Presentación:

“El pueblo que andaba en tinieblas,

vio una luz grande.

Porque nos ha nacido un niño, un hijo se nos ha dado”

(Isaías 9, 1-5)

“Tras cinco años de profunda crisis económica, la pobreza y la exclusión se agudizan en la sociedad española. A nuestra sociedad le cuesta encontrar motivos para la esperanza, está cansada, siente una profunda desazón ante el continuado deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de las personas y, fundamentalmente, le cuesta percibir que la situación actual tenga una salida, al menos una salida positiva.”

Por la prensa, los contertulios de TV, la radio, etc. Se nos está inculcando que la culpa de esta crisis la tenemos nosotros, nos repiten como si se tratara de un mantra : “estamos pagando nuestros excesos de ayer”, “ no hay otra alternativa que hacer ”recortes”, “ aunque nos duela hacerlos”, dicen ellos. Pero no hablan de las alternativas que se están dando, porque temen puedan contagiar esperanza y romperles su plan.

No es suficiente que denunciemos los recortes, no es bastante criticar este modelo de sociedad que nos están imponiendo basado en ricos y pobres ( los ricos han aumentado en España, entre los años 2012 y 2013, en un 13%, unos 47.000 más; y el paro crece hasta cerca de seis millones , los jóvenes emigrando al extranjero con salarios ridículos; según los datos hay 1.821.100 hogares donde todos sus miembros activos están en paro).

Pero, qué podemos hacer. Esta es la pregunta clave. Nos intentan arrinconar inculcándonos el miedo, que paraliza. “Ir a la periferia, abran las puertas; promuevan los encuentros; no tengan miedo a los desafíos que Dios nos propone. Vayan sin miedo”(el papa Francisco). La confianza plena en Dios y la radicalidad del amor es la que da la fuerza a Carlos de Foucauld para enfrentar las grandes dificultades sin dejarse vencer por el miedo, incluso su decisión de quedarse acompañando a sus hermanos tuaregs en medio del conflicto que le ocasiona la muerte el 1º de Diciembre del 1916.

Navidad sigue siendo una gran nueva noticia , significa que Dios ha tomado partido por los que sufren, los excluidos, los que nada cuentan, porque nos ama, “porque nuestros nombres están escritos en la palma de sus manos”. Tomó carne nuestra en Jesús el hijo de María, que con sus gestos y con su actuar nos enseñó un modo de vivir, de cómo poder ser felices, siendo hermanos.

¡¡¡ Feliz Navidad !!!

 

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