LA ÚLTIMA

Mirando atrás es difícil creer que estamos vivos.

 

Nosotros viajábamos en coches sin cinturón de seguridad y sin airbag.

 

No tuvimos puertas, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños, y andábamos en bicicletas sin casco, y eso sin contar con que hacíamos autostop.

 

Pasábamos horas construyendo nuestros carros de rodamientos para bajar por las cuestas y solo entonces descubríamos que nos habíamos olvidado de los frenos. Después de chocar con algún árbol, aprendimos a resolver el problema.

 

Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando encendían las luces de la calle. Nadie podía localizarnos.

 

No había móviles. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables. Eran accidentes. Nadie a quien culpar, solo a nosotros mismos.

 

Tuvimos peleas y nos esmorramos unos a otros y aprendimos a superarlos.

 

Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos.

 

Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refresco y nadie murió por ello.

 

No tuvimos Playstations, Nintendo 64, video juegos, 99 canales de televisión, películas de video, sonido surround, móviles, computadores ni Internet. Nosotros tuvimos amigos. Quedábamos con ellos y salíamos: íbamos en bici o andando hasta su casa y llamábamos a la puesta.

 

¡Imagínese! Sin pedir permiso a los padres, ¡nosotros solos, allá afuera, en el mundo cruel!, ¡sin ningún responsable! ¿Cómo lo conseguimos?

 

Hicimos juegos con palos y balones de fútbol improvisados, y comíamos pipas y, aunque nos dijeron que pasaría, nunca nos crecieron en la tripa, ni tuvieron que operarnos para sacarlos. Bebíamos agua directamente del grifo, sin embotellar.

 

Éramos responsables de nuestras acciones y errábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si transgredíamos alguna ley, era inadmisible. ¡ellos protegían las leyes!

 

Nuestra generación produjo algunos de los mejores innovadores, inversionistas del riesgo, creadores de soluciones e inventores. Los últimos 50 años una explosión de innovadores y de nuevas ideas.

 

Tuvimos libertad, fracaso, éxito, y responsabilidad, y aprendimos a crecer con ello.

 

Tú eres uno de ellos. ¡Enhorabuena! Pasa esto a otros que tuvieron la suerte de crecer como niños, antes de que abogados y gobiernos regulasen nuestras vidas, para nuestro propio bien.

 

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