RETIRO DE VERANO 2012

FRATERNIDAD SECULAR CARLOS DE FOUCAULD

Requijada, 17-22 de agosto de 2012

2ª PONENCIA DE MANUEL VELÁSQUEZ

Estamos en crisis. ¿Qué crisis y crisis de qué?

1 - Una crisis que lo toca todo y lo envuelve todo

Crisis es la palabra que todo el mundo pronuncia para referirse a los muchos y variados problemas de la situación económica y social que estamos viviendo estos últimos años.

Podríamos decir que la crisis se va haciendo presente en nuestra vida cotidiana como una especie de niebla baja y persistente que lo invade y lo envuelve prácticamente todo.

Está presente en todas las noticias y comentarios informativos, en las editoriales de todas las revistas y periódicos y en las tertulias y debates que llegan a nuestros hogares por radio u televisión.

En sus diversas manifestaciones y con todas sus consecuencias la crisis, llena también, desde hace tiempo, la preocupación y las agendas de los gobernantes, los partidos políticos, las organizaciones sindicales y empresariales y condiciona especialmente y sobre todo a la vida diaria de todos los hogares.

2 – Como está afectando a las personas y colectivos más vulnerables

La gente de a pie la siente y la padece como una amenaza que pende sobre:

- la estabilidad de los puestos de trabajo

- los salarios

- las pensiones

- las ayudas sociales…

Hay cifras terribles, referidas a nuestro país, conocidas por todos, que nos dan una idea de su magnitud:

- cinco millones de parados

- más de un millón de familias donde todos sus miembros se encuentran sin trabajo y donde ya no entra ninguna ayuda, ni subsidio de desempleo

- miles de familias desahuciadas de sus viviendas por no poder pagar las hipotecas…

Pero todos estos datos, por muy terribles que sean, no dejan de ser números, cifras, datos estadísticos.

Lo verdaderamente trágico es cuando le ponemos rostro a esos números… cuando tenemos frente a frente, mirándonos a los ojos a un ser humano que está viviendo en primera persona esta tragedia:

- un padre o una madre desesperados, que ya no encuentran ningún recurso que llevar a casa

- una familia desahuciada por no poder hacer frente a la hipoteca de su vivienda

- una persona tirada en la calle por no tener recursos ni para pagarse una habitación

- o esa otra realidad “invisible” de los inmigrantes indocumentados (invisibles no porque no tengan rostro, sino porque de ellos no existe ninguna constancia oficial… son como “muertos civiles” que intentan sobrevivir como pueden, en medio del acoso policial y de la persecución creciente… como si se tratara de peligrosos delincuentes…

Ellos son los sectores más vulnerables, los pobres de los pobres… los de hoy y los des siempre… los que les toca pagar las consecuencias de todo… aquellos que si ya en los tiempos de expansión económica les resultaba difícil buscarse la vida en actividades marginales o en la economía sumergida… (eran más de ocho millones los pobres)... ahora son, todos ellos, y muchos más, los que se han quedado en la más absoluta precariedad.

Ellos son los principales sufridores de los grandes recortes que se han empezado a aplicar en sanidad, educación, ley de dependencia…

Va a ser a partir de ellos, de sus situaciones de vida… desde donde vamos a hacer nuestra reflexión, ya que ellos son los principales destinatarios del evangelio.

3 – Como estamos reaccionando ante esta situación

El primer sentimiento que provoca en nosotros esta  situación, podemos decir que es:

- de impotencia

- de indignación

- de inseguridad… y vergüenza de que pasen las cosas que pasan.

Y luego, hay mucha gente buena y generosa (cristiana y no cristiana) que está siempre ahí… gente que acude a ayudar “como quien corre a apagar un fuego

Esta expresión es de San Vicente de Paul, que era un hombre sensible al dolor de los demás y que sabía mucho de pobrezas, de sufrimientos y de situaciones difíciles… y se convirtió al evangelio y a la causa de Jesús precisamente a través de la mediación de todas esas pobrezas que le rodeaban…

Fue un hombre que se implicó con las pobrezas de su tiempo.

