EN MARCHA

…Emigrantes

    Nuestra vida está centrada en el barrio,  a través de la Asociación de Vecinos de la Zona, en la que se reúnen un grupo de mujeres y hombres que desean una sociedad más solidaria, preocupados por los jóvenes y niños que viven en nuestras calles. Otro día podremos comentar esta experiencia. Pero ahora quisiéramos compartir este otro aspecto que nos está haciendo vivir una bonita aventura 

Hace un año, un boliviano se presentó en casa pidiendo que lo alojáramos unos días mientras buscaba trabajo y se independizaba. La decisión de abrirle la casa, ha sido para nosotros el comienzo de una nueva aventura no prevista, ya que tardó 6 meses en encontrar trabajo. En esta marcha, se fueron uniendo otros bolivianos/as y hoy formamos un grupo de unos veinte más cercanos. Con los que el 24 de mayo celebramos el Día de la Madre Boliviana y se reunieron unos 40 de allá con unos 10 de nosotros.

Estamos poco a poco reuniéndonos en una parroquia cercana; pero lo que nos dicen estos bolivianos, es que ellos lo que quieren es integrarse con la gente de esa parroquia, que no quieren ser un grupo simplemente aceptado.

Esta realidad de acogida no pensada, nos ha cambiado un poco la vida y nos está enriqueciendo mucho. Se agolpan alegrías, penas, peligros, ansiedades, encuentros, añoranzas, inseguridad, confianza sin medida en Dios que es el único de quien espera el pobre que no tiene nada, nos ayudan a redescubrir  que todo hay que agradecerlo a Dios fuente de todo lo que tenemos y esperar en Él. La oración de abandono la entienden muy bien.

Los vecinos se han acostumbrado a verlos entrar y salir, y ya les quieren. Ahora tenemos a “Ambar” desde hace 15 días en el Hospital aquejado  de un mal de estómago y va a quedarse 10 días más por lo menos. Aunque está recibiendo toda clases de atención médica, pero el estar lejos de su país, al no trabajar este mes no cobrará y  tener que mandar dinero a sus hijos, la inseguridad de que le mantengan el trabajo, el pagar su parte de alquiler del piso, la alimentación... todo esto le crea una inquietud. Nos hace estar más cerca y confiar en el Señor que se manifestará y nos ayudará. Sus paisanos del grupo ha propuesto vernos esta semana para hacer una cuestación a fin de que pueda subsistir estos dos meses.

Como el baile es parte necesaria de su vida, el Día de la Madre nos reunimos en la parroquia y lo festejamos con bailes de su país y una cena compartida entre todos

En la vigilia de Pentecostés nos invitaron “a los bolivianos” y a nosotros donde se reunían de distintos continentes y allí rezamos, festejamos y otra vez con sus bailes expresaron la añoranza de su tierra y sus gentes. Pensamos que el canto que escuchamos en las calles de los inmigrantes, es hoy el grito de los pobres.

 Alguno ha sido invitado a reuniones con los párrocos para que expliquen esta experiencia y desde Cáritas nos han lanzado la propuesta de vernos un día para dialogar sobre el tema.

Lo que estamos intentando con este grupo es acompañar, ayudar a dar y encontrar respuesta a sus necesidades afectivas, de escucha, de amistad , de orientación ( sin remedar a las ONGs,  sólo direccionamos); expresar y vivir su fe en Jesús ( son profundamente religiosos y tenemos que dar repuesta) desde la solidaridad entre ellos. Pero qué distinto es dar un dinero para que se haga un pozo en Nigeria o una escuelita en Perú, a convivir, mirar a los ojos, palpar el latir de un corazón o verles llorar o reír. La experiencia de vivir noche y día en la misma casa, comer juntos, dormir en la misma vivienda, es inigualable. Los miembros de la fraternidad de Málaga están apoyando.

Estamos viviendo otra dimensión laboral y humana que sólo conocíamos por referencia y tangencialmente: la de los sin papeles, la de los que no tienen derechos sindicales reconocidos, la de los que no pueden exigir nada, sólo esperar y confiar. Al convivir día a día con ellos, nos da nuevos ojos y oídos, nueva visión contemplativa de la realidad... Caemos en la cuenta de cuánto nos sobra y no nos damos cuenta ( al menos nosotros), se nos había embotado el tacto de la necesidad del que no tiene nada.

Bueno por estos caminos marchamos, en la confianza de que hoy es lo que Dios quiere de nosotros, pues no lo hemos buscado. En paz lo andamos, sin saber el final, aprendiendo a vivir el presente, perdiendo seguridades y ganando vida.

 

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