor para muchas personas, el día a día tendría que ser un motivo de alegría, pues cosas extraordinarias nos ocurren a todos en momentos concretos y entonces nuestras posibilidades se despiertan aunque estén muy dormidas. Pero cada semana, cada día de los que vivimos, tenemos la posibilidad de ofrecer lo que somos y de acoger lo que se nos presenta de mil formas que clasificamos como positivas o negativas, pero que todas son para bien.

Muchos me conocéis porque estoy con vosotros en la Fraternidad Secular de Valencia 25 años. En 1963 inicié mi camino en la Institución Javeriana. Los últimos 38 años he tenido la suerte de vivirlos en la “Escuela Profesional Xavier”, el próximo curso dejo de ser profesora, aunque seguiré en contacto con la escuela. Todo es así de sencillo y no por eso menos extraordinario.

Cuando has nacido y vives en una familia que te acoge y te valora respetando lo que quieres hacer en la vida, esto que has compartido con tus padres y hermanos, te enseña muchas cosas que después has de vivir.

Me gustaría también valorar y saber responder por lo que he recibido al compartir oración y vida, con todo lo que esto supone, en una comunidad a la que hemos podido llevar ilusiones, preocupación, proyectos con sus interrogantes… Todo un camino para ir dando pasos en la misión de ayuda en el mundo del trabajo que, como Javeriana, nosotras intentamos.

Sentir la colaboración de los compañeros cada día, en cada situación, y que puedan contar contigo es algo estupendo. Mi llegada a la Fraternidad es otra de las cosas por las que sentirme agradecida. Hemos podido compartir la vida de cada uno con toda su riqueza, hemos sentido la ayuda que necesitamos en esos días más difíciles que se presentaban. Muchos nombres y no menos generosidad. Quiero daros las gracias a vosotros, los de aquí, y también a los que estáis más lejos.

Pero la verdad es que estar en la escuela en una realidad y, como os decía, una gran suerte. Muchos jóvenes encuentran algo que, sin saber si les atrae o no, es la respuesta a su orientación en un mundo del trabajo que les hace felices, desde esa seguridad se abren a una superación mayor y van descubriendo lo que quieren hacer en la vida. No puedo olvidarme de lo que he compartido con otras, digo bien por que fueron mujeres, no tan jóvenes que valoraron como un tesoro lo que aprendieron y las posibilidades que esta formación les ofrecía.

Verdaderamente así es, muchas cosas para agradecer, las que se expresan y aquellas que nos quedan dentro y que no son por ello menos valiosas.

En todo momento Dios nos acompaña. Me gusta la traducción del nombre de Yahvé: “yo soy aquel que camina contigo”, “aquel que estará siempre en la mañana de tu vida”.

Naturalmente que él estuvo, está y estará. Si lo encontramos en lo que vivimos día a día, es una gran suerte y por lo que podemos estar agradecidos.

Ángela Cabrían. (F. Valencia)

 

CÓMO VIVIMOS LA FE CON LOS INMIGRANTES

Desde la Hoja Informativa me han invitado a que escribiera acerca de la convivencia que tenemos con inmigrantes bolivianos, de la que ya empezamos el cuarto año, y nos propone esta pregunta :

¿“además de la acogida, cómo vivís la fe con ellos”?

Para nosotros es imposible saber cuándo termina la acogida y cuándo empieza la vivencia de la fe. ¡Es tan fuerte todo cuanto estamos viviendo con ellos! Lo primero que nos llama la atención es la confianza y abandono que tienen en el Dios que ha creado la naturaleza y a las personas como parte de ella, de modo que no puede olvidarse de su creación. Él es su única esperanza en esta aventura de la inmigración, que les trae a ser tenidos por nada, a vivir en los límites. Esta realidad nos invita a “descalzarnos pues Dios está ahí antes que nosotros llegásemos”.

Despierta dentro de mi, esa presencia de un Padre o Madre, que sostiene nuestra existencia diaria. Empezamos a vivir por ambas partes, ellos y nosotros, en este ambiente de fe, de ilusiones, para afrontar tantísimos problemas que se les presenta, como dicen ellos, porque “no nos queda otra”. A través de los hechos de sus vidas, tan duros y tan inseguros que hasta ahora les ha tocado vivir tanto en Bolivia, como ahorita en España, donde se mezclan las tristezas y las alegrías, procuramos acompañarles.

- Cuando falleció V., cada uno aportó lo que pudo, para ayudarle a que pudiera realizar el sueño que le hizo inmigrar a Málaga: conseguir plata para construir otro cuarto en el terreno donde vivía con su marido y cuatro hijos (el mediano discapacitado), su mamá, su hermana y 2 hijos de esta, toditos en una habitación de 4 metros por tres; y ayudar a la curación de su hijo. Había venido hacía 4 meses buscando trabajo.