Pues bien , podemos decir, que también hoy hay mucha gente que acude a intentar remediar las pobrezas con presteza de quien va a apagar un fuego… pero quizás sin preguntarse siquiera por las causas que las originan.

Lo cual puede ser una buena actitud para empezar…aunque no nos podemos quedar ahí.

Porque si nos quedamos solo en la practica de la caridad asistencial podemos contribuir a:

- perpetuar la injusticia

- crear y mantener situaciones de dependencia…

- y, en el fondo, podemos humillar a los pobres

- favorecer el paternalismo…

Si queremos ser verdaderamente eficaces, es necesario que practiquemos la caridad política que es aquella que nos obliga a preguntarnos por las causas que están provocando la injusticia y la pobreza. (Esta expresión “caridad política” aparece, por 1ª vez, en la Doctrina Social de la Iglesia en 1927, cuando Pío XI hizo una defensa de la Federación Católica de Estudiantes ante Mussolini que los acusaba de sobrepasar los límites del apostolado incidiendo en la política)

Esta es la única manera de mostrar la “eficacia transformadora del amor cristiano” que no puede quedarse en un mero sentimiento romántico.

Lo cual nos lleva a implicarnos en las realidades de este mundo, no solo atendiendo a las víctimas de la injusticia, sino además:

- desarrollando la dimensión profética de nuestra fe

- tomando compromisos concretos en el campo político, sindical, asociativo…etc.

- planteando alternativas que no sean más de lo mismo y contribuyan a cambiar realmente las cosas.

4 – ¿Crisis económica o algo bastante más profundo?

Y en esta línea de ir a las causas, lo primero que constatamos es que lo que muchos han definido como una “crisis económica” o “crisis financiera” es mucho más que eso.

La globalización neoliberal ha propiciado que los grandes depredadores, amparados por un sistema basado en unos principios perversos, sustituyan la actividad productiva por una ambición salvaje y puramente especulativa. Lo cual ha llevado a nuestro mundo a un gran desequilibrio humano que se manifiesta en:

- una crisis alimentaria:

En un mundo cada vez más opulento y consumista ha crecido aceleradamente el número de hambrientos.

El hambre es un genocidio político que afecta al 80 por ciento de la humanidad. Alrededor de 90.000 personas, mueren diariamente por enfermedades relacionadas con el hambre. Sin embargo, entre Europa y USA se han inyectado al sistema financiero tres billones de dólares… y resulta que la FAO había cifrado el logro del primer objetivo del milenio: erradicar la pobreza, 30.000 millones de dólares.

Esta es la peor radiografía de nuestro mundo: resulta que no hay Dinero para remediar una tragedia que causa más muertes que todas las guerras y que todas las enfermedades, y si hay mucho más dinero para rescatar a la banca.

Esto es una bofetada a todos los pobres del mundo que están esperando aún las migajas del 0,7 o los objetivos del milenio incumplidos.

Lo que pasa es que todo esto: el 0,7 y “Los 8 objetivos del Milenio no son más que “señuelos”. Según el manual de pesca los señuelos son engaños que utilizan los pescadores para que los peces “piquen” y “traguen”.

El éxito de la pesca está en que los peces muerdan el anzuelo creyendo que han comido cuando en realidad, es a ellos a los que se los van a comer enteros.

El 0,7 fue un señuelo propagandístico lanzado por la ONU que ha servido para que mucha gente buena colabore…. Pero dejando a un lado la lucha contra las causas estructurales de la pobreza.

Los 8 objetivos del milenio (el 1º de los cuales es la erradicación de la pobreza extrema y el hambre para 2015) fue otro señuelo lanzado por la ONU para el año 2006.

Lo cual es otro engaño que solo intenta paliar superficialmente algunos destrozos y carencias económicas de los países empobrecidos pero sin preguntarse por las causas de tales desaguisados.

Y ahora están los proyectos de desarrollo inmediato (proyectos pequeños y cercanos que llevan adelante muchas de nuestras ONGs y aunque se ha avanzado mucho al entender la solidaridad no solo como una acción caritativa (siempre necesaria) sino también como ayuda al desarrollo… Sin embargo el ámbito de las causas queda poco tocado por nuestras ONGs.

