CORREO INTERNACIONAL

La Fraternidad Secular, Carlos de Foucauld y  la Paz

ser artesanos  de la paz


El fin de esta reflexión es invitarles a comenzar el proceso de intercambio en preparación para la Asamblea General ÁFRICA 2006.  Esperamos así poder construir juntos desde donde estamos, cada uno en nuestras diferentes situaciones locales, nuestra identidad comunitaria y  visión propia como creyentes cristianos y seguidores laicos del Hno. Carlos.

LA VISIÓN PROFÉTICA Y APOSTÓLICA DE LA FRATERNIDAD  SECULAR AYER Y HOY

El punto de  partida para nuestro camino es la realidad que nos desafía diariamente. Solamente al insertarnos plenamente allí  para responder a  ella  podremos  encontrar la presencia viviente de Dios quien es la razón de nuestra fe.   El compartir experiencias con nuestros hermanas y hermanos en la Fraternidad va entonces a enriquecernos y capacitarnos para releer  y redescubrir las exigencias de la vida cotidiana  bajo la luz de la fe en la Pascua y la Resurrección de  Jesús.  Los diferentes temas que  analizaremos durante los próximos tres años en la preparación para ÁFRICA 2006  reflejan estas situaciones del mundo contemporáneo que confrontamos todos los días:  Guerra, Violencia y Paz (2003 / 4),  los Desafíos en la Iglesia y la sociedad en un nivel universal y local (2004 / 5)  y Pobreza Extrema y Riqueza como fuente de los Conflictos( 2005 / 6).   Iniciamos este proceso  en su punto más álgido:  Violencia, Guerra y Paz: “Ser artesanos  y artesanas de la Paz”

La  metodología que proponemos   para el trabajo conjunto es posiblemente familiar a todos como sigue aquellos tres eslabones  que fueron diseñados por el Cardenal  Cardijn en la década de 1950 para militantes del movimiento de la  JOC (Juventud  Obrera Cristiana) y que ahora son usados ampliamente en el trabajo popular y los grupos de Iglesia. 

 

1.                  El primer paso es de VER. Tenemos que ver la realidad de violencia y guerra que confrontamos en nuestra realidad.  Por ejemplo, aquí en Argentina vemos que la violencia es verdaderamente un ataque contra la vida misma, tanto que siembra la muerte no solo en el sentido material sino conlleva al quiebre de vínculos en la familia y en la comunidad.  El fenómeno de  la muerte violenta lo sufren sobre todo los jóvenes y se basa en situaciones sociales de desempleo crónico,  hambre y  la falta total de oportunidades para el estudio  donde el crimen y las drogas llegan a ser horizontes para ellos.

     ¿Cuál es la situación en su país?  ¿Qué es lo que Ustedes en la Fraternidad  ven en  su  alrededor?  Algunos países probablemente estarán más preocupados por la guerra, por ejemplo, la guerra en Irak, el Medio Oriente porque hay una conexión directa.   Como un rompecabezas gigante  podremos únicamente ver el  cuadro total cuando ustedes formulen su visión de su parte del mundo y la compartan con los demás.

2.                  Cuando vemos donde estamos y que estamos confrontando, entonces necesitamos saber como responderemos a ella sobre la base de nuestra fe cristiana. Esto significa poder identificar la perspectiva del Evangelio para poder juzgar la realidad que hemos visto.  El segundo eslabón entonces es JUZGAR.  Necesitamos articular ese  sentido del evangelio a través de la lectura de la Palabra de Dios,  las enseñanzas de la Iglesia, el carisma de la Fraternidad y del pensamiento común de la humanidad sobre el tema.

En una reunión recién de la Fraternidad aquí  comenzamos este paso leyendo una de  las bienaventuranzas según San Mateo (5,9): “Felices los que trabajan por la paz porque serán reconocidos como hijos de Dios”.

Luego dimos la vuelta del grupo preguntando: ¿Qué  significa trabajar por la paz en la vida diaria de cada uno?   Todos tuvimos respuestas diferentes.  La mayoría dijeron que no sabía si podría llamar lo que están haciendo, sea en su hogar o en su lugar de trabajo, como  un trabajo explicito  por la paz.   Sin embargo al indagar más   vimos las diferentes dimensiones  que cada uno vive:  aprendiendo a respetar al otro, a crear vínculos,  a  construir solidaridad,  a ser tolerante, a escuchar a las necesidades ajenas y a cultivar la vida, la educación, la cultura, la tierra, el amor etc.   De hecho descubrimos que en la llamada de ser artesanos y artesanas de paz  encontramos la puerta de entrada al mensaje mismo del Evangelio  aunque no tengamos plena conciencia del significado de  lo que  estamos haciendo.   Lo resumimos todo en un lema motivante  utilizado para  simbolizar nuestro compromiso en la Fraternidad:   Cuidando la Vida construimos Paz y Fraternidad  (Lema que tomamos en la presentación de América en el encuentro del Equipo Internacional reunido recientemente  en Alemania)

