Reflexión

EL HOMBRE NUEVO

La función de la sociedad nueva es alentar el surgimiento de un hombre nuevo, ser cuya estructura de carácter tendrá las siguientes cualidades.

*         Disposición a renunciar a todas las formas de tener, para poder ser plenamente.

*         Sentir seguridad, tener un sentimiento de identidad y confianza basados en la fe en lo que uno es, en la necesidad de relacionarse, interesarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea, en vez de basarse en el deseo de tener, poseer, dominar al mundo y así volverse esclavo de sus posesiones.

*         Aceptar el hecho de que nada ni nadie exterior al individuo le da significado a su vida, sino que esta independencia radical y la no cosidad pueden llegar a ser la condición de la actividad plena dedicada a compartir e interesarse por sus semejantes.

*         Estar plenamente presente donde uno se encuentra.

*         Sentir la alegría que causa dar y compartir, y no acumular y explotar.

*         Amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones, sabiendo que no es sagrada la cosa ni el poder, ni lo que esta muerto, sino la vida y todo lo que contribuye a su desarrollo.

*         Tratar de reducir en la mayor medida posible la codicia, el odio y los engaños.

*         Vivir sin adorar ídolos y sin engaños, porque se ha alcanzado una situación en que estos no se requieren.

*         Desarrollar la capacidad de amar y el pensamiento crítico, no sentimental.

*         Desprenderse del narcisismo y aceptar las trágicas limitaciones inherentes a la existencia humana.

*         Hacer el pleno desarrollo de sí mismo y del prójimo la meta suprema de vivir.

*         Saber que para alcanzar esta meta es necesaria la disciplina y respetar la realidad.

*         Saber que ningún desarrollo es sano si no ocurre en una estructura, pero conocer también la diferencia entre la estructura como tributo de la vida y el “orden” como tributo de no vivir, de la muerte.

*         Desarrollar la imaginación no para escapar de las circunstancias intolerables, sino para anticipar las posibilidades reales, como medio para suprimir las circunstancias intolerables.

*         No engañar, pero tampoco dejarnos engañar por los otros: se puede admitir ser llamado inocente, pero no ingenuo.

*         Conocerse, y no solo el yo que uno conoce, si no también el yo que no conoce, aunque tenga un conocimiento vago de lo que no conoce.

*         Percibir la unión con la vida, y por lo tanto renunciar a la meta de conquistar la naturaleza, someterla, explotarla, violarla, destruirla, y en vez de esto tratar de comprender y cooperar con la naturaleza.

*         Gozar de una libertad no arbitraria, sino que ofrezca la posibilidad de ser uno mismo, y no un atado de ambiciones, sino una estructura decididamente equilibrada que en todo momento se enfrenta a la alternativa de desarrollarse o decaer, vivir o morir.

*         Saber que el mal y la destrucción son consecuencias necesarias de no desarrollarse.

*         Saber que solo muy pocos han alcanzado la perfección en todas sus cualidades, y ser, sin la ambición de “alcanzar la meta” , reconociendo que esta ambición sólo es otra forma de codiciar, de tener.

*         Ser feliz en el proceso de vivir cada día más, sin importar el avance que el destino nos permita realizar, porque vivir tan plenamente como se puede resulta satisfactorio que es difícil preocuparse por lo que uno logra o no.

 

El conocimiento que no se aplica en la práctica es ineficaz

 

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