¿No será un nuevo señuelo para que ese campo no se toque nunca? (Ya es muy sospechoso, en este sentido, que las entidades bancarias y administrativas que más se significan por su connivencia con las multinacionales que controlan el mercado y por el desarrollo desigual del planeta sean, con frecuencia, las mejores colaboradoras con las ONGS).

- una crisis energética:

Porque hay signos de agotamiento de las reservas de las materias primas. La fuente de energía se ha centrado, principalmente en el precio del petróleo y la mayoría de los principales campos petrolíferos han sobrepasado ya su capacidad máxima de producción. Se prevé que en los próximos años habrá una subida espectacular del petróleo, lo cual vendrá agravar la situación que padecemos.

- una crisis climática o medioambiental:

Porque el sistema en su afán desmedido de lucro y de crecimiento ilimitado, es despiadado con el medio ambiente y explota los recursos de la naturaleza de forma salvaje: Destruye bosques (solo en America Latina mueren 22 hectáreas de bosque por minuto…) entre otras cosas, porque aquí hay que editar revistas del corazón para entretener al personal… y hacer toda la propaganda que invade nuestros buzones para impulsar un consumo irracional…

Arroja a la tierra toda clase de venenos como los insecticidas y herbicidas que contaminan ríos y mares; envenena la atmosfera con el humo procedente de fábricas, automóviles, calefacciones, humo que está cargado de gases tóxicos, como el anhídrido sulfuroso entre otros. La capa de ozono se destruye aceleradamente. El planeta ha entrado en un proceso de calentamiento global cuyas consecuencias son cada vez más alarmantes. Y es que el sistema capitalista no tiene otra forma de desarrollarse que destruyendo la naturaleza.

- una crisis social:

Está afectando a todo el mundo. Nunca ha habido tanta riqueza en el mundo como hoy, y sin embargo han aumentado los índices de pobreza y miseria tanto al interior de cada país como a nivel planetario. Hay un norte cada vez más rico y un sur cada vez más empobrecido lo cual genera avalanchas de masas humanas que se ven obligados a emigrar para buscar una vida más digna. Asimismo, esta situación de injusticia social y desigualdad está provocando estallidos sociales, atentados terroristas, emigraciones masivas, secuestros, piratería…y toda clase de conflictos sociales…

- una crisis ética, cultural y existencial:

Ha entrado en crisis el sentido mismo de la vida. Se ha materializado la existencia humana de tal modo que se vive para consumir en vez de consumir para vivir. La sociedad de consumo y de “bienestar” que promueve el sistema, ha generado una profunda crisis de valores hasta tal punto que se han colocado los intereses del dinero por encima de la dignidad de las personas, la fuerza por encima del derecho, la eficacia sobre la verdad y el placer como fin supremo de la vida. Se vive para tener, gozar y aparentar con un marcado ambiente de individualismo y superficialidad. Lo cual va creando en la gente un hastío de la vida y un vacío existencial que es causa de muchas depresiones. (La “depre” es una enfermedad muy común en el primer mundo, en el tercer mundo es el hambre). Se percibe una gran insensibilidad hacia los valores humanos y espirituales que son los que, en definitiva, le dan profundidad y sentido a la vida.

- una crisis religiosa:

La situación anteriormente descrita favorece que los seres humanos nos olvidemos de quienes somos y de cual ha de ser la orientación fundamental de nuestra vida… Es una situación bastante opaca a la dimensión religiosa… Y el ser humano que no puede vivir sin Dios, se busca sucedáneos en los falsos dioses que se fabrica.

Hemos caído en la gran idolatría de poner el dinero por encima de todo y convertirlo en un ídolo insaciable que nos devora y que exige continuamente que le ofrezcamos sacrificios humanos:

- el negocia de las armas, de la guerra, de la prostitución…

5 – Una crisis global de Humanidad

La crisis actual es una “crisis global” que supone el agotamiento de un modelo de crecimiento. ¿Por qué?