“Carlos de Foucauld, Profeta para nuestro Tiempo”:  Cuando examinamos la espiritualidad de Nazaret del Hno. Carlos vemos que el desafío de  trabajar por la paz está íntimamente relacionado con sus esfuerzos por  convertirse en hermano universal, es decir un hermano a todas  las personas  sin importar su religión,   nacionalidad o estatus social.  Tal vez no tenía plena conciencia de esta relación con la paz pero hoy día sabemos que  la vivencia de la hermandad universal es la llave en el trabajo para la paz. 

La otra parte del mensaje foucauldiano es la centralidad de la oración.  Adquirir  una mirada contemplativa sobre la sociedad contemporánea es solo posible por la práctica de la oración y la adoración, y esta postura es nuestra base en la lucha contra la guerra y la violencia. La lucha tiene que llegar a nuestro propio corazón e interior.  De otro modo estaremos vacíos en nuestro compromiso por la paz. Por la oración nos unimos amorosamente a  Dios, Dador de vida, y Constructor de paz en su Voluntad Divina de Redención de la Muerte y la Maldad. Podemos salir al mundo entonces transformados internamente. Siguiendo al Hno. Carlos la oración se convierte en fuente de  paz, libertad y vida.  Oración / Acción es el dúo que debemos cultivar.  Somos llamados a rezar y a trabajar.

¡Que desafío más hermoso nos llama como seguidores laicos del Hno. Carlos!  San Pablo en su carta a los Romanos , capitulo 12  hace un resumen del mensaje en un lenguaje bien concreto.   ¡La meditación personal de este texto vale la pena!

 

3.                  El tercer paso es ACTUAR. Esto significa testimoniar, hacer, construir.  Volvemos a la realidad en que vivimos para construir allí la paz, la vida y la fraternidad.  La pregunta es:  ¿Cómo?  

      Sabemos de libros, películas y los medios informativos de aquellos grandes pacifistas  Martin Luther King,  Mahatma Ghandi,  la beata Madre Teresa,  Monseñor Oscar Romero, Dorothy Day,  etc.  Ellos nos ofrecen una guía en términos concretos de lo que debemos hacer pero también de la necesidad muchas veces de tomar decisiones personales difíciles en la causa de la no-violencia.

      En nuestras fraternidades  en diferentes momentos hemos discutido acaloradamente  sobre la no-violencia con opiniones diferentes especialmente cuando nos confrontan situaciones violentas donde hay una urgente necesidad para la defensa comunitaria y personal. Personalmente pensamos que estamos entrando en esa área de decisiones personales de cada uno pero la última palabra debe tener siempre la no- violencia. 

  ¿Cómo actuar entonces? 

Nuestras vidas muchas veces están íntimamente vinculadas a la violencia y a la guerra por pagar impuestos, votar en elecciones, trabajar en lugares protegidos por  seguridad armada,  intercambiar diariamente con personas que pueden ser violentas o que apoyan la violencia y la guerra, situaciones de pobreza y miseria, de genocidio.  ¿Que podemos hacer para trabajar por la paz?  ¿Que es lo que hacemos cuando estalla un conflicto serio en el barrio o en la propia familia.? ¿Cómo podemos adquirir las habilidades necesarias para ser trabajadores para la paz? 

No hay respuestas fáciles.  Y es nuestra responsabilidad personal  encontrarlas. 

Como seguidores del Hno. Carlos nuestro esfuerzo se concentra definitivamente en vivir la vida de Nazaret.  Desde ese día-a-día  en la familia y el lugar de trabajo con nuestras parejas, esposas / os,  amigos y familiares, pueden venir compromisos mayores por nuestra condición de laicos.  Como ciudadanos y ciudadanas tenemos nuestro rol a jugar en la sociedad como miembros de sociedades civiles, sindicatos, partidos políticos y podemos ser llamados a asumir papeles de  dirigentes por nuestra profesión, talentos o habilidades para la organización popular.   El trabajo social,  la enseñanza, el cuidado de salud,  la defensa de derechos humanos, el trabajo de oficina,  la producción económica son todas opciones concretas de trabajo pero que tenemos que desarrollarlas también como miembros de la Fraternidad. No podemos simplemente ser feligreses pasivos que atienden a la Iglesia sino como laicos tenemos que salir y trabajar y jugar un rol vital en la construcción de la paz que es nuestra vocación cristiana.

          Patricio y  Fátima        

28 de octubre, 2003

 

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