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"...El mundo se me derrumbó de repente"

(Fernando Portillo, fraternidad de Argentina, que nos acompañó este año en el retiro-convivencia de Agosto en Requisada ,Segovia, nos cuenta cómo vive esta etapa inesperada de su vida, una conversión a través de una aceptación con esperanza.)

“Fue una nueva e inesperada manera de celebrar la Navidad y el nuevo año fuera de casa... aunque infinitamente mejor y más cómodo que en una cueva y un pesebre.

Ahora estoy tratando de evitar una tercera internación, porque la infección que parecía haberse ido, sólo se escondió y reapareció a los 5 días de darme el alta en el hospital.

Por otra parte he comenzado un período de sesiones de Kinesiología 2 veces por semana para recuperar el movimiento del brazo derecho que quedó inutilizado por la fractura de la cabeza del húmero, reemplazado por una prótesis. Por gracia de Dios esta operación del 22/11 y la del 26/12 para colocarme un stent en la uretra resultaron extraordinariamente bien y el postoperatorio de recuperación sigue muy bien.

Mi cuerpo no es igual al que era hasta el 21/10/12. Me impone un nuevo ritmo al compás de una limitación real en lo que hace a la posibilidad de movimiento y libre desplazamiento; limitación que estará supeditada a mi capacidad y a mi constancia en los ejercicios para la recuperación de mi brazo que además es el derecho. Se verá qué porcentaje de recuperación puedo lograr.

Desde que asumí el tiempo de mi vejez, lo estoy viviendo como un tiempo de recibir con alegría las limitaciones que se van produciendo: menos fuerzas, cansancio más rápido, artrosis que me recuerdan que estoy vivo, oídos que se van cerrando, vista que se va debilitando. Si querés te cuento otros detalles de hipertensión y demás con la carrada de pastillitas diarias que no hay que olvidar...

Precisamente cuando compruebo, con no poca nostalgia, que mi memoria ya no es lo que era en los tiempos en que mi cabeza era una buena cámara fotográfica y un magnífico grabador de momentos inolvidables de alegría y gozo, como también de tristezas y amarguras.

Pero todo esto venía ocurriendo paulatinamente, casi imperceptiblemente... estaba por poner: "todo en su medida y armoniosamente.

Pero hete aquí que el mundo se me derrumbó de repente a las 21 hs. del domingo 21 de Octubre del 2012, cuando me di de narices (o mejor, de hombro) en la lluviosa noche del Día de la Madre.

Ya no son las pequeñas limitaciones surgidas al paso de las jornadas.

Se me vino LA NOCHE. LA LIMITACIÓN EN BLOQUE. Y NO LA ESPERABA...

Por eso te digo que comienzo una nueva etapa. Para ir aprendiendo a moverme de nuevo. Para seguir caminado... de otra manera. Haciendo  otras cosas; y otras no.

Me había hecho el propósito de asumir con alegría cada una de las pequeñas limitaciones que venían acompañándome en la marcha. Y la cosa venía bastante bien...

Este tiempo me sirve ahora para pedirle a Jesús que me ayude a vivir el mismo gozo en lo que queda del camino que me acerca a la Casa del Padre.

Voy hacia los 88 con una nueva perspectiva: la aspiración y el gozo de seguir sirviendo.

¡Bueno! Todo esto surgió para responder a tu "consejo", pero sobre todo para agradecerte el cariño que significa.

Un fuerte abrazo y besos, deseando a tod@s un año intenso y feliz.

Fernando Portillo

 

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