Porque está produciendo grandes desequilibrios a todos los niveles:

- a nivel humano: paro, pobreza, exclusión social…

- a nivel social: injusticia, desigualdad, conflictos laborales,

- a nivel ecológico: contaminación, desequilibrio y degradación del medio ambiente…

Pero, sobre todo, porque está permitiendo que la supuesta “prosperidad” y el “bienestar” de una minoría de la población mundial se esté construyendo sobre el hambre y el sufrimiento de la inmensa mayoría.

Y esto no es de ahora… algunos se enteran ahora, porque nos empieza a tocar a nosotros… pero hace mucho tiempo que millones de seres humanos no han conocido otra cosa que el hambre y la miseria.

Que esta crisis es global, lo están diciendo muchos analistas del momento presente… y lo ha dicho también un profeta como el obispo Pedro Casaldáliga: “La crisis económica actual es un crisis global de Humanidad”

Y afirma que esta crisis no se podrá resolver nunca dentro de este modelo, dentro de este sistema ya que se trata de un sistema inhumano, por definición.

El sistema capitalista neoliberal es un sistema que desprecia la vida y adora el dinero. Es un sistema que ofrece un modelo de desarrollo que:

- no es universalizable

- ni es sostenible.

O sea, que desde esta perspectiva, lo que está ocurriendo es un verdadero “fracaso humano” que es algo muy distinto, y bastante más estremecedor, que un mero fracaso económico.

6 - ¿Qué es lo que ha desencadenado esta situación?

A pesar de que los políticos y los economistas, a la hora de hablar de las causas que nos han llevado a esta situación, nos intentan dar razones puramente técnicas, todos sabemos que detrás hay otras razones de tipo moral y ético que son las causas más graves y más profundas.

Incluso algún escritor se ha atrevido a decir que detrás de todo esto existe una realidad de pecado, como es el caso del periodista Ignacio Escobar que en un artículo titulado: “los siete pecados capitalistas” afirma que lo que ha desencadenado esta profunda crisis que padecemos ha sido:

- el egoísmo insaciable

- la lujuria especuladora

- la ambición de tener

- la codicia desmedida

- el querer imitar a los que han vivido del “pelotazo” o se han enriquecido con actividades puramente especulativas… (sólo el 20% de la actividad económica de nuestro país era productiva… y el 80% restante era puramente especulativa)

Y todos, en mayor o menor medida, nos hemos hecho cómplices de esta situación; porque todos nos hemos dejado contagiar de esta especie de fiebre colectiva que nos ha ido incitando a consumir… a tener mucho…a tener de todo…y a vivir por encima de nuestras posibilidades… en vez de adaptarnos a una forma más racional y más moderada de vida… y así hemos ido estirando este modelo. Que al ser irracional e insostenible, ha reventado y se ha venido abajo como un castillo de naipes… se nos han venido abajo todas las propuestas de desarrollo, de bienestar y de felicidad que se nos venían haciendo.

Lo cual nos ha servido para experimentar en nuestra propia carne el gran engaño, la gran mentira en el que estamos viviendo.

7 – Todos somos culpables

Porque entre todos hemos sostenido un modelo económico y un sistema de vida injusto e inmoral…

Y lo peor es que todavía hay mucha gente que sigue pensando que este sistema (el capitalismo) nos va a salvar de la crisis… por eso siguen apuntalando la banca y el sistema financiero… y fomentando el consumismo…etc. para tratar de volver cuanto antes a la situación anterior, como si nada hubiera pasado.

Y esta es la gran trampa y la gran mentira que hay que denunciar y desenmascarar.

Se nos quiere hacer ver que esta es una “crisis coyuntural”, cíclica, que se puede superar dentro del sistema. Y esto es una gran mentira.

Lo que se está definiendo como “crisis financiera” es, como hemos dicho anteriormente una crisis global que supone el agotamiento de un modelo de crecimiento.

