MENSAJE FINAL del ENCUENTRO DE DELEGADOS EUROPEOS
FRATERNIDAD SECULAR DE CARLOS DE FOUCAULD
BENEDIKTBEUERN
Este texto orientativo para Europa ha sido redactado en Benediktbeuern, antiguo monasterio
benedictino. Su divisa, "ora et labora" nos recuerda la acción y la contemplación del ideal de Nazaret.
Necesitamos más que nunca:
· Enraizarnos
para caminar en compañía de los hombres de hoy. Esto significa concretamente permanecer fieles a los valores evangélicos con
humildad, en la confianza en Dios y la atención a las necesidades de los demás.
· Ser
conscientes que el Espíritu de Dios está presente en la historia de la humanidad.
· Profundizar
nuestra formación espiritual para afrontar los fuertes movimientos dentro la Iglesia y de la sociedad y reforzar la unidad de la familia fucauldiana, sin dejar de lado a
los miembros aislados.
El hermano Carlos nos enseña el camino de "vivir con" en atención de respeto hacia el otro
con la preocupación:
· por
el futuro material y espiritual de los jóvenes
· por
el mundo que tiene sed de justicia y de paz
· por
el diálogo interreligioso
· por
la solidaridad con los pobres y sus proyectos a través de la banca ética, el comercio justo, el poner en contacto los que tienen necesidad con recursos eficaces, etc.
Estas acciones aunque sean modestas tienen valor a los ojos de Dios cuando son útiles a "mi
hermano".
Benediktbeuern, 1 de agosto de 2003
Mensaje final del equipo internacional a las fraternidades
Pasados dos años desde nuestro primer encuentro de Barcelona nos hemos reunido en el convento
benedictino de Benediktbeuern, en Baviera (Alemania), del 31 de julio al 7 de agosto. También estuvieron reunidos los delegados europeos y con ellos compartimos la oración,
la adoración y mantuvimos intercambios fraternales.
Trabajamos a partir de las realidades de los continentes, seguimos con “La Pequeña Guía para la
vida de las fraternidades” y pusimos en marcha los temas de discusión para la Asamblea del 2006 en Tanzania, África. Desde que lanzamos en Río el tema de “recrear el
universo” han quedado abiertas nuevas y profundas exigencias y compromisos en la Iglesia y en la sociedad, que nos interpelan en esta etapa.
Nos acompañó el padre Josef Freitag y lamentamos la ausencia de delegados asiáticos pero contamos
con su participación en el próximo encuentro.
Las formas de vida y las reflexiones que experimentamos nos llevan a poner en pie el reto de construir
nuestra universalidad. Nos encontramos en un mundo en el que los sistemas económicos injustos excluyen a millones de personas, hombres, mujeres, jóvenes y niños de sus
derechos más fundamentales. El poder reprime los conflictos sociales surgidos de las desigualdades, que engendran violencia en la vida, pero también vínculos de amistad;
éste es el carisma de la fraternidad, ya que en nuestra realidad existe una creciente dificultad para crear y vivir estos vínculos.
Compartimos los sufrimientos de África: luchas étnicas, desintegraciones de países y estados,
genocidios, etc. … El mensaje del hermano Carlos nos ilumina con una fuerza profética en cada continente: en África su persona se relaciona con la no-violencia, la lucha
contra el odio y el deseo de venganza y la construcción de la paz. En el Mundo Árabe está presente en el encuentro y el diálogo entre las religiones musulmanas,
cristianas y la religión judía. En América el mensaje está presente en la vida de los pobres, los excluidos, los inmigrantes que abandonan todo en búsqueda de mejores
condiciones de vida, etc.
Su testimonio en el cada día del encuentro de amistad y de fraternidad nos lleva a Nazaret por el
camino de Jesús que pasó por situaciones aparentemente sin salida, donde hay odio o donde hay conflictos sin solución humana… Jesús pudo intervenir porque fue solidario
con todos y porque fue a la vez hombre y Dios. Aceptó la tristeza, el fracaso, la agonía, el horror a la soledad existencial hasta gritar: “Dios mío, Dios mío, por qué
me has abandonado?”
Por su resurrección nos invita a confiar en Dios y nos da la fuerza y la esperanza para que seamos
constructores de paz, protectores de la vida y estemos atentos a las injusticias, como los primeros cristianos “no ser vigilantes mudos” como nos dice el hermano Carlos.
Somos responsables de este maravilloso carisma del hermano Carlos, el hermano universal. Este carisma
se hace más exigente allí donde las religiones y el pueblo se unen en una búsqueda interreligiosa de la paz y de la vida. Allí donde los hombres y las mujeres,
profundamente impregnados de estos valores éticos, elaboran soluciones alternativas más humanas apoyadas en el dinamismo de la confianza y de la mirada contemplativa y el
deber que da el recuerdo.
Llenos de confianza en nuestra fe y en nuestra capacidad de amar queremos avanzar unidos a la luz del
Hermano universal.
Manifestamos nuestro agradecidos al grupo alemán que organizó estos encuentros y a los delegados
europeos porque nos ayudaron con sus atenciones y su cercanía.
Benediktbeuern, 7 de agosto de 2003
Fátima, Fidaa, Marianne, Jean Chris, Josef y Patricio