RETIRO DE VERANO 2012

FRATERNIDAD SECULAR CARLOS DE FOUCAULD

Requijada, 17-22 de agosto de 2012

3ª PONENCIA DE MANUEL VELÁSQUEZ

Nuestra respuesta cristiana ante esta situación: ¿Qué actitudes y qué opciones fundamentales tendrían que dar una orientación global a nuestra vida?

1 – Una propuesta evangélica: el reparto del pan

Hay un episodio en el evangelio, que relatan los cuatro evangelistas, (Lc., 9, 10–17); (Mt. 14, 13–21); (Mc. 6, 30–44); (Jn. 6, 1-13), que nos invita a comparar entre dos proyectos de vida, de mundo y de sociedad.

Entre:

- el mundo que nos sale cuando nos dejamos llevar por el egoísmo y la ambición

- el mundo nuevo que Dios quiere hacer.

Aunque los cuatro evangelistas coinciden en el núcleo central del relato, cada uno aporta algunos detalles que iremos considerando. Pero vamos primero a responder a la pregunta inicial.

2 - ¿Qué mundo nos sale cuando nos dejamos llevar por el egoísmo y la ambición?

Un mundo del que, por desgracia, todos tenemos experiencia y del que ahora, de un modo especial, sufrimos sus consecuencias:

- un mundo radicalmente injusto

- un mundo competitivo, lleno de desigualdades, opresiones y marginaciones

- un mundo donde mientras unos se mueren de hambre, otros se mueren de indigestión

- un mundo donde mientras unos carecen de lo necesario para vivir con dignidad, otros derrochan en lujos y en cosas superfluas

- un mundo donde se establecen unas relaciones de poder, de dominio y de dependencia de unos sobre otros

Las víctimas que sufren las consecuencias de este mundo injusto están representadas simbólicamente en esa muchedumbre cansada y hambrienta que busca a Jesús… y a la que, dentro del sistema, no se le ofrece más salidas que:

- despedirlos y que cada uno se busque la vida como pueda… aquí nadie se hace cargo de nadie… (es una propuesta que nace del circulo de los discípulos)

- que entren en la dinámica del sistema: el mercado: el que tenga dinero que compre… y el que no tenga que pida prestado y pague intereses.

3 – El mundo nuevo que Dios quiere hacer.

Y luego está la propuesta del evangelio que consiste en salir de la dinámica del egoísmo en la que nos introduce el sistema y entrar en la dinámica de la solidaridad:

Jesús nos dice: “Dadles vosotros de comer”… o sea, ¡vamos a hacernos cargo los unos de los otros!.

Y entonces es cuando responden los discípulos: “Ni con doscientos denarios habría para darle a cada uno un trozo de pan” (Siguen en la misma línea del mercado… parece como si les costara trabajo salir de esa dinámica en la que nos introduce el sistema)

No nos queremos enterar de que la propuesta consiste en que todo aquello que se apropia nuestro egoísmo y que creemos que es solo nuestro y para nosotros… si somos capaces de compartirlo habrá para todos y sobrará.

Pero para que esto se produzca, tenemos que compartir:

- todo lo que somos

- todo lo que tenemos

(cinco panes y dos peces. El número 7 = totalidad)

4 – Representación simbólica del mundo nuevo

Jesús invita a la gente a que se recueste en la yerba en círculos de cincuenta, para compartir la comida, lo cual es símbolo de una comunidad de hombres y de mujeres:

- libres (recostados) en aquella cultura las personas libres comían recostados y los esclavos estaban a sus píes para servirles

- iguales (en círculos) sin relaciones de dominio o de dependencia

- hermanos (en la misma mesa familiar) compartiendo la comida que todos aportan

Con lo que la gente pone en sus manos, Jesús hace unos gestos fundamentales:

- toma el pan

- lo bendice

- lo agradece…

que es una manera de reconocer que todo es de Dios… y si es de Dios es de todos y para todos sus hijos…

Todo lo cual es una representación simbólica, como una puesta en escena del mundo nuevo que Dios quiere hacer.

5 – Dos detalles fundamentales

Algunos de los cuatro relatos evangélicos nos hacen caer en la cuenta de dos detalles fundamentales:

A ) En lo que se refiere a la construcción del Reino, Dios cuenta con los que no cuentan en este mundo.

Dice el texto que el primero que responde a la propuesta de Jesús de “vamos a empezar a compartir”, es un niño, que en aquella sociedad, junto con otros colectivos, no pintaba nada, ni participaba en nada.