Más que una crisis coyuntural estamos en una encrucijada de caminos donde tenemos la posibilidad de escoger entre dos direcciones:

- Por un lado está la dirección que puede sumirnos, más de lo que estamos, en un escalofriante egoísmo global que nos hunda a todos los seres humanos en la miseria... ( a unos 2.000 millones en la miseria económica… y a todos los demás en la miseria moral)

- Y por otro lado está la dirección que nos puede llevar a crecer en humanidad tomando conciencia de la realidad y cambiando la mente y el corazón para llegar a ser agentes eficaces de una nueva humanidad.

8 – La crisis, por dura que sea, es una gran oportunidad

Sin embargo, todas las crisis, además de elementos negativos, encierran preciosas oportunidades de crecimiento y de maduración.

Una crisis es siempre una ocasión de revisión y mejora que no debe ser desaprovechada. Por eso debemos pensar que todo lo que está ocurriendo es un momento privilegiado:

- para reflexionar

- para aprender lecciones saludables

- para darle un giro importante a nuestra vida

- para buscar nuevas maneras de ser y de vivir…

Pero, sobre todo es una hermosas oportunidad para darnos cuenta de que nos han engañado con todas las propuestas que se nos han hecho desde la llamada “sociedad del bienestar”

9 – Todas las propuestas de felicidad consumista, nos dejan insatisfechos (y llenos de frustraciones)

Es innegable que se ha avanzado mucho en el terreno científico y en adelantos técnicos y que cada día se nos vienen ofreciendo nuevas posibilidades… lo cual es bueno, si todo ello se pone al servicio de las verdaderas necesidades de todos los seres humanos y no para aumentar el confort y el “bienestar de una minoría privilegiada.

Con frecuencia todos denunciamos el consumismo irracional… pero, en la práctica, difícilmente nos libramos de los reclamos publicitarios… y en mayor o menor medida, todos hemos vivido enganchados a él.

Es más, el mismo sistema, depende de que seamos fieles a ese reclamo para que todo pueda seguir funcionando.

Por eso, el sistema utiliza un mecanismo perverso: no solo nos incita a consumir…, sino a consumir cosas innecesarias y superfluas

Solo un ejemplo: “Cheiw”, una evasión que se mastica”. Una multinacional invierte cantidad de dinero y de recursos humanos para producir evasiones que se mastican a través de una marca de chicle o goma de mascar, que no sirve para nada, pero una vez que a la gente se le crea la necesidad, aunque sea inútil, se vende.

En esto consiste el mecanismo perverso que desarrolla la ambición a base de manipular las conciencias:

- se nos crean falsas necesidades

- se nos ocultan las verdaderas

Y haciendo que confundamos la vida con los medios de vida

Por eso cuando se nos habla de “nivel de vida” se practica el reduccionismo de asimilar este concepto con el dinero del que disponemos para comprar más y mejores cosas… pero nunca se hace referencia a: ser más libre, más justo, mas solidario… con el objetivo de integrarnos en un sistema de vida donde, si no reaccionamos a tiempo, nos podemos convertir en esclavos satisfechos, llenos de cosas por fuera, pero vacíos por dentro. (Como los galgos corren en el canódromo detrás del reclamo de una falsa liebre colocada sobre un resorte mecánico…) El animal no se da cuenta del engaño… y corre jadeante detrás de un reclamo, dando vueltas sobre sí mismo en un circuito cerrado.

Alguien podría pensar: “Si hubiera un perro listo que descubriera el montaje, diría: en vez de correr tanto detrás de la liebre la esperaré por donde sé que tiene que pasar y así podré hincarle el diente…” Pero sería entonces cuando el animal se daría cuenta de que le habían engañado… pues después de pasarse la vida corriendo detrás de algo que pensaba que le haría feliz… se encuentra decepcionado y con la boca llena de serrín.

Pero hay otro engaño aún peor que consiste en que todas estas posibilidades de consumo que nos ofrece el mercado solo están al alcance de aquellos que tienen poder adquisitivo… o sea, de una minoría de privilegiados… sin darnos cuenta de que nuestro “bienestar” se asienta sobre el hambre y la miseria de otros… y nuestro consumo de cosas, con frecuencia, inútiles y superfluas está privando a otros muchos de cosas necesarias y fundamentales para vivir con dignidad.

