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Recordando a Jesús Arias
Jesús ha vivido pobre y ha muerto pobre. Sonriendo y sintiendo hermano suyo a toda persona que se acercara a él. Un semblante que todos tenemos guardado en el corazón y que aprendimos de él: Jesús transmitía siempre paz, nunca angustia; siempre sosiego, nunca estrés.