El mismo relato deja constancia de que los niños y las mujeres estaban allí, como si no estuvieran al decir que “comieron cinco mil hombres, sin contar las mujeres ni los niños”

Pues bien, es precisamente un niño el que, poniendo la merienda que le ha preparado su madre, en manos de Jesús, nos da a todos la gran lección de que el “bocata” que más alimenta es el que se parte por la mitad y se comparte.

Un niño introduce, de esta manera, a todo el grupo en la dinámica del compartir., con lo cual, el evangelio nos está diciendo algo muy importante: que Dios siempre cuenta con los que no cuentan en este mundo injusto.

Lo cual va en la misma línea de siempre: cuando Dios quiere hacer algo grande, busca a alguien pequeño.

B ) En la nueva sociedad hemos de cuidar que nada se desperdicie

Otra cosa que no puede pasarnos desapercibida es la preocupación de Jesús, por “recogerlo todo para que nada se desperdicie” después de que todos hayan comido, hasta saciarse.

Lo cual es muy importante para nosotros que nos hemos acostumbrado a vivir en una sociedad consumista y derrochona, donde el 20 % de la comida que poníamos en los carros del supermercado se nos echaba a perder y la teníamos que tirar a la basura.

Hay algún estudio bastante interesante realizado por sociólogos y sicólogos de Estados Unidos que hacen una perfecta radiografía de nuestra sociedad a partir de la basura que generamos… y es que en la basura te puedes encontrar de todo… desde una bolsa de pan duro, hasta un feto humano.

Por eso tienen dentro de nosotros una resonancia especial las palabras de Jesús: “que nada se desperdicie”

En este sentido existen algunas experiencias muy interesantes como por ejemplo: Traper@s de Emaus que realizan una misión profética en una doble dirección:

- Recogen la basura, los residuos urbanos para reciclarlos… y para demostrar que con lo que nosotros tiramos a la basura otros pueden vivir y crear puestos de trabajo

- Recogen la “basura humana” las vidas humanas rotas para restaurarlas y rehabilitarlas a través de ese trabajo de reciclado de basuras, por medio de la creación de empresas de inserción… ya que suele ser una gente tan rota, tan desestructurada y tan maltratada por la vida que difícilmente encontrarán una oferta en el mercado de trabajo normalizado.

No podemos desperdiciar nada:

- ni de recursos materiales

- ni de recursos humanos

Y hay mucha riqueza humana, muchas posibilidades humanas desaprovechadas.

Cuantas veces hemos oído decir, o nosotros mismos hemos dicho: “yo es que nos sirvo… yo es que no puedo… yo es que no estoy preparado… yo es que no se…” Pues si no sabemos, siempre es tiempo de aprender.

También, a veces, nos atrevemos a hacer juicios excluyentes de los demás y decir cosas como: “es que ese es un ”pringao”…  “ese está “perdío”… Con lo cual no solamente estamos desperdiciando nuestra propia riqueza humana sino también la de los demás.

Por cierto que cuando decimos de alguien que está “perdío” deberíamos escuchar a Jesús que nos dice: Pues eso es lo que yo he venido a buscar, a lo que estaba “perdio”.

6 – Desde dónde y con qué criterios se construye el Reino de Dios

De todo lo dicho anteriormente, se deduce un criterio fundamental que lo podemos formular de la siguiente manera:

El Reino de Dios no se construye desde los centros de poder, sino desde los márgenes, desde las víctimas, desde los excluidos y descalificados de la Historia.

Por eso Jesús, desde el principio, se situó ahí, en los márgenes, con los últimos de los últimos… El experimentó en propia carne la injusticia humana: fue pobre, emigrante, refugiado, excluido…

Y por eso, a la hora de comenzar su vida pública y disponerse a anunciar la Buena Noticia del Evangelio no se fue a Jerusalén sino a Galilea, donde estaba la gente:

- más pobre

- peor vista

- más marginada…

Y también por eso, después de resucitar nos manda a todos el aviso de que está vivo… y de que para verlo, es necesario ir a Galilea… o sea, allí donde se encuentra hoy la gente más pobre, peor vista y más marginada de la sociedad.

Este es el lugar de cita para:

- encontrarnos con Jesús resucitado

- construir, desde ahí, el Reino de Dios… pero eso si, abiertos siempre a todos.