Pero hay más… incluso en el hipotético caso de que un día pudiéramos acceder todos los seres humanos a ese enorme cacharrerío que nos ofrece la sociedad de consumo… (cosa impensable por irracional e insostenible)… pero si se diera el hipotético caso, de que todos lo tuviéramos todo… lo que no podríamos quitarnos de encima sería:

- la angustia

- la inquietud

- la profunda insatisfacción…

Lo cual quiere decir, que además de todo lo que se puede comprar con dinero… tiene que haber otra cosa… tiene que haber algo más que apague la sed de felicidad de nuestro corazón insatisfecho.

¿Por qué existe la sed? Pues… porque existe el agua ( si no existiera el agua no existiría la sed)

Y ¿por qué existe dentro de nosotros ese deseo insaciable y profundo de trascendencia y de felicidad que no puede apagar nada de todo lo que puede ofrecernos este mundo?

Porque existe Dios… porque existe el agua viva que Dios ofrece al mundo por medio de su Hijo Jesucristo.

Y aquí es donde se sitúa el evangelio como respuesta y como alternativa a este mundo injusto.

10 – La propuesta del Evangelio: las Bienaventuranzas

Las Bienaventuranzas no son una promoción más… ni otro reclamo publicitario de los muchos que ya existen.

Frente a lo que se anuncia a todas horas desde las montañas de las antenas parabólicas de radios y televisiones, Jesús de Nazaret, desde una pequeña colina de su tierra, sorprende al mundo cuando nos dice por qué caminos se puede alcanzar la verdadera felicidad.

Y nos sorprende porque su mensaje es “harina de otro costal” en el sentido de que no tiene nada que ver con los criterios de este mundo que pone su seguridad en el poder y el dinero… fomentando la rivalidad y provocando la marginación de los débiles y los pequeños.

Nos sorprende Jesús cuando nos dice que no es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita

Y nos sorprende, porque todos, en el fondo, creemos que el que tiene fortuna, tiene asegurada su vida y puede ser feliz… y porque, en el fondo, estamos convencidos de que la gente que tiene notoriedad… y fama… y es reconocida y sale en la prensa es la gente rica y la gente guapa… y que los pobres son unos infelices y unos desgraciados.

Por eso las Bienaventuranzas nos descolocan… porque chocan con nuestra mentalidad y porque ponen en crisis nuestro sistema de valores.

11 – Las Bienaventuranzas son el camino de libertad y de plenitud humana que el mismo Jesús vivió y experimentó

Las Bienaventuranzas no son una receta que Jesús se saca de la manga para sorprendernos… Porque El no es un charlatán de feria de esos que venden duros a cuatro pesetas… Tampoco es de los que embarcan a los demás y Él se queda en tierra…

Jesús vivió en propia carne las experiencias y los conflictos por las que todos los seres humanos atravesamos…

El conflicto entre:

- riqueza – pobreza

- violencia – mansedumbre

- esclavitud – libertad

- injusticia – solidaridad

- dureza de corazón – misericordia

- violencia – paz

- falsedad – autenticidad

- oscuridad – limpieza de corazón…

Todas estas experiencias… todos estos conflictos… y situaciones límite… le hicieron tomar decisiones valientes y fueron configurando su vida y su personalidad.

Por eso la Bienaventuranzas no son una teoría, ni un recetario, ni un manual de instrucciones para el uso de una máquina, que apretando un botón, nos da la formula de la felicidad.

Las Bienaventuranzas son un manual de vida… un proyecto de vida que está hecho de sangre, de gozo, de lágrimas, de contratiempos y de fracasos… que nos van presentando las distintas facetas de la vida y la personalidad de Jesús y nos proponen un camino de libertad y de plenitud humana a todos aquellos que queramos aceptar este camino.

12 – Ocho situaciones de vida que pueden convertirse, para nosotros, en caminos de felicidad

Según el texto de San Mateo (Mt. 5, 3 – 12) Jesús nos propone ocho situaciones de vida, que todo el mundo cree que son desgracias y contratiempos que sin embargo, pueden convertirse en camino de libertad, y por consiguiente en camino de felicidad.