- La alegría de la fiesta cuando J. se bautizó. Fue una fiesta compartida tanto la ceremonia, como la comida con aportaciones de todos, hubo tarta y baile. Los niños lo pasaron en grande con su piñata.

- El día de la Mamá Boliviana, una fiesta muy linda. La fiesta la construyen las personas con ganas de compartir y como eso no falta, pues adelante.

- El día de la Virgen de Curcupiña, en la que se integran todas las zonas.

- El gozo cuando le llega a alguno/a “los papeles”

- Compartir las incertidumbres, falta de trabajo, esos días de espera a ser llamados a un trabajo que no llega, búsqueda de vivienda, cuando los para la policía o los encierran, de jornales que no les pagan o por debajo de lo acordado, la deportación de alguno, impotencia, cansancio, depresiones… y siempre la confianza que tienen en que “saldremos de esta, pues Diosito no nos puede dejar”.

No son rezadores ni de Misas, pero viven esa presencia y dan gracias (nos han enseñado a dar gracias), porque todo es don para ellos, ya que nada tienen y todo lo esperan.

Procuramos ver entre todos, que más importante que el dinero, “la plata”, que han venido a ganar, es saber vivir como hermanos, ayudarnos unos a otros a buscar casa o trabajo generosamente. No siempre se consigue de todos… pero por este camino andamos acompañándonos.

La fe la tienen en sus entrañas. Nuestras manifestaciones en ceremonias, ritos, les parece falta de vida. Ellos expresan su fe celebrándolo todo : la vida, la salud, el poder reunirse al menos una tarde a la semana en el salón, comer a su estilo, conversar, sentirse entre iguales, poder hablar en quechua, rezar juntos, dar gracias, bailar, coger fuerzas para la semana.

Nuestra pena es que las parroquias no abren sus puertas (en Málaga sólo 4 de ellas están disponibles). La pastoral que promueve Caritas Diocesana o se limita a la asistencia social o a querer que vayan a “Misa” o a catequesis, más preocupados por la sacramentalizar que por cuidar y hacer crecer esos valores religiosos innatos, descubrirle que en esos sentimientos se basa el Evangelio. Que no les obliga a dejar sus tradiciones sino a revalorizarlas.

Para comunicarnos con este grupo de bolivianos nos ha servido la intuición del Hno. Carlos, su actitud misionera de “abrir las puertas“ estar, acompañar, servir, orar, hacerse amigo, llorar o reír juntos, compartir lo que tenemos. Valoramos esta manera de vivir, pues nos ayuda a abrirnos, a dialogar con mucha paciencia con todos ellos ya que pertenecen a otras culturas y religiones diferentes. Nos están ayudando a entender aquello de “gritar el Evangelio con la vida “.(Ver Boletín Jesús Cáritas 6/2000, pág. 25 y ss)

Mª Paz (Fraternidad de Málaga)

FRATERNIDAD INTERNACIONAL

Intervención en el Sínodo de los obispos del Hermano Marc Hayet, prior de los Hermanos de Jesús.

 

LA ÚLTIMA

PREGÓN DE ADVIENTO

Os anuncio que comienza el Adviento.

Alzad la vista,

restregaos los ojos,

otead el horizonte,

daos cuenta del momento.

Aguzad el oído.

Captad los gritos y susurros,

el viento, la vida...

Empezamos Adviento,

y una vez más renace la esperanza en el horizonte.

Al fondo, clareando ya, la Navidad.

Una Navidad sosegada, íntima, pacífica,

fraternal, solidaria, encarnada,

también superficial, desgarrada, violenta...;

mas siempre esposada con la esperanza.

Es Adviento esa “niña esperanza”

que todos llevamos, sin saber cómo,

en las entrañas;

una llama temblorosa, imposible de apagar,

que atraviesa el espesor de los tiempos;

un camino de solidaridad bien recorrido;

la alegría contenida en cada trayecto;

unas huellas que no engañan;

una gestación llena de vida;

anuncio contenido de buena nueva;

una ternura que se desborda...

Estad alerta y escuchad.

Lleno de esperanza grita Isaías:

“Caminemos a la luz del Señor”.

Con esperanza pregona Juan Bautista:

“Convertíos porque ya llega el reino de Dios”.

Con la esperanza de todos los pobres de Israel,

de todos los pobres del mundo,

susurra María su palabra de acogida:

“Hágase en mí según tu palabra”.

Alegraos,

saltad de júbilo.

Poneos vuestro mejor traje.

Perfumaos con perfumes caros.

¡Que se note!

Viene Dios.

Avivad alegría, paz y esperanza.

Preparad el camino.

Ya llega nuestro Salvador.

Viene Dios...

y está a la puerta.

¡Despertad a la vida!

F. Ulibarri