LA ÚLTIMA

 Un cuento:

 

  Cayó la noche. Nuestras faenas diarias habían tocado a su fin. Creíamos que había llegado ya el último huésped de la noche y todas las puertas del pueblo se hallaban cerradas. Alguien dijo que iba a venir el rey. Pero nos reímos y dijimos: “No puede ser”. Parecía que hubieran llamado a la puerta, pero dijimos que no era más que el viento. Apagamos las lámparas y nos acostamos a dormir. Alguien dijo: “¡ es el mensajero !”. Pero nos reímos y dijimos: “No; debe ser el viento”. Se oyó un ruido en medio de la quietud de la noche. Adormilados, creímos que era un trueno lejano. Tembló la tierra, se estremecieron las paredes y nos sobresaltamos de nuestro sueño. Alguien dijo que era un sonar de ruedas. Y susurramos somnolientos: “¡ No; debe ser que las nubes retumban !”. Cuando sonó el tambor aún era noche oscura. Se oyó una voz: “¡ Despertad! ¡daos prisa!. Nos cogíamos el corazón con las manos y temblábamos de miedo. Alguien dijo: ¡Mira es el estandarte del rey! Nos pusimos en pie y gritamos: “¡ No hay tiempo que perder!”

 

  Ha venido el rey: pero, ¿Donde están las antorchas? ¿Donde están las guirnaldas? ¿Y su trono? ¡Que vergüenza! ¡Que bochorno! ¿Donde está el Salón? ¿Y las colgaduras? Alguien dijo: “¿De que sirve lamentarse? ¡Saludarle con las manos vacías! ¡Que en los cuartos sin adornar!.

 

  Abrid las puertas y que suenen las caracolas marinas. En lo más profundo de la noche ha venido el rey a nuestra oscura y triste casa. Truena el cielo. La oscuridad se estremece con el relámpago. Saca tu mísera esterilla y extiéndela en el patio. Nuestro rey de la noche terrible ha venido de pronto en medio de la tormenta.

(R. T. Tagore)

 

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