Pueden ser plenamente felices:

- Los pobres: que consiguen liberarse de la servidumbre de las riquezas.

- Los mansos: que no son los sumisos, ni los apocados, sino los que han conseguido el dominio de si mismos para vivir en actitud de servicio a los demás.

- Los afligidos: que son capaces de conservar la serenidad y no se dejan abatir por las contrariedades.

- Los hambrientos de justicia: que saben liberarse de cualquier forma de egoísmo y son capaces de amar, sin medida, a sus hermanos.

- Los misericordiosos: que han aprendido a amar a fondo perdido, sin cálculos, como sólo Dios sabe amar… los que aman como Dios nos ama a nosotros.

- Los limpios de corazón: que se han liberado de toda clase de doblez, de engaño o de intención torcida en su vida… los que miran el mundo a través de los ojos de Dios.

- Los pacificadores: que se han liberado del odio y del resentimiento para promover la fraternidad universal.

- Los perseguidos: aquellos que han logrado identificarse tan plenamente con Jesús, que son perseguidos con Él y como Él.

Son ocho bienaventuranzas pero, en cierto modo, todas se pueden resumir en una actitud fundamental: la pobreza de espíritu, que es la primera.

Las seis siguientes, lo que hacen es decirnos en qué consiste esa pobreza: ya que el hambre, el llanto y la aflicción, la mansedumbre y la limpieza de corazón… no son más que concreciones de esa actitud fundamental de pobreza.

Y la octava, nos muestra la inevitable persecución que esta opción de vida acarreará a todos los que la acepten.

13 - ¿Quiénes son los pobres felices?

Según esto, los pobres que el evangelio llama felices no pueden ser los pobres que no tienen para comer... los que no tienen vivienda digna, ni vestido, ni medios materiales para vivir con dignidad…

Si fueran estos, Jesús no nos habría puesto como condición para entrar en el Reino de Dios el ayudar a todos los que se encuentran es esas condiciones (Mt. 25, 31 – 46), más bien nos habría dicho que los dejáramos como están y no les robáramos la felicidad.

Entonces…¿quiénes son esos pobres felices? Pues son los que se hacen pobres libremente… aquellos que, como Jesús, eligen ser pobres.

La pobreza de espíritu es esa actitud fundamental del hombre o de la mujer que renuncian a los planteamientos de este mundo injusto y se abren al proyecto de Dios.

Pero hay que destacar un elemento fundamental: la libre elección.

Pobres de espíritu son los que han decidido despojarse de todo lo superfluo… porque han descubierto, con la sabiduría del corazón (que es un don de Dios) que nada de este mundo puede llenar totalmente nuestro vacío interior.

Por eso, han decidido elegir este camino de despojo, que supone para ellos una profunda experiencia de libertad y de realización personal… en la línea de tener menos para ser más.

El evangelista San Mateo, que nos ha transmitido el texto de las Bienaventuranzas, lo pudo comprobar en su propia carne de recaudador de impuestos.

Nada de lo que había acumulado recaudando podía saciar el “hambre” y la “sed” de su corazón inquieto… por lo cual, invitado por Jesús, se decidió a dejar la mesa de la codicia, donde solo hay dinero que acumular, para sentarse en la mesa de la fraternidad a la que Jesús de Nazaret invita a todos los que desean construir la nueva sociedad.

Y lo mismo nos puede ocurrir a cada uno de nosotros que vivimos instalados en el tenderete de nuestras frágiles seguridades… Cuando se nos viene abajo el tinglado de nuestros falsos apoyos… es como si nos quedáramos en el aire… y es entonces cuando nos damos cuenta de que Dios es el único que puede dar consistencia a nuestra vida.

Que Dios nunca nos falla… El siempre está ahí… es el único que se queda cuando todos se van… el único que nos puede sostener, cuando todo desaparece… el único que puede dar seguridad y consistencia a nuestra vida.

