INFORMACIÓN DE REDES CRISTIANAS

Para quienes no están ya familiarizados con el sujeto de esta información, será preciso comenzar haciendo una breve aproximación a lo que es o pretende ser Redes Cristianas; que descubramos, luego, su origen, sus raíces; que manifestemos, en tercer lugar, el porqué ha nacido esta institución y el para qué; que dibujemos grosso modo su estilo y talante, su espíritu.

1.- Digamos, como primera aproximación, que Redes Cristianas es un sujeto colectivo cristiano crítico y de ámbito estatal. Este “sujeto colectivo” está constituido, actualmente, por 160 comunidades, movimientos, grupos, instituciones, parroquias, etc. Aunque no se han descartado expresamente las adhesiones individuales, por motivos prácticos se ha comenzado por la coordinación de los colectivos. Redes Cristianas, después de mucho debate, se ha dado los mínimos los objetivos que persigue lograr, y se ha dotado también de una Organización Interna, suficientemente flexible para no caer en la burocracia y eminentemente práctica para ser operativa y no ceder a la ineficacia. Estas son sus mediaciones: Asamblea General, Asamblea de Representantes, Coordinadora, Equipos Especiales de Apoyo y Consejo Editorial de la página Web (www.redescristianas.net). Se pretende no duplicar ni anular la actividad particular de ningún colectivo, pero sí unirse para hacer juntos aquellos gestos y compromisos que en pequeño grupo no sería posible realizar.

Se trata, en segundo lugar, de un sujeto colectivo, integrado por “cristianos críticos” que pertenecen a la Iglesia católica, que son parte de la misma. Este movimiento cristiano-católico de base se caracteriza por su diálogo franco y sincero y su apertura sin prejuicios a los nuevos aires y signos de la modernidad. Se trata, pues, de unas personas abiertas y dialogantes, en nada sospechosas que, desde su fe, encuentran razones teológicas suficientes para entablar un diálogo constructivo y fecundo con no importa qué rama del saber humano siempre que sea liberador y con el pluralismo religioso que ya existe en nuestro país. Esta apertura llega hasta la confluencia y reforzamiento de su actual presencia en los movimientos sociales y ciudadanos, altermundialistas, que apuestan por “otro mundo y otra ciudad posibles”.

En el amplio espectro del cristianismo actualmente reinante en nuestro país, en modo alguno uniforme, Redes Cristianas se desmarca abiertamente de ese “catolicismo confuso y difuso”, sociológico, ritualista y casi siempre mudo, pero con una presencia que legitime una situación de igualdad tanto en la sociedad como en la Iglesia.

En este panorama, Redes Cristianas, como sujeto colectivo crítico, se sitúa más bien en la base social y eclesial, más celoso roussonianamente de la participación de todos y todas que de la delegación, más partidario de la organización horizontal que de la jerárquica o vertical. Su perfil enlaza con aquel “cristianismo de mediación” que, desde mediados del pasado siglo, ha pretendido vivir en el mundo, involucrado codo a codo en los movimientos que luchan por la transformación de la realidad desigual, injusta y esclavizante (y tipificado en militantes de la talla de un Alfonso Carlos Comín y continuado posteriormente por un Diamantino García). En la línea trazada por el Vaticano II, principalmente en la Constitución Gaudium et Spes, y desarrollada posteriormente en las teologías y espiritualidad de la Liberación. Redes Cristianas pretende hacer de su praxis otra forma de ser y de estar como Iglesia cristiana y católica en el mundo, participando responsablemente en su ordenamiento y transformación.

Concretando un poco más esta identidad, digamos que Redes Cristianas es una institución católica, actualmente de “ámbito estatal”. Lo que quiere decir que hoy por hoy ya cuenta con representación en cada una de las Comunidades Autónomas; pero que, en el futuro, y dadas los deseos de adhesión manifestados por varios colectivos cristianos de otros países, está llamada a abrirse a la universalidad, que es la verdadera catolicidad.