7 – Jesús pone en el centro de nuestra atención a todos aquellos que el sistema y la sociedad coloca al margen

El evangelio deja muy claro como Jesús pone en el centro de nuestra vida y de nuestra atención a todos aquellos que el mundo sitúa en la sombra de la exclusión y de la marginación.

Para ver esto con claridad os propongo el siguiente texto: (Mc. 3, 1 – 6). Era sábado y Jesús entra en la sinagoga. Allí está reunida la gente dispuesta a la rutina de siempre… de la sinagoga salían todos los sábados con “los pies fríos y la cabeza caliente” … leían el libro, escuchaban el sermón… pero la vida de aquel pueblo no cambiaba para nada … ni les ayudaba a ser por lo menos, un poco más felices…

La esperanza de aquel pueblo estaba casi muerta… aplastada por:

- las leyes judías (más de 600 preceptos que les hacían la vida insoportable)

- las legiones romanas (que tenían a la gente permanentemente sometida y asustada)

Y es entonces, es cuando Jesús, el hijo del carpintero, entra en la sinagoga y hace una propuesta: Hoy no vamos a leer ningún libro… hoy vamos a leer el libro de la vida, a ver si nos enteramos, de una vez, de lo que nos está pasando.

Y en un rincón había un hombre con la mano atrofiada, seca y le dijo Jesús: “Ponte ahí en medio”. Este hombre (que no tiene nombre) es un personaje simbólico que representa a todo aquel pueblo, paralizado en su vida y en su actividad (simbolizada en las manos). Aquel pueblo era un pueblo paralizado y sometido por la estructura religiosa de la sinagoga.

Y Jesús, saltándose las leyes (era sábado) libera las manos de aquel hombre, para que llegue a ser una persona activa y creativa ( a imagen de Dios) .

En contraposición a este texto, en el episodio inmediatamente anterior, (Mc. 2, 23) aparece la imagen de los discípulos que siguen a Jesús, con las manos sueltas cortando espigas por los sembrados de Galilea.

Y todo el evangelio está lleno de signos como el que acabamos de explicar:

- En medio de una disputa de los discípulos sobre quien era el más importante, Jesús saca de la sombra de la marginación a un niño y lo pone en medio (en el centro de la atención) y nos dice: “el que quiera ser grande que se haga pequeño como este niño”.

- En otra ocasión saca de la sombra de una enfermedad vergonzosa y de la marginación a una mujer asustada y temblorosa… y la pone en el centro como ejemplo de una fe que sana. (Mc. 5, 33 -34)

- Y al samaritano de la parábola , despreciado y marginado por todos, lo convierte en maestro de un letrado reconocido, al que le dice delante de todos: “haz tu lo mismo” (Lc. 10, 37).

8 – Otras actitudes de fondo que podrían dar una orientación global a nuestra vida

A continuación actitudes de fondo de las que luego se podrán derivar otros compromisos concretos.

Pueden ser las siguientes:

A) Frente al deseo absoluto de bienestar y la idolatría del dinero, austeridad

Lo cual supone superar nuestros hábitos y nuestras formas de vida y hacer una regeneración ética, que no es solo luchar contra la corrupción sino también plantearnos con seriedad desde dónde nos situamos... y desde dónde hablamos:

- desde los últimos, o desde el poder

- desde las víctimas, o desde nuestra situación establecida y acomodada.

También es importante la coherencia de vida: no transigir en las ideas edulcorando los principios para mantener el “status quo”.

B) Frente al desarrollo inhumano, defensa de la dignidad de la persona y solidaridad

Esta es una aportación importante que tenemos que hacer los cristianos: denunciar, con firmeza, cualquier intento de reducir al ser humano a objeto:

- productor

- consumidor

- espectador…

Defender la dignidad de la persona por encima de todos los intentos de:

- manipulación

- explotación

- sometimiento…

de cualquier ser humano sea quien sea.

C) Frente al pesimismo y el fatalismo, responsabilidad y no perder nunca la esperanza

No es verdad que no podemos hacer nada.

Existen muchas y muy variadas experiencias alternativas en todos los campos… y esta es la base sobre la que se está empezando a construir ese otro mundo posible.

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”.

En el Foro Social Mundial de Belem (Brasil) se congregaron 120.000 personas y organizaciones… Lo cual significa que están creciendo los movimientos alternativos, con imaginación y propuestas de futuro.

Lo que hace falta es que se vayan creando redes de coordinación que den más consistencia y eficacia a todas estas realidades.

 

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