14 – Un ideal comunitario de felicidad compartida

Un dato importante es que este proyecto de felicidad no se puede vivir en solitario. Es un proyecto de vida comunitario. Todas las bienaventuranzas están en plural.

Es decir, Jesús no está dando consejos de perfección para unos cuantos elegidos o esforzados… Está hablando a todo el grupo de sus seguidores que deben vivir unidos, como una comunidad de hermanos, haciéndose cargo los unos de los otros… y con dos actitudes fundamentales:

- no acumular nada y

- estar dispuestos a compartirlo todo.

Esta pobreza y austeridad evangélicas, libremente elegidas y vividas en comunidad, es la mejor manera de luchar contra la pobreza impuesta que degrada a los seres humanos y que ofende a Dios.

Así lo entendieron, desde el principio las primeras comunidades cristianas que, como nos recuerda el libro de los Hechos de los Apóstoles “lo tenían todo en común y nadie pasaba necesidad”.

Por eso, los hijos de Dios que hoy carecen de los medios necesarios para subsistir y para realizarse como personas…

- las 90.000 personas que mueren, cada día, de hambre en nuestro mundo…

- los muchos más que arrastran una pobre existencia llena de carencias y de precariedades…

- los miles de millones de mendigos y de “pordioseros” (los que nos piden ayuda por amor de Dios) pordioseros de pan, de trabajo, de cultura de sanidad, de justicia, de paz…y de tantas cosas imprescindibles para vivir con dignidad…

Ninguno de ellos puede ser dichoso mientras permanezca esa situación de miseria, de dependencia e inferioridad en la que viven.

Las Bienaventuranzas no son pues una letanía para consolar a los atribulados, o fomentar en ellos la resignación…sino que es una invitación a eliminar las causas de la injusticia y del sufrimiento.

Lo cual se puede hacer realidad si todos renunciamos:

- a cualquier deseo de acumular riquezas

- a cualquier ambición de poder

- a cualquier pretensión de dominio sobre los demás…

15 – Propuestas concretas

Como decíamos anteriormente, esta situación de crisis que estamos viviendo, puede ser una llamada de atención, una oportunidad, no para poner en pie el mismo sistema injusto e inmoral, sino para propiciar alternativas más justas, más solidarias y más humanizadoras…

En concreto, me atrevo a proponer dos líneas de trabajo:

1 – desarrollar en nosotros otra sensibilidad

La educación de la sensibilidad y del deseo, es algo fundamental.

Aquello que amamos y deseamos ardientemente y de verdad… aquello que deseamos, como se suele decir, “con las tripas” eso es lo que acaba organizándonos la vida.

Nuestra sensibilidad es la que, a la hora de la verdad, elegirá siempre por nosotros.

Por eso, si cambia nuestra sensibilidad cambiarán:

- nuestros hábitos

- nuestros criterios

- nuestras formas de vida…

Si de verdad nos interesan las propuestas que nos hace el evangelio y deseamos ardientemente que se hagan realidad en nosotros… nos cambiará la vida en la línea del verdadero crecimiento humano: tener menos para ser más.

2 – Construir, entre todos, “la civilización de la pobreza”

Se trata de vivir una austeridad compartida. Ignacio Ellacuría la definió así:

Una civilización donde la pobreza, ya no sería la privación de lo necesario y fundamental, sino un estado universal de cosas en que está garantizada:

- la satisfacción de las necesidades fundamentales para todos

- la libertad de las legítimas opciones personales

- y un ámbito de creatividad personal y comunitaria que permita la aparición de nuevas formas de vida y de cultura… y unas nuevas relaciones:

. con la naturaleza

. con los demás seres humanos

. consigo mismo

. con Dios.

Es urgente que nos impliquemos en esta tarea de construir “la civilización de la pobreza” porque ya hemos visto a donde nos ha conducido y que consecuencias tiene para nosotros el llamado estado de bienestar y la civilización de la riqueza.

 

¿Quiénes somos?   -   Contacte con nosotros   -   Mapa del sitio   -    Aviso legal 

Logotipo de la Familia Carlos de Foucauld