2. ¿Por qué ha nacido Redes Cristianas? Se pueden traer a colación diferentes motivos. Anotamos simplemente algunos. En primer lugar, la coordinación de los movimientos transformadores en la Iglesia católica ha sido siempre una constante en la historia de esta institución. Hay siempre una llamada a unirse para vivir con mayor radicalidad el Evangelio y atraer al resto de la Iglesia a su inspiración originaria, que no es otra que “la opción por los pobres”, la “presencia profético-liberadora en la sociedad y en la Iglesia” y “la construcción de comunidades libres y corresponsables”, que sean capaces de ir proyectando en la sociedad y en las iglesias un estilo de vida alternativo al actual sistema, y unos valores más cercanos a aquellos por los que estamos luchando: la igualdad radical, la justicia, la solidaridad y la paz.

En segundo lugar, desde un análisis más coyuntural, la actual crispación sociopolítica que estamos padeciendo; la consiguiente marginación del laicado y especialmente de la mujer, han sido causas determinantes en este nacimiento. Redes Cristianas quiere ser legítimamente “otra voz en la Iglesia católica”, diferente, y en ocasiones alternativa, a la que se pretende única.

En tercer lugar, estamos siendo testigos de la crisis galopante que está afectando a la fe no sólo en nuestro país sino en el conjunto del mundo occidental. Se trata de una crisis que va más allá de la religión en general y más allá de las mismas religiones históricas con notorio arraigo. Y, mientras todo esto está ocurriendo, con verdaderos estragos en el pueblo cristiano, Redes Cristianas, profundamente preocupada, trata de acreditar a quienes buscan respuestas nuevas a los nuevos desafíos que la nueva racionalidad está presentando a la practica de la fe, y acompañarlos solidariamente en este empeño que es la defensa de la igualdad, la justicia y las libertades a todas y a todos debidas.

Finalmente, desde el punto de vista teológico, tampoco, como a veces se cree, es un momento neutro o vacuo el que estamos viviendo. Los autores de la Biblia lo calificarían como un verdadero “cairós”, un tiempo particularmente propicio para volver a la cordura, a la inspiración originaria, a las verdaderas raíces de la fe cristiana. Juan XXIII no dudaría en calificar nuestros días como un verdadero signo de nuestro tiempo. Un signo que nos invita a desentrañar la densidad de la historia que van haciendo conjuntamente una sociedad siempre en cambio y una Iglesia que, para no quedar convertida en estatua de sal, deberá estar profundamente inmersa en este dinamismo. Un tiempo, pues, especialmente propicio para implicarse en la transformación radical de la Iglesia y de la misma sociedad. Todos los signos están apuntando en esa dirección.

3. Sólo una última palabra sobre lo que pudiéramos considerar el carácter, talante y espíritu de Redes  Cristianas: Se trata de una institución que nace con proyecto, con propuesta, con agenda propia; no quiere poner su principal tarea en la reacción, el rechazo, el desmentido, como si tuviera que estar esperando a que otros le marcasen su propio recorrido.

Es evidente que, desde el talante profético del Evangelio de Jesús, ningún cristiano puede quedar indiferente a lo que represente un verdadero atropello a la dignidad humana. En este sentido, Redes Cristianas tendrá que ser firmemente crítica con todas aquellas instancias, instituciones, poderes y aun individuos que se caracterizan por un desprecio profundo de los derechos más elementales de las personas: la igualdad, la justicia, la misericordia, la paz, etc. Ante situaciones de este tenor, Redes Cristianas no puede ni debe callarse.

Pero tampoco pretende quedarse sólo en la denuncia. La sociedad y la Iglesia, para ser igualitarias y justas, para ser tolerantes y practicar la misericordia necesitan propuestas alternativas que vayan más allá de los márgenes o límites que ellas mismas han establecido como legales. La realidad siempre está desbordando la legalidad. Quedarse en la mera legalidad puede representar muchas veces un perfecto ejercicio de cinismo. Y para nadie es un secreto decir que gran parte de nuestra legalidad actual está encubriendo montañas de desigualdad y de injusticia, de falta de misericordia. Situaciones que, al fin, acaban convirtiéndose fácilmente en fuentes de conflicto, violencia y guerra. En estas situaciones, para ser justos y misericordiosos, será necesario brincar sobre los márgenes, romper las legalidades impuestas de forma injusta e inmisericorde. Los nuevos retos, en fin, están exigiendo nuevos planteamientos, nuevas propuestas. Y este es el objetivo predominante que persigue Redes Cristianas.

 

¿Quiénes somos?   -   Contacte con nosotros   -   Mapa del sitio   -    Aviso legal 

Logotipo de la Familia Carlos de Foucauld