Resumen realizado por Antonio y Mª Paz, para preparar el encuentro de la fraternidad de Málaga.

RIQUEZA Y POBREZA, FUENTE DE CONFLICTOS

Algunas ideas recogidas de la intervención de Antonio Andrés de la comunidad del Cristo. Valencia.

Madrid 13 y 14 mayo 2.006

1. Vivimos en un mundo desigual, pero nosotros no nos encontramos entre los 800 millones de personas que padecen hambre; ni entre los 1.200 millones de seres que tienen que vivir con menos de un dólar por día; ni somos de las 24.000 personas que mueren por hambre al día, ni nuestros niños son de los 11 pequeños que mueren cada minuto por desnutrición; tampoco estamos entre los 1.000 millones sin agua potable…

¡Qué mal está el mundo! Y el abismo de la desigualdad está creciendo año tras año. Basta con leer el informe de la ONU, es escalofriante. Estamos hoy, mejor informados, pero manejados. En este mundo globalizado, todo influye en todo. 300 sectas religiosas cristianas en Usa, al servicio del neoliberalismo y multinacionales, para confundir en su beneficio. Los que aquí estamos sabemos y tenemos el conocimiento de este tema y de qué va: que lo malo que ocurre y las desigualdades no es casual, sino causal ; que no existen pobres, sino empobrecidos…

Lo que no toca preguntarnos es si tenemos ganas o no de pringarnos. Algunos se permiten decir “todo es relativo”, desde su posición de privilegio, cosa que el necesitado no puede decir, pues su realidad es exigente y radical . Otros hablan de que mientras sean 2.000 millones de personas en pobreza ”sostenible” y 1.000 millones con pobreza ”absoluta”, puede mantenerse el hecho de que el 80% de las riquezas del planeta esté en manos de 7 familias. Y practicar aquello de que “el pez grande se come al pez chico”.

Ante toda esta realidad que podemos cada uno ampliar. Qué podemos hacer.

 

2. Volvamos al Evangelio :

Es la hora de que nos hagamos unas preguntas :

* ¿Hemos perdido la alegría que teníamos y nos hemos acomodado?

* ¿ Pensamos como dicen los periódicos, revistas, T.V. que es lo que las gentes repiten a diario?

* Decimos que “hay involución”, pero quién ha provocado esta involución ¿sólo los de arriba? ¿Qué parte hemos tenido nosotros?

* ¿ La fe sirve para algo ?

* En qué creemos

 

3. Esto de Dios, si se le cree, cambia todo. Vivimos en mundo secular, sin tutela religiosa. Ya no se nos obliga socialmente a “ser cristianos”. Necesitamos tener una mística, es decir estar enamorados, tener una experiencia de Dios, de Jesús, para compartirla ( como le dijeron a la samaritana sus vecinos “ ya no creemos por ti, sino por nosotros mismos. Juan 4, 542)

“Yo vivo contento porque este mundo tiene un autor, una respiración, porque encontraremos salida más allá de la muerte, y esta confianza está originada por un amor Paterno, comunitario, que nos conducirá a una realidad nueva,  esperada, que Ya podemos empezar a vivir aquí. Esto se hace verdad cuando como en Jesús la traducimos a vida amando al que se me acerca, no sólo a los que quiero.

La fe nace de la experiencia de que soy amado por Dios, no de una obligación impuesta. Doy testimonio que me he encontrado gente que se mueve por amor, no por intereses: Ahí se combate por amor, cuando se está al cuidado de los que están solos, enfermos, pequeños, desheredados, apoyando lo que es justo… ahí está el Espíritu de Jesús presente. En contraposición de “manmona” (el dinero) que es el dios de este mundo que tras él se descarrían hacia lo malo. Ya un santo padre decía: ” El rico, o es ladrón o hijo de ladrones”

Jesús es la versión humana de Dios que es amor. No fue el sacrificio de sangre que el Padre “necesitaba” para perdonar, como se nos ha dicho durante años. Eso fue sacado en el siglo XI de la leyenda caballeresca. Sino que fue la vida de Jesús, su forma de comportarse la que le llevó a su final, por tomar opción por los pequeños, por los pobres.

Conozco gente que han descubierto el amor de Dios y esto les da felicidad; Conozco otros creyentes que no lo han descubierto aún. Así como gente no creyente que movidos por el Espíritu de Jesús saben compartir, y ya empiezan a estar contentos.

Decía Jesús : “ Dichosos vosotros los que se os vais haciendo pobres por compartir ;a los que se os remueve las entrañas cuando veis que otro sufre; Los que prestáis ayuda ; Dichosos vosotros los que trabajáis por la paz; los que nada tenéis y estáis alegres porque os sentís queridos de mi Padre; los que sois perseguidos por ser fieles a la verdad… dichosos vosotros cuando os insulte, os persigan, os calumnien de cualquier modo por causa mía. Estad alegres y contentos…”(Mateo 5,112)

Qué quiere decir con eso de “por causa mía”, cuál es la causa de Jesús; no es otra que la causa del pobre. Jesús se identifica con ellos “porque tuve hambre y me diste de comer, o sed y me diste de beber, o en la cárcel y me visitaste… cada vez que lo hiciste con uno de estos pequeños, no bien vistos por la sociedad, me lo hiciste a mí.”

Si no creemos en las ONGs; ni en la lucha revolucionaria, por la mala experiencia del comunismo en Rusia, auque aún sigue existiendo la plusvalía, la división por clases, la explotación… ; si vivimos con la nostalgia de “yo espero algo mejor”…  y por una razón u otra no hacemos nada… ¿en qué creemos?

Yo os comparto, mi experiencia, y es que desde joven he tenido nostalgia de Dios, de esa plenitud que no conseguía con los disfrutes de lo bueno y bello que encontraba a mi alrededor. Cuando leí en S. Agustín “ nos hiciste semejantes a Ti y hasta que no descansemos en Ti, andaremos insatisfechos”, comprendí que era lo que yo sentía en mi interior, sin entender.

La seguridad de que el Señor volverá y viviremos una realidad sin violencia, donde la gente no acumule dejando con hambre a los otros; donde vivamos sin codicia, en un compartir fraterno. Para mantener este ánimo, necesitamos dejarnos evangelizar de los pobres, de sus criterios evangélicos, sus modos de vida en, solidaridad… de lo contrario se nos “pegará” las formas de vida que propaga esta sociedad: buscaré mi comodidad, aislarme, tendré la actitud de cabrero permanente que apreciamos a nuestro alrededor...

Estamos hechos para romper aguas como los niños al nacer, para vivir otra vida más plena. Este mundo será transformado, no sabemos cómo, pero será.

 

4. ¿Qué podemos hacer?

* No ser animales de costumbres, sometidos al costumbrismo social.

* Vivir al estilo de vida que nos enseña el Resucitado.

* Practicar valores de solidaridad y comunitarios.

* Construir en paz la fraternidad como alternativa de vida gozosa y en equilibrio armónico.

 

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